<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664</id><updated>2011-10-10T08:55:39.107-07:00</updated><title type='text'>CRITICOTECA</title><subtitle type='html'>Críticas publicadas en ABC por Javier Cortijo desde 2004 hasta 2008. Para las más recientes, consultar: http://criticasdejavier.blogspot.com/</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>71</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-7384731098319404730</id><published>2008-03-06T04:59:00.000-08:00</published><updated>2008-03-06T05:00:29.477-08:00</updated><title type='text'>"PAISAJES TRANSFORMADOS" Y "BAB'AZIZ": 7 de marzo 2008</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"Bab'Aziz. El sabio sufí"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Espejos y espejismos&lt;br /&gt;Director: Nacer Khemir.&lt;br /&gt;Intérpretes: Parviz Shahinkhou, Maryam Hamid.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Francia-Túnez-Irán, 2005.&lt;br /&gt;Duración: 100 mintutos.&lt;br /&gt;Género: Drama.&lt;br /&gt;Merecía mejor suerte el sufismo que su última aparición en nuestras pantallas, hace dos años y pico, con esa "danza del mosquito" in-sufi-ble con que el infame Tony Gatlif cerró su "Exils". Afortunadamente, aquí los tiros y las picaduras van por otro camino, mucho más noble y espiritual, y que entronca con los sedosos y virtuosos cuentos derviches de maestros como Idries Shah. El multidisciplinar tunecino Nacer Khemir se propone nada menos que embotellar un puñado de espejismos milenarios y casi fantasmales antes de que algún viento del desierto se los lleve para siempre o, lo que es peor, que algún político los utilice en algún mítin intercultural o "intercivilizador". La jugada le sale redonda, o piramidal: cada ladera de esta película es un reto para los sentidos y el corazón. Los proverbios y fábulas que el anciano sabio cuenta a su nieta "on the road", la "tagoriana" música de Armand Amar, la fotografía con alma de oasis... Y, sinceramente, merece la pena emprender la escalada, llegar a la cima, o a un repecho, y con toda la tranquilidad del mundo, respirar hondo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;"Paisajes transformados"&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Objetivo discreto&lt;br /&gt;Directora: Jennifer Baichwal.&lt;br /&gt;Con: Edward Burtynsky.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Canadá, 2006.&lt;br /&gt;Duración: 85 minutos.&lt;br /&gt;Género: Documental.&lt;br /&gt;La famosa y manoseada sentencia de Spielberg sobre "Barry Lyndon" ("es como ir al museo del Prado sin haber comido") bien se podría aplicar a este documental, hipnótico y fatigoso como ver a un menonita haciendo ganchillo (o haciendo "cualquier" cosa). Para su tercer trabajo en diez años, la selecta Jennifer Baichwal planta firmemente el trípode para que se acomode la cámara de alto rendimiento de Edward Burtynsky, el negativo fibroso de Sebastiao Salgado, un hacedor de imágenes de una belleza grasienta y extrañamente prehistórica. Contemplativo, revelador e interminable, el filme eterniza sus logros en un cruce entre docudrama sobre la explotación laboral en el ancho mundo (nadie le tose aún a "La pesadilla de Darwin") y "power point" sobre las mejores fotos del año que nos suelen mandar los amiguetes por Navidad. Sabíamos que el travelling podía ser una cuestión moral (Godard dixit), pero en el caso del plano fijo y escayolado hay que tener más ídem que el Alcoyano.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-7384731098319404730?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/7384731098319404730/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=7384731098319404730' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7384731098319404730'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7384731098319404730'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2008/03/paisajes-transformados-y-babaziz-7-de.html' title='&quot;PAISAJES TRANSFORMADOS&quot; Y &quot;BAB&apos;AZIZ&quot;: 7 de marzo 2008'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-7016906089829095042</id><published>2008-02-28T09:54:00.001-08:00</published><updated>2008-02-28T09:54:38.426-08:00</updated><title type='text'>"EN EL PUNTO DE MIRA": 29 de febrero de 2008</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;“En el punto de mira”&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Ándale, charros&lt;br /&gt;Director: Peter Travis.&lt;br /&gt;Intérpretes: Dennis Quaid, Forest Whitaker, Eduardo Noriega.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2007.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Género: Thriller.&lt;br /&gt;Ahora que corren por el carril central los pensamientos únicos y los bipartidismos gazmoños (me gusta esta palabra), no está mal que esa fábrica de unilateralidades llamada Hollywood sirva un filete poliédrico con más caras que una colección de sellos. Desde luego, el chiste estructural del filme es de “trivial, quesito rosa, capítulo primero” -verbigracia, dibujar un mismo suceso, en este caso el atentado al presidente yanqui, desde las perspectivas de los personajes implicados, estilo “Rashomon”-, pero al novato Peter Travis se le nota el buen nervio televisivo a la hora de agarrar por el pestorejo, o cerviguillo, la atención del espectador y colocarle en sus distintas balizas narrativas. Bueno, más bien lo consigue hasta que llega la cuarta o quinta cuenta atrás, y uno empieza a estar algo harto de los mismos salmantinos de Tijuana con las banderitas, el mismo sospechoso ventanal entornado y el mismo placaje brutal (se nota que a Quaid le mola el fútbol americano) al pobre Noriega. Así que, como siempre, se impone jugar a los parecidos razonables: Sigourney Weaver con Mercedes Milá, William Hurt con el Rey, Forest Whitaker con Solbes... Por fin se acaban las dichosas contrarrelojes y Travis nos cambia los ojos de mosca por las gafas bifocales: dobles presidentes, dobles terroristas, dobles persecuciones... Y casi hasta ahí podemos leer, porque “En el punto de mira” es, con permiso de “Abre los ojos”, el rey del cine-spoiler: tiene tantos agujeros e incongruencias, detalladas en foros internautas, que es imposible enumerarlas sin destripar (o “espoilear”) su argumento. En resumen: noventa minutos de pirotecnia y olvido, como las novelas-bonobús que decía el otro día Goytisolo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-7016906089829095042?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/7016906089829095042/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=7016906089829095042' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7016906089829095042'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7016906089829095042'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2008/02/en-el-punto-de-mira-29-de-febrero-de.html' title='&quot;EN EL PUNTO DE MIRA&quot;: 29 de febrero de 2008'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-3110389834565232941</id><published>2008-02-21T10:00:00.000-08:00</published><updated>2008-02-21T10:01:45.072-08:00</updated><title type='text'>"ÓSCAR, UNA PASIÓN SURREALISTA": 22 de febrero de 2008</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;“Óscar, una pasión surrealista”&lt;br /&gt;Gris bodegón&lt;br /&gt;* (Una)&lt;br /&gt;Director: Lucas Fernández.&lt;br /&gt;Intérpretes: Joaquim de Almeida, Victoria Abril, Emma Suárez.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2008.&lt;br /&gt;Duración: 97 minutos.&lt;br /&gt;Lo mejor que se puede decir de esta película es que inyecta súbitamente en el espectador las ganas de sumergirse en el semisecreto mundo, poblado por máquinas de coser electrosexuales y dragos con las venas cortadas, imaginado por Óscar Domínguez a principios de siglo XX. Lo peor, que para esa zambullida sea estrictamente necesario salir del cine. Vamos, que si uno lo intenta lanzándose de bruces contra la gran pantalla, en plan acción surrealista, rebotará estrepitosamente dejándose alguna vértebra en el poético intento. Vale que el séptimo arte “no es país para lienzos”, exceptuando algunos brochazos aislados, clásicos y comunes, y eso que Ed Harris instaló no hace mucho el modelo de biopic sobre artista tortuoso y maldito con “Pollock”. Sin embargo, la ópera prima del tinerfeño (paisano de Domínguez) Lucas Fernández no aspira a ser una biografía al uso, salpicada con pinceladas de la espuma de los días vanguardistas de la época (véase “Frida” y su “entente cordiale” parisina y tropical). En una decisión arriesgada pero fallida, el director incrusta en el cuadro un “sfumato” en forma de ficción intrigante con crisis femeninas y depredadores mercantiles de por medio. Casi nunca logra ligar tal salsa coetánea con la biografía propiamente dicha de Domínguez, papel interpretado como buenamente puede por Joaquim de Almeida en otra decisión que riza el rizo: de acuerdo que el portugués guarde similud física con un pintor a quien casi nadie “pone cara” pero, entonces, ¿por qué elegir para el breve personaje de Picasso a un actor con la misma presencia y magnetismo que un registrador de la propiedad? Quizá resulte chocante que una película sobre el surrealismo acabe haciéndose tan plomiza y aburrida, cuando no directamente ridícula, como la charlotada “pánica” en el manicomio o los marchantes de vodevil encarnados por Toni Cantó y, arrea, Caco Senante. Se salva por el pelos, o los morros, el publicitado besazo entre Abril y Suárez. Al menos, cada euro invertido (y son varios millones) se refleja fielmente en un diseño artístico magnífico, pero tampoco es buena señal cuando de un cuadro se valora más el marco que el contenido. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-3110389834565232941?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/3110389834565232941/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=3110389834565232941' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/3110389834565232941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/3110389834565232941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2008/02/scar-una-pasin-surrealista-22-de.html' title='&quot;ÓSCAR, UNA PASIÓN SURREALISTA&quot;: 22 de febrero de 2008'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-3029936591996585767</id><published>2008-02-14T09:58:00.001-08:00</published><updated>2008-02-14T09:58:46.678-08:00</updated><title type='text'>"KM. 31": 15 febrero de 2008</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“KM. 31”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Curvas peligrosas&lt;br /&gt;Director: Rigoberto Castañeda.&lt;br /&gt;Intérpretes: Adrià Collado, Raúl Méndez, Iliana Fox.&lt;br /&gt;Nacionalidad: México – España, 2007.&lt;br /&gt;Duración: 103 minutos.&lt;br /&gt;Género: Terror.&lt;br /&gt;Exceptuando las embestidas de Del Toro y los cócteles molotov de Santo, el cine mexicano de terror siempre nos conduce psicotrónicamente al asilo amargo en el que Karloff sufrió un canto del cisne con sabor a pularda vieja. Afortunadamente, el plan renove también ha llegado a tierras aztecas, aunque sea con los vasos comunicantes de la madre patria. Porque este “KM. 31” bebe directamente del discreto encanto de la cara B de sus primas españolas “made in Filmax” (cintas como “Los abandonados” o “Bosque de sombras”, pobres pero honradas alternativas a los gigantes “El orfanato” o “REC”), sin olvidar la guardería nipona de “The ring” o “La maldición”, inquietantes conexiones surtidas (“Anatomía”, “Hermanas” o, ejem, “La monja”) y hasta leyendas urbanas de atropellados fantasmas estilo “Cuarto milenio”. Así, el debutante Castañeda tenía complicado asomar un mínimo de originalidad entre tal fárrago de lugares comunes, pero al menos logra brillantez formal (no tanto sonora), respeto a los clásicos y un tramo final sugerente, con Adriá Collado en su salsa. No será de las de encender la luz del pasillo para ir al cuarto de baño mientras la veamos en DVD dentro de unas semanitas, pero tampoco de las que el disco sirve como posavasos de infusiones. Ya nos entendemos, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-3029936591996585767?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/3029936591996585767/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=3029936591996585767' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/3029936591996585767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/3029936591996585767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2008/02/km-31-15-febrero-de-2008.html' title='&quot;KM. 31&quot;: 15 febrero de 2008'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-7537260908958749645</id><published>2008-02-07T11:12:00.001-08:00</published><updated>2008-02-07T11:12:55.107-08:00</updated><title type='text'>"30 días de oscuridad": 8 de febrero de 2008</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Mordedores en Alaska&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Director: David Slade.&lt;br /&gt;Intérpretes: Josh Hartnett, Danny Huston, Ben Foster.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2007.&lt;br /&gt;Duración: 113 minutos.&lt;br /&gt;Género: Terror.&lt;br /&gt;Nuevamente el cine de terror le hinca el diente al menudillo vampírico, aunque en esta ocasión lo tenía a huevo. Si hay una ciudad en el quinto iglú de Alaska donde, durante un mes entero, no asoma ni un rayito de sol, pues ni Transilvania ni gaitas: ahí que soltamos a una piara de bestias mordedoras y ladradoras para que hagan sus escabechinas y planeen conquistar a la Humanidad al completo. David Slade ya nos activó (sobre todo a los varones) algunos mecanismos del terror más sulfúrico y psicológico con "Hard Candy", y ahora se cruza a la acera del gore espídico y elegante (estupenda presencia la de Danny Huston) con una historia basada en una popular novela gráfica de radicales contrastes cromáticos alrededor de rojo, blanco y negro. Un look que se conserva magníficamente en la gran pantalla, intensificado con la calidad de la pintura del maestro Sam Raimi, que aquí coloca el caballete productor y de propina lanza algunas pinceladas de sus años mozos y golfos. No puede negar "30 días de oscuridad" su alma de serie B, y en esa honestidad radica su mejor virtud: las bestias son sanguinarias y espeluznantes (ojo al calvo de la barba hemoglobínica), pero también desean dominar el mundo desde el subconsciente, como los cenobitas de "Hellraiser" o las aberraciones de Lovecraft. Por otra parte, los humanos son débiles (incluso por el detalle del protagonista separado de su mujer), pero la unión desesperada hace la fuerza. Total, una pieza jugosa, a ratos potente y otros tontaina. Como casi todo. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-7537260908958749645?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/7537260908958749645/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=7537260908958749645' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7537260908958749645'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7537260908958749645'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2008/02/30-das-de-oscuridad-8-de-febrero-de.html' title='&quot;30 días de oscuridad&quot;: 8 de febrero de 2008'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-3202752056876881553</id><published>2008-01-31T10:46:00.000-08:00</published><updated>2008-01-31T10:47:12.894-08:00</updated><title type='text'>"MONSTRUOSO": 1 FEBRERO 2008</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Monstruoso”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La amenaza sin barba&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Director: Matt Reeves.&lt;br /&gt;Intérpretes: Lizzy Caplan, Jessica Lucas, T.J. Miller.&lt;br /&gt;Duración: 85 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2007.&lt;br /&gt;Género: Terror.&lt;br /&gt;Ni siete años ha considerado Hollywood como plazo prudente para que el imaginario colectivo yanqui no se traumatizara con la profanación de otro de los tótems neoyorquinos. Quizá ver la Estatua de la Libertad convertida en María Antonieta y a su cabeza jugar al “guá” con los ciudadanos sea un impacto algo travieso comparado con las Torres Gemelas desplomándose grotescamente como dos polos de limón gigantes en el desierto. Pero es precisamente esa sensación de “comodidad ante la ficción imposible” con la que ha coqueteado el género de terror a lo largo de sus últimos doscientos años de vida, aunque el cine haya encontrado una perversa variante: el falso documental y su doble hélice de realidad y fantasía. Una tendencia que popularizó “El proyecto de la bruja de Blair”, que alcanzó un solvente grado de maestría con “REC” y que ahora se amplifica gracias a la histeria colectiva (las ordenadas huidas de los neoyorquinos ante lo que consideran sin duda un ataque terrorista es lo más “real” de la función) en “Monstruoso”. Pese a todo, es inevitable recordar que la sombra del filme de Balagueró y Plaza es muy alargada, tanto como un Godzilla a la española capaz de mojarle la oreja y partirle las piernas al bicharraco de marras. La estructura elegida por Mat Reeves también es modelo de relato terrorífico clásico: una amplia (y a veces fastidiosamente trivial, aunque ayude a conectar con su presunto público adolescente) introducción donde reina la normalidad antes de que haga acto de aparición el macro-caos. Después, la alocada huida entorpecida por los “absurdos impulsos” del galán para salvar a su dama en apuros y, finalmente, un desenlace casi de western, con el monstruo mirando cara a cara a la videocámara que le descubre, y que nos lo descubre a todos los espectadores. “Monstruoso” juega en corto y le sale bien: 85 minutos de miedo desconocido (nunca se desvela el origen del mal) en estado puro son ideales para pasar un buen mal rato y salir a la calle con una reconfortante sensación de irrealidad palomitera. Al fin y al cabo, ninguno de los colosos destrozones llevaba barba ni turbante. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-3202752056876881553?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/3202752056876881553/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=3202752056876881553' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/3202752056876881553'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/3202752056876881553'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2008/01/monstruoso-1-febrero-2008.html' title='&quot;MONSTRUOSO&quot;: 1 FEBRERO 2008'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-6421047894834524958</id><published>2008-01-24T10:49:00.000-08:00</published><updated>2008-01-24T10:50:47.585-08:00</updated><title type='text'>"MORTADELO Y FILEMÓN. MISIÓN: SALVAR LA TIERRA": 25 de enero de 2008</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Mortadelo y Filemón. Misión: salvar la Tierra”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La máquina de copiar gente&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Director: Miguel Bardem.&lt;br /&gt;Intérpretes: Edu Soto, Pepe Viyuela, Berta Ojea.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2008.&lt;br /&gt;Género: Humor de tebeo.&lt;br /&gt;Visto desde la perspectiva del tiempo (aunque fuesen cinco años, que en cine español es mucho), lo que consiguió Javier Fesser con “La gran aventura de Mortadelo y Filemón” tuvo casi tanto mérito como si Bacterio ganase el Nobel de Química y Ofelia el de la Paz en el mismo año. Teletransportarnos a las catacumbas de la T.I.A., sin escatimar ni una lombriz fumando “celtas”, y servirnos en plan “pulguitas” un buen muestrario de los bocadillos que salieron de los más altos hornos de Ibáñez no se paga con dinero, ni siquiera “petromortadelos”. Hasta se perdonaban los tacos y acentos regionales y que Rompetechos fuese un “facha” furibundo. Así, cualquiera que quisiese acometer la continuación de la saga solo tenía que repasar con tinta fresca tan brillante original, y colorearlo, si no al óleo fino, al menos a la témpera temperamental. Eso ha hecho Miguel Bardem (cuya filiación al pop estrafalario quedó clara con “La mujer más fea del mundo”, y a la picaresca nacional con la estimable “Incautos”), aunque, evidentemente, el factor sorpresa fesseriano quede fulminado a las segundas de cambio. Y casi primeras, si se tiene en cuenta los chafarderillos títulos de crédito iniciales, en contraste con el número musical mosquitero de la anterior entrega (por cierto, la CÑÑ ya salía en “La hora chanante”). Para entendernos: lo que entonces era “El sulfato atómico” o “Moscú 80”, aquí es cualquier álbum coyuntural que el genial dibujante despacha últimamente a velocidad de vértigo y con calidad algo justa. Incluso el argumento del filme, con el runrún del calentamiento global, y otras cuestiones tan pilladas por los pelos como bautizar a un perro “virtual” Bush para poder llamar animal al inquilino de la Casa Blanca (te tira el Bardem, Miguel), así parecen corroborarlo. Hay gags y personajes de rocambolesca valía (esos villanos Botijola y Todoquisque) y Edu Soto bailotea en la levita de Mortadelo como un niño con zapatófonos nuevos, pero el conjunto pesa demasiado como para levantar el vuelo cual mariposa con bigote. Aunque, qué diantres, tampoco seremos tan mamelucos como para amargar el 50 aniversario a estos héroes nacionales de millones de infancias de ayer y de hoy.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-6421047894834524958?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/6421047894834524958/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=6421047894834524958' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/6421047894834524958'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/6421047894834524958'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2008/01/mortadelo-y-filemn-misin-salvar-la.html' title='&quot;MORTADELO Y FILEMÓN. MISIÓN: SALVAR LA TIERRA&quot;: 25 de enero de 2008'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-8726892315762409161</id><published>2008-01-17T09:04:00.001-08:00</published><updated>2008-01-17T09:04:40.226-08:00</updated><title type='text'>"LA CRIATURA PERFECTA": 18 de enero de 2008</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;"La criatura perfecta"&lt;br /&gt;Hay sangría&lt;br /&gt;* (Una)&lt;br /&gt;Director: Glenn Standring.&lt;br /&gt;Intérpretes: Dougray Scott, Saffron Burrows.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Nueva Zelanda-R.Unido, 2006.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Género: Terror.&lt;br /&gt;Mal presagio cuando una película da una patada en la espinilla del espectador a las primeras de cambio al escribir, en la parrafada introductoria, "harmonía" y quedarse tan pancha. Ya, sabemos que hay burradas ortográficas peores, pero feo, lo que se dice feo, queda un rato largo. Sin embargo, tal gazapo sirve para definir la naturaleza algo analfabeta de esta nueva aproximación "sui generis" al cine de vampiros, un subgénero que admite cualquier barrabasada que le echen: Dráculas negros, cócteles con Fu-Manchú o Billy el Niño y hasta dentelladas de Chiquito de la Calzada. Pero aquí el tal Standring se ha pasado tres pueblos al presentar a unos draculines, entre seminaristas y hadas madrinas, fuertemente jerarquizados en una Hermandad prácticamente vaticana. El invento, por supuesto, hace más aguas que una lancha neumática con un cargamento de erizos, y confirma que, en ocasiones, las consecuencias de ser más papistas que el Papa (valga la comparación) se pagan caro. Pecaremos de puristas, pero donde esté un buen ataúd, un traje de pingüino y una luna llena expresionista, que se quiten estas moderneces. Así las cosas, el pestazo a ajo no se va de la pantalla ni a tiros (con balas de plata, claro), a pesar de la siempre sugerente presencia de Saffron Burrows y la promesa de un look retrofuturista que, quitando los inevitables zepelines y un amago de televisión decimonónica, pronto se torna dickensiano y alcantarillero. Un poco de moralina prometeica y darwiniana, y a otra cosa. Menudo añito llevamos para la cartelera fantaterrorífica...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-8726892315762409161?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/8726892315762409161/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=8726892315762409161' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/8726892315762409161'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/8726892315762409161'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2008/01/la-criatura-perfecta-18-de-enero-de.html' title='&quot;LA CRIATURA PERFECTA&quot;: 18 de enero de 2008'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-7599480091111744617</id><published>2008-01-10T08:39:00.000-08:00</published><updated>2008-01-10T08:40:39.674-08:00</updated><title type='text'>"ALIEN VS. PREDATOR 2": 11 enero de 2008</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“ALIEN VS. PREDATOR 2”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Con dentadura postiza y tacatá&lt;br /&gt;* (Una)&lt;br /&gt;Directores: Colin y Greg Strause.&lt;br /&gt;Intérpretes: Steven Pasquale, Reiko Aylesworth.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2007.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Género: Terror.&lt;br /&gt;Hace tres temporadas, el avispado Paul W.S. Anderson juntó a dos iconos del fantástico en una película mala pero entretenida. Ahora, unos tales hermanos Strause han reducido los términos y les ha quedado una secuela mala a secas. Cual cruce entre “Temblores 4” y Rasca y Pica, vemos a los pobres Alien y Predator jugando al pilla-pilla en las cloacas de un pueblucho yanqui, mientras los aterrorizados lugareños citan a Kierkegaard o a Eco con frases como “¡Vamos a morir todos!” o “El gobierno nunca engaña, ¿verdad?”. Ni el “fichaje” Predalien rasca bola. Al asilo con estos ilustres abueletes, por caridad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-7599480091111744617?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/7599480091111744617/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=7599480091111744617' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7599480091111744617'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7599480091111744617'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2008/01/alien-vs-predator-2-11-enero-de-2008.html' title='&quot;ALIEN VS. PREDATOR 2&quot;: 11 enero de 2008'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-3897925497216455926</id><published>2008-01-03T09:59:00.000-08:00</published><updated>2008-01-03T10:00:24.936-08:00</updated><title type='text'>"LA SOMBRA DEL CAZADOR": 4 de enero de 2008</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“La sombra del cazador”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;** (dos)&lt;br /&gt;Territorio mapache&lt;br /&gt;Director: Richard Shepard.&lt;br /&gt;Intérpretes: Richard Gere, Terrence Howard, Jesse Eisenberg.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2007.&lt;br /&gt;Duración: 100 minutos.&lt;br /&gt;Género: Aventura bélica.&lt;br /&gt;Ahora que todo Hollywood anda levantándoles las faldas de acero a la guerra de Irak, aterriza como puede una película sobre la de Bosnia, conflicto atrincherado en la cara B del amigo americano. Una pequeña pirueta geopolítica que Richard Shepard convierte en piruleta de agridulce degustación al eludir el olor a carne fresca quemada (salvo en la escena clave) aunque no la viruela de tiroteos que pudre hasta las añejas instalaciones olímpicas de Sarajevo. Y es que, si en “Matador”, su anterior filme, fue capaz de convertir a Pierce Brosnan en un “facilitador de fatalidades”, ¿por qué no hacer del venerable budista Richard Gere un reportero-cazarrecompensas con vocación de Rambo justiciero, aunque su mayor heroicidad sea un “sinpa” en un bar montenegrino? Sin eludir los tópicos más gruesos tanto de la profesión periodística (pareja de curtidos veteranos, uno blanco y otro negro, acompañados por un meritorio recién salido de la Facultad de “Oxbridge”) como de la bélica (sanguinarios de tebeo y telediario, contrabandistas de la pandilla de Blancanieves y confidente apaleada pero con alma de miss), el filme funciona medianamente como una viaje al corazón de la mala baba étnica, tarea como es lógico demasiado compleja como para despacharla en un aspirante a “blockbuster” tardonavideño. Una credibilidad que cae en picado en el tramo final de la cinta, perteneciente a la sonrojante “hermandad del pis-pas cinéfilo” (y no desvelemos nada). Será eso a lo que se refería el plumilla que sufrió en sus carnes tal desatino: “únicamente las partes más ridículas de esta historia son verdad”. Pues “avanti” con la guerra del general Gila.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-3897925497216455926?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/3897925497216455926/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=3897925497216455926' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/3897925497216455926'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/3897925497216455926'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2008/01/la-sombra-del-cazador-4-de-enero-de.html' title='&quot;LA SOMBRA DEL CAZADOR&quot;: 4 de enero de 2008'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-2657378348974552538</id><published>2007-12-27T09:17:00.000-08:00</published><updated>2007-12-27T09:18:40.584-08:00</updated><title type='text'>PELÍCULA DE 2007: "MEMORIAS DE QUEENS"</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;“Memorias de Queens”&lt;br /&gt;El minuto de oro&lt;br /&gt;Si extendemos plácidamente la memoria como si fuera un perfecto día privado de playa y dejamos desplegar sus tentáculos hasta que hagan cosquillas al estreno más recóndito del año, quizá obtengamos una recompensa parecida a la de amaestrar caracoles: lenta frustración. Aparte de que Hollywood ya no tiene quién le escriba, el cine hace tiempo que dejó de componer sinfonías compactas, gloriosas y redondas. Así que, entre los doscientos y pico estrenos, del medio millar largo del 2007, que nos hemos tragado más por obligación que por devoción, se salvan del pelotón de fusilamiento contados politonos y relámpagos: el tic salvaje de “El último rey de Escocia”, la ovación crepuscular de “Rocky Balboa”, la pelea sudorosa de “Promesas del Este”, la “iluminación” culinaria de Anton Ego al probar el “ratatouille”... Pero, entre todos, sobresale el minuto de oro del año: en realidad, ciento siete segundos de pureza emocionante, encima engarzada en medio de ese torbellino de cables pelados incontenible, callejero y brutal que Dito Montiel urdió para su ópera prima, “Memorias de Queens”. Por supuesto, hablamos del reencuentro inesperado y “veronés” entre el hijo pródigo venido a menos y su enamorada platónica llegada a ninguna parte. Poquísimas veces ha habido tanto tonelaje de sentimientos acumulados como entre los “hey” que se dedican Dito y Laurie a modo de saludo, o temblor de ocasiones perdidas como en el detalle de los dedos de Robert Downey Jr. (también portentoso en “Zodiac”) cuando le dice al chaval que conoce a su madre (Rosario Dawson, cada año más deslumbrante) desde que era “así” de pequeña. Casi no importa que el resto de la película sea un potente, aunque irregular (¿a quién narices le importa la regularidad? ¿A los ciclistas?), cóctel entre Spike Lee, William Wyler y Scorsese (ahora que a Marty le preocupa más ser como Hitchcock). Este fragmento vale casi la eternidad y un año de cine. Por lo menos, para mí. El resto, lágrimas en la lluvia, ya sabéis. Supera esto, 2008.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-2657378348974552538?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/2657378348974552538/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=2657378348974552538' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/2657378348974552538'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/2657378348974552538'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/12/pelcula-de-2007-memorias-de-queens.html' title='PELÍCULA DE 2007: &quot;MEMORIAS DE QUEENS&quot;'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-7332454858451953031</id><published>2007-12-20T09:31:00.000-08:00</published><updated>2007-12-27T03:43:29.415-08:00</updated><title type='text'>ESTRENOS INFANTILES: 21 DICIEMBRE 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;PIPAS, CARAMELOS, GOMINOLAS Y PELÍCULAS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"El arca de Noé": ***&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"Alvin y las ardillas": ***&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"Cuentos de Terramar": ***&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"Ángeles S.A.": *&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"Pelotas en juego": *&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"Piccolo y Saxo": **&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El calendario no engaña: paralelamente a la proliferación de abrigos de liebre en los autobuses urbanos y revenidas croquetas de confraternización macroempresarial, las películas “para todos los públicos” copan la cartelera navideña, el balance taquillero de la semana y la parrilla de estrenos del viernes. El hecho de que ya haya superpoblación de cine gominolero (no confundir con el palomitero) con títulos variopintos como “La brújula doraada”, “Bee Movie”, “Mr. Magorium y la tienda mágica”, “Fred Claus”, “Donkey Xote”, “Encantada” y unos cuantos más no es óbice para que hoy entren en tropel media docenita más, casi atropellándose y dándose codazos en el hígado como chinitos en el metro en hora punta. Afortunadamente, el nivel es medio-alto (seamos benévolos, es Navidad), sobre todo en la acera animada.&lt;br /&gt;Así, en primera línea de playa, o de diluvio, tenemos “El arca de Noé”, una simpática cinta de “dibus” 2D que reafirma la buena maña en el sector del argentino Juan Pablo Buscarini, a quien conocíamos por la rareza “Cóndor Crux” (pobretón pero honrado cruce entre “Ulises 31” y “Comando G” con aroma pampero) y por la coproducción “Pérez, el ratoncito de tus sueños”, uno de los éxitos de la debilucha cartelera española antes del “orfanatazo”. Con ecos innegables al Disney sesentero de “El rey de la selva” (cuyo espíritu también recuperó la fetén “El emperador y sus locuras”), la película es un más que apañado acercamiento a uno de los episodios bíblicos más espectaculares y peliagudos de plasmar con actores reales. Un trazo brioso a la par que sencillo y un guión que no carga las tintas anacrónicas y fotocopiadoras que, en ocasiones, se revuelven y devuelven con envenenado efecto bumerán (pensemos en “Donkey Xote”) hacen de ésta una propuesta perfecta para el disfrute de grandes y medianos. Destacamos las ingeniosas escenas divinas con un multirracial Dios enderezando los renglones de su “negro”, estampa que se rellena de poderío al considerar que el doblador celestial es un Alfredo Landa con nervio parecido al que tendría si le hubiese tocado Garci en el amigo invisible.&lt;br /&gt;Y por vericuetos de la vida, uno de los actores que intervienen en una de las escasas producciones sobre el tema en Hollywood (“Noah's Ark: The New Beginning”) es la mejor baza “real” del siguiente estreno a comentar: “Alvin y las ardillas”. Hablamos de Jason Lee, icono gamberro de la pequeña pantalla gracias a su genial “Me llamo Earl”, algunas de cuyas migajas ruines (esa forma de birlar la cesta de magdalenas) se deslizan en esta película, adaptación casi preescolar de las correrías de un terceto cantarín que gozó de fama en la América sesentera y que fue rescatado en pedestre cartoon años más tarde. La película obliga al espectador “adulto” a atiplar su nivel de exigencia cinematográfica hasta niveles pitufadores, pero entre brincos animados en perfecta tecnología tridimensional, sobresalen algunos dardos contra la depredadora industria musical en la era youtubera, así como la siempre agradecida presencia de Cameron Richard y algún signo de buen gusto como el poster del “Time out of mind” dylaniano que preside la coqueta casa de Dave. El detalle, siempre el detalle.&lt;br /&gt;Agazapadas en la cara B de las salas comerciales, también buscan su lugar en el “box office” otras películas como “Ángeles S.A.”, comedia musical a la mayor gloria de la niña cantante María Isabel (la de “Antes muerta que sencilla”) con un desinhibido Pablo Carbonell encarnando al ángel de la guarda de su cría. Chocante cambio de rumbo en la carrera de su director, Eduard Bosch, cuya ópera prima fue “El viaje de Arian”, potente crónica de la vida de una joven terrorista. Para espectadores con pelusilla en el bigote desembarca “Pelotas en juego”, desmadrada comedia en la línea de “Cuestión de pelotas”, “Patinazo a la gloria” o “BASEkeball” sobre un torneo de tenis de mesa en China que resulta ser la tapadera de una red criminal. Ojo a la presencia de un Christopher Walken cada vez más pasado de rosca. Para terminar, dos producciones más de animación: la también melómana y algo pixelada “Piccolo y Saxo” (presente en los festivales de San Sebastián y Gijón), y la reputada “Cuentos de Terramar”, fantástica adaptación del mítico “Ciclo de Terramar” de Úrsula K. Le Guin por parte de Goro Miyazaki, que ha heredado de su padre Hayao (autor de obras maestras del género como “El viaje de Chihiro” o “La princesa Mononoke”) el refinado talento y la desbordante clase de la mejor escuela de animación japonesa. En fin, un ramillete más o menos florido para contener a la chiquillería y muchachada unos cuantos días. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-7332454858451953031?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/7332454858451953031/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=7332454858451953031' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7332454858451953031'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7332454858451953031'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/12/estrenos-infantiles-21-diciembre-2007.html' title='ESTRENOS INFANTILES: 21 DICIEMBRE 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-7469866642905617164</id><published>2007-12-13T05:20:00.000-08:00</published><updated>2007-12-13T05:21:22.613-08:00</updated><title type='text'>"FRED CLAUS": 14 diciembre de 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Fred Claus”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Siente a un canalla en su mesa&lt;br /&gt;Director: David Bobkin.&lt;br /&gt;Intérpretes: Vince Vaughn, Paul Giamatti, Kevin Spacey.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2007.&lt;br /&gt;Duración: 116 minutos.&lt;br /&gt;Género: Comedia navideña.&lt;br /&gt;Nada más propiciatorio para alquitranar, emplumar y apalear con saña que la Navidad (bueno, quizá también Jorge Javier Vázquez, o eso le gustaría a él, para seguir haciéndose el mártir catódico y sansebastianesco, se entiende). Y, más concretamente, Papá Noel, protagonista de una tradición algo destripaterrones que se repite en la historia del cine desde W.C. Fields a Billy Bob Thornton, quienes, entre mil más, se le subieron a las barbas blancas con botazas enfangadas y claveteadas. Esta peliculilla va más allá, combinando dos de las realidades más escalofriantes de estas fiestas: la familia y el gordo vestido de rojo. Porque, en el fondo, “Fred Claus” es un “Código Da Vinci” que especula con el árbol genealógico del regalador universal patrocinado por Coca-Cola. Básicamente, con un hemano mayor calavera que se dedica a especular y trapichear, aunque se le adivina “un buen fondo” (quizá porque esté algo fondón). Así que el reto está servido: harto de que le pida siempre árnica, Papá Noel le propone a la oveja negra de la familia que le eche un cable en el Polo Norte en plena hora punta navideña. Los desatinos y tontunas están servidos, calientes cual castañas asadas y casi igual de indigestas.&lt;br /&gt;Lo que más sorprende de este turrón blandito, coproducido por el propio Vince Vaughn (que, efectivamente, tiene una perfecta planta tarambana estilo “Aquellas juergas universitarias” de la que sigue viviendo años después) y dirigido por David Dobkin (también colega suyo desde “De boda en boda”), es su aglutinación de estrellas, algunas más o menos venidas a menos, pero la mayoría con un Oscar, o dos, en su zurrón. Por ejemplo, un Kevin Spacey cada vez más parecido a Manuel Manquiña en un rol de villano con tonsura, o una Rachel Weisz en el papel de novieta sufridora del maromo. Pero el que se lleva el premio gordo, nunca mejor dicho, es el gran Paul Giamatti, que se rebaja al nivel abisal de Tim Allen encarnando a un Santa Claus más desubicado y despistado que Gasol en la pizarra de Iavaroni. Si no fuera por la calefacción de algunos cines...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-7469866642905617164?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/7469866642905617164/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=7469866642905617164' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7469866642905617164'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7469866642905617164'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/12/fred-claus-14-diciembre-de-2007.html' title='&quot;FRED CLAUS&quot;: 14 diciembre de 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-860641870007351818</id><published>2007-11-29T09:08:00.001-08:00</published><updated>2007-11-29T10:34:33.867-08:00</updated><title type='text'>"LA BRÚJULA DORADA" Y "BEE MOVIE": 30 noviembre de 2007</title><content type='html'>“La brújula dorada”&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Narnia desorientada&lt;br /&gt;Director: Chris Weitz.&lt;br /&gt;Intérpretes: Nicole Kidman, Dakota Blue Richards, Daniel Graig.&lt;br /&gt;Duración: 110 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU.-Reino Unido, 2007.&lt;br /&gt;Género: Fantástico. Próximo miércoles 5, estreno.&lt;br /&gt;El “efecto Krakatoa” que sobre el cine juvenil, familiar y aledaños ha obrado el binomio “El Señor de los Anillos” + “Harry Potter” tiene como principal consecuencia la búsqueda por tierra, mar, aire, cielo e infierno de similar material literario sensible de repetir el pelotazo franquiciado. Algunas veces la jugada sale redonda (“Las crónicas de Narnia”) y otras, paralelepípeda (“Los seis signos de la luz”). El último morlaco en saltar al ruedo es esta adaptación de la primera novela de la trilogía “La materia oscura” de Philip Pullman, una enrevesada saga con guiños a la física cuántica y a Milton o Blake cuyos renglones incendiarios han puesto de los nervios a algunos grupúsculos ultracatólicos, que, vía internet, se han lanzado a criticar la adaptación cinematográfica haciendo gala de un nivel de información tan elevado que hasta se han sacado de la manga la intervención de Kevin Bacon en la película (igual estaba disfrazado de la guadianesca liebre mascota de Sam Elliott). Por supuesto, ni una gota de tal sangre “satánica” llega al río de la gran pantalla, porque “La brújula dorada” no es más que un entretenimiento inofensivo y algo bobo repleto de bichos parlanchines (los “daimonions” de marras) y niños con acentazo británico y cara de comadreja. También se intuye algo más profundo y casi metafísico, que justifica los fichajes de Derek Jacobi, Christopher Lee o Daniel Graig, pero mucho nos tememos que se reservará para la segunda o tercera parte, donde la trifulca de mundos paralelos y el golpe de estado al Magisterio quedan más patentes. Así, tras una primera parte donde se echa en falta, precisamente, una brújula narrativa, asistimos a un a veces vistoso cruce entre “Los Goonies” y “La ciudad de los niños perdidos”, con highlights como la pelea entre los osos acorazados o la no menos sobrenatural cara que se ha fabricado Nicole Kidman, el mejor efecto especial de la insulsa velada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Bee movie”&lt;br /&gt;*** (tres)&lt;br /&gt;Golosa colmena&lt;br /&gt;Directores: Simon J. Smith y Steve Hickner.&lt;br /&gt;Voces originales: Jerry Seinfeld, Renée Zellweger, Chris Rock.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos. &lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2007.&lt;br /&gt;Género: Comedia animada. &lt;br /&gt;Un curioso cruce de sensaciones a priori le parte la jeta a esta película: por un lado, estábamos ansiosos de ver currar a Jerry Seinfeld. Por otro, estábamos ansiosos de ver jubilarse a las películas sobre insectos. Claro que cada punta de flecha tiene su reverso: a falta de “Seinfeld”, buena es su versión calva (“Larry David”) y, qué demonios, los dibus invertebrados no estaban nada mal, incluso “Ant Bully”. Encima, desde “La abeja Maya” no habíamos metido la nariz en una colmena tan dicharachera, por lo que la balanza de “Bee movie” se inclina hacia la sana expectación de disfrutar de, posiblemente, la última perla animada de un año histórico para el género (esto ya lo habíamos dicho alguna vez, ¿no? Pues aún queda una ocasión más antes de las uvas). Como suele suceder en las últimas producciones 3D, el arranque es brillante, espectacular y “tiovivesco”, agarrándonos por las orejas y metiéndonos hasta las cejas en el panal de rica miel cartoon representada por una fábrica que haría las delicias de Tim Burton. A continuación, y ya con el jersey amarillo y negro bien pegado al cuerpo del espectador, se opta por un raíl también previsto: la desubicación espacial y accidental del protagonista en plan “la ciudad no es para mí”. Pero cuando ya nos temíamos que el tren iba derechito al igualmente telegrafiado romance imposible entre mini-bestia y bella (encima, florista), el aguijón de Seinfeld y sus guionistas da un giro inspirado y algo desconcertante, con la demanda de la comunidad abejil contra los negreros granjeros apícolas, que proporciona momentos descacharrantes y anacrónicos (sin abusar de la “shrekitis aguda”) como las intervenciones de Sting, Ray Liotta o el clon himenóptero de Larry King. Un desenlace algo precipitado no enturbia esta hora y media de diversión golosa y chisposa, con esmerada animación facial y un buen trabajo doblador de Arturo Valls y María Adanez. “Be bee, my friend”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-860641870007351818?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/860641870007351818/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=860641870007351818' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/860641870007351818'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/860641870007351818'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/11/la-brjula-dorada-y-bee-movie-30.html' title='&quot;LA BRÚJULA DORADA&quot; Y &quot;BEE MOVIE&quot;: 30 noviembre de 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-7540840617409848735</id><published>2007-11-22T10:15:00.000-08:00</published><updated>2007-11-22T10:16:03.798-08:00</updated><title type='text'>"ENCANTADA": 23 noviembre de 2007</title><content type='html'>“Encantada. La historia de Giselle”&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Princesa sin sorpresas&lt;br /&gt;Director: Kevin Lima.&lt;br /&gt;Intérpretes: Amy Adams, Patrick Demsey, Susan Sarandon.&lt;br /&gt;Duración: 107 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2007.&lt;br /&gt;Género: Cuento de hadas.&lt;br /&gt;Ya resuenan los timbales y cañonazos del zafarrancho navideño, y hoy dos de los pesos pesados desembarcan su artillería para golpear antes que nadie. Encima, con el ADN radicalmente opuesto, para que el pastel se reparta sin guerra de migas de pan en la mesa. Por un lado, la ultra-animación de “Beowulf” y, por otro, este entrañable retorno al 2D que, en realidad, se queda en un amago de los de irás y no volverás. Por algo el director de “Encantada” es Kevin Lima, uno de los cerebros de “La sirenita”, cuyo estilo se desparrama por todo el metraje de esta película, no solo en su esquina “cartoon” sino en su solomillo “de carne y hueso”. De hecho, Amy Adams parece que se ha dejado la falda de escamas y el bikini de conchas en la taquilla antes de mutilar cortinajes para tejer sus vestidos principescos de la señorita Pepis. Amy Adams... ¿dónde hemos visto antes a esta moza? Efectivamente, como preñada disfuncional en la excelente e indie “Junebug”, papel que le llenó el cesto de premios y laureles. Esto, y ver a Susan Sarandon como magnífica bruja casi cyberpunk (y mediocre dragona “kingkoniana” en sus ratos libres), son dos de las sugerentes sorpresas de este eficaz e inofensivo (por lo antiparódico que resulta, aunque lance alfileres “antimusicalistas”) producto mazapanero que Disney ha elegido para lanzarse a la carrera taquillera invernal. Un giro “infantil” que contrasta con la alta costura “adulta” de su obra maestra veraniega: “Ratatouille” (con buen ojo, ya en DVD, así que todos contentos). Unos apropiadísimos Patrick Dempsey como viudo padrazo, James Marsden como príncipe “goofyniano” adicto al zapeo y Timothy Spall como escudero ratonero completan una simpática fabulilla a la que la mismísima Julie Andrews pone el lazo en off. La familia, esa gran y generosa institución...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-7540840617409848735?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/7540840617409848735/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=7540840617409848735' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7540840617409848735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7540840617409848735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/11/encantada-23-noviembre-de-2007.html' title='&quot;ENCANTADA&quot;: 23 noviembre de 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-5607960766525557684</id><published>2007-11-15T09:26:00.000-08:00</published><updated>2007-11-15T10:03:54.069-08:00</updated><title type='text'>"LA LUNA EN BOTELLA" Y "LA PROMESA": 16 noviembre 2007</title><content type='html'>«La promesa»&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;«Cebatil» oriental&lt;br /&gt;Director: Chen Kaige.&lt;br /&gt;Intérpretes: Dong-Kun Jang, Hiroyuki Sanada.&lt;br /&gt;Duración: 100 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: China, 2005.&lt;br /&gt;Género: Acción fantástica.&lt;br /&gt;Hace casi tres lustros, Chen Kaige puso una importante pica en Flandes al ganar la Palma de Oro en Cannes por «Adiós a su concubina», espolón de proa del renacimiento del cine oriental que, tras múltiples vericuetos, sigue en plena forma hoy día. Dos de los caminos más jugosos son el «pegón antigravitatorio», consagrado por Ang Lee en «Tigre y dragón», y el «pincel multitudinario» instaurado en «Hero» por Zhang Yimou, compañero de quinta de Kaige. Y de ambos ha bebido hasta las trancas en «La promesa», aunque el vuelo romántico del argumento (la epopeya de una mujer que de niña hizo un pacto con una hechicera para convertirse en princesa a cambio de renunciar al amor) tiende lazos con «La maldición de la flor dorada». Pero la auténtica chicha (ruborizada) del filme remite a videojuegos destroza-pulgares como «Dinasty Warriors» o pasotes pulps como «Zu Warriors» (ojo a la escena de los búfalos), aunque intente disimular con guiños a «La dama de Shanghai» con mobiliario autóctono. Un culebrón pastichero pero simpático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«La luna en botella»&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;No al no&lt;br /&gt;Director: Grojo.&lt;br /&gt;Intérpretes: Edu Soto, Bárbara Goneaga, Dominique Pinon.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2007.&lt;br /&gt;Género: Comedia.&lt;br /&gt;A pesar de la sinonimia onomatopéyica de su nombre de guerra, este Grojo no parece presumir de «método» alguno (ni el Grönholm de marras, claro). Al menos, en su primer largometraje, liviano como una ópera bufa y profundo como un escritor en huelga de musas caídas. Justamente esta última imagen es el leiv motiv de la historia, mero epicentro argumental sobre el que se van levantando nubes concéntricas y de desigual suelo, ora movedizo, ora firme. Un «negro» con el alma muy blanca (encantador Edu Soto) acepta un nuevo encargo alimenticio y especialmente humillante para sus aspiraciones literarias reales. Así, se encierra, portátil en ristre, en un café con olor a magia y revolución que le monta un aquelarre circense de aúpa. Con innegables encantos y cantos de sirena cinéfilos (desde la acumulación gozosa de Jeunet al costumbrismo mágico de Neville), Grojo nos invita a echar una moneda de níquel en el adivino-autómata con turbante y bigotito que es su película. A algunos les sonreirá la «buenafortuna» y se dejarán llevar por la danza bohemia que llena la pantalla, y a otros les parecerá una mamarrachada, aunque feliz. Riesgos de poner la cámara a un palmo del suelo. Pero ni el cine ni los sueños están hechos para los cobardes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-5607960766525557684?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/5607960766525557684/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=5607960766525557684' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/5607960766525557684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/5607960766525557684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/11/la-luna-en-botella-y-la-promesa-16.html' title='&quot;LA LUNA EN BOTELLA&quot; Y &quot;LA PROMESA&quot;: 16 noviembre 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-8750772177522819781</id><published>2007-11-08T10:37:00.000-08:00</published><updated>2007-11-08T11:09:38.626-08:00</updated><title type='text'>"EL HOMBRE DE ARENA" Y "LA TORRE DE SUSO": 9 de noviembre 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“El hombre de arena”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El loco que las vuelve locas&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Director: José Manuel González.&lt;br /&gt;Intérpretes: Hugo Silva, María Valverde, Irene Visedo.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2007.&lt;br /&gt;Flaco favor haría a esta película caer en la cuenta de que las de locos (sobre todo esa que todos estamos pensando) quedan más desfasadas que los cascos con espumilla protectora color naranja. Aunque conviene matizar. Porque, igual que los neurasténicos de “28 semanas después” no eran zombis sino infectados, muchos de los tarados que espantan moscas en este filme son desocupados, lilas o destripaterrones que cayeron en el cazamariposas frenopático de la Ley de Vagos y Maleantes tan en boga en la España de los 60. O vulgares buscavidas, como el protagonista, que sobre el terreno no luce esa “demencia genial” con que le pinta el tráiler, y eso que es carpintero, barbado y casi crucificado. Por supuesto, no caben aquí simbologías iluminadas ni rayajos neorrealistas y pasolinianos, ya que el debutante González intenta asir con camisa de fuerza una historia de amor (fou, naturalmente) que evoluciona algo lastrada por los actores que la viven dentro de la pantalla: un Hugo Silva con eterno gesto de estar citando a la vaquilla en una capea, y una María Valverde descalza y con morritos de dormir doce horas. Por suerte, junto a la fugacísima Ana Torrent, los solventes Irene Visedo y Alberto Jiménez logran elevar el conjunto con su otro “bloque temático”, el de denuncia de la situación psiquiátrica en aquellos oscuros años. Propósito que se casi se disipa al toparnos con la cruda realidad de la secuencia cumbre promocional: la que gratuitamente muestra el enjuto y mojado culo del de los hombres de Paco. Si es que hay cosas que no cambian. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“La torre de Suso”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Qué bonita es la amistad&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Director: Tom Fernández.&lt;br /&gt;Intérpretes: Javier Cámara, Malena Alterio, Gonzalo de Castro.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2007.&lt;br /&gt;Nuevo y meritorio (algo menos que otros, pero ya se sabe que no todo el monte es orégano) pistoletazo de salida para la carrera de un director español, sin duda la mejor noticia que le puede caer en suerte a nuestra industria, o gremio, o corrillo, o lo que sea. Principalmente por un doble motivo: no hay ni medio componente sobrenatural en sus cien minutos de duración (no es por nada pero tampoco conviene cebar a la gallina de los huevos de oro, que nos conocemos), y no mete codazos al espectador ni un diálogo acartonado, panfletario o engolado, pese a que la localización escogida por Tom Fernández (una Asturias con diversas osteoporosis sociales, incluyendo la jugosa crisis minera) se presta al juego. Es más, quizá “La torre de Suso” podía haberse grabado con las ya viejas técnicas del Dogma 95, de tanta campechanía y camaradería que asoma en la superficie, mientras que en las vetas más profundas reposa el fracaso amargo que viven los protagonistas, cuatro cabezas de avestruz a los que no les queda más remedio que desenterrar el orgullo para homenajear a su amigo muerto, aunque sea con cuatro palos haciendo el pino. Escenas inspiradas (todas las de Emilio Gutiérrez Caba y la mayoría de las de Javier Cámara, y eso que no se pierde ni un fotograma), y otras estiradas y poco naturales (el puchero estampado materno o las embarrancadas relaciones sentimentales de los protagonistas) cuajan un debut bien escanciado, aunque con algunos posos de corcho en el fondo. Como a los amigos, se le perdona la torpeza.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-8750772177522819781?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/8750772177522819781/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=8750772177522819781' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/8750772177522819781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/8750772177522819781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/11/el-hombre-de-arena-y-la-torre-de-suso-9.html' title='&quot;EL HOMBRE DE ARENA&quot; Y &quot;LA TORRE DE SUSO&quot;: 9 de noviembre 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-440774040893696731</id><published>2007-11-01T11:25:00.000-07:00</published><updated>2007-11-01T11:28:06.152-07:00</updated><title type='text'>"LOS TOTENWACKERS": 2 de noviembre 2007</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;«Los Totenwackers»&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Chuche-ficción&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Director: Ibon Cormenzana.&lt;br /&gt;Intérpretes: Jasper Harris, Geraldine Chaplin.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2007.&lt;br /&gt;Ahora que el cine español se ha dado cuenta de que lo suyo es meter miedo, se crece y hasta atreve con un subgénero que ha provocado históricos escalofríos: el infantil. Tampoco quedan tan lejanos los tiempos de verrugas como «Buenas noches, señor monstruo» o diviesos como «Los nuevos extraterrestres», y eso que al «fantástico imberbe» le ha venido que ni pintada la llegada del tío Harry Potter con las rebajas. Aunque el modelo adoptado por Cormenzana es el de «Los cazafantasmas», cuya sombra se proyecta en esta aventurilla de niños discretamente repelentes, espectros de anís (tremenda Terele Pávez con la mascarilla color pistacho), efectos especiales gominoleros, Celso Burgallo en plan Igor y Geraldine Chaplin a los postres. Eso, y la sempiterna moraleja: los padres ni hacen caso a los cachorros ni se enteran si lo intentan. Inofensiva y entretenida, supongo. Aunque si no sale para la PSP o la&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:130%;"&gt;Nintendo, no sé yo...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-440774040893696731?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/440774040893696731/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=440774040893696731' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/440774040893696731'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/440774040893696731'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/11/los-totenwackers-2-de-noviembre-2007.html' title='&quot;LOS TOTENWACKERS&quot;: 2 de noviembre 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-3440135962203963876</id><published>2007-10-25T10:59:00.000-07:00</published><updated>2007-10-25T11:00:09.188-07:00</updated><title type='text'>"INVASIÓN": 26 de octubre 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Invasión”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Menuda vaina&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Director: Oliver Hirschbiegel.&lt;br /&gt;Intérpretes: Nicole Kidman, Daniel Graig.&lt;br /&gt;Duración: 100 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2007.&lt;br /&gt;“Advierto que esta historia está llena de cabos sueltos y sin un desenlace al uso, donde todo deba quedar resuelto y explicado satisfactoriamente”. Aproximadamente ese era el arranque de “The body snatchers”, primera novela en cruzar el umbral entre ciencia-ficción especulativa y terror moderno (ahora editada en castellano por Bibliópolis). Si Jack Finney la reescribiera hoy, este principio sería bien distinto, ya que el público lo exige todo mascado y sin un grumo o trozo a medio cocer. Quizá por eso el héroe cómico de antaño era Groucho y el de ahora, el taradito McLovin de “Supersalidos”. Evolución natural y neuronal. Así, el resultado de pasar una de las historias más impactantes y poliédricas del género por la turmix del Hollywood actual es tan evidente como frustrante. Y eso que el principio, con la amenaza alien montada en meteorito, podría interpretarse como homenaje a la también genial “El experimento del doctor Quatermass”, pero pronto se ponen las cartas sobre la mesa: el renovado canto a la gran paranoia americana, la subtrama familiar disfuncional (quizá tomada de la floja versión de Ferrara), el discurso políticamente correcto del diplomático ruso (¿guiño a la Guerra Fría que calentó el estreno en 1956?), la trepidante persecución tipo “La jungla de cristal 5” y, en fin, un desenlace “cobardica” y feliz donde no falta una alusión a la guerra de Irak, quizá porque el director es alemán (Oliver Hirschbiegel, experto en claustrofobias variadas). Y pensar que a Don Siegel le bastaron dos capotazos (el infectado sin huellas dactilares o el beso entre Becky y el doctor Miles) para subirse a los altares del género... Eso sí, tiene gracia ver a Kidman en el reverso de su papel en “Las mujeres perfectas” y con la misma expresión suiza de los McCann. ¿A ver si en el fondo va a ser verdad eso de que “vienen a por ti. Y a por ti. Y a por ti”...?&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-3440135962203963876?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/3440135962203963876/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=3440135962203963876' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/3440135962203963876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/3440135962203963876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/10/invasin-26-de-octubre-2007.html' title='&quot;INVASIÓN&quot;: 26 de octubre 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-9071608180097112064</id><published>2007-10-18T10:08:00.000-07:00</published><updated>2007-10-18T10:09:13.798-07:00</updated><title type='text'>"SUPERSALIDOS": 19 de octubre 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"Supersalidos"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;* (Una)&lt;br /&gt;Apología del capullo&lt;br /&gt;Director: Greg Mottola.&lt;br /&gt;Intérpretes: Jonah Hill, Michael Cera, Seth Rogen.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2007.&lt;br /&gt;Duración: 114 minutos.&lt;br /&gt;Algún día, dentro de muchos años, tal vez nuestros tataranietos vean un Nobel de Física negro, un premio Planeta antimediático o hasta una conductora que se pare sin titubear en un paso de cebra (o una asociación feminista con sentido del humor). Lo que es prácticamente imposible es que exista una raza superior de adolescentes que se libre de su mayor estigma, incrustado en su código genético: ser unos pringados. Hollywood, en su infinita generosidad, nos lo viene recordando desde hace décadas y con total coherencia intrínseca. Si los muchachos no pueden salir del atolladero hormonal, ¿para qué disimularlo e innovar? Como mucho, la Disney les pone un musical y tan contentos. Así, la renovación cíclica del mito del "teen" tarado pisa el siglo XXI igual que sucedió en su día con Biggs, Belushi o hasta Sal Mineo (que en el fondo era un lila). Así, cargando más hacia el cine de Danny Leiner (ya quisieran...) que a su padrino "American Pie", y no digamos "Napoleon Dynamite", el filme presenta a un trío de botarates arquetípicos (el gordo, el subnormal y el nenaza, todos con ligero toque de Enjuto Mojamuto para marcar etapa virtual) con sus gags guarretes sobre sangre menstrual donde, curiosamente, funcionan más las tontunas de la "generación posterior" de perdedores (los treintañeros del guateque o los polis) que las propiamente zangolotinas. Quizá por eso en la Facultad de Ciencias de la Información, donde se proyectó para la prensa, solo se oían risas aisladas y nerviosas. A nadie le hace gracia que le recuerden que de mayor también será un capullo. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-9071608180097112064?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/9071608180097112064/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=9071608180097112064' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/9071608180097112064'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/9071608180097112064'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/10/supersalidos-19-de-octubre-2007.html' title='&quot;SUPERSALIDOS&quot;: 19 de octubre 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-2921401710862389681</id><published>2007-10-11T09:57:00.001-07:00</published><updated>2008-02-28T09:58:07.750-08:00</updated><title type='text'>"NOCTURNA": 11 octubre 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Nocturna, una aventura mágica”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;¡Esa luz!&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Directores: Víctor Maldonado y Adrià García.&lt;br /&gt;Voces: Imanol Arias, Carlos Sobera, Natalia.&lt;br /&gt;Duración: 80 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2007.&lt;br /&gt;Aunque parezca “intrascendente”, sobre todo en la semana en la que se estrena la última esperanza blanca taquillera nacional de 2007, al cine español le hacía falta, aparte de un bigote (que diría Summers) una bengala para seguir demostrando que la animación también se escribe con eñe. Porque este año, si no nos fallan las cuentas, hemos tenido raciones de “dibus” franceses (“Azur y Asmar”), alemanes (“Rebelión en la isla”), japoneses (los “Doraemon” y “Shin Chanes” de marras), por supuesto americanas, y hasta surcoreanas (“Movida bajo el agua”) y del planeta Springfield. Pero, ¿y españolas? Ecos del “Ratoncito Pérez” de la temporada pasada, un mísero cuenco de panchitos (“Gritos en el pasillo”) y seguir soñando con los anhelados estrenos de “Donkey Xote” y “Planet One”, que pueden suponer un punto y aparte en el género (ojalá los gallegos de Dygra no se desinflen tras el pinchazo de “El sueño de una noche de San Juan”).&lt;br /&gt;Y estas que llega, sin hacer mucho ruido y con nocturnidad y hasta alevosía, un fabuloso y muy cuidado proyecto de la factoría Filmax, otra de las empresas (junto a Barton Films) que dedica especial mimo y atención al tema. Una luciérnaga francotiradora obra y gracia de un par de directores “juanpalomos” que han sabido aunar universos tan aparentemente dispares como los cuentos de Andersen y Grimm y la animación nipona del gran Hayao Miyazaki. Porque, salvando las insalvables distancias, algo tiene de “El viaje de Chihiro” esta epopeya de un niño (que también entra y sale fantasmalmente de un orfanato, mira tú por dónde) rastreando el destino de las estrellas menguantes del firmamento. Un argumento que sirve de alfombra de terciopelo negro para desarrollar una excelente escenografía nocturnal, con diseños de un onírico art-decó y, sobre todo, grandes dosis de imaginación casi poética, como los hallazgos de “las despeinadoras”, el pastor de gatos o los pingüinoides encontradores. A pesar de su modestia y algunas zonas oscuras, se hace muy fácil disfrutar de esta película con las ventanas de la infancia abiertas de par en par, esas por las que a veces entran cataratas de aire fresco y magia clásica. Esperemos que no se cierren de golpe ni nos cortemos con los cristales hechos añicos.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-2921401710862389681?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/2921401710862389681/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=2921401710862389681' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/2921401710862389681'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/2921401710862389681'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/10/nocturna-11-octubre-2007.html' title='&quot;NOCTURNA&quot;: 11 octubre 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-3138706629796244336</id><published>2007-10-04T10:57:00.001-07:00</published><updated>2007-10-04T10:57:41.799-07:00</updated><title type='text'>"LOS HERMANOS SOLOMON": 5 de octubre 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Los hermanos Solomon”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Cero&lt;br /&gt;Véanla, olvídenla&lt;br /&gt;Director: Will Odenkirk.&lt;br /&gt;Intérpretes: Will Arnett, Will Forte.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2007.&lt;br /&gt;Algunas películas deberían donarse a la ciencia, bien frenopática, bien sofrológica. Porque aquí se dan ambas virtudes teóricamente opuestas: por un lado, te inyecta en el cogollo cerebral unas ganas irresistibles de asesinar a alguien y, por otro, te lanza a surfear plácidamente por una lámpara de lava gigante, ajeno a todo, profundamente idiotizado, feliz. Los artífices de este despropósito patadadaísta son dos cómicos con cierto prestigio en Estados Unidos, y quizá haya que nacer en Dakota del Norte para entender sus gracias prenatales alrededor de la barriga de una pobre madre de alquiler contratada para sacar del coma al padre de los hermanitos. Humor absurdo es Ionesco o Milonakis. Esto es una soberana hez.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-3138706629796244336?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/3138706629796244336/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=3138706629796244336' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/3138706629796244336'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/3138706629796244336'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/10/los-hermanos-solomon-5-de-octubre-2007.html' title='&quot;LOS HERMANOS SOLOMON&quot;: 5 de octubre 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-7991983002550099297</id><published>2007-09-27T10:18:00.000-07:00</published><updated>2007-09-27T10:19:34.615-07:00</updated><title type='text'>"MATAHARIS" Y "LA EXTRAÑA QUE HAY EN TI": 28 de septiembre 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"La extraña que hay en ti"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Una de brava&lt;br /&gt;Director: Neil Jordan.&lt;br /&gt;Intérpretes: Jodie Foster, Terrence Howard.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2007.&lt;br /&gt;Duración: 120 minutos.&lt;br /&gt;Ah, los videoclubes-ultramarinos ochenteros, ese mítico portal cinéfilo interdimensional con olor a sopa de tortuga. Quizá la estantería más gloriosa era la de pelis de acción justiciera, plagadas de carátulas sobresaltadas con los carrillos letales de Ginty y el pedernal infinito de Bronson. Por supuesto, y aunque se empeñasen en lo contario, casi todas eran más neonazis que el cumpleaños de Hitler, pero nos lo pasábamos pipa machacando al Betamax con maratones de moratones y frases escupidas junto a un par de muelas sanguinolentas. Y ha tenido que ser el heterodoxo dublinés Neil Jordan quien devolviese al mundo de los vivos aquellos templos aceitosos. Sin embargo, más que tirar por la calle del western urbano de "El exterminador" o "El justiciero de la ciudad" (padrino del subgénero, por delante de "Harry el sucio"), ha optado por vericuetos menos transitados (por algo es "autor") estilo "Ángel de venganza", de Ferrara o hasta "La novia vestía de negro", de Truffaut. En vez de echarse a las espaldas el inoperante sistema judicial, Jordan presenta una patología de Jeckyll y Hyde que crece en las entrañas de la amedrantada protagonista, una locutora radiofónica que sufre un brutal ataque callejero. Una cuerda floja, aunque tensa, difícil de transitar sin caer en trastabilleos éticos, algo que casi consigue hasta que llega el tramo final, de peligrosa lectura cómplice policial y paralela. Pero, si nos ceñimos al thriller puro y duro, la factura es espléndida, con una gran Foster habituada a emociones fuertes y que aquí, tres décadas después, se sube a la cabina de "Taxi Driver" en el asiento de conductora.&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Mataharis”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Pegar la oreja&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Directora: Iciar Bollain.&lt;br /&gt;Intérpretes: Nuria González, Najwa Nimri, María Vázquez.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2007.&lt;br /&gt;Duración: 95 minutos.&lt;br /&gt;De lo mejor que se puede decir de esta película (de la que se han dicho bastantes cosas, y tonterías, estos días) es que parece una de Gerardo Herrero pero en bueno. Lo que conduce a su pega más notoria, esa especie de amago genérico que pone en los labios del espectador: de acuerdo que no es un filme de espionaje (aunque enlaza con cierto “polar” chabroliano), pero quizá alguien se sienta “traicionado”, o decepcionado, al ver cómo brilla por su ausencia el exotismo en su salsa laboral de un trío de detectives con faldas, caramelo ofrecido desde el título de la película, ese sí, de tirón comercial. En vez de eso, Bollain juega a que seamos nosotros quienes observemos “corralamente” las cotidianas y bien narradas vidas de las sabuesas, marcadas por fracasadas y a veces burdamente tediosas (el extremo marido del personaje al que da vida una fabulosa Nuria González) relaciones sentimentales y/o laborales (ese matiz sindicalista a lo, ejem, “El principio de Arquímedes”). Mullido (y caro) colchón en vez de cama elástica, para tumbarse en vez de saltar. Puro cine español, en fin.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-7991983002550099297?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/7991983002550099297/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=7991983002550099297' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7991983002550099297'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7991983002550099297'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/09/mataharis-y-la-extraa-que-hay-en-ti-28.html' title='&quot;MATAHARIS&quot; Y &quot;LA EXTRAÑA QUE HAY EN TI&quot;: 28 de septiembre 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-8100953275619692607</id><published>2007-09-20T10:48:00.000-07:00</published><updated>2007-09-20T11:22:26.407-07:00</updated><title type='text'>"SALIR PITANDO", "¿Y TÚ QUIÉN ERES?" Y "SIN RESERVAS": 21 de septiembre de 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"Sin reservas"&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Fast food coqueto&lt;br /&gt;Director: Scott Hicks.&lt;br /&gt;Intérpretes: Catherine Zeta-Jones, Aaron Eckhart, Abigail Breslin.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2007.&lt;br /&gt;Son tan evidentes las similitudes entre cocina y enamoramiento que no es de extrañar que en innumerables comedias románticas haya perolas y fogones de por medio. Scott Hicks, un ugandés (de nacimiento) blanquísimo y con melena lacia, también lo sabe, aunque para no pillarse los dedos opta por recalentar un remake de "Deliciosa Martha", una de las primeras muestras del "renacimiento" del cine alemán en este siglo. Pero nada de ponerse exquisito ni nosferatuniano en plan Anton Ego, ya que "Sin reservas" es sencilla pitanza sabrosona para paladares a los que no les interesen las deconstrucciones ni hidrogenizaciones culinarias a la hora de matar el gusanillo del sábado en una sala de cine. Fast food medianamente nutritivo, en fin, guisado en torno a la relación entre una estirada chef, a la que le cae del guindo de la vida una sobrinita (no tan cría Breslin), y un cocinero rockero, aunque le mole Puccini. No falta ni un ingrediente básico en la sartenada: lenta cocción sentimental favorecida por lo encantador y moderadamente rebelde del mozo, punta de tocino dramático aliñada con un score al coñac de Philip Glass, profiteroles de pasión controlada, chocolateada y apta para todos los públicos... Y si el melón hace migas con el jamón, ¿por qué no la british azabachada Zeta-Jones no iba a lograr química con calzador con el vaquero espumoso Aaron Eckhart? En el amor y en la cocina de mercado todo es posible. Lo mejor, esas pinceladas musicales de Paolo Conte que recuerdan las de Louis Prima en "Big Night", quizá la mejor película gastronómica en años. Pero eso fueron dos estrellas Michelín. Esto, un restaurante coqueto con mantel a cuadros. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"Salir pitando"&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Pachanga quijotesca&lt;br /&gt;Director: Álvaro Fernández Armero.&lt;br /&gt;Intérpretes: Guillermo Toledo, Javier Gutiérrez, Antonio de la Torre.&lt;br /&gt;Duración: 95 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2007.&lt;br /&gt;Cuando el pavo está muerto, se le puede rellenar de casi todo: videojuegos, libros basura, colecciones de cromos, muñecas bratz o hasta errores arbitrales. Por ejemplo, el del asistente de Mejuto en aquel Zaragoza-Barça que, ante un garrafal binomio de penalti+expulsión, propició una frase mítica en los ambientes futbolísticos: "¡Rafa, no me jodas!". Qué belleza en la prosa, qué contundencia en el mensaje. Evidentemente, tal prodigio merecía una señora comedia como la que ha perpetrado Álvaro Fernández Armero, aquel chico al que agradecer eternamente la fulgurante carrera como actor de Coque Malla y que, desde el final conquense de su refrescante "Todo es mentira", demostró que lo suyo son las road-movies. Por algo su anterior trabajo fue un documental asfáltico-laudatorio de Ángel Nieto, e incluso el título de este largo podría servir como definición pedestre de tan recurrido subgénero. En este caso, el mensaje también es el medio, y viceversa, ya que, hasta que llega el célebre exabrupto (por supuesto, el juez de línea protagonista se llama Rafael), había que inventarse una historia, más que nada para llenar minutos.&lt;br /&gt;Así, para no traicionar el entrecejo ibérico y evitar caer en el error de "Matías, juez de línea" al confundir Ealing con españolada (en el buen sentido), se optó por un cambalache de cuernos que demuestra lo endogámico y humano de esta profesión: véase, la ex mujer del árbitro se lía con el linier y ya tenemos conflicto hasta el pitido inicial del partido-highlight final. El peloteo no encierra pasión ni malicia, manteniéndose el balón vivo gracias al talento de Javier Gutiérrez y Guillermo Toledo, tal vez los comediantes más en forma del cine español actual. Así, situaciones patosas se alternan con regates pillos, lamentando cosas como que el "mister" haya lanzado un caño sobre el microcosmos de la familia flamenca de Rafa, que merecía más juego en profundidad. En fin, una pachanga eficaz como un promocional de Melendi, al que tampoco vamos a pedir ser el nuevo Lennon, ¿verdad? Pues lo mismo con esto. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"¿Y tú quién eres?"&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Alegre muchachada&lt;br /&gt;Director: Antonio Mercero.&lt;br /&gt;Intérpretes: Manuel Alexandre, José Luis López Vázquez, Cristina Brondo.&lt;br /&gt;Duración: 100 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2007.&lt;br /&gt;Quizá Bergman hiciera la película perfecta sobre el mal de Alzheimer, una carcoma pavorosa que hace realidad la máxima de Bart Simpson: multiplícate por cero. Pero como don Ingmar ya está criando malvas, la patata caliente le ha caído a Mercero y a ese eterno abuelete entrañable que es el gran Alexandre. Sin embargo, giremos la perspectiva y concentrémonos en el otro "viejuno": López Vázquez, que sufrió el "reverso tenebroso" merceriano. Porque, si antes a los "estorbos sociales" se les metía en una cabina directos al vertedero humano, ahora se les ingresa en una "euro-super-residencia" mientras su nieta ex opositora se desvive y sacrifica. Sin dramas ni penas ni olvidos. Solo una cantada desaparición callejera y el escalofrío de una anciana hablándole a un carrito sin "bicho" dentro. Ficción blanca y prolegómana en vez de denuncia, opción respetable pero discutible ante la magnitud de tal tragedia cotidiana. Hoy en día, Chanquete se habría recuperado del susto en una clínica privada y trabajaría en un taller jardinero. Corrección ante todo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-8100953275619692607?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/8100953275619692607/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=8100953275619692607' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/8100953275619692607'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/8100953275619692607'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/09/salir-pitando-y-t-quin-eres-y-sin.html' title='&quot;SALIR PITANDO&quot;, &quot;¿Y TÚ QUIÉN ERES?&quot; Y &quot;SIN RESERVAS&quot;: 21 de septiembre de 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-2770708553617807196</id><published>2007-09-13T10:06:00.000-07:00</published><updated>2007-09-13T10:07:05.818-07:00</updated><title type='text'>"SOÑAR NO CUESTA NADA": 14 septiembre de 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Soñar no cuesta nada”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La lotería científica&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Director: Rodrigo Triana.&lt;br /&gt;Intérpretes: Diego Cadavid, Verónica Orozco.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Colombia, 2006.&lt;br /&gt;Duración: 100 minutos.&lt;br /&gt;Hay cinematografías “dandys” a las que el frac y el sombrero canotier les sientan como un guante, y otras en permanente estado de guerrilla que no se quitan el chándal de camuflaje y las correas de munición cual longanizas colgantes ni para irse al sobre. Evidentemente, Colombia se enmarca en este segundo batallón desde hace tiempo. Y eso que cineastas como Cabrera, Gaviria u Orozco y actrices como Catalina Sandino Moreno avanzaron un tímido renacimiento que, por culpa de una polémica ley de cine (sí, allá también, no íbamos a ser los únicos, ¿verdad?) se ha quedado menguado y ninguneado. Por eso, en un país-polvorín que apenas estrena ocho piezas de producción propia al año, la existencia de “Soñar no cuesta nada” (más significativo no puede ser el título) adquiere las hechuras de pequeño terremoto revolucionario. Un millón doscientos mil espectadores (quién los pillara este año, ¿eh?) pasaron por taquilla para toparse con la picaresca historia “basada en hechos reales” de un puñado de soldaditos que, en plena selva minada, se encontraron con 46 millones de dólares crujientes. Es de suponer el oleaje de suspiros de envidia colectiva de cada patio de butacas de cada cine colombiano donde se proyectó el filme que, además, rozó el Goya “latino” este año.&lt;br /&gt;Una cercanía cómplice y casi de “Berlanga de la jungla” que es la mayor aliada de la película durante casi toda su eslora, exceptuando su prólogo y su epílogo más “a ras de suelo social y humano”, por así decirlo. Así, es sencillo cogerle cariño a esta pandilla de “pelaos” a los que sabemos que su sueño crematístico durará exactamente lo mismo que el metraje de la cinta. Simpáticos perdedores que sólo ansían sueños tan mundanos como retirar a una prostituta de celofán, comprarse un traje de lino fino o emborracharse con el aroma de tapicería de todoterreno recién horneado. Al margen de estos codazos y “cantinfladas” (a veces se echa en falta algunos subtítulos para entender tanta jerga de campaña), el filme se limita a dar vueltas concéntricas a esta anécdota, con combustible generoso pero con pocos avances o picados. El resultado es una historia envuelta en moraleja de cuento, con final agridulce pero justiciero. De todas formas, una agradable vitamina ante tanto estreno “del primer mundo” con la tensión por los suelos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-2770708553617807196?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/2770708553617807196/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=2770708553617807196' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/2770708553617807196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/2770708553617807196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/09/soar-no-cuesta-nada-14-septiembre-de.html' title='&quot;SOÑAR NO CUESTA NADA&quot;: 14 septiembre de 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-4941384181358438813</id><published>2007-09-06T10:11:00.000-07:00</published><updated>2007-09-06T10:12:39.592-07:00</updated><title type='text'>"MOVIDA BAJO EL MAR": 7 de septiembre 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“¡Movida bajo el mar!”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Pececillo sin espada&lt;br /&gt;**(Dos)&lt;br /&gt;Directores: Howard E. Baker, John Fox y Kyung Ho Lee.&lt;br /&gt;Duración: 77 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;No anda el acuario animado precisamente para chiquitas y pezqueñines este verano. Obras maestras como “Ratatouille” y dibus fetenes como “Locos por el surf” o “Los Simpson” hacen que cualquier grumete novato pueda acabar tan churruscado como un boquerón en una colonia de anguilas y medusas lampareras. Por eso, ir de modesto y sin sobredosis de agallas suele ayudar. Tal es el caso de esta producción de extraña génesis (productores americanos y coreanos en un mismo tanque) y aún más improbable presencia multivocal estelar (Rob Schneider, el cochambroso ideólogo de la “nariz-eyaculatoria” de “Gigoló europeo”) que, ya en sus primeras brazadas, le tiende una aleta a su hermano mayor “Buscando a Nemo” con un pececillo súbita y doblemente huérfano. Aunque pronto el barco gira hacia otras aguas conocidas: las de “El espantatiburones” dreamworksiano, o hasta bucee por arrecifes más ilustres, pues sus creadores se fijaron en westerns cincuenteros estilo “Cazador de forajidos” o “Raíces profundas” a la hora de armar su meollo argumental. Tampoco hacía falta bajar tan hondo para una solidaria y “mensajera” historia de pescaditos buenos merendándose a depredadores malos (con la ayuda de los superdepredadores humanos), con entrañable escasez de guiños y sarcasmos (no sabemos cómo interpretar el que el tiburón villano señale que es “más famoso que Charlton Heston”) y, eso sí, una riqueza de escenarios acuáticos tan generosa como pobretona la animación “antropomórfica” de la fauna marina (esa morsa con cara de mariscal Bismarck es de traca). En fin, un bocado tierno y ligero para animar la traumática vuelta al cole de los peques más peques.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-4941384181358438813?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/4941384181358438813/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=4941384181358438813' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/4941384181358438813'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/4941384181358438813'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/09/movida-bajo-el-mar-7-de-septiembre-2007.html' title='&quot;MOVIDA BAJO EL MAR&quot;: 7 de septiembre 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-1290168022668542350</id><published>2007-08-09T10:06:00.000-07:00</published><updated>2007-08-09T10:07:39.370-07:00</updated><title type='text'>"UN BUEN DÍA LO TIENE CUALQUIERA": 10 DE AGOSTO 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Un buen día lo tiene cualquiera”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;El honor de los Perdulí&lt;br /&gt;Director: Santiago Lorenzo.&lt;br /&gt;Intérpretes: Diego Marín, Juan Antonio Quintana, Ana Otero.&lt;br /&gt;Duración: 95 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2007.&lt;br /&gt;Desmarcándonos de “Blade Runner”, incluso en el aniversario de Dick, algunas lágrimas no se las llevará la lluvia del tiempo. Por ejemplo, las que derramaba mansamente mi vecino de butaca mientras, en la gran pantalla, un pobre crío palentino era fusilado a balonazos por sus compañeros de clase. Ni cuando la masa de filmotecos aplaudía el número estrella de “Cantando bajo la lluvia” había contemplado semejante comunicación, casi comunión, entre una película y el menudillo del alma de un espectador. Tal milagro lo obró “Mamá es boba”, una pieza rara y ensortijada, tan secreta e íntima que casi da cosa desempolvarla de la memoria. Diez años más tarde, en plan Malick o Erice (ni media risa), su autor regresa con otra criatura más sonrosada y sin el raquitismo de medios y ánimos de su ópera prima. Antes que nada, no viene mal recordar que la comedia española ha dado un vuelco importante desde 1997: aquella era la edad de la inocencia, sin Torrentes, telerisas churreras, humores inteligentes o factorías “adultas” como, curiosamente, la que produce “Un buen día lo tiene cualquiera”: Telespan 2000. Así, podría pensarse que el vídeo mató a la estrella de la radio, pero de eso nada, monada (de hecho, Cimadevilla ya financió “Mamá es boba” desde Trastorno Films). Porque Lorenzo ilumina esta historia con luz tan cruda como la anterior pero menos descarnada, quizá porque aquí casi todos los personajes son directamente unos miserables. El patético treintañero opositor, su amigo calvo vivales, el anciano egoísta y bipolar... una fauna que el cineasta maneja con eso tan manido pero indescriptible llamado “estilo personalísimo”, cuajado de objetos imposibles, hallazgos y soponcios (ese bar-confitería) y seres ácidamente panolis. Para aventurar un símil, como si a Vázquez le hubiera dado por rodar nouvelle vague en vez de garabatear morosos, gorrones y cebolletas. ¿Que si ésta no es tan “especial” como aquella? Seguramente usted tampoco lo sea después de dos lustros, mameluco. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-1290168022668542350?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/1290168022668542350/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=1290168022668542350' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/1290168022668542350'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/1290168022668542350'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/08/un-buen-da-lo-tiene-cualquiera-10-de.html' title='&quot;UN BUEN DÍA LO TIENE CUALQUIERA&quot;: 10 DE AGOSTO 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-6337694414141935230</id><published>2007-07-05T08:24:00.000-07:00</published><updated>2007-07-05T08:25:41.211-07:00</updated><title type='text'>"EL FINAL DEL ESPÍRITU": 6 DE JULIO 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“El final del espíritu”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;**&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ingenuos cuervos blancos&lt;br /&gt;Director: Jim Hanon.&lt;br /&gt;Intérpretes: Louie Leonardo, Chad Allen.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Duración: 110 minutos.&lt;br /&gt;Érase una película que arranca como “Apocalypto”, toca techo en plan “Grizzly Man” y planea plácidamente hacia “La misión”. Un tres en uno que, considerando a cuánto está el kilo de entrada de cine, se podría hasta agradecer. Sin embargo, este semidocumental trabajo del novato-veterano Hanon (basado en hechos reales, claro) no acierta a cuajar ninguno de los palos que toca, quedándose en una finústica estampa amazónica con incómodo moho de clemencia catequista y ponedor de la otra mejilla. Ciertamente, la tragedia de unos misioneros yanquis en el Ecuador profundo de 1956 (aunque podía ser 1456) a manos de unos salvajes y paganos waodani tiene potencia de saque, mas la artificiosidad de la puesta en escena impide que suba a red y remache como era de esperar. Eso sí, la fotografía, para caerse de espaldas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-6337694414141935230?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/6337694414141935230/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=6337694414141935230' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/6337694414141935230'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/6337694414141935230'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/07/el-final-del-espritu-6-de-julio-2007.html' title='&quot;EL FINAL DEL ESPÍRITU&quot;: 6 DE JULIO 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-8069016979545467040</id><published>2007-06-28T10:40:00.000-07:00</published><updated>2007-06-28T10:41:22.828-07:00</updated><title type='text'>"PROPIEDAD PRIVADA": 29 de junio 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Propiedad privada”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Caín y Zape&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Director: Joaquim Lafosse.&lt;br /&gt;Intérpretes: Isabelle Huppert, Jérémie y Yannick Rénier.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Francia-Bélgica, 2006.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Es alarmantemente fácil imaginarse cómo le hubiera lucido de acondicionado el pelo a esta película si hubiese caído en el salón de belleza “Mechas y tintes Hollywood”: Ben Stiller y Owen Wilson hubiesen dado vida a los hermanos malasombra y Diane Keaton quedaría fetén como la madre que sufre el gorroneo y acoso de sus hijos. Pero como hoy es viernes y esto es cine francés, los Zipi y Zape de turno son hermanos de verdad (fantásticos Jérémie y Yannick Rénier), la mamá es Huppert (que por una vez consigue sin despeinarse no ser el personaje más odioso) y el tono vira de comedia aburguesada a drama mineral con tragedia final incluida. Lo realmente curioso es que no acabemos de decidir qué dirección sería la más correcta considerando la naturaleza de la trama. Quizá lo ideal sería una bioquímica fusión que aún queda algo lejos de las posibilidades de su bisoño aunque muy prometedor director. De todas formas, la radiografía, a veces en elegante fuera de plano, de una familia con varias vértebras machacadas no debería dejar frío a nadie. Que de bebés todos son adorables.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-8069016979545467040?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/8069016979545467040/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=8069016979545467040' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/8069016979545467040'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/8069016979545467040'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/06/propiedad-privada-29-de-junio-2007.html' title='&quot;PROPIEDAD PRIVADA&quot;: 29 de junio 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-445282404978877157</id><published>2007-06-21T09:54:00.000-07:00</published><updated>2007-06-21T09:55:12.992-07:00</updated><title type='text'>"LAST DAYS": 22 DE JUNIO DE 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Last Days”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Como un tonto rodante&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Director: Gus Van Sant.&lt;br /&gt;Intérpretes: Michael Pitt, Lukas Haas, Asia Argento.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;Duración: 100 minutos.&lt;br /&gt;A algunas películas las miras con ojos de musaraña mientras ellas clavan la vista en su ombligo de platino, insondable y chulo como un agujero negro. Por ejemplo ésta, lo más parecido a un budista borracho buscando su cortauñas en una catedral que nos hemos echado al coleto en mucho tiempo. Un lince este Van Sant. Además de conservar una aureola casi mítica por sus primeros filmes, ha sido capaz de hacer olvidar a su club de fans que también puede despachar bollería industrial (“El indomable Will Hunting” y “Descubriendo a Forrester”) y, lo que tiene más mérito, colar esa basura radiactiva y copiota llamada “Psycho” en su “prestigiosa” tetralogía de la tragedia americana a la que se adscriben la tediosa “Gerry”, la impactante “Elephant” y esto. Ay, esto.&lt;br /&gt;Largo aullido de cadáveres exquisitos y ángeles exterminadores, auto sacramental de leyendas posmodernas engullidas por su propia santidad (y por sus diabólicos amigos, más bien queridísimos verdugos)... Etcétera, etcétera. Más que una película, “Last Days” es un retablo abstracto y conceptual donde cada farfulleo del protagonista (ajustadísimo Michael Pitt, que realmente a veces parece el propio Kurt Cobain en sus «últimos días») y cada arrastrar de pantuflas en mármol pueden interpretarse de cien maneras y profecías, según el crítico ornitorrinco que nos crucemos. Pero, sinceramente, y salvo un par de escenas con la llaga de la emoción terminal (esa guitarra torturada y a capella), y un par de balones de oxígeno humorístico (ese negro de las páginas amarillas), uno encuentra cien veces más concentración de cine puro y sin explicaciones o guías de uso en los dos minutos de reencuentro entre Dito y Laurie en “Memorias de Queens” que en 100 minutos de este coñazo. Y que me cuelguen de los pulgares los apóstoles del poscine y la madre que lo parió.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-445282404978877157?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/445282404978877157/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=445282404978877157' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/445282404978877157'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/445282404978877157'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/06/last-days-22-de-junio-de-2007.html' title='&quot;LAST DAYS&quot;: 22 DE JUNIO DE 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-5116092015378472415</id><published>2007-06-14T10:20:00.000-07:00</published><updated>2007-06-14T10:21:54.768-07:00</updated><title type='text'>"HOSTEL 2" Y "LO QUE NO SE VE": 15 JUNIO 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"Hostel 2"&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;En la alegre casquería, ia-ia-oh&lt;br /&gt;Director: Eli Roth.&lt;br /&gt;Intérpretes: Lauren German, Heather Matarazzo, Roger Bart.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2007.&lt;br /&gt;Duración: 93 minutos.&lt;br /&gt;Igual que Marlowe iba a visitar cuatro millones de dólares en su primer caso, aquí cualquier espectador visitará cuatro millones de aberraciones, torturas y mutilaciones variadas. Tampoco pillará de nuevas a nadie, al tratarse de una segunda parte tan correcta que lleva a gala la cosa de la paridad: si en la primera los tres corderillos eran muchachos, ahora le toca el turno a las féminas hospedarse en la casa de los horrores eslovaca. Y mira que al principio se escucha una línea de diálogo memorable: "En Europa casi no quedan lugares seguros" (encima, poco después de ver a dos mancebos, en pelota picada y sin sufrir daños ni atropellos, sirviendo de modelos en plena calle y en plena Roma). Pero la juventud no escarmienta ni se da cuenta de que, en casa del tío Sam, como en ningún sitio.&lt;br /&gt;Práctica y afortunadamente contra pronóstico, Eli Roth (que debe haberse acercado al museo de la inquisición en Santillana del Mar, como le recomendamos en su anterior garbeo promocional a Madrid) ha sabido eludir el "síndrome de la secuela terrorífica rodada a toda mecha", cuyo caso más reciente y sangrante fue "Saw II". Antes bien, "Hostel 2" continúa en el tiempo la acción de su antecesora, aunque el hilo conductor tarda bien poco en perder la cabeza. A continuación, entran en escena las tres nuevas víctimas, entre las que destaca la encarnada por Heather Matarazzo, perfecta y propiciatoria desde que abre su boca de gorrioncillo metálico (por algo le toca la ejecución más "estética", granguiñolesco homenaje a Argento y a las vampiresas húngaras). También es significativa la presencia de Lauren German, protagonista del remake de "La matanza de Texas", ya que puede interpretarse como un "crossroad" de dos formas de entender el género: la americana, costrosa y telúrica y la europea, más retorcida y sofisticada. Solo hay que recordar otra de las escenitas estelares, con un zumbado preparándose a lo vivo un "carpaccio" de pierna de efebo mientras de fondo suena un tenue adaggio. Pura poesía de la víscera, nada de ojos chamuscados estilo Troma de la primera parte.&lt;br /&gt;Aunque tampoco hay que pasarse de finolis, ya que la mano del padrino Tarantino es alargada y proporciona bonitas castraciones, deslices macabros a lo "Pulp Fiction", perros con hambre atrasada y, sobre todo, una puja vía móvil entre matarifes con corbata de platino que casi pone más pelos de punta que las sádicas performances. A por la tercera.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Lo que no se ve”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El fantasma que camina (y tropieza)&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Director: David S. Goyer.&lt;br /&gt;Intérpretes: Justin Chatwin, Margarita Levieva, Marcia Gay Harden.&lt;br /&gt;Duración: 97 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2007.&lt;br /&gt;Precisamente ahora que vuelve a las librerías el clásico de Richard Matherson “Más allá de los sueños” (La factoría de ideas) se cuela esta película de peligrosa traducción al castellano y que también alerta de los inquietantes portales fronterizos entre la vida, la muerte y todo lo contrario. Pan comido para cualquier fan de cualquier espacio de “asust-arte y ensayo” que pulula por las parrillas televisivas, y también para cualquier cinéfilo que, desde “El fantasma y la señora Muir” a “Ghost”, sospeche que entre el amor y la eternidad circulan pasadizos espectrales y curiosos.&lt;br /&gt;Aunque, para curiosidad, el hecho de que sea David S. Goyer (“Blade Trinity”) el encargado de llevar las riendas de un proyecto que iba para filme adolescente de culto estilo “Donnie Darko” pero que se queda en thriller romántico sobremesino. El argumento se centra en un pulcro y gafapastoso (línea maldita-baudeleriana) chaval al que una compañera de instituto casi manda al otro barrio por un quítame allá esos chivatazos. Entonces, el fantasma del moribundo sale de la “cárcel del alma” y se dedica a comerle la oreja a la chavala para que se arrepienta, confiese a la policía y salve a su “dueño corpóreo” mientras, cómo no, descubre que la cuasi-asesina en el fondo no es tan mala chica. Algo disparatado pero así son estas cosas.&lt;br /&gt;Aparte de la original invisibilidad del “casper” (él cree que se tropieza con alguien que, en realidad, sigue su camino tan pancho) y lo extrañísimo que resulte ver un póster de Bukowski en la habitación de un teenager americano (eso sí que es sobrenatural), la historia trascurre por los cauces habituales del género, presumiblemente cogiendo sus mejores tajadas del inédito filme sueco (“Den Osynlige”) en el que está basada. Algún brote de calidad (la siempre entregada Marcia Gay Harden) y otros de “ay” (la bochornosilla presencia del ectoplasma del mejor amigo) llaman la atención de una película cuya mayor fantasmada sería aspirar a un lugar en el altillo de las memorables del año. Ni de la semana, vaya.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-5116092015378472415?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/5116092015378472415/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=5116092015378472415' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/5116092015378472415'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/5116092015378472415'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/06/hostel-2-y-lo-que-no-se-ve-15-junio.html' title='&quot;HOSTEL 2&quot; Y &quot;LO QUE NO SE VE&quot;: 15 JUNIO 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-7511257682539418602</id><published>2007-06-07T10:45:00.000-07:00</published><updated>2007-06-07T10:47:17.750-07:00</updated><title type='text'>"BOY CULTURE" Y "ÉRASE UNA VEZ... UN CUENTO AL REVÉS": 8 DE JUNIO 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;DE LOBITOS "BUENOS" Y SARDINAS MONTAÑERAS&lt;br /&gt;Entradilla: Se estrena "Érase una vez... un cuento al revés", divertida e ingeniosa película de animación que le busca las cosquillas a los textos de los hermanos Grimm&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Inevitablemente se puede pensar que la bella y filigranesca asistencia servida por esta película la recogerá en tres semanas el all-star Shrek para hundirla en el aro como aquellos titanes animados contra los que competía Jordan. Y más cuando ambas comparten productor, John H. Williams. Sin embargo, esta ambiciosa cinta de "dibus" europeos sabe columpiarse en las trompetillas del ogro verde para hacer de su capa un sayo. Todo, gracias a una diferencia esencial: mientras la saga de DreamWorks se basa en el anacronismo efervescente (al igual que la mediocre "La increíble pero cierta historia de Caperucita Roja"), aquí se opta por la imaginación y la vuelta de tuerca original.&lt;br /&gt;Para empezar, la fabulilla empieza por el tejado, con una madrastra encaramada en el balcón del ayuntamiento del País de los Cuentos de Hadas como si fuera un alcalde tránsfuga. Gracias al capotazo de un flashback conocemos el porqué del golpe de estado: un par de chapuceros aprendices de brujo han trastocado la bola mágica que regula que todos los cuentos tengan un final feliz con perdiz escabechada. Una travesura que desata una cadena de catastróficas desdichas que sirve para destapar la verdadera naturaleza de nuestros héroes infantiles (los siete enanitos parecen marines en Bagdad y la estelar Cenicienta, una afrancesada Eva Longoria). Un buen ritmo narrativo, una hercúlea tecnología 3D y un adecuadísimo dúo de directores (el debutante Paul Bolger luce su rol de alumno aventajado de Don Bluth, mientras que Yvette Kaplan demuestra que aún tiene el tirachinas de Beavis y Butt-Head en el bolsillo) redondean un fetén filme que constata que otro acercamiento a los Grimm es posible sin ser tan "grimmoso" como el penúltimo Gilliam. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"Boy Culture"&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Pateando el arcoiris&lt;br /&gt;Director: Q. Allan Broka.&lt;br /&gt;Intérpretes: Derek Maguyar, George Jonson.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;"¿Por qué los gays nos sentimos a los 18 como cuarentones?"; "si no ligásemos tanto, a los homo nos iría mucho mejor". Pellizcos de guión como éstos demuestran que "Boy Culture" tiene unas cuantas neuronas más en el coco que, sin ir más lejos, la mariliendre y ridiculizante "Another gay movie". Y eso que los tópicos genéricos se dan a cascoporro, como los adonis desaforados en una misma jaula, el recurso de contar los episodios sentimentales como capítulos de una autobiografía y la "sutil" competición hogareña de minorías entre la pareja protagonista: uno gay y el otro, gay y encima negro (eso, se supone que de nacimiento). Sin embargo, el tacto (ojo con deslizar el chistecito de "rectal") se impone a la hora de abordar los conflictos sentimentales de los muchachos, difíciles de manejar considerando que uno es "chapero" de profesión y su cliente preferido, un madurito tan egoísta y mentiroso como él. Pero con corazoncito, que es lo que cuenta. Además, no hay suicidios "queer" ni apenas escenas sexuales escabrosas, así que la salvamos de la hoguera, arcoiris o gris hetero.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-7511257682539418602?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/7511257682539418602/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=7511257682539418602' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7511257682539418602'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7511257682539418602'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/06/boy-culture-y-rase-una-vez-un-cuento-al.html' title='&quot;BOY CULTURE&quot; Y &quot;ÉRASE UNA VEZ... UN CUENTO AL REVÉS&quot;: 8 DE JUNIO 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-6669200777841909475</id><published>2007-05-31T09:43:00.000-07:00</published><updated>2007-05-31T10:12:31.300-07:00</updated><title type='text'>"PING PONG MONGOL" Y "LA CAJA": 1 DE JUNIO 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Ping-pong mongol”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Aprende, Tarantino&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Director: Ning Hao.&lt;br /&gt;Intérpretes: Hurichabilike, Dawa, Geliban.&lt;br /&gt;Nacionalidad: China-Mongolia, 2004.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Ya se sabe: una vez al año, un filme mongol no hace daño. Y éste con novedades notables ya que, si el monopolio lo tenía Byambasuren Davaa, ahora le toca el turno a Ning Hao, aunque sea chino del mismísimo valle del río amarillo. Pero el mágico oxígeno que respiran sus praderas despeinadas y sedosas es inconfundible. También su anecdótico argumento (un niño encuentra una críptica pelota de ping-pong y le parece una perla “nacional”) y ese tacto virgen y superviviente. Y la cara solar del crío en el fantástico final, casi en plan “Los 400 golpes”. Pura, secreta, marciana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"La caja"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Las nenas no se tocan, muerto&lt;br /&gt;Director: Juan Carlos Falcón.&lt;br /&gt;Intérpretes: Ángela Molina, Elvira Mínguez, Antonia San Juan.&lt;br /&gt;Duración: 107 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2007.&lt;br /&gt;A los españoles siempre se nos han dado muy bien los fiambres. Si puede ser, y valga la redundancia, embutidos en sus trajes de pino, quietecitos y tan monos mientras les lanzan como claveles feroces rosarios con rapsodia de Phillip Glass. El esperpento, qué gran invento. Con tal background, no es de extrañar que el traje de largo del canario Juan Carlos Falcón sea también de luto, y de luces, viendo el feliz resultado. Quizá el nivel de primerizos nacionales esté tan enterrado este año que cualquier alegría retumbe con voz propia, o ajena. Porque, evidentemente, y sin que sea demérito del director, "La caja" (nótese la notoriedad de continente por contenido) es un cofre donde caben sin apreturas Ripstein, Ferrara, Zambrano y, cómo no, la veta negrísima de la santísima trinidad Ferreri-Azcona-Berlanga. Todo ello, aglutinado alrededor de un ataúd de triple fondo velado por viuda, amigas y vecinas a las que el endiablado difunto aún pica más que una patata caliente. Y es tan imponente e impactante el reparto femenino (y tan bestias hallazgos como esa lengua que se come el gato) que lima cualquier aspereza culebronera o patinazo cubano final. Una gozosa "santa compaña" tropical y sesentera donde tampoco desafina el acento gallego de Manquiña. Mojarlo de mojo hubiese sido "demasié". Debut a seguir.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-6669200777841909475?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/6669200777841909475/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=6669200777841909475' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/6669200777841909475'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/6669200777841909475'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/05/ping-pong-mongol-aprende-tarantino-tres.html' title='&quot;PING PONG MONGOL&quot; Y &quot;LA CAJA&quot;: 1 DE JUNIO 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-5775419836510044270</id><published>2007-05-24T10:13:00.000-07:00</published><updated>2007-05-24T10:44:45.710-07:00</updated><title type='text'>"UNA MUJER INVISIBLE" Y "GRITOS EN EL PASILLO": 25 DE MAYO DE 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"Gritos en el pasillo"&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Pretecnología manisera&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;** &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Director: Juanjo Ramírez.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Duración: 80 minutos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;He aquí un filme que podía haberse gestado en alguna clase de manualidades de EGB o entre cañas y panchitos un sábado tontorrón. Porque "Gritos en el pasillo" es, ni más ni menos, la primera película protagonizada por cacahuetes. Cacahuetes, sí. Hombre, cierto que Alexander Alexeieff hacía animación con alfileres en los años 30, pero esto es otra cosa, ya que los "manises" se expresan peor que los monigotes de "South Park", aunque podría colar como homenaje a las marionetas escayoladas de Jiri Trnka. Porque de guiños friquis va la cosa, ya que el argumento tira del terror de la Hammer y hasta del giallo de Argento, aunque la sombra de Aardman es alargada. Algunas cositas tienen gracia (las mascotas de los cacahuetes son perros-pistachos) pero la monotonía provoca incluso fantasías con palomitas de maíz. Eso sí, como ultra-rareza, aceptada la guasa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"Una mujer invisible"&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Visto y no visto&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;Director: Gerardo Herrero.&lt;br /&gt;Intérpretes: María Bouzas, Adolfo Fernández.&lt;br /&gt;Duración: 106 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2007.&lt;br /&gt;Aunque parezca una analogía algo mediopensionista, Herrero es como Herreros: tiene la mecánica de tiro más pulida que unos zapatos de gamuza. Lástima que a veces le sale el triple ganador contra el Tau y otras, un churro a cuchara que no toca ni aro. Con los fundamentos guionistas de Belén Gopegui, elabora aquí una fábula donde los machos-alfa se mueven con tres piernas y las mujeres levitan como Santa Teresa. Hasta que una de ellas, cansada de ser "invisible", apuesta fuerte y se liga con displicencia (eso se cree) a la pieza con más carne de pescuezo en el cerebro. Férreamente estereotipado, tanto en roles como en símbolos vitales (el ping-pong, los telefonistas-negreros), con la "troupe herreriana galaica" a pleno rendimiento y un final que avergonzaría a Cukor, lo mejor que se puede decir del filme es que no defraudará a los seguidores del cineasta. Que los tendrá a estas alturas.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-5775419836510044270?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/5775419836510044270/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=5775419836510044270' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/5775419836510044270'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/5775419836510044270'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/05/una-mujer-invisible-y-gritos-en-el.html' title='&quot;UNA MUJER INVISIBLE&quot; Y &quot;GRITOS EN EL PASILLO&quot;: 25 DE MAYO DE 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-901708819151845543</id><published>2007-05-17T10:56:00.000-07:00</published><updated>2007-05-17T10:57:18.143-07:00</updated><title type='text'>"EL NIÑO DE BARRO": 18 de mayo de 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“El niño de barro”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Demonio vestido de blanco&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Director: Jorge Algora.&lt;br /&gt;Intérpretes: Maribel Verdú, Daniel Freire.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Argentina-España, 2007.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;La cruda y asquerosa realidad nos ha quitado las ganas de arrancar recordando alegremente niños diabólicos como Daniel el travieso, Alfalfa o el diablillo de “La profecía”. Y es que, como siempre, la realidad suele superar a la ficción como una locomotora a un caracol. Véase el caso de Cayetano Santos Godino, alias “petiso orejudo”, que en el Buenos Aires de principios de siglo dejó secos a un puñado de inocentes de la forma más cruel imaginable cuando aún no le había brotado la pelusilla del bigote. Vamos que, a su lado, el asesino del zodiaco se quedaría al nivel del timo de la estampita. Por supuesto, un material así no podía quedar virgen cinematográficamente hablando, y ha tenido que ser el siempre sagaz Julio Fernández quien tomara cartas en el asunto, confiando tan peliaguda tarea a un novato experimentado como Jorge Algora, quien ha rizado el rizo del riesgo presentando como protagonista a un “falso culpable” que sirve de hilo visionario para llegar hasta la guarida de la bestia. Algo que le imprime una insólita potencia narrativa al último acto del filme, olvidando algunos descuidos iniciales, incluso de guión (“encontró que había encontrado”, llega a decir el “poirotiano” comisario encarnado por Freire). Una impecable escenografía y una Maribel Verdú enrachada logran que esta “huella del crimen” quede impresa en nuestras retinas, al menos hasta el momento de ver la tajada de sucesos del último telediario.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-901708819151845543?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/901708819151845543/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=901708819151845543' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/901708819151845543'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/901708819151845543'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/05/el-nio-de-barro-18-de-mayo-de-2007.html' title='&quot;EL NIÑO DE BARRO&quot;: 18 de mayo de 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-698653364165391852</id><published>2007-05-10T09:30:00.000-07:00</published><updated>2007-05-10T10:02:38.945-07:00</updated><title type='text'>"EL RETORNO DE LOS MALDITOS" Y "KEANE": 11 DE MAYO DE 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;«Keane»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Angustia&lt;br /&gt;Director: Lodge H. Kerrigan.&lt;br /&gt;Intérpretes: Damian Lewis, Abigail Breslin.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU, 2004.&lt;br /&gt;Que me han quitado dos puntos del carné, que la chacha se me vuelto a Bucarest, que no tienen mi crema antiarrugas preferida, que con este calor no sabe una si arriesgarse con esa camiseta de Chanel por si se hacen rodalazos en las axilas... Problemones de tal calibre saltan como renacuajos impertinentes a nuestras pacientes orejas a diario. Por suerte, películas como ésta ponen las cosas en su sitio: cualquier pijada del vecino/a cotorrero/a mengua ante la situación del protagonista, un esquizofrénico que, con la angustia tatuada en su mirada cursiva, busca a su imaginaria hija pequeña en plena calle. Un tour de force naturalista, lineal y sin concesiones que nos confirma que hay más actores magistrales de los que imaginamos (bestial Damian Lewis, sin olvidar a Abigail "miss Sunshine" Breslin) y que el cerebro no siempre es el mejor amigo del hombre.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;«El retorno de los malditos»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;* (Una)&lt;br /&gt;Otra piel, mismo pus&lt;br /&gt;Director: Martin Weisz.&lt;br /&gt;Intérpretes: Michael McMillian, Jessica Stroup.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU, 2007.&lt;br /&gt;Los fogones de Hollywood son como los laboratorios de aquellos «mad doctors» que galvanizaba Karloff en los 40 para la «RK-Oh». El penúltimo invento macabro es la "sequel to remake", doble hélice que sirve para comprobar en qué se ha distanciado el género de terror de su modelo seminal setentero. Siendo breve, que para muchos «Spiderman 3» es igual a «Spiderman 2+1»: en nada. Igual que en el original de Craven, las colinas (o cuevas) siguen teniendo ojos fatales, los mutantes necesitarían varios cambios radicales cutáneos incluso para ser teletertulianos nocturnos, y los jovenzuelos son tiernos ternerillos hasta de soldaditos pseudocaza-iraquíes. Efectista pero rutinario.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-698653364165391852?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/698653364165391852/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=698653364165391852' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/698653364165391852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/698653364165391852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/05/el-retorno-de-los-malditos-y-keane-11.html' title='&quot;EL RETORNO DE LOS MALDITOS&quot; Y &quot;KEANE&quot;: 11 DE MAYO DE 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-7193526850039118159</id><published>2007-04-26T10:27:00.000-07:00</published><updated>2007-04-26T10:42:55.761-07:00</updated><title type='text'>"LOS ABANDONADOS", "ADIÓS, BAFANA" Y "LA LÍNEA RECTA": 27 de abril de 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"Adiós, Bafana"&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Blanco con alma negra&lt;br /&gt;Director: Bille August.&lt;br /&gt;Intérpretes: Joseph Fiennes, Diane Kruger, Dennis Haysbert.&lt;br /&gt;Duración: 140 minutos.&lt;br /&gt;Género: Drama.&lt;br /&gt;Haciéndole un feo a Joyce y a su mítico banderazo inicial de "Retrato del artista adolescente", zambullámosnos en el cálido caldo tópico y comencemos diciendo que, sí, August lleva años haciéndose el sueco (aunque nació en Dinamarca). Y en un proyecto como éste, donde intenta derretir los barrotes que sufrió Mandela durante 30 años, tal tentación era casi una tautología. Por supuesto, el gran oficio del cineasta (dos Palmas de Oro y un Oscar, tela) elevan el resultado por encima del mero telefilme, aunque la cara de opositor a notarías de Fiennes como carcelero, primero cabrito y luego amiguete, haga peligrar el conjunto. Y, uf, 140 minutazos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Los abandonados”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;El rollo cuántico&lt;br /&gt;Director: Nacho Cerdá.&lt;br /&gt;Intérpretes: Anastasia Hille, Karel Roden.&lt;br /&gt;Duración: 95 minutos.&lt;br /&gt;Género: Terror.&lt;br /&gt;Junto al ya en marcha de Tinieblas González, el de Nacho Cerdá tal vez sea el debut más esperado dentro del panorama del fantaterror patrio. A él le debemos unos cuantos cortos de bastante alcance y un proyecto eminentemente malditista sobre el mitificado “Ataúdes de luz”, de Sergio del Monte. Con este currículo a sus espaldas, no es de extrañar que el cineasta conozca al dedillo cada chirrido de uña sobre pizarra que puede soliviantar al personal. Lástima que tal pericia haya sido invertida en un filme con abundante colección de tópicos en sus bobinas: seres atormentados y confinados en un caserón rural (y exótico), presencias fantasmagóricas, pretéritos crímenes sin resolver ni vengar... En este sentido cabe preguntarse si el cine de terror, ya superado por el videojuego, tiene algo nuevo que ofrecer o inventar a estas alturas, críos chinos “regomellos” excluidos. Por supuesto, sería injusto y estúpido colocarle a Cerdá tal papelón, pero al menos el novato ofrece un estimable catálogo de imágenes con calado y realidad y pesadilla remezcladas en finas capas. Ya se sabe, el rollo cuántico de siempre. Pero cuela.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“La línea recta”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Nada&lt;br /&gt;* (Uno)&lt;br /&gt;Director: José María de Orbe Klingenberg.&lt;br /&gt;Intérpretes: Aina Calpe Serrats, Alejandro Cano.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Género: Ninguno.&lt;br /&gt;Pero nada de nada. Cero absoluto. Ausencia de malicia o bondad. Esto es “La línea recta”, ópera prima de un cineasta casi cincuentón especializado en spots (se supone que de coches crípticos). Hora y media de ver cómo una chica introduce publicidad, buzón por buzón, o se emborracha sola, copa tras copa. ¿Será esto el auténtico “anticine” de Aguirre, una “revisitación” warholiana o qué? No, sencillamente una tomadura de pelo. ¿Cómo se la colarían al Festival de Gijón? Si fuera Cannes...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-7193526850039118159?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/7193526850039118159/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=7193526850039118159' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7193526850039118159'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7193526850039118159'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/04/los-abandonados-adis-bafana-y-la-lnea.html' title='&quot;LOS ABANDONADOS&quot;, &quot;ADIÓS, BAFANA&quot; Y &quot;LA LÍNEA RECTA&quot;: 27 de abril de 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-3159492169285612577</id><published>2007-04-19T10:08:00.000-07:00</published><updated>2007-04-19T10:09:21.686-07:00</updated><title type='text'>"FALTAS LEVES"Y "KANGURO": 20 de abril de 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Faltas leves”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Como en las peores familias&lt;br /&gt;** (dos)&lt;br /&gt;Directores: Manuel Valls y Jaume Bayarri.&lt;br /&gt;Intérpretes: Nuria Gago, Paulina Gálvez, Cuca Escribano.&lt;br /&gt;Duración: 100 minutos.&lt;br /&gt;Género: Comedia dramática.&lt;br /&gt;Pensándolo bien, algo bueno tiene que tener esta ópera prima para que nos recuerde, aunque sea con fórceps, tres o cuatro autores de toda solvencia y confianza. Por un lado, el magnífico tándem de guionistas formado por Agnès Jaoui y Jean Pierre Bacri, responsables de algunas de las más inteligentes comedias corales de los últimos años. Por otro, el eterno Shakespeare de, por ejemplo, “El sueño de una noche de verano” (aunque a veces vire más hacia Gerardo Herrero y su cansina troupe generacional). Y, de remate, Roberto Bolaño y uno de sus memorables arranques de relato (“El hijo del coronel”, concretamente), incluido en el reciente “El secreto del mal”: “No os lo vais a creer, pero ayer por la noche, a eso de las 4 de la madrugada, vi en la tele una película que era mi biografía, o mi autobiografía o un resumen de mis días en el puto (sic) planeta Tierra”. Porque, en efecto, los siete personajes de “Faltas leves” se sienten extraterrestres con ellos mismos y con el espectador, que tarda lo suyo incluso en establecer parentescos y afinidades. Un farol asumido e ideado por los cineastas que, en ocasiones, es lastre narrativo y en otras una feliz licencia para reflejar los pequeños grandes problemones de la clase media-alta elegida valientemente. Por supuesto, los tics teatralizantes y los lugares (o continentes) comunes no faltan pero, extrañamente o no, la balanza se inclina hacia los pros más que a los contras. El tiempo dirá si hemos tenido el día tonto, buenazo o, sencillamente, leemos demasiada buena literatura en los autobuses a la hora de la pos-siesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Kanguro"&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Demasiado gentil&lt;br /&gt;Director: Christoph Schaub.&lt;br /&gt;Intérpretes: Matthias Schoch, Alexandra Vandernoot.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Suiza, 2006.&lt;br /&gt;Quizá sea porque fue ridiculizada universalmente en “El tercer hombre”, o porque ni Godard ni casi Tanner ni, por supuesto, Marc Forster cotizan demasiado patrióticamente hablando o, incluso, por la simpática guardia vaticana. El caso es que Suiza nos cae tan bien que hemos sido incapaces de darle el palo que seguramente se merezca esta comedia sobre un chaval que se mete a niñero aunque lo que le mola es ser chef (y la hija del señorito, claro), tan sosísima como el arte que luce su protagonista que, por otra parte, también tiene una cara de buena persona que tira de espaldas. Por si acaso, pediremos hora para un injerto de mala baba crítica...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-3159492169285612577?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/3159492169285612577/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=3159492169285612577' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/3159492169285612577'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/3159492169285612577'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/04/faltas-levesy-kanguro-20-de-abril-de.html' title='&quot;FALTAS LEVES&quot;Y &quot;KANGURO&quot;: 20 de abril de 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-2481279309076036504</id><published>2007-04-12T09:40:00.000-07:00</published><updated>2007-04-12T09:41:14.769-07:00</updated><title type='text'>"EL CORAZÓN DE LA TIERRA": 13 DE ABRIL DE 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“EL CORAZÓN DE LA TIERRA”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Batiéndose el cobre&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Director: Antonio Cuadri.&lt;br /&gt;Intérpretes: Catalina Sandino Moreno, Sienna Guillory, Joaquim de Almeida.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España-Gran Bretaña, 2007.&lt;br /&gt;Duración: 110 minutos.&lt;br /&gt;Género: Drama histórico.&lt;br /&gt;Le quedó tan afónica y descafeinada “La buena voz” a Antonio Cuadri que no era difícil imaginar que tenía la cabeza en otro sitio: concretamente, en su Huelva natal, que pilla más cerca que el Bilbao (sin mapamundi) por donde deambulaba el “peseto” José Luis Gómez. He aquí el resultado de tal sospecha, una ambiciosa adaptación de la novela de Juan Cobos Wilkins que cae como un “tomahawk” sobre uno de los episodios más ocultos y casi mitológicos de la historia sureña: el “año de los tiros”, matanza llevada a cabo el 4 de febrero de 1888 contra los vecinos de Riotinto que protestaban por sus pésimas condiciones de salud debido a la contaminación de las minas de cobre. Película, pues, pegada a un ADN andaluz que últimamente ha “exportado” (entre comillas, ojo, no se vayan a soliviantar patriotismos) productos con tanta denominación de origen como el biopic de Blas Infante “Una pasión singular” o los dibus con granadina de “El embrujo del sur” (mención aparte merece “Solas”, palacete que trasciende a cualquier casa consistorial). Incluso el propio Cuadri puso su sólida piedra con la iniciática y desinhibida “Eres mi héroe”. De estética muy cuidada y tono sostenido y contenido, al menos hasta la media hora final, el filme equilibra su peso social (no demasiado cargante, pese al acento habanero) con sus contrapesos dramáticos y sentimentales, aunque el romance entre el guardaespaldas y la profesora queda tan poco creíble como el posterior brote de cuernos con su mejor amiga. Más cargante es la obsesión enfática de Cuadri de asilvestrar mediante rugidos el gran cañón minero y las siniestras humaredas de las “teleras”, la auténtica madre del cordero conflictivo. En definitiva, una correcta lección de historia ilustrada “andalusí”, aunque le fluya sangre colombiana, lusa y hasta inglesita escupe-fuego de Sienna Guillory, que demuestra que peor que un señorito andaluz es un señorito inglés que quiera hacerse pasar por señorito andaluz. Por cierto, ¿quién se olvidó de Antonio Dechent?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-2481279309076036504?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/2481279309076036504/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=2481279309076036504' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/2481279309076036504'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/2481279309076036504'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/04/el-corazn-de-la-tierra-13-de-abril-de.html' title='&quot;EL CORAZÓN DE LA TIERRA&quot;: 13 DE ABRIL DE 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-2580084955118529760</id><published>2007-04-03T08:30:00.000-07:00</published><updated>2007-04-03T08:31:45.812-07:00</updated><title type='text'>"LA COSECHA" Y "EN BUSCA DE LA TUMBA DE CRISTO": 6 DE ABRIL DE 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“LA COSECHA”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Maldades&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;Director: Stephen Hopkins.&lt;br /&gt;Intérpretes: Hilary Swank, David Morrissey.&lt;br /&gt;Duración: 96 minutos.&lt;br /&gt;Nacinalidad: EE.UU., 2007.&lt;br /&gt;“Todo el mundo sabe que la plaga se acerca, todo el mundo sabe que se mueve rápido”, avisaba Cohen (¿que no ha visto aún en DVD “I'm your man”? ¿A qué espera, hombre de Dios?). Dicho y hecho, porque en estos tiempos con el apocalipsis crispado sólidamente instalado en la chepa, lo que menos podría pasar es que llovieran saltamontes, se tiñera el agua de RH negativo y a los hijos únicos nos partiera un rayo (bueno, eso casi que no). Stephen Hopkins, jamaicano curtido en mil batallas, regresa a sus tiempos de “Cuentos desde la cripta” para despachar esta entretenida y correctamente acarreada película, a pesar de que sepamos quién es el diablillo malo desde el principio, aunque imposte el acento “hillbilly”, y de algún susto veleidoso a la japonesa con niña (y anisakis) dentro. Lo mejor es ver a Hilary Swank sin perder los papeles, ni las estatuillas, ni la camiseta deportiva churruscada, ante tanto cataclismo y satanismo light. Eso sí, la pulla, y casi puya, anti-científicos sabiondos y pitagorines no falta. Lo dicho, una más. Otra menos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“EN BUSCA DE LA TUMBA DE CRISTO”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Bondades&lt;br /&gt;** &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Director: Giulio Base.&lt;br /&gt;Intérpretes: Daniele Liotti, Mónica Cruz, Max Von Sydow.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España-Italia, 2006.&lt;br /&gt;Quizá lo peor de esta película con típico aroma telefilmero es su título en castellano (el original es sencillamente “L'inchiesta”, algo así como “La investigación”), que puede confundir al personal con aquel cacareado y algo charlatanero documental producido por James Cameron que pretendía mostrarnos el zulo exacto donde fue enterrado Jesús. Aunque, por supuesto, algo de eso hay en esta cinta, donde una especie de agente Mulder del imperio romano es enviado a Judea para darle betún a Poncio Pilato y descrifrar el enigma de la resurrección del Mesías. Curiosamente, y como en “La cosecha”, la razón acaba cediendo al corazón, por lo que se demuestra que, definitivamente, hasta los extremos más disparatados se tocan. Sin chirridos y con buena caligrafía catequista, el filme también padece en su reparto el “síndrome de la coproducción”, aunque Daniele Liotti haga ímprobos esfuerzos para hacernos olvidar que fue Felipe el Hermoso, Dolph Lundgren que fue el mostrenco Ivan Drago de “Rocky IV” y Max Von Sydow, que siempre será Max Von Sydow. Incluso que Mónica Cruz tiene una hermana más guapa que ella, según algunos (cada vez menos a partir de ahora, me temo). Lo del antepasado judío de Guillén Cuervo ya es más difícil, aunque todo es posible con un poco de fe. Y de eso tiene a toneladas este torrija-western, con perdón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-2580084955118529760?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/2580084955118529760/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=2580084955118529760' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/2580084955118529760'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/2580084955118529760'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/04/la-cosecha-y-en-busca-de-la-tumba-de.html' title='&quot;LA COSECHA&quot; Y &quot;EN BUSCA DE LA TUMBA DE CRISTO&quot;: 6 DE ABRIL DE 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-1566174304659632712</id><published>2007-03-29T10:31:00.000-07:00</published><updated>2007-03-29T10:50:50.437-07:00</updated><title type='text'>"MADRIGAL" Y "DESCUBRIENDO A LOS ROBINSONS": 30 DE MARZO DE 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Descubriendo a los Robinsons”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Disney sigue siendo aquél...&lt;br /&gt;Director: Steve Anderson.&lt;br /&gt;Duración: 102 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2007.&lt;br /&gt;Género: Animación 3D.&lt;br /&gt;Igual que en “Viridiana” estaban predestinados a hacer un “tute a trois”, en la Disney van derechitos a rodar un remake animado de “La parada de los monstruos”. No fallaría ni un ingrediente: núcleo familiar “friqui” pero imbatible y tolerante, sentido circense de la vida y hasta código de honor por si alguien se desvía del camino de sombras doradas, que diría Baricco. Mientras algún guardagujas del estudio da luz verde al proyecto, continúan los experimentos y variaciones sobre el mismo tema, principalmente enmarcados en el futuro, que suele condecer manga ancha. Primero fue “Chicken Little” y ahora esta cinta que suple su columna vertebral de gelatina con un rico costillar de guiños y codazos cinéfilos con mucha vitamina “k” (Ackerman, Zemeckis, Kubrick...). La raspa argumental (un crío “jimmyneutrónico” debe viajar al futuro para evitar que un clon de Pierre Nodoyuna lo convierta en una versión de “La guerra de los mundos” con sombrero de hongo) se desparrama alegremente cuando conocemos a los Robinsons de marras, en una efervescente loquilandia animada típica de Steve Anderson (recordemos “El emperador y sus locuras”). Lo bueno es que, al final, todo es un homenaje al patriarca don Walt, que es de bien nacidos ser agradecidos. Incluso con lo de la foto de Raphael, que tiene su escándalo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Madrigal”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Más bien tabarra&lt;br /&gt;Director: Fernando Pérez.&lt;br /&gt;Intérpretes: Carla Sánchez, Carlos Enrique Almirante.&lt;br /&gt;Duración: 100 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Cuba-España, 2005.&lt;br /&gt;Aunque se suela hacer en festejos rurales o machadas televisivas, andar descalzo sobre brasas no es práctica aconsejable en cine. Fernando Pérez lo hizo de puntillas en “La vida es silbar” y “Suite Habana”, pero aquí se ha soltado las plantas y ha emprendido unos pisotones de campeonato. Y claro, quien juega con fuego acaba quemando al respetable. Sin duda su intención de homenajear a “Grandes maniobras” de René Clair es loable, pero viendo los resultados da un rato largo de apuro y alipori. La historia, de un realismo mágico ni blanco ni negro sino más bien marrón, se centra en el engaño de un resultón actor-novelista al camelar a una chica entrada en carnes. Una ridiculez culebronera que se agrava con el cruel epílogo basado en el cuentito de ciencia-ficción que estaba escribiendo el pollo. De pena y penitencia.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-1566174304659632712?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/1566174304659632712/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=1566174304659632712' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/1566174304659632712'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/1566174304659632712'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/03/madrigal-y-descubriendo-los-robinsons.html' title='&quot;MADRIGAL&quot; Y &quot;DESCUBRIENDO A LOS ROBINSONS&quot;: 30 DE MARZO DE 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-7730764673347563734</id><published>2007-03-22T11:24:00.000-07:00</published><updated>2007-03-22T11:26:26.200-07:00</updated><title type='text'>"EL SÍNDROME DE SVENSSON", "¿QUÉ TIENES DEBAJO DEL SOMBRERO?" Y "1% ESQUIZOFRENIA": 23 DE MARZO 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“¿Qué tienes debajo del sombrero?” y “1% esquizofrenia”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Viajes al fondo de la azotea&lt;br /&gt;Directores: Lola Barrera e Iñaki Peñafiel (“¿Qué tienes...?”); Ione Hernández (“1%...”).&lt;br /&gt;Intérpretes: No profesionales.&lt;br /&gt;Duración: 75 minutos cada uno.&lt;br /&gt;Mientras la ficción ibérica sigue cocinándose cual chilindrón lisérgico, la acera documental se coloca el gorro de chef a las finas hierbas con grandiosos festines. Sobre todo, “¿Qué tienes debajo del sombrero?”, maravilloso trabajo que explora y reactiva las fronteras del arte más allá de bienales y macrocócteles de inauguración. Así, sus autores fijan la cámara en la mirada diluida pero ultralúcida de Judith Scott, escultora sordomuda y con síndrome de Down, que exterioriza su presunto dolor (o su paz infinita) con enmarañadas obras a las que ni una radiografía médica puede encontrar lógica “al uso”. Ella y otros colegas “outsiders” moldean un documental sereno, elegante y emocionante, de lo mejor de nuestro cine este año. Por su parte, “1% esquizofrenia” también sondea con luz de pez abisal una enfermedad tan terrible como “frivolizada”. Más árido y eminentemente conversacional, el filme da vueltas concéntricas alrededor de todos los frentes del problema, sin saber en ocasiones quién es el cuerdo y quién el “loco” hasta los créditos finales. Una perfecta cara B, a la sazón, para otro documental reciente, “La Osa Mayor menos dos”, de David Reznak, una de las cinco mejores películas españolas de la década. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“El síndrome de Svensson”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Absurdeces al chilindrón&lt;br /&gt;Director: Kepa Sojo.&lt;br /&gt;Intérpretes: Alejandro Garrido, Pepe Sancho, Adriá Collado.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2007.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Aprovechando que el horno taquillero está calentito para bollos industriales como “Epic Movie” o “Norbit”, Kepa Sojo al fin despacha su pieza de repostería pop (que, efectivamente, parece no tener stop). Uno de los tres millones de males de nuestro cine es la incapacidad de considerar al cortometraje (hasta ahora, terreno óptimo para Sojo) como un género emancipado, por lo que tenemos híbridos como éste, más estirajado que el chicle bazoka, y que soluciona su falta de ideas y argumento mediante la acumulación “on the road” de personajes tan extravagantes como baladíes. Algún fogonazo de talento en la caótica paellera no evita que el arroz se pegue. Eso sí, la música, de traca fallera. Nos aseguran.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-7730764673347563734?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/7730764673347563734/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=7730764673347563734' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7730764673347563734'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7730764673347563734'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/03/el-sndrome-de-svensson-qu-tienes-debajo.html' title='&quot;EL SÍNDROME DE SVENSSON&quot;, &quot;¿QUÉ TIENES DEBAJO DEL SOMBRERO?&quot; Y &quot;1% ESQUIZOFRENIA&quot;: 23 DE MARZO 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-7277769869416501260</id><published>2007-03-15T11:27:00.000-07:00</published><updated>2007-03-15T11:28:20.609-07:00</updated><title type='text'>"CONCURSANTE" Y "¡GOOOL! 2": 16 DE MARZO DE 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt; “¡GOOOL 2!”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;¿Y Nuria Bermúdez?&lt;br /&gt;* (una)&lt;br /&gt;Director: Jaume Collet-Serra.&lt;br /&gt;Intérpretes: Kuno Becker, Alessandro Nivola, Zidane, Raúl, Guti.&lt;br /&gt;Duración: 115 minutos.&lt;br /&gt;“Bienvenido a este mítico club”, saluda con voz de corbatín Florentino a Santi Muñez, ariete mexicano que descolló en el Newcastle en la primera parte. Mal y raro empezamos. Aunque, mira por dónde, estamos ante un falso documental que pone en evidencia a los cracks “reales” merengues fusionándolos en el césped con los novatos “ficticios” de PlayStation Becker y Nivola (ese Cassano british). Aparte del mejunje, nuestro héroe conocerá a su mamá, alternará en “fiestacas” (se nota que Collet-Serra trabajó con Paris Hilton) y tal. Pachanga tediosa y publirreportajera, vamos. Al menos, el replicante Hauer monologa mejor que Capello. Y Beckham, en “orsay”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“CONCURSANTE”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Si Kafka pidiera un crédito&lt;br /&gt;** (dos)&lt;br /&gt;Director: Rodrigo Cortés.&lt;br /&gt;Intérpretes: Leonardo Sbaraglia, Chete Lera.&lt;br /&gt;Duración: 95 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2007.&lt;br /&gt;Como seguramente ni los programadores de televisión ni los banqueros lean a San Agustín, desconocerán su célebre aforismo “buscad lo suficiente y no queráis más; lo que pasa de ahí es agobio, no alivio”. Al menos, esa es la premisa y la suposición del gallego Rodrigo Cortés para vertebrar su ópera prima, aunque más que columna sea cable de alta tensión. La historia es tan sencilla que por algo la cuenta un cadáver (sí, el viejo truco): un profesor, precisamente, de economía, es toreado por las instituciones financieras impidiéndole ver un euro de los tres millones del premio de un concurso televisivo. Hasta que el hombre explota de peor manera que Douglas en “Un día de furia”. Más que una protesta seudoanarquista contra las garras de seda del Sistema, lo que propone “Concursante” es el inalienable derecho al cabreo y a tomar lo que creemos que nos pertenece. Con brillantez y osadía novata, Cortés (apunten ese nombre) recubre este argumento con un flambeado estilístico tan radical y agobiante como, paradójicamente, “entorpecedor” considerando su ya poderoso contenido. Pensemos en la barroca sobriedad de Welles en “El proceso”, aunque el trabajo de Sbaraglia es soberbio. Moraleja: la avaricia rompe el saco. En todos los sentidos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-7277769869416501260?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/7277769869416501260/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=7277769869416501260' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7277769869416501260'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/7277769869416501260'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/03/concursante-y-goool-2-16-de-marzo-de.html' title='&quot;CONCURSANTE&quot; Y &quot;¡GOOOL! 2&quot;: 16 DE MARZO DE 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-4760522172609183949</id><published>2007-03-08T09:36:00.000-08:00</published><updated>2007-03-08T09:37:36.568-08:00</updated><title type='text'>"EPIC MOVIE": 9 DE MARZO DE 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Epic Movie”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Ni puñetera gracia&lt;br /&gt;0 (Cero)&lt;br /&gt;Directores: Jason Friedberg y Aaron Seltzer.&lt;br /&gt;Intérpretes: Karl Penn, Adam Campbell.&lt;br /&gt;Duración: 85 minutos.&lt;br /&gt;Pocas, poquísimas veces una comedia ha conseguido convertir a este risueño y optimista redactor en alguien a cuyo lado Buster Keaton sería rey del Carnaval de Cádiz. Y eso que el subgénero paródico, de Abbott y Costello a Zucker-Abrahams-Zucker pasando por Brooks, tiene momentos memorables, pero “esto” es la nulidad absoluta. Tan solo un Harry Potter viejo y derrotado provoca algo parecido a una sonrisa. El resto de gags sobre “Las crónicas de Narnia”, “Piratas del Caribe”, “Charlie y la fábrica de chocolate” y algún programilla de MTV, cero patatero sin llegar al alipori. Ni las orejas de fauno de “Esqueleto”, el colega de Super Nacho. Pues eso, marchando unas de burro bien gordas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-4760522172609183949?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/4760522172609183949/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=4760522172609183949' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/4760522172609183949'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/4760522172609183949'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/03/epic-movie-9-de-marzo-de-2007.html' title='&quot;EPIC MOVIE&quot;: 9 DE MARZO DE 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-210820977124982500</id><published>2007-03-01T11:03:00.000-08:00</published><updated>2007-03-01T11:04:15.856-08:00</updated><title type='text'>"BREAKING AND ENTERING": 2 de marzo de 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“BREAKING AND ENTERING”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Amores clandestinos, los más queridos&lt;br /&gt;*** Director: Anthony Minghella.&lt;br /&gt;Intérpretes: Jude Law, Juliette Binoche, Robin Wright Penn.&lt;br /&gt;Duración: 120 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: R. Unido-EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;Alguien capaz de remojar los sentimientos en el caudaloso río del sacrificio para ponerlos a secar con la brisa del desierto merece, al menos, una atención seria cada vez que firma una película con la etiqueta “romántica” colgándole del cuello como el barrilete de un San Bernardo. Por supuesto, los diez años transcurridos desde “El paciente inglés” hasta ahora serían un pequeño brinco para cualquier “true love” pero un gran paso para la carrera de un cineasta como Anthony Minghella, cuya naturaleza está sujeta a los avatares y zarandeos de una industria siempre ojo avizor a las sutilezas emocionales. Vamos, que un día te come a besos y estatuillas y al siguiente ya planea cuernos virtuales con niñatos videocliperos. Por eso, el de la isla de Wight apuesta fuerte con este proyecto, un antiguo amor teatral cuyas tablas y pilares maestros remiten a un tipo que, suponemos, no suele regalarse para San Valentín en el Hollywood actual: Ingmar Bergman. Y es que los hilos que mueven a los personajes principales de “Breaking and Entering” son parecidos a los que nos tendió el sueco en “Secretos de un matrimonio”, “La carcoma” o, en fin, “Sarabanda” (hasta la protagonista femenina se llama Liv). Esto es, dos cónyuges camuflando su propia incomunicación en la de su hija, aquejada de una extraña obsesión gimnástica y alimenticia. En un malévolo efecto bumerán, el principal escollo del filme es el mismo que el de muchas relaciones: la acumulación de elementos secundarios recolectados a lo largo del camino. Principalmente la subtrama de los robos (y el personaje de la prostituta, que bien poco aporta), y paradójicamente el episodio del flirt con la inmigrante bosnia (magnífica y derrochadora Binoche), a punto de chupar banquillo cuando debería ser titular. De todas formas, y pese a las camisas de cuello Mao de Law y sus mohínes (no se puede ser tan dramáticamente guapo) y cierta reacción samaritana y en falsete de la “cornuda” esposa, queda un producto con empaque y “adulto”, como un disco de Sting.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-210820977124982500?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/210820977124982500/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=210820977124982500' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/210820977124982500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/210820977124982500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/03/breaking-and-entering-2-de-marzo-de.html' title='&quot;BREAKING AND ENTERING&quot;: 2 de marzo de 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-4825428383245039954</id><published>2007-02-22T10:39:00.000-08:00</published><updated>2007-02-22T10:41:28.190-08:00</updated><title type='text'>"EL ÚLTIMO REY DE ESCOCIA"  E "INLAND EMPIRE": 23 DE FEREBRO DE 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“INLAND EMPIRE”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El sueño y los monstruos&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Director: David Lynch.&lt;br /&gt;Intérpretes: Laura Dern, Jeremy Irons, Justin Theroux.&lt;br /&gt;Duración: 172 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;Hace tiempo que Lynch ya no se dedica al cine sino a la hipnosis colectiva. Concretamente, treinta añazos, cuando “Cabeza borradora” ya flirteaba con la desastrosa línea que separa la genialidad con el onanismo mental, funambulismo que ha producido obras maestras (“Terciopelo azul”) y bodrietes tomateros (“Carretera perdida”). Aquí, el de Missoula ha echado literalmente el resto y, al igual que Auster en “Viajes por el Scriptorium”, se ha autohomenajeado a conciencia y demencia, incluyendo en el caldero mágico claves seminales de su obra, tanto estéticas como musicales o, sobre todo, desestructurales. Porque hablar de argumento en “Inland Empire” es casi una ordinariez. Aún en “Mulholland Drive”, otra alucinación epiléptica con la que tiende lazos incluso subliminales (la voz de un miembro de la “familia conejera” es Naomi Watts), pero aquí es como querer hacerse una piedra de mechero con el monolito de “2001”. Aunque hay ocasiones en que tocamos tierra con el dedo gordo: su retrato de un fantasmagórico Los Ángeles, tan magistral y sincopado como el mejor Thompson o Fante; y la actuación poliédrica de Laura Dern, devuelta gozosamente a la vida, aunque no atinamos en qué dimensión. ¿Totum revolutum? ¿Sancta sanctorum? Sin duda. De todo, menos tomadura de pelo. Como mucho, juego cómplice con el espectador menos pasivo. ¿Qué tiene de malo echarse una partidita y desperezar a ese fósil llamado Séptimo Arte?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"EL ÚLTIMO REY DE ESCOCIA"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La estampida del colibrí&lt;br /&gt;*** ½ &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Director: Kevin MacDonald.&lt;br /&gt;Intérpretes: Forest Whitaker, James McAvoy, Kerry Washington.&lt;br /&gt;Duración: 121 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;Para no irse por las ramas: Whitaker es a esta película lo que Jordan a los seis anillos de los Bulls, Mercury a Queen o Sherlock a Conan Doyle. Más que su corazón o sus pulmones, su mismísima osamenta. Por ello es tan complicado calibrar o analizar "El último rey de Escocia" sin que la mirada oblicua y el cuerpo acorazado del actor sean, parafraseando su nombre propio, un bosque ("forest") que impide ver cualquier tipo de flor o arbusto adicional. Aunque tampoco conviene caer en el tópico de considerar esta brutal escalada a la ficción-no ficticia del prestigioso documentalista Kevin MacDonald como "one man band" a la mayor gloria de un actor que viene pidiendo a rugidos un Oscar, o más, desde que domó el saxo salvaje de Charlie "Bird" Parker. Porque esta película posee un generoso sistema de temperaturas, condiciones humanas, terrores y desilusiones orbitando, eso sí, alrededor de la cintura de su protagonista, que la mueve con la misma soltura que Ali cazando una avispa. Al menos, esa es la imagen que tuvimos durante dos horas: actor peleando a la contra y haciendo sombra con su despreciable personaje, Idi Amin, único bicho capaz de superar a Hitler durante el siglo XX al correr por sus venas el peor elemento del crimen: la cobardía antimegalómana y el cerebro de lombriz. Una combinación tan explosiva que tronchó las vidas de un cuarto de millón de ugandeses mientras le hacía ser adorado y venerado por muchos miles más. Y un reto que Whitaker agarra por las solapas, zarandea y logra que caigan al suelo diamantes que el tirano no merecería ni el mejor de sus sueños. Además de este impresionante fresco sobre la descomposición de a) un sueño y b) un país (magnífica la fotografía de Anthony Dod Mantle), valoraremos al rookie James McAvoy, que bastante tiene con aguantar el tipo pelirrojo ante el búfalo que le bufa en cada escena. Sus titubeos y unas gotas de gore sensacionalista (ese "hombre llamado caballo" en el duty free) empañan un filme impactante, sudoroso, apocalíptico y, vaya, forestwhitakero.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-4825428383245039954?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/4825428383245039954/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=4825428383245039954' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/4825428383245039954'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/4825428383245039954'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/02/el-ltimo-rey-de-escocia-e-inland-empire.html' title='&quot;EL ÚLTIMO REY DE ESCOCIA&quot;  E &quot;INLAND EMPIRE&quot;: 23 DE FEREBRO DE 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-117156448578568133</id><published>2007-02-15T10:33:00.000-08:00</published><updated>2007-02-15T10:34:46.646-08:00</updated><title type='text'>"LA VIDA DE LOS OTROS" E "INVENCIBLE": 16 DE FEBRERO DE 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"LA VIDA DE LOS OTROS"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;**** &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Que es una miaja la nuestra&lt;br /&gt;Director: Florian Henckel Von Donnersmarck.&lt;br /&gt;Intérpretes: Ulrich Mühe, Martina Gedeck.&lt;br /&gt;Duración: 145 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Alemania, 2006.&lt;br /&gt;Háganse una imagen mental de la escena: en una visita a algún testaferro consular, un grupo de escolares en las postrimerías de la EGB son convencidos, a base de folletos y pegatinas, que la RDA es un estado "moderno, libre y en progreso". Corría el año 1985 y hasta el más aplicado de los alumnos se olía que ahí había gato encerrado. 22 años más tarde, lo acaba (acabo, vamos) de comprobar gracias a este peliculón de un gigante (no sólo de estatura) que, curiosamente, tiene mi misma edad. Conclusión: más vale tarde que nunca saber qué roña escondía bajo la moqueta un régimen especializado en coleccionar medallas de halterofilia femenina. Por eso, la impresionante historia del patético capitán de la Stasi (la "secreta" que espiaba hasta el más mínimo aleteo occidentalizante de sus paisanos) descrita en este filme adquiere unas hechuras titánicas y acrecentadas en nuestro recuerdo día a día, algo sumamente raro en estos tiempos del cine-hot dog. Modélica y cronométrica, "La vida de los otros" le toma el pulso a temas como la soledad más desencajada, la intelectualidad más morosa o el amor más esquivo con una maestría sobrecogedora. Tanto, como la mirada de Ulrich Mühe, perdida, bestial y desengañada. No todo va a ser "Good Bye Lenin!". Que también. Imprescindible, en verdad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"INVENCIBLE"&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;** &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La gran coz americana&lt;br /&gt;Director: Ericson Core.&lt;br /&gt;Intérpretes: Mark Wahlberg, Greg Kinnear.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;En ocasiones, la sabiduría popular no falla. Véase el extraño caso de Vince Papale, taleguero barman metido a estrella de los Filadelfia Eagles a mediados de los 70 gracias a un toque de varita mágica del destino. ¿Cuál fue el mote puesto a Papale por la afición? Evidentemente, Rocky. ¿A qué se parece el biopic resultante? Evidentemente, a "Rocky". Así, "Invencible" luce tal telegrafía narrativa que, curiosamente, provoca que se disfrute con el resabio de la prensa deportiva del lunes. Eso, además de unos buenos patadones a seguir: el "playground" embarrado, el caricaturesco vestuario hiperhostil o el leñero peinado de un Wahlberg más "simiesco" que "infiltrado". Noblota.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-117156448578568133?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/117156448578568133/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=117156448578568133' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/117156448578568133'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/117156448578568133'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/02/la-vida-de-los-otros-e-invencible-16.html' title='&quot;LA VIDA DE LOS OTROS&quot; E &quot;INVENCIBLE&quot;: 16 DE FEBRERO DE 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-117096143073605834</id><published>2007-02-08T11:02:00.000-08:00</published><updated>2007-02-08T11:03:51.146-08:00</updated><title type='text'>"LA CIENCIA DEL SUEÑO", 9 FEBRERO 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“La ciencia del sueño”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;La metafísica del duermevela&lt;br /&gt;Director: Michel Gondry.&lt;br /&gt;Intérpretes: Gael García Bernal, Charlotte Gainsbourg, Alain Chabat.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Francia, 2006.&lt;br /&gt;Hay películas que se te plantan cara a cara con remolino rebelde y legañas fluorescentes y ufanas. Películas no autorizadas para todos los paladares y cerebros (como debe ser) que requieren un “plus de peligrosidad” del espectador. Tal es la especialidad casera de Michel Gondry quien, volviendo a sus orígenes, ha despachado un largo donde la “chicha” ejerce de sombra y viceversa, como en el videoclip de Beck que rodó hace unos años. Y eso que aquí el referente obligatorio, tanto estético como “gazpachero”, es Björk y sus mágicos mundos de colores. Pero ojo que también hay argumento entre tanta gominola: el desubicado amor entre un diseñador de calendarios “desastrológicos” y su vaporosa vecinita de al lado. Evidentemente, Gondry acusa la ausencia de la red guionista de Charlie Kaufman, pero se las compone solito (con la ayuda de Gael y su oficina siniestra) para demostrar que, en fin, el sueño no es una ciencia exacta, como bostezaba Lord Dunsany. Mola (mayormente).&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-117096143073605834?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/117096143073605834/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=117096143073605834' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/117096143073605834'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/117096143073605834'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/02/la-ciencia-del-sueo-9-febrero-2007.html' title='&quot;LA CIENCIA DEL SUEÑO&quot;, 9 FEBRERO 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-117035609159769985</id><published>2007-02-01T10:53:00.000-08:00</published><updated>2007-02-01T10:54:52.056-08:00</updated><title type='text'>"QUO VADIS, BABY?" Y "DARSHAN": 2 DE FEBRERO 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"QUO VADIS, BABY?"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;*** Tres&lt;br /&gt;Verdades y cintas de vídeo&lt;br /&gt;Director: Gabriele Salvatores.&lt;br /&gt;Intérpretes: Angela Baraldi, Gigio Alberti.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Italia, 2005.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Género: Policiaco.&lt;br /&gt;Algo perdido, si no desvariado, teníamos a Gabriele Salvatores, uno de esos cineastas que no hacen más que darse friegas de salfumán para quitarse el tatuaje a fuego de "del ganador de un Oscar por...". Y es que la marea de "Mediterráneo" provocó resacones y colocones del calibre de "Nirvana" o "Amnesia", aunque ya empezó a dar síntomas de mejoría con "No tengo miedo". Ahora, tras tres tristes (suponemos) años de silencio, nos llega su último largo y su último bandazo, un "polar" a temperatura ambiente cuyas culebrillas se van enquistando alegremente en la piscina de la retina, como en el último episodio de "House". La trama orbita alrededor una detective privada (estupendamente tan llena de tópicos y lamparones como sus clásicos colegas masculinos) cuya existencia da un vuelco cuando recibe un surtido de VHS con la autobiografía de su hermana, fallecida tras presunto suicidio. El cineasta napolitano consigue justamente lo que pretende: que entremos y salgamos, como la niña de "The ring", de la fría pantalla "narrativa" a la aún más gélida existencia "de paisano" de la sabuesa, más confusa que un berberecho en una mercería. Pero, aparte del dominio narrativo y mercurial de Salvatores (maravilloso el final "banda aparte"), la ovación se cierra en torno a Angela Baraldi y su magistral retrato de mujer con trauma al fondo. Mala cosa si cae en saco roto.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"DARSHAN (EL ABRAZO)"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Espiritualidad a granel&lt;br /&gt;** Dos&lt;br /&gt;Director: Jan Kounen.&lt;br /&gt;Con: Amritanandamayi Devi.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Francia, 2005.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Género: Documental.&lt;br /&gt;El fibroso y osezno ramillete de desenlaces de "Babel" volvió a constatar que, para muchos, un abrazo bien dado es el mejor y más limpito orgasmo que ha inventado la humanidad. Ahora, el desconcertante Kounen (autor de las execrables zapatiestas "Dobermann" y "Blueberry") se une a la apología con este documental a la mayor gloria de Amma, una gurú especializada en repartir dones espirituales a base de abrazos fuertes. Asumidamente superficial (incluso por la propia interesada, que se hace la loca de vez en cuando), el filme no traspasa las fronteras de la postal exótico-folk, culminando en una "gang bang" con 40.000 estrechamientos en 23 horas. Pese a todo, conmueve y abruma, aunque sea por acumulación.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-117035609159769985?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/117035609159769985/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=117035609159769985' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/117035609159769985'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/117035609159769985'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/02/quo-vadis-baby-y-darshan-2-de-febrero.html' title='&quot;QUO VADIS, BABY?&quot; Y &quot;DARSHAN&quot;: 2 DE FEBRERO 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-116974351361780739</id><published>2007-01-25T08:44:00.000-08:00</published><updated>2007-01-25T08:45:14.593-08:00</updated><title type='text'>13 TZAMETI: 26 DE ENERO 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“13 Tzameti”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Abrigo de anguilas&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Director: Gela Babluani.&lt;br /&gt;Intérpretes: Aurélien Recoing, Pascal Bongard.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Francia, 2005.&lt;br /&gt;Género: Terror psicológico.&lt;br /&gt;En ocasiones, al género de terror le sube algún ácido extraño que deviene en una arcada sofocante, “cultie” y sociometafórica como ésta. Su autor es un georgiano veinteañero que mete en una jaula (pronto de oro, pues Hollywood le sufragará el remake a colorines) una premisa tan brutal como un albatros empapado en alquitrán: un joven debe participar en un apocalíptico campeonato de ruleta rusa encadenada. Apabullante, aunque no tanto como se cree (¿y la otra semifinal?), el filme tiene más de Ferreri que de Polanski y de “Guardianes de la noche” que de “El cazador”. Pese a todo, una experiencia memorablemente desagradable, como probarse un abrigo de anguilas y que caiga como un guante.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-116974351361780739?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/116974351361780739/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=116974351361780739' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116974351361780739'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116974351361780739'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/01/13-tzameti-26-de-enero-2007.html' title='13 TZAMETI: 26 DE ENERO 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-116853710505931254</id><published>2007-01-11T09:37:00.000-08:00</published><updated>2007-01-11T09:46:47.076-08:00</updated><title type='text'>ROCKY BALBOA: 12 DE ENERO 2007</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;"Rocky Balboa"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Todos somos potros&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Director: Sylvester Stallone.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Intérpretes: Sylvester Stallone, Burt Young.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Duración: 100 minutos.&lt;br /&gt;Qué diantres, por una vez en diez años, pongámonos los guantes fanáticos, apretemos los dientes contra el protector de la nostalgia y agarremos un taburete a pie de ring haciendo oídos sordos a la orden de segundos fuera. Porque así, sin complejos y aspirando el linimento ochentero y videoclubero de los gimnasios sudorosos de Philla, del fieltro barato del sombrero del antihéroe, de ese directo al plexo blaxploitation de Apollo Creed, de ese subírsele a los bigotazos a Hulk Hogan, de la mirada del tigre enamorado de la luna, de James Brown como eléctrico sparring, de Ivan Drago y su despiporrante máquina de matar... es la única forma de disfrutar de “Rocky Balboa”. Incluso visionarla sin que surjan los calambres de una historia con diálogos que parecen cartelones de cine mudo (alguien dijo lo mismo de “Star Wars” episodio no sé cuántos), de una premisa imposible y hasta ridícula, de un romance tosco y de un final cantado y a los puntos. No, a veces, muy pocas, hay que quitarse la careta y el careto crítico y volverse un fan con todas las consecuencias: emocionarse al ver el estirón que han dado las tortuguitas, dar una palmada en la espalda del viudo derrotado cuando visita la tumba de Adrian, sonreír al escuchar lo de “la bestia del sótano” entre moqueos y hasta aceptar que Jamaica podría entrar en la Unión Europea. Aunque, en realidad, no haría mucha falta, porque “Rocky VI” (lástima que Kaurismäki patentara el título) es más sencilla que simplona, posee la mejor escena de combate de la saga (¡hasta tiene guiños a “Sin City”!) y demuestra, como dijo el crítico, que hasta los idiotas tienen derecho a enamorarse. Y los rockynómanos, a gozar de un inesperado canto del cisne gentileza de un tipo que logra que, como en los créditos finales, todos nos sintamos campeones por un día a pie de la escalinata más legendaria desde Eisenstein. Balboa, amigo, gracias por regresar aunque, eso sí, ni se te ocurra volver. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-116853710505931254?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/116853710505931254/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=116853710505931254' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116853710505931254'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116853710505931254'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2007/01/rocky-balboa-12-de-enero-2007.html' title='ROCKY BALBOA: 12 DE ENERO 2007'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-116723556953782006</id><published>2006-12-27T08:05:00.000-08:00</published><updated>2006-12-27T08:06:09.596-08:00</updated><title type='text'>PELÍCULA DEL AÑO: "PEQUEÑA MISS SUNSHINE"</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt; “PEQUEÑA MISS SUNSHINE”&lt;br /&gt;CÓMO SER MEDIANAMENTE BUENOS&lt;br /&gt;Hace tiempo que, para el cine USA, la institución familiar está más pocha que un calcetín tras la San Silvestre vallecana. Un movimiento sísmico que se le subió a las barbas del tío Oscar con “American Beauty” y a las del tío Camuñas con “Happiness”, por poner dos ejemplos carismáticos. Ahora está llegando su segunda oleada merced a las embestidas de la caterva “novísima” que este año ha auspiciado piezas tan exquisitas como a veces arrogantes: el lento cataclismo rural de “Junebug”, la grieta de pareja urbanita y progre y sus daños colaterales en los hijos de “Una historia de Brooklyn”, la carne adolescente débil de “Thumbsucker” o, por qué no, la santísima trinidad del hogar matada a cañonazos por “Super Nacho”, posiblemente la mejor comedia absurda del año, hala. El caso es que, ante el brete de tener que elegir “one more time” la mejor pieza de un arte que, como el año pasado (sí, nos repetimos pero es bueno tener principios), sigue con el traje de pino puesto (tiene gracia que la mejor adaptación de la temporada provenga de... un videojuego como “Silent Hill”), optamos por este recoveco en el camino más trillado de la temporada. Un área de servicio amarilla limón que, sin duda, parecerá moralizante y potativa a más de un Scrooge mediopensionista (no al 92% de la crema de la crítica yanqui, que no paró de laurearla como consta en &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.rottentomatoes.com/"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;www.rottentomatoes.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;), pero que resulta lo más vigorizante, o vigoréxico, de una temporada plagadita de “quiero y no puedos” de uno y otro confín (solo se salvan las películas escritas por mexicanos).&lt;br /&gt;Y eso que “Pequeña miss Sunshine” es, en sí misma, un gigantesco bache sin gálibo: el que une, con todo tipo de politraumatismos, a una familia modélicamente tronada y, sí, disfuncional, desde la cobardía “autoayudada” del padre a la huelga de palabras del nietzscheiano hijo, pasando por la pedantuela homosexualidad del cuñado o la incendiaria chochez del abuelo. En cuanto a la madre, bastante tiene con lo que tiene. ¿Parecen exagerados estos arquetipos? Pues échele una visual a su propio clan más allá de la lombarda, la pularda y los polvorones y pásmese. Dentro de un subgénero tan “quietecito” como el arriba mentado, resulta gratificante un filme que te agarre por las solapas, te meta a trompicones en una especie de limón (no solo por el color) gigante y te obligue a empujar o a cambiar alguna bujía si es menester.&lt;br /&gt;Y eso que, posiblemente, la furgoneta de “Pequeña Miss Sunshine” acarree con algunas taras que no salvarían una ITV “regulera”: esperpento exagerado, road movie algo aspaventero, fiambres en el maletero y, por qué no, cierta moralina algo pastosa como mantequilla de cacahuete. Pero es que, qué diantres, la vida también es así (bueno, lo que realmente merece la pena, porque a nadie, menos a Borat, le interesan ciertas funciones orgánicas, como muy bien apunta Nick Hornby en su espléndido libro “En picado”). ¿O alguien se imagina al cronométrico Lubitsch al volante? Precisamente ahí reside el pequeño milagro de esta opera prima (dirigida por un matrimonio, para más inri): lograr que se vean chiribitas en los márgenes de la pantalla como muy poquitas veces en los últimos lustros, hacernos creer que a Greg Kinnear le falta un pequeño hervor para ser Gary Cooper mezclado con Jack Lemmon, proponer a Toni Collette como presidente de nuestra comunidad o de nuestra galaxia, tener ganas de redescubrir a “ese tal” Alan Arkin, ponerle un monumento a Abigail Breslin (la actriz revelación del año, junto a la caperucita feroz Ellen Page), cruzar los dedos para que Steve Carell finalmente haga de Maxwell Smart, querer leerse de pe a pa a Proust y, sobre todo, agarrar un lanzallamas para purificar esa boñiga gigantesca que son los concursos de belleza infantil y sólo echar mano del extintor para medirle el lomo a la fila cero de madres tóxicas (si alguien conoce un brochazo final más brillante que la cría dejando a la repugnante concurrencia con un palmo de narices con ese striptease ojiplático, que nos lo diga). Sin abracadabras ilusionistas ni mafiosos irlandeses imitando a ratas almizcleras. Emociones extremas las que provoca esta pequeña gran película, mira a ver. Entre todas, una bien gorda: hacernos volver a creer en esta industria llamada cine, aunque sea por 100 minutos. En la raza humana es ya pedir peras al olmo. Eso, o meterse por la vía dura los monjes de “El gran silencio”, otro de los hits del año.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-116723556953782006?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/116723556953782006/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=116723556953782006' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116723556953782006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116723556953782006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2006/12/pelcula-del-ao-pequea-miss-sunshine.html' title='PELÍCULA DEL AÑO: &quot;PEQUEÑA MISS SUNSHINE&quot;'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-116723551160540643</id><published>2006-12-27T08:04:00.000-08:00</published><updated>2006-12-27T08:05:15.866-08:00</updated><title type='text'>"LA SOMBRA DE NADIE": 29 DE DICIEMBRE DE 2006</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt; “La sombra de nadie”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;**&lt;br /&gt;La mano que mece el humedal&lt;br /&gt;Director: Pablo Malo.&lt;br /&gt;Intérpretes: José Luis García Pérez, Philippine Leroy-Beaulie, María Jesús Valdés.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2006.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Género: Terror.&lt;br /&gt;Igual que Robert Horry tuvo que ganar seis anillos de la NBA con tres equipos para que no le hiciesen chistecitos “horripilantes” con su apellido, no debe ser sencillo que el director de “La sombra de nadie” se ande con riesgos y tirabuzones por si algún listo le suelta eso de que “la heráldica no engaña”. Y riesgos tiene, “a cascoporro”, esta su segunda película: terror ibérico y rural de “tardoposguerra” en el año de “El laberinto del fauno”, niñas fantasmas sin ojos rasgados, protagonista que no es Carmelo Gómez, pareja de investigadores sobrenaturales algo “rocambolesca”... Sin embargo, Pablo Malo logra hacernos una aguadilla en el sobrecogedor humedal con que abre brillantemente su película, y solamente nos deja respirar en contadas ocasiones. La historia, en sí, también bucea por algunos oscuros rincones de la memoria individual (que no colectiva, otro acierto antiglobalizador) del protagonista, un pintor de brocha gorda con una paleta gráfica donde abundan los tintes negros, y hasta rojos. Es una verdadera lástima que la narración se encalle, por culpa de la inclusión de los dos personajes antes mentados, en la segunda parte del filme, ya que hasta entonces era casi modélica, con respingos muy bien dosificados y algún buen hallazgo visual (el braille espectral en el libro de la niña), aunque al final remonte el vuelo con un final suficientemente cerrado y entreabierto como para rumiarle y darle vueltas como el mondadientes de una buena merendola. De todas formas, un broche digno a una temporada de cine español casi, casi notable. A ver cómo se porta 2007.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-116723551160540643?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/116723551160540643/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=116723551160540643' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116723551160540643'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116723551160540643'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2006/12/la-sombra-de-nadie-29-de-diciembre-de.html' title='&quot;LA SOMBRA DE NADIE&quot;: 29 DE DICIEMBRE DE 2006'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-116671976522854934</id><published>2006-12-21T08:48:00.000-08:00</published><updated>2006-12-21T08:49:46.716-08:00</updated><title type='text'>"LAS CONSECUENCIAS DEL AMOR": 22 DE DICIEMBRE 2006</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Las consecuencias del amor”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La melancolía del rodaballo&lt;br /&gt;Director: Paolo Sorrentino.&lt;br /&gt;Intérpretes: Toni Servillo, Olivia Magnani.&lt;br /&gt;Duración: 100 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Italia, 2004.&lt;br /&gt;Género: Drama.&lt;br /&gt;Si nos tanteara una invasioncita extraterrestre y abdujera, como un gigante absorbiendo una ostra, a Titta Di Girolamo, el protagonista de esta película, la Humanidad podría estar tranquila: los marcianitos saldrían pitando a su galaxia de origen, compadeciendo a un planeta donde sus habitantes tienen cara de quiniela de 9 aciertos y no se les mueve un músculo placentero ante tentaciones como unos ojazos verdes, una vidorra de hotel, una controlada adicción heroinómana o el hipotético confort de la mafia. Desconocemos si éste fue el propósito del cineasta napolitano Paolo Sorrentino al desembalar su última película. Más probable y loable sería demostrar al mundo que otro cine italiano es posible, aunque sea algo osado jugar con vacas tan sagradas como la “cosa nostra” o el apellido Magnani. Historia, pues, de comisuras y rabillos del ojo, de soslayos más que de cotilleos y de caras de palo en vez de aspavientos, “Las consecuencias del amor” planea sobre el campo abierto de la ironía más sutil desde su mismísimo título. Y, aunque se le vaya la mano en el “acelerado” tramo final, la sensación que desprende es de una lenta tristeza, como si los retratos al óleo tuviesen una mota de carbonilla en el ojo o, por qué no, los rodaballos sintiesen melancolía.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-116671976522854934?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/116671976522854934/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=116671976522854934' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116671976522854934'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116671976522854934'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2006/12/las-consecuencias-del-amor-22-de.html' title='&quot;LAS CONSECUENCIAS DEL AMOR&quot;: 22 DE DICIEMBRE 2006'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-116611643948490484</id><published>2006-12-14T09:13:00.000-08:00</published><updated>2006-12-14T09:13:59.746-08:00</updated><title type='text'>PEQUEÑOS GRANDES HÉROES: 15 DICIEMBRE 2006</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt; “Pequeños grandes héroes”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;o (cerito)&lt;br /&gt;Ya nos hemos ganado la cesta&lt;br /&gt;Director: Peter Hewitt.&lt;br /&gt;Intérpretes: Tim Allen, Courtney Cox.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;Duración: 83 minutos.&lt;br /&gt;Género: Tonto.&lt;br /&gt;Reconozcamos el asalto de un lento latigazo de placer, casi orgiástico, al comprobar que este bodrio es, según imdb.com, la tercera peor película de todos los tiempos. ¿Quién osa fondear las vomitonas de Ed Wood o Uwe Boll y medirle el lomo a “Gigli” o “Bolero”? Pues una, efectivamente, inmundicia cinéfila a rebufo de “Los increíbles” o “Sky High” donde lo más interesante es ver que Chevy Chase se parece cada vez más al “Gordo Cabrón” de “Austin Powers”. No se la pierda, pedazo de “freak”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-116611643948490484?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/116611643948490484/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=116611643948490484' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116611643948490484'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116611643948490484'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2006/12/pequeos-grandes-hroes-15-diciembre.html' title='PEQUEÑOS GRANDES HÉROES: 15 DICIEMBRE 2006'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-116532468080867789</id><published>2006-12-05T05:17:00.000-08:00</published><updated>2006-12-05T05:18:07.613-08:00</updated><title type='text'>THE HOLIDAY: 8 DE DICIEMBRE 2006</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“The Holiday (Vacaciones)”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;** &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La cosa del muérdago pantanoso&lt;br /&gt;Directora: Nancy Meyers.&lt;br /&gt;Intérpretes: Jude Law, Cameron Diaz, Kate Winslet, Eli Wallach, Jack Black.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;Duración: 140 minutos.&lt;br /&gt;Género: Comedia romántica.&lt;br /&gt;El viejo (y malo) chiste de que las mujeres siempre ven las películas porno hasta el final para comprobar si los protagonistas se casan es un cruel ejemplo de cómo valoran algunos el sentido y sensibilidad femeninas al enfrentarse a un filme “de bombón y kleenex”. Por suerte, Nancy Meyers bordea con habilidad y oficio tópicos y lugares comunes y se encarama hacia un producto “de calidad estándar” tapizado con el mismo buen gusto que sus grecas anteriores, “¿En qué piensan las mujeres?” y “Cuando menos te lo esperas”. A pesar de todo, era misión casi imposible que con un argumento como el que gasta la cinta (dos chicas despechadas, una por tonta y otra por más tonta, intercambian por dos semanas sus residencias, sitas en la Inglaterra blanca y bucólica y en el más oropelero y palmeril Los Ángeles, para a ver si así se sacuden los fantasmas sentimentales de las Navidades pasadas cosa que, por supuesto, no consiguen) no se manchara de alguna brizna de barro el dobladillo del pantalón, al menos. Porque hay que ser, qué te diría yo, un Sturges, un Capra o un LaCava, para que dos horazas y media de romances paralelos más previsibles que un sudoku preescolar giraran cual peonzas chiribiteras hasta los títulos de crédito finales. A falta de este, no ya talento sino directamente estado de gracia, Meyers se saca varios ases de la manga: unos protagonistas requeteguapísimos, algún giro inteligente como en que envuelve al personaje de Jude Law (no desvelemos nada), la osadía de quitarle a Jack Black la máscara de Super Nacho, bastantes reflexiones interesantes sobre roles secundarios como sufridora platónica o mejor amigo no gay y, sobre todo, un Eli Wallach (sí, aún vive) absolutamente pletórico y cuyo papel de guionista ex fosilizado se lleva de calle casi todas las provisiones de magia, complicidad y hechizo cinéfilo. En fin, un polvorón oceánico y ligerito en el que, al menos, sacamos la conclusión de que, seguramente, lo de ver cine X por si alguien pasa por el altar sea una simple excusa y argucia femenina. Agallas, ya se sabe. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-116532468080867789?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/116532468080867789/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=116532468080867789' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116532468080867789'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116532468080867789'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2006/12/holiday-8-de-diciembre-2006.html' title='THE HOLIDAY: 8 DE DICIEMBRE 2006'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-116490848610632401</id><published>2006-11-30T09:40:00.000-08:00</published><updated>2006-11-30T09:41:26.706-08:00</updated><title type='text'>RATÓNPOLIS Y NATIVIDAD: 1 DE DICIEMBRE DE 2006</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"Ratónpolis"&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;*** (tres)&lt;br /&gt;Turrón tutti-frutti&lt;br /&gt;Directores: David Bowers y Sam Fell.&lt;br /&gt;Voces: Fele Martínez, Javier Gurruchaga, María Esteve.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU. - R. Unido, 2006.&lt;br /&gt;Género: Comedia de animación.&lt;br /&gt;Decíamos ayer que el zafarrancho 3D se estaba enseñoreando de los viejos dominios de la animación tradicional, mal que les pese a algunos "antitecnócratas". El sortilegio llega ahora a una de las últimas ratoneras que quedaban más o menos intactas: la plastilina mágica de Aardman, a quien el gurú Katzenberg aún respetó en "La maldición de las verduras". Aquí ya ha pasado a mayores con un híbrido feliz (la exuberancia de los fondos y escenarios sería imposible con la artesanía "arcillera") aunque a veces se le nota el cartón del viejo régimen, como en la aparatosa gestualidad bucal o en algún movimiento a galope "ralentizado". Afortunadamente, el principal componente del guiso no ha sido adulterado: el endiablado y victoriano humor de la casa, que se desparrama con el donaire de un volcán de gelatina en erupción a lo largo y ancho de esta parodia del cine de espionaje setentero (el mejor) aderezado por unos graznidos y "croares" a la Royal Family que ni las ocarinas de Stephen Frears. Puro Ealing. Puro Aardman. Además, el excelente doblaje de Fele Martínez y Javier Gurruchaga no impiden perder ripio a tan vibrante acción (magistral la secuencia persecutoria cloaquera a lo "French Connection"). Aunque quede raro ver a la abuelita Paz chateando en un blog, este sabroso lavado de cara y chip no le ha sentado nada mal al hogar de Wallace, Gromit y compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;"Natividad. La Historia"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;*** (tres)&lt;br /&gt;"Amazing Grace"&lt;br /&gt;Directora: Catherine Hardwicke.&lt;br /&gt;Intérpretes: Keisha Castle-Hughes, Oscar Isaac.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006&lt;br /&gt;Género: Drama.&lt;br /&gt;Menos papeletas que Borat para entrar en el cuerpo diplomático tenía Catherine Hardwicke ("Thirteen", "Los amos de Dogtown") para rodar esta historia. Mejor dicho «La Historia» más contada jamás contada. Aunque, en realidad, estemos ante la "precuela" de la habitual cinta bíblica megalómana, lo cual le da un encanto "de Antiguo Testamento" añadido. Desde luego, existen incorrecciones históricas y "licencias", pero el confort interior que se siente al ver la "ilustración" en 24 imágenes por segundo del parto más famoso de todos los tiempos es lo mejor que se puede decir del filme. Eso, y el trabajo de su protagonista, la nada "enfadada" Keisha Castle-Hughes (pónganse en su lugar), los zumbones Reyes Magos y, sobre todo, Oscar Isaac en el papel de José, y eso que el reparto estaba repleto de clones de Garbajosa. Otra Navidad es posible.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-116490848610632401?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/116490848610632401/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=116490848610632401' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116490848610632401'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116490848610632401'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2006/11/ratnpolis-y-natividad-1-de-diciembre.html' title='RATÓNPOLIS Y NATIVIDAD: 1 DE DICIEMBRE DE 2006'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-116430349810787339</id><published>2006-11-23T09:37:00.000-08:00</published><updated>2006-11-23T09:38:18.490-08:00</updated><title type='text'>EL GRAN SILENCIO: 24 DE NOVIEMBRE DE 2006</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“El gran silencio”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Viva voz&lt;br /&gt;Director: Philip Gröning.&lt;br /&gt;Intérpretes: No profesionales (monjes cartujos).&lt;br /&gt;Duración: 165 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Alemania, 2005.&lt;br /&gt;Género: Documental.&lt;br /&gt;Si la semana pasada nos despachábamos algo cruelmente con “El ciclo Dreyer” y su “valiente afán de vanguardia”, hoy nos tenemos que tragar con mostaza el chascarrillo contemplando esta, más que película, experiencia. Religiosa, por supuesto. Y eso que este “gran silencio” (hasta el título es tan puro que no camufla ironía) no tiene la culpa, naturalmente. Pero hay algo de vocación contracorrientista (aquí, nada impostada y artificial) en un tipo de cine al que hay que enfrentarse respirando muy hondo al entrar en la sala. A priori, este documental es carne de esa “biblia” de pacotilla que es el libro guinness: dura casi tres horas, apenas cruza palabra y supuso la primera “visita de un extraño” al monasterio cartujo del “Grande Chartreuse”. Pero al talento y profundo respeto espiritual de Gröning le traen al fresco las plusmarcas. O la gratuita contemplación de “ver crecer la hierba” de algunos “modernuquis”. Lo suyo es un boquete enorme y luminoso hacia una nueva dimensión de entender la existencia, un pórtico rarísimo y sobrecogedor que convierte la rutina en gloria. Asistir a este espectáculo, y sobre todo al testimonio del monje ciego “parlanchín”, puede remover conciencias tanto de católicos como de, pongamos, brahamanistas. Atrévase, y luego berree al vecino de atasco si tiene bemoles.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-116430349810787339?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/116430349810787339/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=116430349810787339' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116430349810787339'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116430349810787339'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2006/11/el-gran-silencio-24-de-noviembre-de.html' title='EL GRAN SILENCIO: 24 DE NOVIEMBRE DE 2006'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-116370073354967177</id><published>2006-11-16T10:10:00.000-08:00</published><updated>2006-11-16T10:12:13.976-08:00</updated><title type='text'>"BORAT", "BEYOND THE SEA" Y "EL CICLO DREYER": 17 NOVIEMBRE 2006</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Borat”&lt;/strong&gt; (versión alargada)&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Los zarajos del kazajo&lt;br /&gt;Director: Larry Charles.&lt;br /&gt;Intérpretes: Sacha Baron Cohen, Pamela Anderson.&lt;br /&gt;Duración: 82 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;Género: Comedia.&lt;br /&gt;¿Sabrá a maracuyá la nieve color sandía de las montañas de Colorado? ¿Hay vida extra más allá del nivel 256 del «Comecocos»? ¿Por qué no hay ninguna clínica estética llamada «Pelos y señales»? Grandes y tontainas enigmas de la Humanidad a los que se une otro tanto o más inquietante: ¿cómo es que un producto como «Borat» ha arrasado entre espectadores y críticos? Aunque, a decir verdad, los primeros forman la «masa social pastosa» medioamericana y british (de momento, claro), y los segundos están en la jaula de los ornitorrincos, aunque a más de uno ya les explote el corsé de tanto reír en “jo”. Perogrullada ad hoc: películas como ésta no dejan indiferente (ni sano) a casi nadie, y eso que, en el fondo, las aventuras de este reportero kazajo por Estados Unidos buscando un nuevo “modelo de bienestar y confort social” no se elevan muchas pulgadas del nivel de «To er mundo e güeno» o «Cocodrilo Dundee», mezclado con un candor mesetario a lo Martínez Soria y unas salpicaduras del ADN cabestro de Torrente.&lt;br /&gt;Sí, Borat es bestia. Muy bestia. Sin duda, porque el tercer mundo y la endogamia parda le hicieron así. Y sin rubor pasea su machismo, mostrenquismo y antisemitismo (más que alianza de civilizaciones, habría que imponer en el filme una «alianza de circuncisiones») desde Nueva York a Los Ángeles bajo la manta zamorana de un falso documental, circunstancia que ha hecho derretirse a algunos cronistas de buena fe. Sin embargo, el ingenio que hay que derrochar para abordar tal género (no procede hablar de ucronía porque Kazajistán, evidentemente, existe en el globo terráqueo, junto a otros cuatro países que empiezan por «K», como recuerda Tomeo en su última novela) prácticamente brilla por su ausencia aquí, pues la chabacanería, la sal gruesa, la escatología a veces vomitiva y la provocación más “gonza” y golfa son las únicas armas de Borat (o su alter ego, o viceversa, Sacha Baron Cohen). No hay más que compararlo odiosamente con “Zelig”, esa maravilla ilusionista de Woody Allen, que algunos citan ahora de carrerilla.&lt;br /&gt;Cierto que algunas escenas dan en el blanco de la llaga purulenta yanqui, pero más por méritos ajenos (escalofriantes ese aquelarre antidarwinista, ese rodeo patriótico con sonrisa congelada o esa cena de alcurnia sureña donde el reportero se planta con una prostituta negra) que por los de un cómico entregado pero limitadito, que no va más allá de ir enrollando cual zarajo segoviano las tripas y excrementos que encuentra a su paso, en el afilado palo de su mala leche (igual de la misma que hace el queso que le ofrece al político de Washington, otro gag que regocijaría a Michael Moore). Incluso la «espontaneidad» y el arrebato clandestino de los que hace gala se quedan tan escurridos como el tanga limón del menda en la traca final, con Pamela Anderson y sus sospechosamente pasivos guardaespaldas. Aunque siempre la realidad supera a la ficción (o a la falsa ficción): que se lo pregunten a los pobres rumanos que Sacha Baron hizo pasar por kazajos, habitantes de un pueblo llamado... Glod, “fango” en rumano. Moraleja: si hay algo más infalible que reírse de un débil (mental) es que el graciosillo sea precisamente otro más débil aún (mejor no ampliemos la teoría hacia el patio de butacas). Por cierto, mejor no ir a la primera sesión de la tarde, porque secuencias como la de Borat y su compinche practicando la “lucha libre” en la habitación de su hotel son tan nauseabundas que harían peligrar la tapicería de las butacas. En serio.Y otra tontería para finiquitar: ¿por qué me da en la nariz que Jacques Tati engrosaría la cola del INEM si se le ocurriera nacer en estos tramposos tiempos? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"El ciclo Dreyer"&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;* (Una)&lt;br /&gt;Olor a caldofrán&lt;br /&gt;Director: Álvaro del Amo.&lt;br /&gt;Intérpretes: Elena Ballesteros, Pablo Rivero, Fernando Andina.&lt;br /&gt;Duración: 96 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2006.&lt;br /&gt;Género: Dramón.&lt;br /&gt;He aquí la película más valiente del cine español en años. Porque hay que echarle arrojo para atreverse con: a) un romance imposible entre cura lechón y señorita de buena familia en la España sesentera y b) sazonar el guiso (o desaguisado) con el leit motiv de un cineclub sobre Dreyer, cineasta al que Del Amo se atreve a "rotular", por así decirlo. Como en la Seminci la brearon bastante, no hagamos más sangre. Solo añadir que con botas de buzo no es aconsejable practicar funambulismo. Nota: caldofrán es "avecrem" ranciete.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"Beyond the sea"&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Kevin canta (y lo que haga falta)&lt;br /&gt;Director: Kevin Spacey.&lt;br /&gt;Intérpretes: Kevin Spacey, Bob Hoskins, Kate Bosworth.&lt;br /&gt;Duración: 120 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2004.&lt;br /&gt;Género: Drama musical.&lt;br /&gt;Casi por carambola, y por caprichos del calendario, Kevin Spacey se ha metido en la saca de los "biopicables" del momento: cantantes, compositores y/o músicos con biografías más complicadas y arduas que la del otorrinolaringólogo de Tom Waits. Sin embargo, quizá por cabezonería (lleva 20 años detrás de este proyecto) o porque sus dos estatuillas le permiten una segunda oportunidad (la primera fue la estimable "ma non troppo" "La trampa del caimán") en el gremio de los actores a los que Hollywood les concede una sillita de director para que sacien su sed de autor, el mismísimo Keyser Soze ha logrado sacar adelante la historia de Bobby Darin. Y lo ha hecho extendiendo sobre la mesa un pentagrama clásico (pensemos en "Música y lágrimas") con el compás correcto y académico, para no salirse demasiado de madre por si acaso suena la flauta para una tercera ocasión. Así, y con la única "innovación" de que es el Bobby niño quien le cuenta su vida al Bobby "adulto" durante el rodaje de un filme sobre su vida (más tirabuzones que la testa de Bisbal), conocemos el auge y caída de un crooner con mirada más melancólica que su voz y que pasó de los neones de Las Vegas a los candiles de su caravana hippie en un periquete. Bien arropado por excelentes secundarios, desde Kate Bosworth (la Lois Lane de "Superman Returns", curiosamente) como su mujer Sandra Dee, a Greta Scacchi como su suegra, pasando por John Goodman, Brenda Blethyn (maravillosa) y Bob Hoskins, Spacey da el do de pecho micrófono en mano y se suelta la melena con algunas coreografías revoltosas. Está en su salsa y se nota. Y ese talento contagioso es lo mejor que se puede decir de esta película, modesta pero honrada, afinada pero sin el swing esperado y deseado. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-116370073354967177?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/116370073354967177/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=116370073354967177' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116370073354967177'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116370073354967177'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2006/11/borat-beyond-sea-y-el-ciclo-dreyer-17.html' title='&quot;BORAT&quot;, &quot;BEYOND THE SEA&quot; Y &quot;EL CICLO DREYER&quot;: 17 NOVIEMBRE 2006'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-116309532234760171</id><published>2006-11-09T10:01:00.000-08:00</published><updated>2006-11-09T10:02:02.713-08:00</updated><title type='text'>COLEGAS EN EL BOSQUE: 10 NOVIEMBRE 2006</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Colegas en el bosque”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;***(tres)&lt;br /&gt;¿Qué fue de Bambi y Yogui?&lt;br /&gt;Directores: Jill Culton, Roger Allers y Anthony Stacchi.&lt;br /&gt;Voces: Alexis Valdés, Pepe Viyuela.&lt;br /&gt;Duración: 99 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;Género: Comedia de animación.&lt;br /&gt;Maticemos un poco. No es que el cine de animación 3D sufra de gigantismo, “chupa-ruedismo” y saturación desbordante, como afirman algunos cronistas y críticos norteamericanos. Sencillamente, está jubilando al tradicional “dibu” en 2D. Pura evolución natural, simple darwinismo cinéfilo (ya sabemos que en el 55% de las molleras yanquis no caben estas teorías, pero eso es otra historia). Desde luego, el “big bang” lo prendió y explosionó Pixar hace una década y, tras algunos experimentos híbridos como “Dinosaurio” o “Spirit” y algún golpe de genio como “Shrek”, el cartoon por ordenador está dando el estirón este año, con algunos gallitos (de “El corral”, precisamente) y algún brote de acné descontrolado, como la apuesta abrumadora por el filón de los “animales parlanchines y más listos que el hambre, o el hombre” (más viejo que el ratón Mickey, por otra parte), cuya última estación hasta el momento es “Colegas en el bosque”. Tras ese experimento pica-pica y “blandiblú” que fue “Monster House”, Sony se aplica (y no complica) con esta simpática y por momentos arrolladora cinta con alma de tira animada y epidermis de postal naturalista. Desde luego, la moraleja del filme es la que barniza el 90% del cine de animación de todos los tiempos: el canto a la amistad entre especies, y la tolerancia y superioridad del “rival más débil”; pero lo que realmente resulta meritorio es el virtuosismo en cuanto a expresividad corporal y animación facial conseguido por sus responsables (quizá falle el supervillano extracaricaturizado, y muy parecido al exterminador de “Ant Bully"), la hormona más rebelde en este proceso de maduración del género. Pensemos en “Madagascar” o “Salvaje”, con cierta sombra de cirugía estética de cartón-piedra y almidón en sus rostros. Así, los movimientos del perezoso oso protagonista y los de su escudero ciervo unicornio resultan tan fantásticos que no pisan a las brillantes escenas de grupo (excelente la batalla contra los cazadores, puro “Braveheart” con pezuñas) ni a los muy trabajados escenarios campestres (y urbanos) del filme. Por lo demás, los gags funcionan con antioxidante fino y sin necesidad de recurrir a la parodia cinéfila coyuntural (y eso que tenían a huevo algún chistecito al hilo de “Brokeback Mountain”, por ejemplo), los personajillos secundarios y terciarios tienen gancho y carisma (ese matrimonio de pardillos a la caza del yeti, esa ardilla marrullera clavada a David Hemmings...), y el doblaje al castellano da una de cal (gran trabajo vocal de Valdés y Viyuela) y otra de arena (¿por qué demonios un oso pardo tiene acento habanero, chico?). Un empujoncito más y ya le saldrá barba leñadora al género.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-116309532234760171?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/116309532234760171/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=116309532234760171' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116309532234760171'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116309532234760171'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2006/11/colegas-en-el-bosque-10-noviembre-2006.html' title='COLEGAS EN EL BOSQUE: 10 NOVIEMBRE 2006'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-116249254897887622</id><published>2006-11-02T10:34:00.000-08:00</published><updated>2006-11-02T10:35:49.290-08:00</updated><title type='text'>JACKASS 2 Y DEAD MAN: 3 NOVIEMBRE 2006</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;«Dead Man»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;La luna del bisonte&lt;br /&gt;Director: Jim Jarmusch.&lt;br /&gt;Intérpretes: Johnny Depp, Robert Mitchum.&lt;br /&gt;Duración: 120 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU, 1995.&lt;br /&gt;Género: Western.&lt;br /&gt;Confieso que no he hecho los deberes. Y no me arrepiento. En realidad, los hice hace diez años, cuando se estrenó este sobresalto macerado en blanco y negro existencial. Nada de terquedad o desidia, solo el afán de no emborronar las pezuñas de este unicornio con una nueva revisión que lo catalogaría como filme de culto o timo de la estampita, etiquetas deplorables ambas. Así que lo mejor que se puede hacer con este anti-western herodotiano es verlo por primera vez, descubrir por qué Mitchum aceptó cerrar su filmografía con él, por qué hay vaqueros que se desmayan al oír la sombra de su propio disparo y por qué ni los críticos pueden rejuvenecer diez años. Ni ganas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;«Jackass 2»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;* &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;American gilipuertas&lt;br /&gt;Director: Jeff Tremaine.&lt;br /&gt;Intérpretes: Johnny Knoxville, Steve-O, Spike Jonze, John Waters.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;Género: Comedia.&lt;br /&gt;Igual que los tontos al cuadrado de Alberti, la troupe del apaleado Knoxville vuelve a cruzar la delgada línea sangrienta entre el snuff y el "cine de tartazos". Lo peor de esta secuela es el refrito de los gags del programa televisivo (sí, suelo verlo, ¿qué pasa?), y eso que el sanferminero arranque prometía algún tour mundial cabestro, y su final estilo "El sentido de la vida" hace sospechar que estos chalados dan para algo más que para ingerir semen de caballo. Casi no llevar a la suegra a verla.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-116249254897887622?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/116249254897887622/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=116249254897887622' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116249254897887622'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116249254897887622'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2006/11/jackass-2-y-dead-man-3-noviembre-2006.html' title='JACKASS 2 Y DEAD MAN: 3 NOVIEMBRE 2006'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-116188367233076940</id><published>2006-10-26T10:24:00.000-07:00</published><updated>2006-10-26T10:27:53.096-07:00</updated><title type='text'>VA A SER QUE NADIE ES PERFECTO Y EL CORRAL: 27 DE OCTUBRE</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;«Va a ser que nadie es perfecto»&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; ***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-size:130%;"&gt;La vida (tarada) es bella &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Director: Joaquín Oristrell.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Intérpretes: Santi Millán, Fernando Tejero, José Luis García Pérez.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Duración: 100 minutos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Nacionalidad: España, 2006.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Género: Comedia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Al diablo Dorothy y el chucho: Oristrell, con el desenfado torero que le caracteriza (y que demuestra en los títulos de crédito finales, sin ir más cerca), ha rodado un remake de «El mago de Oz» con el hombre de hojalata, el león modosito y el espantapájaros yéndose de picos pardos a ver qué cazan. Porque eso es esta película: un positivo y «buenrrollista» (sin agobiar) camino de perfección de tres seres «imperfectos» que, mira por dónde, encuentran a otros tantos «inadaptados» en su alegre caminar. El cineasta surfea con mucho oficio por el mar picado del listísimo guión de Espinosa, creando una comedia «a la americana» (vía Blake Edwards), cuando la lógica continental pedía una rareza a lo «Aaltra». Pero con los espléndidos Tejero, Millán y García Pérez dentro, ¿qué más se puede pedir? ¿Que no sonase «El canto del loco»? Ya se sabe: nadie es... lo que sea. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;«El corral, una fiesta muy bestia»&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; ** &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Zafarranchito ranchero &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Director: Steve Oedekerk.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Voces: Kevin James, Courtney Cox.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Duración: 90 minutos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Nacionalidad: EE.UU, 2006.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Género: Comedia de animación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Como un colchón remendado con los muelles a galope tendido funciona esta película, que hace del caos granjero su filosofía vital, que no animada (un botecito de Tex Avery no le vendría mal al motor). Oedekerk enchufa a este corralito un cohete de su criatura Jimmy Neutrón y le deja que siga su pedorreo. El resultado es un cartoon 3D con vacas marimachos, country-ska de primera (esos Noth Mississippi Allstar) y chisporroteos paternofiliales. Cebada pero blandita. Simpática pero ¿insuficiente?&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-116188367233076940?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/116188367233076940/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=116188367233076940' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116188367233076940'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116188367233076940'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2006/10/va-ser-que-nadie-es-perfecto-y-el.html' title='VA A SER QUE NADIE ES PERFECTO Y EL CORRAL: 27 DE OCTUBRE'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-116127454973369296</id><published>2006-10-19T09:15:00.000-07:00</published><updated>2006-10-19T09:15:50.040-07:00</updated><title type='text'>A SCANNER DARKLY: 20 OCTUBRE 2006</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“Una mirada a la oscuridad (A Scanner Darkly)”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Chute pata-animado&lt;br /&gt;Director: Richard Linklater.&lt;br /&gt;Intérpretes: Keanu Reeves, Robert Downey Jr., Winona Ryder.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;Duración: 100 minutos.&lt;br /&gt;Hace poco, Richard Linklater (uno de los mejores cineastas “secretos” de la actualidad) se marcó un farol enladrillado con “Waking Life”, que deconstruía en plan Adriá ese plato de spaghettis que siempre ha sido el dibujo animado. Ahora insiste con esta adaptación de una de las mejores novelas del K. Dick “post-jamacuco de pentotal sódico”, que bajo un manto de policiaco futurista con doble agente narco, contenía un amargo y escalofriante testamento vital. A priori, animación “cel-shaded” de videojuegos como “XIII” se antojaba perfecta para reproducir tan imposible mundo, pero Linklater vuelve a caer en el barullo argumental y multifacético. Y, para añadir más leña ácida al fuego, ficha a los “muñegotes” de Downey Jr., Reeves y Harrelson, que superan a sus originales en paranoias variadas. Hay momentos memorables (esos monotrajes, esas visiones lovecraftianas llenas de ojos), pero la pedantería y el “no me entero de la misa la media” acaban imponiéndose en el alucinado espectador y/o crítico.&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-116127454973369296?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/116127454973369296/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=116127454973369296' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116127454973369296'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116127454973369296'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2006/10/scanner-darkly-20-octubre-2006.html' title='A SCANNER DARKLY: 20 OCTUBRE 2006'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-116066924297615941</id><published>2006-10-12T09:06:00.000-07:00</published><updated>2006-10-12T09:07:23.253-07:00</updated><title type='text'>THE GUARDIAN: 13 DE SEPTIEMBRE DE 2006</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“The Guardian”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Boquerones de agua dulce&lt;br /&gt;Director: Andrew Davis.&lt;br /&gt;Intérpretes: Kevin Costner, Ashton Kutcher, Melissa Sagemiller.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;Duración: 136 minutos&lt;br /&gt; Para los aficionados a lo retro, películas como ésta son un regalo del cielo, aunque sea estilo chaparrón traicionero de esos que solo te pillan con algún periodicucho gratuito del metro para taparte la azotea. ¿Quién se iba a esperar que, a estas alturas, reverberase el subgénero castrense-iniciático-mostrenco ochentero de “Oficial y caballero”, “Top Gun” o, por qué no, “16 velas”? El caso es que “The Guardian” (ni se han molestado en cambiarle ese título de tabloide venido a más) recorre todos los pasos de la “soap opera”, convirtiéndola en una zarzuela hecha una sopa. Andrew Davis, que sigue siendo recordado como el director de “El fugitivo”, elabora un drama de superación con aprendiz gallito y maestro “loser” donde ambos acaban llenando sus respectivos huecos afectivos, sobre todo paternofiliales. Eso, más un factor clave de heroísmo coyuntural, ya que a nadie se le escapa que el gremio de socorristas ha ganado muchos enteros merced al desastre del Katrina. Pues hete aquí tal paño mojado protagonizado por un Kevin Costner con amplio conflicto interno (¿se puede compaginar estar más seco que la mojama y más arrugado que un garbanzo en remojo en una misma jeta?) que, en pleno divorcio, decide educar a un puñado de aspirantes a ser nadadores de rescate en alta mar, encabezados por un Asthon Kutcher chuleta y simpaticón (ver su programa de bromazos en MTV; pobrecito Matthew Perry) que duraría un parpadeo al sargento de hierro de Eastwood o al tirano de la “chupa de chapa” de Kubrick. Cuando pensábamos que el filme iba a cerrar el grifo en su etapa “teórica” (lo que le hubiera dado un rollo seudodocumental y todo), llega la temible praxis, con las misiones de rescate donde se vierten las enseñanzas de maese Kevin, ya plenamente atormentado y abocado a su “fatum”. Ni siquiera el bobo romance del grumete con la casquivana chica de barra pueblerina o las escenas maremotas, que apestan a decorado de estudio, salvan a un filme gozosamente previsible para el gran público. Para el resto, sequía y palo seco.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-116066924297615941?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/116066924297615941/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=116066924297615941' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116066924297615941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116066924297615941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2006/10/guardian-13-de-septiembre-de-2006.html' title='THE GUARDIAN: 13 DE SEPTIEMBRE DE 2006'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-116007101255838724</id><published>2006-10-05T10:55:00.000-07:00</published><updated>2006-10-05T10:57:00.030-07:00</updated><title type='text'>CABEZA DE PERRO Y LOS BORGIA: 6 DE OCTUBRE</title><content type='html'>&lt;strong&gt;“Cabeza de perro”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;***&lt;br /&gt;Verde cachorro&lt;br /&gt;Director: SantiAmodeo.&lt;br /&gt;Intérpretes: Juanjo Ballesta, Adriana Ugarte, Manuel Alexandre.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2006.&lt;br /&gt;Duración: 100 minutos.&lt;br /&gt;Piano, piano, Santi Amodeo está adquiriendo esa cosa con plumas tan  peliaguda llamada “estilo propio”. Por suerte, su desparpajo y desahogo andaluz le hacen una media verónica a tal losa, y si le mentas a Wes Anderson o Michael Gondry (sus presuntos primos lejanos novísimos), él te suelta a Jim Jarmush y demás indies ochenteros. Un repóker que recubre el corazón de escalera de color de “Cabeza de perro”, interesante y arriesgada marcianada sobre las tormentas eléctricas que produce la testa diluida de Samuel, un adolescente que vive entre algodones empapados de alcohol de romero. Un sorprendente y “sonado” Juanjo Ballesta da vida a la perplejidad andante, mientras que Adriana Ugarte y Manuel Alexandre le secundan en esta “lírica neurológica” cuyo primer cuarteto fue la no menos estimable “Astronautas”. Moraleja: lo bueno si raro, dos veces bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;"Los Borgia"&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;**&lt;br /&gt;La familia ya no es lo que era&lt;br /&gt;Director: Antonio Hernández.&lt;br /&gt;Intérpretes: Sergio Peris-Mencheta, Lluís Homar, Eloy Azorín.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2006.&lt;br /&gt;Duración: 120 minutos.&lt;br /&gt;Largamente octogenario es el género "borgiano" en la gran pantalla, a pesar de que sea en la pequeña donde esta familia de pirañas y salmonetes se haya movido en sus mejores aguas. Precisamente ese es el principal rompeolas donde choca la presente adaptación. Y no tiene nada que ver (o sí) con que tenga financiación televisiva, sino que su naturaleza y su ADN están escritos sobre 625 líneas; y ojo que no es un reproche, ya que "Mar adentro" también lo padecía y ha resultado ser la película más laureada de la historia del cine español y parte del extranjero. Esto es, se deja ver (término que en como el "está muy bien para su edad" aplicado a las mujeres que ya no cumplen los 35), se sigue con la comodidad de una digestión mullida y se abandona con nulo cargo de conciencia. Algo que, quizá, valdría para una reconciliación entre dos niñas gemelas de Milwaukee pero no para la leyenda de una de las familias más fascinantes, poderosas y corruptas de los últimos 500 años. Y eso que los mimbres son de primera: millones de euros para recrear la belleza caduca renacentista, un buen reparto (al menos, pizpireto) y un director solvente como Antonio Hernández, a pesar de tener en su mochila algún bodrio ("El gran marciano"), alguna medianía ("Oculto") y algún filme ligeramente sobrevalorado ("En la ciudad sin límites"). Eso, y un guión que, por poner una comparación odiosa pero siamesa, aprieta más que "Alatriste", aunque no en la zona genealógica adecuada. Porque el solomillo de "Los Borgia" rodea el hueso del papado del patriarca (impagable el, por otro lado, espléndido Lluís Homar al proclamar "ya soy Papa" como si le hubiera tocado una bici en una rifa) y las riñas de los hijos varones, dejando de lado el nervio más memorable de la prole: Lucrecia, aquí encarnada por una bella María Valverde y su venenoso acento de Chamberí con sabor a chicle de pera. En vez de Borgia, lo suyo es más de Borja-mari (y Pocholo), para entendernos. Eso sí, muy acorde con la antigravedad mamaria de Sancha de Aragón. Serán las frutas. Además, personajes como los encarnados por Paz Vega o Ángela Molina pasan por ahí y de largo con pasmosa facilidad. En cuanto al protagonista Sergio Peris-Mencheta, y aunque recuerda a los superhéroes anacrónicamente hipermitaminados de algunos videojuegos "de época", decir que mantiene el tipo mal que bien. Siempre que no recordemos que su papel ya lo encarnó Orson Welles en "El príncipe de los zorros" y que Collin Farrell estuvo a puntito en un proyecto anulado por Hollywood. Y es que, aunque parezca mentira, a los españoles nunca se nos ha dado bien la mafia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-116007101255838724?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/116007101255838724/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=116007101255838724' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116007101255838724'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/116007101255838724'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2006/10/cabeza-de-perro-y-los-borgia-6-de.html' title='CABEZA DE PERRO Y LOS BORGIA: 6 DE OCTUBRE'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-115997978144412781</id><published>2006-10-04T09:36:00.000-07:00</published><updated>2006-10-05T08:28:31.753-07:00</updated><title type='text'>PALÍNDROMOS Y LA DISTANCIA: 29 DE SEPTIEMBRE 2006</title><content type='html'>&lt;strong&gt;«Palíndromos»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;** El sinsentido de la vida. Director: Todd Solondz. Intérpretes: Jennifer Jason Leight, Ellen Barkin. Duración: 95 minutos. Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Nuevamente Solondz nos invita a sentarnos cómodamente en su sofá de agujas hipodérmicas sin caer en el detalle de que no todo el mundo ha hecho oposiciones a faquir. Parecía complicado, pero aquí el autor de la notable "Storytelling" ha alcanzado la desfragmentación total (en cristiano, que se le ha ido la pinza): temas tan "saludables" como la pederastia, el aborto adolescente o las taras físicas y psíquicas más lamentables son pegados a la pantalla con la misma viscosidad que Seymour Hoffman en la pared de la icónica "Happiness". Ocho crías personifican una única obsesión por la maternidad en un mundo palíndromamente corrupto. A ratos inquieta y deslumbra tanta ponzoña pero, ¿quién va al cine a que le metan los dedos hasta la campanilla?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«La distancia»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; *** Técnico, pero KO. Director: Iñaki Dorronsoro. Intérpretes: Miguel Ángel Silvestre, Jose Coronado. Duración: 95 minutos. Nacionalidad: España, 2006.&lt;br /&gt;No se lo había puesto fácil Dorronsoro para su debut (otro más con nota en este gran año de rookies nacionales), aunque se notan las horas de gimnasio cinéfilo. Nada menos que una historia sucia y "noir" pero que no desdeña la distancia corta, cual "polar" francés o "krimi" alemán. Así, los presuntos tópicos situacionales y "redimidores" (el boxeador con pies de barro, el poli malvado pero sensible, la prostituta cosida a desencantos...) son salvados con un juego de cintura (y sin exceso de casticismo) que ni De la Hoya, a pesar de que no se eviten imponderables como una trama con sobredosis de tentáculos y un boxeo de fantasía y tententieso. Pecata minuta ante pesos pesados como Coronado, Luppi y Silvestre, fino estilista en bruto. Enérgica. Curiosa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-115997978144412781?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/115997978144412781/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=115997978144412781' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/115997978144412781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/115997978144412781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2006/10/palndromos-y-la-distancia-29-de.html' title='PALÍNDROMOS Y LA DISTANCIA: 29 DE SEPTIEMBRE 2006'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-115997965070210997</id><published>2006-10-04T09:33:00.000-07:00</published><updated>2006-10-04T09:34:10.893-07:00</updated><title type='text'>2006</title><content type='html'>&lt;strong&gt;«Vida y color»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;5 enero 2006&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Los años en que crecimos peligrosamente&lt;br /&gt;Director: Santiago Tabernero.&lt;br /&gt;Intérpretes: Junio Valverde, Silvia Abascal, Carmen Machi, Joan Dalmau.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2005.&lt;br /&gt;No hay nada más peligroso que un alacrán con labia (ya lo dijo Orson «Arkadin» Welles) y un treintañero, o hasta cuarentón, con morriña del propio pasado. Una tentación esta última que suele afectar a primerizos de toda condición artística y que, afortunadamente, Santiago Tabernero ha sabido esquivar con cintura de bailarín de chotis. Y eso que el rincón oscuro elegido por el guionista y crítico riojano no podía ser más movedizo: un chaval con pelusilla bigotera dando el estirón a golpe de látigo y golpes (cuatrocientos y la propina) en un barrio-pedregal de mediados de los 70, con el tirano agonizando y el país quitándose las legañas de cuarenta años no tan molones como los despacha «Cuéntame». Precisamente ese talante de hadas es el que también evita Tabernero, zambulléndose en el espíritu pesadillesco de tal etapa, tanto histórica como personal, como si fuera un Tim Burton arrabalero.&lt;br /&gt;El principal, o primer, logro de «Vida y color» consiste en hacernos mirar alrededor, y posteriormente hacia nosotros mismos, con el gran angular de los ojos del protagonista (qué distinto a una enlatada y resabiada voz en off), un patito feo emocional próximo al que presentara con igual de buena maña Antonio Cuadri en «Eres mi héroe». Así, de un barrido cazamos al vuelo los tintineos de los pinballs (entonces, máquinas del millón) jurásicos, los perennes charcos con alma de lago con monstruo y todo, las grietas de los chamizos (mucho más pequeñas que las del alma de sus habitantes)... Y todo ello, vestido de crudillo remendado tan estrepitoso como el jersey de gala de Evo Morales. Clavado el look externo, Tabernero toma certeros apuntes del natural del interno, con todos los miedos, frustraciones, costras y míseras ilusiones de sus habitantes, fastidiados pero en el fondo contentos.&lt;br /&gt;Todo ello, gracias a un tono iniciático «desde la barrera» que no entra al trapo de morlacos como la espinosa integración payos-gitanos, resuelta con naturalidad y una potente secuencia de zapateado a lo Saura (no todo va a ser «Deprisa, deprisa»), o el inevitable trasunto de la Guerra Civil (aunque con Joan Dalmau dentro, así cualquiera). Hablando de actores, cuesta recordar un reparto contemporáneo más integrado e inspirado: genial Carmen Machi, sobrio Adolfo Fernández, terrorífico y «frankensteniano» Andrés Lima, floreada Silvia Abascal, todo ternura su hermana Natalia... aparte de la estupenda muchachada. En fin, un prometedor arranque para el cine español 2006. Que no baje el listón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Aeon Flux»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;5 enero 2006&lt;br /&gt;* (Una)&lt;br /&gt;Flux de Estambul&lt;br /&gt;Directora: Karyn Kusama.&lt;br /&gt;Intérpretes: Charlize Theron, Jonny Lee Miller, Marton Csokas.&lt;br /&gt;Duración: 95 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Se veía venir que la bella Charlize cayera en la tentación de unirse al club de «post-oscarizadas con suculenta oferta para ser protoheroína adrenalínica porque yo también tengo derecho a pillar, ¿no?». Así, se ha embolsado diez millones de dólares (un quinto del presupuesto y casi la mitad de la recaudación) por dar vida a una especie de mercenaria de la resistencia allá por el siglo XXV en esta tardía traslación de la bizarra y leather teleserie animada de la MTV. Llenada la saca, el resultado casi es lo de menos (que se lo pregunten a Jolie y Berry, otras del clan, con sus «Lara Croft» y «Catwoman»). Esto es, un híbrido sospechoso de plagio entre «La isla» y «La celda» que tiene como su aquél que la amenaza a la sociedad perfecta y envasada al vacío no proviene del espacio exterior sino de la corrupta cúpula política. La vida seguirá igual, en fin.&lt;br /&gt;Así, la sudafricana se limita a lucir sus minitrapos de Barbie futurista y morenaza (atención al brutal, pero suponemos que incomodísimo, pijama casual), a cazar una mosca con las pestañas (de los pocos detalles de la fiera y dominatrix Aeon original) y a hacer equilibrios a lo «Circo del sol» en la hierba junto a su amiga de cuatro manos. Lo peor es que Karyn Kusama desperdicia su talento demostrado en «Girlfight» es este desangelado espectáculo, a ratos mero spot de cosméticos, que encima sirve para la autohumillación de actorazos como Frances McDormand (clavada al malo de «Los increíbles») y Peter Poslethwaite con más cara de galápago embalado que nunca, el pobre. Por cierto, ¿por qué, si en el futuro se clonan personas como quien hace sándwiches a la plancha, siguen teniendo armas del jurásico siglo XX?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«María Bethânia»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;5 enero 2006&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Dama de fina estampa&lt;br /&gt;Director: Georges Gachot.&lt;br /&gt;Con: Maria Bethânia, Caetano Veloso, Chico Buarte.&lt;br /&gt;Duración: 95 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;No deja de resultar curioso que, en un documental alrededor del genio y la figura de una estrella de la canción, no aparezcan imágenes de la infancia y juventud de la aludida ni (prácticamente) familiares o maestros de escuela contando a cámara lo revoltosa que era la chiquilla y las maneras que apuntaba. Pero es que George Gachot, reputado en el gremio gracias a sus trabajos «clasicistas» sobre virtuosos como Beat Richner o Martha Argerich, prefiere ir con la música a otra parte. Concretamente, hacia su epicentro, que en el caso de la canción brasileña es volcánico. Una tradición que la propia Bethânia y su hermano Caetano Veloso se encargaron de dinamitar y reinventar en el lejano «tropicalismo», cuya onda expansiva aún perdura, y que Gachot coloca bajo un microscopio sentimental y poético. Que nadie espere montajes innovadores (aunque sí muy «currados»), batallitas fatuas o guiños sociopolíticos a lo «Milagro de Candeal». Aquí solo se maneja música de la buena, clamor y candor popular en estado puro, amasado y diseccionado por sus propios protagonistas, que afortunadamente no caen en el peloteo indiscriminado hacia la Bethânia como en el recordado caso de aquel documental sobre la Caballé. Un regalo de reyes para los oídos donde, sobre todo, no asoma la «batucada» tabarra de Carlinhos Brown. Y no veas cómo se agradece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«El noveno día»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;13 enero 2006&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;El triunfo de la buena voluntad&lt;br /&gt;Director: Volker Schlöndorff.&lt;br /&gt;Intérpretes: Ulrich Matthes, August Diehl, Hilmar Thate.&lt;br /&gt;Duración: 98 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Alemania, 2004.&lt;br /&gt;Hace escasas semanas Cacitel editaba un libro sobre películas relacionadas con el nazismo (desde biopics marciales a porno-Gestapos, pasando por mil y un clásicos que le rozaron las fauces al lobo) que demuestra un secreto a voces: la sombra de la esvástica es y sigue siendo alargada. Incluso en el cine. Tanto que hasta el reacio Schlöndorff ha picado el anzuelo con este potente relato del luxemburgués Jean Bernard, sacerdote prisionero en Dachau desde mayo de 1941 al que le abrieron la jaula durante nueve días para asistir al entierro de su madre. Una engañifa que ocultaba el verdadero propósito de la tregua: forzar un pacto entre la Iglesia y el régimen nazi, cargando hacia este último lado, naturalmente.&lt;br /&gt;Sostiene el cineasta, de estilo legendariamente árido y sobrio en contraste con su coetáneo y compatriota Fassbinder, que su propósito era que los nazis «hablasen por fin alemán y no inglés», autoconcediéndose el sello de autenticidad para un subgénero que ha resultado ser un filón (melo)dramático para Hollywood y aledaños, incluso continentales. Así, el tono elegido es el marcado por un cierto escepticismo «humanitario» dentro del neurasténico e iluminado fanatismo SS, que tan de los nervios puso a algunos sectores en «El hundimiento», otro de los rebrotes de este filón dentro de la propia Alemania. Aquí, las fronteras entre héroe y villano siguen marcadas a fuego, aunque este último rol se «suavice» gracias al discurso teológico pro-Judas del feroz teniente de la Gestapo encarnado por August Diehl, que está a punto de zamparse el plano si no fuera por la magistral interpretación de su oponente: Ulrich Matthes, que para más inri venía de encarnar al mismísimo Goebbles en la cinta de Oliver Hirschbiegel. Significativo que las autoridades eclesiásticas germanas, empezando por el arzopispo de Berlín, hayan recibido con laureles y bendiciones a la película.&lt;br /&gt;Aparte de este mano a mano contenido pero nitroglicerínico (a años-luz de los brotes sensacionalistas de, por ejemplo, Costa-Gavras), destacan las imágenes de «interior noche» del campo de concentración, en las que Schlöndorff demuestra haber aprendido bien la lección de su antiguo maestro Resnais y su espeluznante «Night and Fog», filme-ensayo con no pocas ramificaciones en éste. En definitiva, una lección histórica sólida y nada gaseosa (menos gaseada) donde solo la descripción del entorno familiar del sacerdote se licúa y evapora, pese al memorable personaje de la hermana. Algo se mueve en el «tocho» del cine alemán, aunque sea con piezas del pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«El rey».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;27 enero 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Pasión de camellos&lt;br /&gt;Director: Antonio Dorado.&lt;br /&gt;Intérpretes: Fernando Solórzano, Cristina Umaña.&lt;br /&gt;Duración: 93 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Colombia - España, 2004.&lt;br /&gt;Con una media de estrenos por década (no año) inferior a la plantilla del Depor en sus buenos tiempos, no es de extrañar que el cine colombiano mida muy bien sus fuerzas y eche mano de látigo racial y autóctono antes de hacer otra muesca en sus tirantes, no se vayan a romper. A pelotazos aislados, y a veces «híbridos», como los de Víctor Gaviria, Joshua Marston, Luis Orjuela o Sergio Cabrera se ha unido una ópera prima que escupe sangre negra como «El rey». Así, la historia tiene remaches y borlones tan familiares como «Scarface» (y fotocopias made in De Palma), «Empire», unas vueltecitas de «Casino» o, por supuesto, el gatillo fácil tarantiniano, a quien seguro que le chifla este meollo. Ni más ni menos que la efervescencia y derrumbe del incipiente negocio, allá por los años 60, de la coca en Cali (no la hoja que recomendaba la universidad de Harvard en 1975 como sustituto nutricional, sino la nieve convertida en muñecos en garras yanquis, según el filme). Consciente de sus tópicos, pero sin llegar a la autoparodia -como mucho, escamas de culebrón enroscándose al caballo y algún gag revolucionario-, el filme ofrece dosis de testosterona y épica intravenosa suficientes para pasar hora y media sin mono de cambiar de minisala. En su tierra la comparan con Shakespeare. Hacen bien. Hacen patria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Napola».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;3 febrero 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;De rodillas y con los brazos en cruz gamada&lt;br /&gt;Director: Denis Gansel.&lt;br /&gt;Intérpretes: Max Riemelt, Tom Schilling, Michael Schenk.&lt;br /&gt;Duración: 95 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Alemania, 2004.&lt;br /&gt;Resulta significativo que al cine no se le revuelva el estómago a la hora de presentar, cara a víscera, los horrores del Holocausto, pero atranque la puerta y cambie la cerradura de esas escuelas de terror donde se formaban a los jovencitos hitlerianos que iban a poblar el nuevo mundo ario. De hecho, los escasísimos referentes como «Hitler’s Children», de Dmytryk (o de rebote «Alemania año cero») datan de los aún traumáticos años 40. Ahora, el treintañero Dennis Gansel se mete hasta la cocina y las catacumbas de esos «napolas» o Institutos de Enseñanza Nacional.&lt;br /&gt;El indudable valor documental del filme se queda a medio camino, ya que, por un lado, demuestra su supuesta no cobardía pero, por otro, elude cualquier vocación de no ficción para presentarnos una historia entre «Oficial y caballero» y «Rocky», ya que el protagonista es un zagal que se alista en el cole del mal para medrar en su carrera como hombre y como boxeador y entretener a la cúpula militar, como Dafoe en «El triunfo del espíritu». Así, en el argumento no faltan humillaciones y bravuconadas de sargentitos chusqueros, amistades truncadas por las circunstancias y hasta el suicidio de la «oveja negra». Lo normal, aunque con algo parecido a una bola de hierro en la garganta que, al final, tragamos y calibramos históricamente. Para que alguien se queje de las novatadas y collejas del abominable abusón del recreo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Bambi 2».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;3 febrero 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Al cuerno con el complejo de Edipo&lt;br /&gt;Director: Brian Pimental.&lt;br /&gt;Duración: 75 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;Al hilo del cantado «pixarazo», el imperio Disney resucita uno de sus episodios más terroríficos de su historia. Tanto para el público (quien no llorase con la muerte de la madre de Bambi es que tiene el corazón como el tobillo de un ciempiés) como para la propia empresa, ya que el filme original supuso un descalabro económico que sólo levantó el vuelo y enseñó la cornamenta en los innumerables reestrenos de los que gozó. Así que toma secuela al canto, que más bien parece un «pack de expansión» videojuguetero, aunque con más lujo anti-videoclubero (se nota la mano maestra de Andreas Deja). De todas formas, la continuación es estricta, pues vemos al cervatillo superando la trágica pérdida al solemne lado de su padre (ya declarado), el Gran Príncipe del Bosque en lo más crudo del crudo invierno. Pero ese prometedor arranque, tanto estético (revolotea la sombra del mítico animador Tyrus Wong) como ético (entronca con los conceptos de soledad y superviviencia de la novela de Felix Salten) se deshiela en un periquete dando paso a la auténtica preocupación de Walt Disney: presentar un grupo de lindas mascotas jugando al corre que te pillo, como si fuera un spin-off más de «Winnie the Pooh». Y como el interino Pimental no añade conflictos -solo la de un ciervito rival con pelusilla de cuernos- ni tragedias, pues a dejarse deslizar gozosamente por el tobogán de la nostalgia animada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Orgullo y prejuicio».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;10 febrero 2006&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Austen «power»&lt;br /&gt;Director: Joe Wright.&lt;br /&gt;Intérpretes:Keira Knightley, Matthew Macfadyen, Brenda Blethyn&lt;br /&gt;Duración: 127 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Reino Unido, 2005.&lt;br /&gt;Por lo visto, oído, leído y susurrado en diversos foros, confidencias, garitos, blogs, paradas de autobús y otros apeaderos cotidianos, Jane Austen tiene un club de fans (femeninos, mayormente) más voluminoso que el de Los Pecos y Pepe, el de «Gran Hermano», juntos. Así que esta largamente anunciada adaptación «fiel y fidedigna» de su novela más carismática ha sido jaleada hasta el punto de que se han visto a «groupies» de las hermanas Bennet haciendo la ola por parques y jardines. Expectación máxima, pues, ya que la última vez que Hollywood desplegó toda su logística «made in Metro Goldwyn Mayer» (con el gran fichaje de Sir Laurence Olivier como almidonadísimo Darcy) para la literaria ocasión fue allá por 1940. Desde entonces, el austenómano se tuvo que «conformar» con enormes teleseries de cretona (cuasi mítica la de la BBC de 1980) que confirmaban la filosofía culebronera de sus páginas, o correctitas adaptaciones de otras obras de la escritora de Hampshire como «Sentido y sensibilidad», «Emma», «Mansfield Park», «Persuasión». Eso, y algunas «osadías» como una estúpida adaptación teen de hace un par de años perpetrada por Andrew Black y, sobre todo, la jaranera, bollywoodiense y fantástica «Bodas y prejuicios», de la angloindia Gurinder Chadha, cuyas fanfarrias y timbales no nos quitábamos de la cabeza mientras asistíamos a estos 127 minutos de amores escapadizos y regates cariocas del destino.&lt;br /&gt;Porque, sí, que respiren tranquilos/as todos/as: esta nueva adaptación del fantástico texto de Jane Austen sobre el quinteto de alegres casamenteras y los atribulados caballeros jetset que las retan y camelan, tiene menos fisuras que los San Antonio Spurs. O, lo que es lo mismo: cada encaje, cada acantilado, cada ganso y cada bruma están, más que dispuestos, perfectamente adheridos para que la decepción brille por su ausencia. Mérito de un director que se ha quitado el olor a miniserie de encima a base de barniz de tabla shakesperiana, de una guionista como Deborah Moggach muy ducha en adaptaciones de historias de amor «de pies fríos», y de un diseño de producción perfecto.&lt;br /&gt;Aunque, sobre todo, mérito de un reparto excepcional donde, por destacar, sobresale el veterano «matrimonio» Blethyn &amp; Sutherland, el «pardillo» Collins (encarnado por un Tom Hollander que nos hace olvidar a su «petersellersiano» sosias del filme de Chadha) y, como broche y descubrimiento de oro y diamantes, un portentoso Matthew Macfadyen como Darcy, que haría palidecer de envidia a más de un actor patrio con el mismo nivel de dicción que un portero de finca o hasta de fútbol. Hasta a Keira Knightley (y sus carrillos huidizos) se le contagia la gracia, la tontuna enamoradiza y el donaire, y eso que no tiene a Orlando Bloom al lado. En fin, que el texto puede echarse otra siesta de sesenta y pico años porque tiene la almohada de nuevo calentita. Lo peor, el San Valentín que le espera a más de uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;"Moonlight".&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;17 febrero 2006&lt;br /&gt;* (Una)&lt;br /&gt;Peligrosamente juntos&lt;br /&gt;Directora: Paula Van Der Oest.&lt;br /&gt;Intérpretes: Laurien Van Der Broeck, Hunter Bussemaker.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Holanda - R. Unido, 2002&lt;br /&gt;Con casi un lustro de retraso llega esta desapacible cinta con pasaporte germano-holandés, más extraña y difícil de rodear que el perímetro del cuello de Van Gaal. Su directora reconoce influencias del «Terciopelo azul» de David Lynch para esta inquietante relación entre dos preadolescentes que se encuentran bajo circunstancias particularmente chungas (él con un balazo en el apéndice por su condición de «mulero» narcotraficante renegado y ella con su primer menstruo calentito) en un jardín familiar que seguramente tendría plantada una oreja junto a los geranios. A partir de ahí, Van der Oest remueve un engrudo sudoroso y con gotas videoartistas (tiene menos conversación que un gorila de discoteca) que ella define como «realidad aumentada». No cuela. Simplemente, aburre y «desangela». Otra al desván.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Los tres entierros de Melquiades Estrada».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;17 febrero 2006&lt;br /&gt;**** (Cuatro)&lt;br /&gt;Al amanecer, los búfalos&lt;br /&gt;Director: Tommy Lee Jones.&lt;br /&gt;Intérpretes: Tommy Lee Jones, Barry Pepper, January Jones.&lt;br /&gt;Duración: 116 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU. - Francia, 2005.&lt;br /&gt;Sería sencillo ponerse fisonomistas y soltar que el rostro enjuto y árido de Tommy Lee Jones es fiel reflejo de su alma (de cineasta, al menos), y que todas las arrugas que lo surcan confluyen en un horizonte imaginario y gelatinoso donde Ford perdió su fusil y lo encontró Peckinpah, que antes le perteneció por unas ráfagas a Huston. Pues, para no andarse con complicaciones, pongámonos y simplifiquemos, que es justamente lo que hace el protagonista de esta fulminante opera prima que amaga como «Rashomon» y resuelve como «Dersu Uzala». El propio Tommy Lee (y su culebreante deje cuate macerado en media docena de tequilas y alguna Coronita) también toma la manija interpretativa con su enorme papel de justiciero, no vengativo sino compasivo, al que solo le importa que el cadáver, injusto y absurdo, de su amigo Melquiades Estrada reciba de una vez por todas cristiana sepultura en su edén particular y pedregoso allá en la serranía «texmex».&lt;br /&gt;Para ello se lo echa al hombro a su «verdugo accidental» (enorme y agónico Barry Pepper) y todos juntos (el fiambre, los porteadores, usted y yo) emprenden, o emprendemos, eso tan peligroso llamado «viaje iniciático» pero con ese toque macabro y de «calaveras y diablitos» que elude cualquier moraleja entre poli de la «migra» y espalda mojada. Aquí no hay vencedores ni vencidos, jueces ni ejecutores. Solo desgraciados y desdichados, alacranes y búfalos fantasmales tostando sus códigos éticos al sol del amanecer. Todo acaba de encajar si tenemos en cuenta que el guión lo firma Guillermo Arriaga, ese «escritor de cine» responsable de los libretos de Alejandro González Iñárritu, que aquí se deja de mejunjes y rayuelas estructurales y enfoca directamente a ese «meridiano de sangre» que relató Cormac McCarthy, otro que tal baila. A la médula espinal del filme no le hace falta anticongelante para «brillar» como al pobre Melquiades, pero ojo al resto de costillas flotantes: ese viejo varado y ciego al que no le vale cualquier dedo que apriete su último gatillo, esas mujeres «flor de cáctus» condenadas a ser espejos paralelos por más que una intente quebrarlo, y quebrarse, con un billete de autobús (grande January Jones), esos habitantes de la frontera con un pie en cada lado y el corazón en ninguno en especial... Retales que conforman una de las armaduras cinéfilas más sólidas que se recuerdan en mucho tiempo. Sólidas e incómodas aunque, ¿quién ha dicho que esto sea un viaje de placer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Sky High. Una escuela de altos vuelos»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;24 febrero 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;En terreno copado&lt;br /&gt;Director: Mike Mitchell.&lt;br /&gt;Intérpretes: Kurt Russell, Kelly Preston, Bruce Campbell.&lt;br /&gt;Duración: 100 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Suena raro, pero el «déjà vu» puede ser la criptonita más letal, y caer a plomo sobre una película como ésta, con familias superheroicas, academias mutantes y críos con capa y pijama que sacan las castañas del fuego a sus padres. ¿A que les suenan tales coordenadas? Una lástima, porque el material que tenía entre manos Mike Mitchell («Sobreviviendo a la Navidad» y, glups, «Gigoló») era, si no superpoderoso, sí majete. Pero tal rémora, junto con demasiados clichés del cine «teen» y un «highlight» final algo balbuceante (aunque haya bebés de por medio), no hace cuajar la faena. Igual si hubieran tirado más por la vena freak del gran Bruce Campbell... De todas formas, un entretenimiento fetén estilo clásicos Disney con, mira por dónde, Kurt Russell de zagal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Enron, los tipos que estafaron a América»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;24 febrero 2006&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Tortilla de chorizos&lt;br /&gt;Director: Alex Gibney.&lt;br /&gt;Intérpretes: No profesionales.&lt;br /&gt;Duración: 110 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Ahora que estamos tragándonos la «opa» boba desde ese triángulo de las Bermudas que es para más de uno la sección de economía (para otros es la de espectáculos, así que nada de piques), es buen momento para disfrutar de uno de los mejores documentales del año, firme candidato al Oscar en su categoría, aunque se lo acaben llevando los pingüinos de marcha o la perca del Nilo. Antes que nada hay que tener en cuenta que estamos ante un filme afectado del «síndrome del Titanic»: al saber de antemano que es crónica de derrumbamiento anunciado, el solomillo de la historia es conocer los cómos y porqués de ese «castillo de naipes sobre un estanque de gasolina» que fue Enron. Una empresa que a más de un cinéfilo le sonará por ser dardo habitual de las andanadas de Michael Moore, aunque con un perímetro de corruptelas tal, cualquiera hace diana. Porque el de Enron es el caso del príncipe, con castillo aéreo y todo, al que besas y te sale sapo purulento.&lt;br /&gt;Así, el modélico trabajo de Alex Gibney (de estructura y estilo poco electrificados y gonzos, y eso que el cineasta ultima sendas piezas sobre Herbie Hancock y Hunter S. Thompson) investiga en plan «Documentos TV» todos los tentáculos y lianas que hicieron de una firmita de gas natural el Godzilla empresarial del país más poderoso del planeta (la amistad con los Bush y la cultura del pelotazo ochentero tuvieron algo que ver). Adecuadamente lineal y con chaqueta de oficinista en su planteamiento, el filme es un enorme ventilador que nos escupe la retahíla de contratos imaginarios, negocios bucaneros y demás miserias de un puñado de «chicos listos» como Jeff Skilling o Lou Lung, que reafirmaban su «ego macho» en whiskerías o pistas de motocross. Luego, el batacazo, mofado incluso por «Los Simpson». Y las consecuencias, con suicidios y daños colaterales incluidos. Un trabajo impecable sobre unos cutres aprendices de brujo que se aprovecharon de que «Dios estaba de viaje de negocios», como canta al final Tom Waits. Ojo que mancha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«La pantera rosa»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;24 febrero 2006&lt;br /&gt;* (Una)&lt;br /&gt;Mejor castaña oscura&lt;br /&gt;Director: Shawn Levy.&lt;br /&gt;Intérpretes: Steve Martin, Beyoncé Knowles, Kevin Kline.&lt;br /&gt;Duración: 93 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;En justicia, estas líneas deberían escribirlas algún miembro de la sociedad protectora de animales, o del protectorado de mitos pop S.A. Porque no es de recibo el maltrato a un bicho como la pantera rosa, que tantas tardes de gloria, animada, de carne y hueso y hasta en forma de pastelito, nos proporcionó. Claro que si su mismísimo amo Blake Edwards empezó a dilapidar el diamante a base de secuelas charcuteras que tocaron fondo con «Son of the Pink Panther», ancha es Castilla. Ya la estrella de aquella patochada, Roberto Benigni, confirmó lo difícil que es mezclar velocidad con tocino, o slapstick con cine mudo, en el subgénero del espionaje bufo, donde una mueca excesivamente repeinada puede ocasionar un «siete» en el tapete de terciopelo. Steve Martin y sus chicos (Shawn Levy ya le dirigió en «Doce en casa»), aunque citen a Keaton y Tati, tampoco escarmientan, garabateando un tebeo, presunta precuela del original, que cuenta las primeras andanzas de Clouseau, torpe congénito asignado para un caso especialmente chungo (el asesinato del entrenador de la selección francesa de fútbol y el «robobo» del pedrusco consabido) por su superior, que así pretende llevarse la celebridad al agua. Un poco como el último «Torrente». Mal empezamos.&lt;br /&gt;Pero del mal se pasa rápidamente al peor por culpa de un Martin que podría optar al premio a la más peregrina sincronía actor-personaje, en dura pugna con Leslie Nielsen-Mr. Magoo o Ewan McGregor-James Joyce (y eso que tenían enfrente a Kevin Kline, el perfecto Clouseau con solo estilizarle y podarle el mostacho). Así, vemos al inspector de acá para allá, del volante del Smart a la nariz de Jean Reno y de la pajarita de Clive Owen (el chiste sobre 006 es de lo mejor del show) al escotazo de Beyoncé, que también tiene su numerito musical en la mejor tradición folclórica. Todo, arrastrado por la marea rosa de la poquita gracia, incluso en la escena de la profesora de dicción que, nos aseguran, en versión original tiene su cosa, pero como la distribuidora nos la pasa (o mete) doblada, pues nada.&lt;br /&gt;Tampoco merece la pena acordarse de Peter Sellers, ni de la partitura glam de Mancini (menos mal que no ensamblaron un rap), o que el entrañable Cato ni se deja caer. Estará prejubilado en el Fujiyama. Afortunado él. Porque, para esto, mejor ver los refritos de «Humor amarillo» a la hora del vermut. En fin, un soso disparate «bisutero» y anti-cool donde solo asoma una buena noticia: de momento no planea sombra de nuevo eslabón en la re-franquicia. Sigamos cruzando los dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Agua»&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;*** (Tres) 3 marzo 2006&lt;br /&gt;El estanque dorado&lt;br /&gt;Directora: Deepa Mehta.&lt;br /&gt;Intérpretes: Lisa Ray, Seema Biswas.&lt;br /&gt;Duración: 115 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: India, 2005.&lt;br /&gt;Hay, al menos, dos maneras de tomarse la viudez femenina: fregoteando alegremente y en romería la tumba del difunto (así de bien arranca «Volver», de Almodóvar; en dos semanitas ya entre nosotros) y recluirse en un asilo-santuario junto a otras del «gremio» resignándose a llevar una vida abnegada o casarse con el hermano menor del finado esposo. Tampoco suena tan mal esta opción, vigente en la India pre-Gandhi, si no fuera porque también afecta a las niñas de 8 años como Chuyia, la protagonista de esta conmovedora y bella película con la que Mehta cierra su trilogía sobre los elementos iniciada con «Fuego» y seguida por «Tierra». El canto por aspersión a la libertad y tolerancia, y el retrato femenino gota a gota son los principales y cristalinos componentes que empapan un filme de hipnótico exotismo al que el tramo final gandhiano le hace cojear sin llegar al jarro de agua fría. Recomendable zambullida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«El castillo ambulante»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;3 marzo 2006&lt;br /&gt;**** (Cuatro)&lt;br /&gt;Poesía en movimiento y en volandas&lt;br /&gt;Director: Hayao Miyazaki.&lt;br /&gt;Duración: 120 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Japón, 2004.&lt;br /&gt;Al cine de Hayao Miyazaki hay que entrar como a una tienda de vajillas de la dinastía Ming: de puntillas, con las gafas relucientes a golpe de gamuza, aguantando la respiración y al mismo tiempo llenándonos la pituitaria con aroma milenario y artesano. Hace unos años nos dio un buen susto al anunciar su dimisión. Por suerte, tiene menos palabra que Florentino; si no el mundo se hubiera privado de dos piezas maestras como «El viaje de Chihiro» y este «Castillo ambulante» basado en material ajeno pero paralelo: la novela «Howl’s Moving Castle» de la inglesa Diana Wynne Jones, que comparte no pocas tuercas oníricas con el fastuoso universo del animador japonés. Tenemos una niña-anciana perdida en un «wonderland» llamando a las puertas del misterioso castillo del mago Howl, el único capaz de liberarla de su sortilegio. Tenemos a una bruja con cuádruple papada, una puerta con quíntuple dimensión, un espantapájaros aristocrático y un servicio doméstico fogoso. Tenemos pura poesía levitante, hebras de amor hechizado, imaginación a raudales (el diseño del castillo es «made in Miyazaki», aunque con la fuente mecánica de Ôtomo) y una de las odas a la vejez más hermosas que se recuerdan. Y, sobre todo, tenemos un puñado de hilos eléctricos tendidos hacia el universo del cineasta (Howl podría ser pariente del dragón Haku de «Chihiro», igual que la maga Yubaba de la bruja del Páramo, por no hablar de los esbirros «sin cara», el castillo de Cagliostro o el valle Nausicaä), que logra otra proeza «anime», aunque un peldañito por debajo de «La princesa Mononoke» o el propio «Viaje de Chihiro». De todas formas, una gozada absolutamente indispensable, mágica, emocionante y maravillosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Zathura. Una aventura espacial»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;10 marzo 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;De Osa (Mayor) a Osa (Menor) y tiro porque me toca&lt;br /&gt;Director: Jon Favreau.&lt;br /&gt;Intérpretes: Josh Hutcherston, Jonah Bobo.&lt;br /&gt;Duración: 115 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;A estas alturas del partido y en plena era de las megaconsolas PSP-Xbox360-PS3 y demás glorias ludópatas, proponer un filme sobre un modesto juego de tablero es como hacer campaña para que la «yenka chotinera» sea la sucesora del regatón como ritmillo de verano. Afortunadamente, todo es posible si lo estampamos en un telón blanco, así que a darle al dado «monopolitano», y de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente, o agujero negro en este caso. No se le puede negar a «Zathura» su condición de película «morosa», que diría algún colega cercano.&lt;br /&gt;De hecho, fue concebida y fabricada como secuela galáctica de «Jumanji», aquella montaña rusa asilvestrada con Robin Williams como rey de la jungla tamaño «coffee-table». Un subgénero zumbón y rompecabezas que, por cierto, tiene ejemplos tan imaginativos dentro del cine infantil y juvenil como «Tron» (ese alucinante pinball de neón), «Dentro del laberinto» (con una jovencísima Jennifer Connelly paseándose por corredores escheriano) o, en su vertiente más crecidita, «The game» (con Michael Douglas sudando tinta ante el pasatiempo más diabólico envuelto en lazo rojo) o, en fin, «La huella», apoteosis del crimen autómata considerado como una de las bellas y juguetonas artes.&lt;br /&gt;Como más vale tarde que nunca, Jon Favreau («Elf», uf) rescata el proyecto soplándole el polvo y confiando su protagonismo a un par de críos perfectamente desconocidos (también sale Tim Robbins en plan padre enrollado y divorciado, pero no aguanta ni un «quesito»). Así que tenemos a dos chavales que, aun teniendo la Play en pantalla de plasma y el canal polideportivo por cable, se engolosinan con un misterioso parchís galáctico y apergaminado llamado Zathura que encierra el elixir de la quimérica interactividad jugona (toma nota, «EyeToy»): cada prueba tarjetera se hace realidad por arte de birlibirloque, bien sea una lluvia de meteoritos, el ataque de unos lagartos alien de diseño todo a cien (aunque los FX casero-interestelares pintan mejor) o el rescate de un astronauta con perverso parecido a Aznar de zagal. A pesar de que la oda al entretenimiento primigenio no acaba de encajar (la imaginación apenas tiene hueco en un juego que te la sirve en el salón-comedor, dejándolo hecho un estropicio, de propina), la película se desliza alegremente por el «laaargo» tobogán dispuesto por el fetén guionista David Koepp, que adapta con su boli de diez colores el texto de Chris Van Allsburg. Incluso el temible bache paternofilial se sortea cómodamente, aunque sea cayendo en la casilla anti-cainita (y eso que la hermana mayor es directamente ejecutable). Para pasar el rato antes de volver con los brazos abiertos a la Nintendo DS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Conejo en la luna»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;10 marzo 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Chistera corrupta&lt;br /&gt;Director: Jorge Ramírez Suárez.&lt;br /&gt;Intérpretes: Bruno Bichir, Lorraine Pilkington.&lt;br /&gt;Duración: 112 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: México-G. Bretaña, 2004.&lt;br /&gt;A más de uno nos gustaría que el cine mexicano de vez en cuando fuese, parafraseando a Capote (que a su vez se parafraseaba a sí mismo, como siempre), «lo que Mae West a las tetas». No entramos en explicaciones ni descripciones, por si acaso. Esta semana nos tenemos que contentar con un par de carretas: concretamente, las que tira con brío Ramírez Suárez en su segundo filme (su inédito debut fue «Morena», allá por el 95), repletas del alquitrán de la corrupción de su país, que salpica y se multiplica diabólicamente. El brillante y «trafficano» tramo inicial se encharca de silicona cuando el protagonista viaja a Londres, y el thriller conduce por la izquierda, terco y mal. Buen intento pero algo... caído, sí. Y el título es macguffin pictórico, no sigan pensando guarrerías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Destino final 3»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;17 marzo 2006&lt;br /&gt;* (Una)&lt;br /&gt;Besugos y marmotas&lt;br /&gt;Director: James Wong.&lt;br /&gt;Intérpretes: Mary Elizabeth Winstead, Ryan Merriman.&lt;br /&gt;Duración: 115 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;En pocas ocasiones mejores que ésta quedaría que ni pintada una microcrítica de semejante guisa: «Lo que en la primera era avión y en la segunda coche, aquí es montaña rusa, con el miedo y el factor sorpresa también en picado». Bonita, ¿eh? A la par que concisa y sin adjetivos floripondiosos, para que luego no digan. Pues mira tú por dónde, nanay. Porque resulta que «toca la larga» (en el buen sentido), y nos vemos obligados a cocinar cuatrocientas palabritas alrededor de este bodriete, que nos vuelve a demostrar lo tremendamente fácil que es a veces ser director de cine de éxito y recaudar 40 milloncejos de euros a base de churros con aceite de tercera mano. Así que, si el amable lector quiere ahorrarse cinco minutos de su vida (sabemos que es viernes), que deje de leer inmediatamente. Tú no, mamá.&lt;br /&gt;Algún astrofísico nuclear tendría que escribir una tesis sobre la dilatación casi infinita de una anécdota más o menos ingeniosa dentro del cine de terror contemporáneo. James Wong la tuvo hace seis años con una peliculita simpática y sencilla en la que unos muchachos se salvaban por los pelos de morir abrasados en un accidente de avión gracias a los poderes premonitorios de una chica (siempre son chicas). Pero la Dama de la Guadaña no es tonta, y fue tocando con su uña el hombro de los desdichados que se las prometían muy felices, en una nueva vuelta de tuerca del mito de «Los diez negritos». La inevitable secuela, tres años más tarde, añadió más sangre y humor negro al trasunto, orientándolo hacia terrenos meta-auto-paródicos prematuramente. Visto lo visto, Wong ha vuelto a tomar las riendas (no es ninguna garantía, pensemos que Avildsen también dirigió «Rocky V»), inventándose alguna pequeña novedad como que gran parte de la responsabilidad profética recaiga en una cámara digital (las ciencias, que adelantan tela). ¿Algo más? Pues bien poco: un pellizco de metafísica necrológica de primero de la ESO (o de cuarto de milenio), escasísima imaginación en las ejecuciones (aplastamientos craneales, amputaciones y otras menudencias y menudillos; con lo majo que fue el ahorcamiento bañeril de la primera), su inevitable y previsible sorpresita final y para 2009, la siguiente. ¿Que ha perdido cinco minutos de su tiempo? Tranquilo, yo perdí 110 más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Gisaku»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;17 marzo 2006&lt;br /&gt;* (Una)&lt;br /&gt;Cuento chino&lt;br /&gt;Director: Baltasar Pedrosa.&lt;br /&gt;Duración: 78 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2005.&lt;br /&gt;¿Se imaginan al Cid buscando su Tizona por el Tokio de hoy día, de monasterio a macrosalón recreativo, tomándose un pinchito de sushi a la hora del vermut, completamente «lost in translation», el pobre? Pues justamente lo contrario es lo que propone esta última aventura animada de la factoría de importación-exportación de Julio Fernández. El guiso empieza a oler a glutamato caducado cuando vemos a un samurái medieval aterrizar en la Sevilla post-Curro (el de la Expo, no Romero) y zamparse flamencamente una tortilla de patatas y un jamón de bellota. También visitará el Guggenheim y sus pintxitos, Valencia la bella y «modenna», Santiago gris perla, Madrid sin obras, y el valle del Jerte, lo más parecido al Fujiyama en flor pero sin volcán. Y todo para recupera una llave mágica para cerrar el Averno, o así. Además del alipori del argumento, los dibus (desde «Goomer» no veíamos algo igual) son pobretones imitaciones del anime, y eso que Pedrosa tiene largo recorrido comiquero. Sí, lo del 19 de diciembre de 2003 y sus dos estrenazos patrios fue un espejismo. Lástima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Cuando sube la marea».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;24 marzo 2006&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Todos somos el pollo&lt;br /&gt;Directores: Gilles Porte y Yolande Moreau.&lt;br /&gt;Intérpretes: Yolande Moreau, Wim Willaert.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Francia, 2004.&lt;br /&gt;De sonrisas de mostaza, lágrimas con hatillo de vagabundo y xilofones de cascos de cerveza está el cine francés repleto. Así que no le viene mal ventilar la habitación con una bocanada de aire continental y mestizo. Porque esta luminosa y tableada opera prima se reviste de «harapos y plumas de los mostradores del ejército de salvación», que diría el primerísimo Cohen: aquí una capa felliniana, allá un macuto tanneriano, alrededor un foulard de talleres Kaurismäki... Todo en «Cuando sube la marea», desde su título rebañado de una «chanson» popular, está en tránsito, es pasajero aunque cale hondo: desde el romance central, inesperado y demasiado sincero como para ser mero «flirt», hasta el viaje a ninguna parte de la profesión de los protagonistas, ambos enmascarados grotescamente. Un bello, aunque de feísmo conmovedor, y sencillo (pero honrado) filme que además recuerda que un hombre puede «compasionarse» femeninamente (geniales Moreau y Willaert) y que todos, en el fondo, tenemos alma de triste pollo. Ya me entienden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Hostel»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;24 marzo 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;La casquería ejemplar&lt;br /&gt;Director: Eli Roth.&lt;br /&gt;Intérpretes: Jay Hernández, Derek Richardson.&lt;br /&gt;Duración: 95 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;Si hacemos caso a la máxima del ensayista y ocasional novelista Stephen King en su «Danse Macabre» («lo primero es intentar aterrorizar noblemente; si no, pruebo a horrorizar y, en última instancia, repugno»), el gore sería el último de la fila en el ránking del escalofrío. Quizá por eso lleve dos décadas -desde que Peter Jackson descubrió el acondicionador capilar- durmiendo el sueño de los purulentos, exceptuando tronadas «tromadas». Tarantino ha tenido que ser el «reanimator» del subgénero, apadrinando al jovencito Eli Roth, que ya se doctoró con nota en matanzas texanas con «Cabin Fever». El toque Quentin picotea en algunas parrafadas matarifes de sonrisa nerviosa, aunque es talento de Roth la espléndida planificación y «crescendo» visceral de la historia, nueva variante de la caza humana y el caserón infernal con una hemorragia nudie-interrail (Eslovaquia, qué hermosa eres) que da gloria ver manar. Un tajo salvaje, descocado, pasablemente romántico, vengador y con buen ojo (sobre todo, el de la chinita). Misión y resurrección cumplida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Ice Age 2. El deshielo».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;31 marzo 2006&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Fresco pescaíto frito&lt;br /&gt;Director: Carlos Saldanha.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Ya conocemos los peligros de recongelar algo previamente descongelado. Por suerte, Blue Sky sabe que con las cosas de comer no se juega, y para su secuela más esperaba (también nos haría tilín un «Robots 2», venga) nos ha servido pescado fresquísimo, boqueante y con escamas cual rubíes. Eso sí, jugaba con la ventaja de tener en la recámara (frigorífica, claro) tres personajes tan bien cocinados como Sid, Manny y Diego, y con la esperanzadora perspectiva de haberse desembarazado del crío esquimal, adorable como una mochila de babas. Así, solo quedaba volver a lanzar a su trío de ases «a la carretera», esta vez con una excusa que hasta a la administración Bush le suena del Cretácico Inferior: el calentamiento global.&lt;br /&gt;Podría concluirse que la franquicia «Ice Age» da aquí un buen estirón. No solo cronológico (interesante ver a un mamut en plena edad del pavo) sino, sobre todo, tecnológico, obteniendo matrícula en los dos caballos de batalla del gremio: el agua y el pelo (y aquí hay de los dos a mares). En el debe del filme se sitúan algunos elementos novedosos que chocan con el carisma de los protas (las hiperactivas zarigüeyas, eslabón perdido de los bichejos de «El rey león», y los villanos submarinos con menos consistencia que un banana split en el Gobi), pero todo se olvida viendo gloriosas escenas como la coreografía de los mini-perezosos, la tierna crisis de ego de la mamut o, en fin, la ardilla Scrat, más «texaveryana» que nunca. ¿Para cuándo la veraniega tercera parte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«La niñera mágica» &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;7 abril 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;La mandarina mecánica&lt;br /&gt;Director: Kirk Jones.&lt;br /&gt;Intérpretes: Emma Thompson, Colin Firth.&lt;br /&gt;Duración: 97 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU. - R. Unido, 2005.&lt;br /&gt;Afortunadamente, el cine infantil y familiar también tiene su lado oscuro, flotando en un caldero con chinches y ancas de sapo. Una baba de oro donde cuelgan perlas como «Los 5.000 dedos del doctor T», «Charlie y la fábrica de chocolate» o «Matilda», y de la que se aferra, con el paraguas de Mary Poppins, esta nueva película del director de la deliciosa «Despertando a Ned». Ante todo, tranquilidad: no estamos ante un remake de los gorgoritos de Julie Andrews (ni siquiera de las alegrías de «Ana y los siete», sobre todo viendo el look que se gasta la niñera de marras, que no se lo deseamos, ni imaginamos, a la Obregón ni en sus peores despertares). Claro que tampoco tiene el toque costumbrista «made in Ealing» esperado, viniendo de quien viene (una lástima que la «sargenta» Imelda Staunton y, sobre todo, los mancebos funerarios, se muestren jibarizados y con poco lustre).&lt;br /&gt;Entonces, ¿qué nos depara esta filme, uno de los primeras espadas lúdicos de estas torrijeras fechas vacacionales? Pues, a partes iguales, y no necesariamente por este orden, un cuento de hadas entre señorito y mucama y una versión doméstica de la mítica fábula de Burgess-Kubrick que podríamos rebautizar «La mandarina mecánica» (de hecho, el hijo mayor es clavadito a Alex de Large con diez años menos): tal es la crueldad que destilan las feroces criaturitas que se enfrentan a la pobre «supernanny». Aunque acaben domesticados y en la cama con leche y galletas, naturalmente, que en el fondo lo que quieren es llamar la atención ante su panoli papá. Ya se sabe cómo son los niños. En fin, una drag-comedy (el burro bailarín y la gran Angela Landbury se unen a la fiesta de disfraces) que confirma lo raro, raro que este género. Más debería serlo, en fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«El pozo»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;7 abril 2006&lt;br /&gt;* (Una)&lt;br /&gt;Aguas negras&lt;br /&gt;Director: Renpei Tsukamoto.&lt;br /&gt;Intérpretes: Kyoko Okudera, Naoto Sakurai.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Japón, 2005.&lt;br /&gt;El díptico «Three... Extremes-Dumplings» nos demostró que algo, aunque fuera viscosamente, podía estar moviéndose en el escayolado cine de terror oriental. Espejismo que se hace añicos con esta rutinaria y bostezadora secuela que, igual para despistar (doblemente, porque «El pozo» suena a otra longaniza más de «The Ring»), no respeta su título original «Llamada perdida 2». A eso se llama empezar con el pie zocato y enjuanetado, sensación que va «in crescendo» a lo largo de su desarrollo, que una vez más se ocupa del repelente móvil que deja un recadito de la muerte de quien lo descuelga. Casi todos los tics, respingos y niñas fantasmales a lo Palacio de Linares que conocemos hasta la saciedad se dan cita en esta nueva tomadura de cabello, al minuto olvidada. Moraleja: donde esté un buen busca...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Salvaje» &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;14 abril 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Quien ruge primero...&lt;br /&gt;Director: Steve «Spaz» Williams.&lt;br /&gt;Voces: Kiefer Sutherland, James Belushi.&lt;br /&gt;Duración: 94 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;Películas como ésta nos traen a la memoria aquella época reciente en la que Hollywood nos cascaba sus mandarinas como si fueran cerezas: que si un tándem de meteoritos cabreados, que si un dúplex de volcanes con estómago revuelto, que si otro sándwich doble de hormigas 3D... Aunque, por otra parte, uno caería en un error fácil al emparentar «Salvaje» con «Madagascar»: en realidad, es «Buscando a Nemo» versión selvática y bosquimana. Así que el nudo de corbata es también doble: ni puede superar la calidad del filme de «Mano de hierro» Pixar ni, lógicamente, el efecto sorpresa del de DreamWorks (y eso que, en ocasiones, sobre todo en el segundo tramo «africano», «Salvaje» le saca varios hocicos, y hasta cuello jirafero, de ventaja).&lt;br /&gt;El argumento, como es tradición, parece un interminable codazo a la pirámide de sopas de lata en oferta de unos grandes almacenes: un león «peluchero», estrella del zoo de Nueva York, pierde a su cachorro y, al seguirle el rastro junto a sus colegas de fatigas (una jirafa, una anaconda, una ardilla y un koala), acaban todos empaquetados en un barco hacia África. Con una animación cartoon y chiclera según la tendencia en boga del mundillo 3D, seguimos las evoluciones, trastadas y torpezas paternofiliales de la tropa, sobre todo de su miembro más inspirado, ese koala con nariz y modales de W.C. Fields que nos descubre que hasta ser estrella del marketing infantil tiene sus sacrificios y sufrimientos. De brillantes escenarios, tanto urbanos como selváticos, el filme da un acelerón de calidad final con la inclusión de unos ñus bailarines (gentileza de Eric Idle) mucho más carismáticos que los lemures «de la competencia» y que, de paso, engarzan un mensaje también muy de la casa: si tienes alma de presa, nunca serás depredador. Aunque endiñes el rugido el primero. La ley de la selva, ya se sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Himalaya»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;14 abril 2006&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Qué blanco era mi valle&lt;br /&gt;Director: Eric Valli.&lt;br /&gt;Intérpretes: Thilen Lhondup, Gurgon Kyat.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Nepal - Francia, 1999.&lt;br /&gt;Fenómenos como el calentamiento cocotero ante la zona de obra global (mucho más que una aldea), la tertulia andina a pie de banco y voz en grito a las dos de la mañana, o la sinfonía de claxon y escape motero a la hora de los documentales de la 2 han influido determinantemente en el auge del cine antropológico. En cristiano: para relajar crispaciones urbanas, nada mejor que huir al Gobi con el camello que llora o al Himalaya con el yac saleroso, ruta ésta que ya nos descubrió el año pasado Gerardo Olivares con «Caravana». Un lustro antes, el prestigioso fotógrafo y documentalista Eric Valli rozó el primer Oscar de Almodóvar con esta hermosa y espectacular (perdón por las tautologías) fábula que, aparte de mostrar la cruda y exótica vida de los nepalíes allá donde Rudyard Kipling perdió el sombrero, urde una trama cuasishakesperiana sobre honor, herencia, dignidad y otros términos que hibernan a cien bajo cero en nuestra sociedad «modenna». Aunque fatigue, que no pasen otros siete años antes de disfrutarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Novia por contrato».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;21 abril 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Nidos y pajarracas&lt;br /&gt;Director: Tom Dey.&lt;br /&gt;Intérpretes: Sarah Jessica Parker, Matthew McConaughey.&lt;br /&gt;Duración: 97 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;Sexador de pollos (con cara de Óscar Ladoire o no), maquillador de cadáveres, aguador de fútbol americano... el cine nos ha dejado una variedad de anti-gremios tal que haría tambalear el fondo de armario de cualquier oficina del Inem. Pero el de Sarah Jessica Parker aquí opta a plusmarca olímpica: una mezcla entre suripanta, autocelestina y mamporrera que se dedica a desincrustar del nido familiar a zánganos solterones, a instancias de sus progenitores (cría padres...), para que vuelen por su cuenta de una santa vez. Eso sí, lo que ocurre después del inevitable «ahí te quedas» de la profesional es un misterio que se cede al espectador, aunque conociendo la naturaleza del macho edípico, es fácil de imaginar. Por tanto, tenemos a dos personajes, la lianta y el vago, teóricamente menos populares que un recetario de casquería escrito por Tom Cruise. Así que, al menos, tiene mérito armar una comedia romántica blandita y «taquillerable» con tan endebles tablas. Claro está que elegir al «hombre más sexy vivo» y a la musa sociológica de «Sexo en Nueva York» atenúa el riesgo, que tampoco es cosa de pedir peras al olmo.&lt;br /&gt;Considerando el espíritu bobalicón y encefalograma mesetario de «Novia por contrato», quizá lo más interesante de la función sea reflexionar sobre los caminos tomados por Hollywood para hacerle un lifting (más que «plan renove») a algo tan eterno y clasicoide como la guerra de los sexos. Desde luego que en los próximos tres mil años no hay visos de que aparezcan otros Hepburn &amp; Tracy pero, ¿es necesario cascarnos filmes como éste (con el toque justo de pomelo que le quedó a Étienne Chatiliez su «Tanguy», también sobre un «adultoscente» vocacional...) o, siguiendo con redobles y triples brincos argumentales, el fantasmagórico «Ojalá fuera cierto», los suegros a la parrilla de De Niro y cía o hasta «Hitch», la de Will Smith de maestro ligón y, al menos, haciendo mutis por el foro? ¿Tan difícil es dejarse de ridiculeces y quiebros ni siquiera enredadores, y centrarse en el manido pero inevitable corazón del «chico conoce a chica»? De momento, habrá que conformarse con la sombrerería equina de Sarah Jessica Parker y la camisería pecho-lobezna de Matthew McConaughey (y el «blusómetro» de Kathy Bates). A algunos les vale. Con tal de que Meg Ryan siga con su bienio sabático...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Remake».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;21 abril 2006&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Una vez al año, ser ex hippy sí hace daño&lt;br /&gt;Director: Roger Gual.&lt;br /&gt;Intérpretes: Juan Diego, Silvia Munt, Marta Etura.&lt;br /&gt;Duración: 110 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2006.&lt;br /&gt;No se le puede negar el valor torero a Roger Gual. Para su alternativa en solitario (tras el felicísimo binomio con Julio Wallovitz en «Smoking Room», aquí ligeramente «homenajeada» en la primera bocanada de metraje, esa escena de apacible horror en el supermercado), se ha encerrado en la plaza con las únicas bestias más fieras que un miura: una jauría de ex hippies reciclados. Y, por si fuera poco, con sus respectivos hijos, hijas, parejas, arrimados y espontáneos. Un guirigay frenopático del que el cineasta catalán ha salido indemne gracias al mejor estoque posible: su afilada y combativa pluma, capaz de metamorfosearse también en un gadgeto-capote con el que torear las cornadas y tarascadas que pronto van lanzándose al albero de este «Remake», que derrocha autocrítica y mala baba desde su mismísimo título.&lt;br /&gt;Así, en el marco incomparable de una masía rehogada, con un anfitrión que ha mutado de mesiánico en cascado sin ADSL, asistimos a un conversacional tratamiento de choque comunero y potajero, lo que distancia (y sincera) esta película de la vertiente «menopáusica» y crudo-masoquista del cine americano de hace unos años (no hay más que ver en qué han quedado convertidos algunos de sus «popes», como Mendes o Solondz). Todo está perfectamente medido y «distanciado» bajo la batuta mágica de Gual: el falso entusiasmo por el reencuentro, las veladas recordatorias con sonrisa y chimenea congelada, y el cataclismo impepinable, prendido por un Alex Brendemühl cuya «pasmarotesidad» nunca ha sido tan legendaria. Pero no solo él. Absolutamente todo el reparto está de sombrerazo: el tándem binómico y patético Juan Diego-Eusebio Poncela, las damas Silvia Munt (incluso su nuevo look le sienta que ni hecho, o hinchado, a propósito) y Mercedes Morán, la «muchachada» formada por Gustavo Salmerón, Marta Etura y Juan Navarro, o los episódicos Manuel Morón (magistral la subtrama del «dominguero deluxe» e hijos) y hasta Antonio Dechent con bandera subida. Y, como Gual gracias a Dios no propone moraleja, ahí van dos recados: la nostalgia, para quien se la trabaja (que no trajina) y los viejísimos amigos desaparecidos en combate, mejor saludarlos por mail.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Bajo cero».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;28 abril 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;No sin mis chuchos&lt;br /&gt;Director: Frank Marshall.&lt;br /&gt;Intérpretes: Paul Walker, Jason Biggs.&lt;br /&gt;Duración: 120 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;La última vez que vimos a un rebaño de huskies de la escudería Disney tenían a Cuba Gooding Jr. detrás («Aventuras en Alaska»). Ahora el que lleva las riendas de la diligencia es Paul Walker, un tipo que sin el bólido tuneado parece el hijo del panadero. Como ni uno ni otro tienen pinta de haber conducido más perritos que algún hot dog al estómago, la atención sigue centrándose en los animales no racionales, que por algo son los héroes de la aventura, muy «londoniana» ella: a media docena de chuchos de tiro les hacen el «ahí te quedas» (por problemillas infraestructurales) en lo más crudo del crudo invierno antártico. A partir de ahí se generan dos terquedades: la del atormentado cuidador por viajar a rescatarlos, y la de los animalitos por sobrevivir cazando pajarracos en plan King Kong con las avionetas. Y así, en plena etapa reina, se tira dos horazas Frank Marshall (se nota que prepara un biopic de Lance Armstrong) sin aclararnos lo más regomeyo: ¿qué diablos oculta el meteorito de Mercurio? Al menos, Jason Biggs asoma poco. Ah, y los paisajes, incomparables, clarinete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Gilaneh».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;5 mayo 2006&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;¿Qué han hecho ellos para merecer todo eso?&lt;br /&gt;Director: Rakhshan Bani-Etemad y Mohsen Abdolvahad.&lt;br /&gt;Intérpretes: Fatemeh Motamed Arya, Bahram Radan.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Irán, 2005.&lt;br /&gt;Ya dijo el poeta canadiense que una buena guerra a tiempo es lo mejor para purificar y recargar las baterías de la «energía de los esclavos». Siendo algo bruta la premisa, puede valer para la escayolada y sobrevaloradilla cinematografía iraní, que en quince años se ha movido menos que en quince segundos el párpado de Cruise. A títulos tan renovadores y guerrilleros como «Las tortugas también vuelan» o, por alusiones y aproximaciones, la iraquí «Zamán, el hombre de los juncos» se añade éste, que por algo le echó el ojo De Niro en su Festival de Tribeca. La «acción» (en el cine de aquellas tierras siempre hay que poner esta palabra entre comillas) arranca en vísperas de la guerra Irán-Irak, con un Teherán (ciudad natal de sus directores, por cierto) con visos de convertirse en una tabla de quesos gruyere. Tras un primer trecho cuarteado pero aún con algunas flores rotas entre las grietas, llega el segundo zambombazo argumental, que nos lanza quince años más tarde a las orillas de la invasión estadounidense en Irak.&lt;br /&gt;Lo mejor queda atrapado entre ambos muros como el empalado de Poe: la trágica odisea de una mujer, la Gilaneh del título, penitente de ausencias y doliente por decreto, que encadena desgracias tan estoicamente como ese rincón del mundo donde hace siglos dicen que estuvo el paraíso. Y, aunque el tramo final deslice algún codazo político ampliamente justificable, lo verdaderamente vertebral del filme es el retrato sordo y a gritos de la figura materna (¿también será en Irán el domingo el día de la madre?) en permanente estado de sitio y sabedora de que vale «mucho menos que un perro». Si queda alguna duda, ese brochazo final heredero legítimo de Dovjenko (y eso que minutos antes era puro Ray, Satyajit, claro) la airea, o seca, definitivamente: la niña que buscaba su par de zapatos a través de los olivos muerde ahora terrones de tierra por si brota algo de dignidad y piedad. La búsqueda continúa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Estrellas de La Línea»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;12 de mayo 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;No quiero (ni puedo) ser como Beckham&lt;br /&gt;Director: Chema Rodríguez.&lt;br /&gt;Intérpretes: No profesionales.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2005.&lt;br /&gt;El venidero Mundial germano está causando en el cine un efecto parecido al de la lluvia retozona y primaveral en el campo: como hongos brotan las películas con un balón debajo del brazo. Y de toda condición y ser: antropológicas, costumbristas, cacareadoras, globalizadoras... por eso se agradece un filme futbolero en permanente fuera de juego y con naturaleza carrilera, aunque la comparación de «hacer la banda» aplicada a las prostitutas de La Línea (no de la Concepción, ojo) quizá no sea muy afortunada. Porque en este documental de Chema Rodríguez se habla de casi todo menos de balompié. Prácticamente, de cosas que hace mucho tiempo no tienen demasiada cabida en un estadios: amor a los colores, tolerancia, dignidad, respeto al rival... El pitido inicial ya nos coloca en tromba al ataque y, a la vez, a la defensiva: un puñado de prostitutas del arroyo más destartalado de Guatemala deciden hacerse oír y pedir la voz y la palabra de la forma más mediática posible: formando un equipo de fútbol.&lt;br /&gt;Las zancadillas, patadones y pundonores que derrochan estas «estrellas» son debida y consabidamente reflejados por la cámara cómplice de Rodríguez en los 90 minutos que dura el partido (también hay prórroga, pero no gol de oro, como mucho, balonazo de barro). El corazón se agazapa en un puño cuando escuchamos y contemplamos las pequeñas grandes tragedias de las mujeres (que llevan a gala el viejo dicho de «jorobadas pero contentas»), así como del «entrenador» también estigmatizado socialmente, y de una «hincha» anciana que parece recién sacada de lo más profundo de Arturo Ripstein. Cara a cara con estos golpes francos directos también asoma una columna vertebral anecdótica y algo raquítica más propia de algún informe semanal o algún maracaná jaranero. De todas formas, una victoria por la mínima que vuelve a demostrar que la prostitución, más que un caño, es un túnel pero sin salida. Al menos, con una sonrisa se arregla casi todo. Que se lo digan a Ronaldinho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Promised Land»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;19 mayo 2006&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Zona esclava&lt;br /&gt;Director: Amos Gitai.&lt;br /&gt;Intérpretes: Rosamund Pike, Diana Bespechni.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Israel - Francia, 2004.&lt;br /&gt;Con ese nombre dinámico-castizo y ese apellido zíngaro-macarrónico, no es de extrañar que Amos Gitai viva siempre con la cámara en el petate y el pasaporte entre los dientes. No tanto como Tony Gatlif, pero casi. Con su último viaje, la «peseta» «Zona libre», aún en pleno vuelo en la cartelera, ahora aterriza su penúltimo filme. En esta ocasión, el tour es muy de force y casi a ninguna parte, ya que «Promised Land» narra la triste peripecia de un grupo de mujeres, algunas adolescentes, de la Europa del Este que, tras ser secuestradas y vendidas, son obligadas a prostituirse en un sórdido club a la deriva. Poco importa el raccord argumental ante algunas secuencias más crudas que un bistec de bisonte, con las que Gitai demuestra un temple que ni el amigo del doctor House: la tremenda subasta en el desierto beduino, las lágrimas negras que una poderosa Hanna Schygulla maquilla, la escapada a bocajarro y ese bombazo que rompe un grillete y cose diez más. Dura, indigesta pero necesaria, como quien dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Hard Candy»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;19 mayo 2006&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Caperucita feroz&lt;br /&gt;Director: David Slade.&lt;br /&gt;Intérpretes: Patrick Wilson, Elle Page.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Se le nota a la legua el pelaje de opera prima de esta película, multipremiada en Sitges, que podría ilustrar el término «desasosegador» en cualquier diccionario. Premisa endemoniada, guión largamente repeinado (es de novatos tener mucho tiempo de espera y poco de ejecución; aquí, 18 días de rodaje) y deberes cinéfilos bien hechos. En el caso de David Slade, la obra del londinense Nic Roeg, uno de los padres del moderno terror psicológico (revisen «Amenaza en la sombra»). Así, nos plantamos rapidito y en pantalón corto en ese sofá de skay, incómodo y pringoso, que supone «Hard Candy»: un treintañero, engañosamente atractivo e inocente, queda con una catorceañera (exactamente con sus mismos atributos, primera vuelta de tuerca de seda del cineasta) a la que ha conocido en un chat churruscado.&lt;br /&gt;Al llegar a la lujosa madriguera del gachó, los roles de Caperucita y lobo feroz no tardan en virar (segundo golpe de timón): en realidad, la niña sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo, y el motivo de la cita era tenderle una trampa al pederasta, organizándole una sesión castradora que, sin llegar al nivel torturador de «Audition», consigue poner a punto de nieve los huevos con patatas fritas de la cena tan ricamente. Aunque, desde luego, lo peor (y a la vez mejor logro de Slade, considerando el género en que se mueve) es que lleguemos a sentir compasión del pobre diablo y odio por su presunta víctima. Insana sensación lograda gracias al talento de los protagonistas, un Patrick Wilson imparable (se lo rifan Todd Field, DeNiro y Edward Burns) y una Ellen Page pelín parlanchina a la que veremos en la muchachada mutante de «X-Men 3». Lástima que, como buen novato, Slade no sepa rematar la faena. Pero hasta el rookie del año falla la última canasta, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Factótum»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;26 mayo 2006&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Vals de serruchófono&lt;br /&gt;Director: Bent Hamer.&lt;br /&gt;Intérpretes: Matt Dillon, Lili Taylor.&lt;br /&gt;Duración: 95 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU. - Noruega, 2005.&lt;br /&gt;Después del pastoso sabor de boca dejado por «Pregúntale al viento», ese Fante de baratillo, teníamos algo anestesiado el nervio cinéfilo-literario-malditista como para recibir con un descorche espumoso este «Factótum», filme rebañado de las páginas más voraces y procaces de Charles Bukowski, alumno aventajado del de Bunker Hill. Quizá porque el director sea noruego (de lo más reivindicables «Kitchen Stories» y «Water Easy Reach») las presunciones de culpabilidad se esfuman en lo que tarda Bukowski en convertirse en su alter ego Chinaski, y éste en su superello Matt Dillon: dos capotazos, dos portazos, dos talegazos de vino ratonero. Sucede que en una película como ésta, calzada a los cráteres de su personaje (y menudo personaje) como la bota de un buzo, es imperativo que el mito no se «saturnice» y devore a sus criaturas, como le pasó al escritor en sus últimos lustros (véase «Shakespeare nunca lo hizo»).&lt;br /&gt;Así, Hamer ata en corto a la fiera, la «humaniza» y la manda a paseo en fantasmales tumbos por un Los Ángeles de ahora mismo y de hace 70 años, con el blanco y negro sucio de Yavno y el glamour periférico de los hipódromos alfombrados con apuestas caídas. Por si fuera poco, también le monta un par de amazonas sencillamente perfectas, Lili Taylor y Marisa Tomei, una poso de absenta y otra aceituna de gin-tonic, que acompañan a Hank en su cruzada hacia la fama literaria o el mueble-bar. Y Dillon, claro. Derrotado pero erguido, nublado pero lúcido como retrató Helnwein o Malanga, y sin gota de síndrome de Estocolmo como sus antecesores Ben Gazzara y Mickey Rourke. Demostrando que «el cielo es un hombre pero que muy grande», Baudelaire dixit. En fin, un intento tan bueno que no dan ganas de ser Bukowski sino de leer a Bukowski.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Thumbsucker»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;2 julio 2006&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Retrato del chupón adolescente&lt;br /&gt;Director: Mike Mills.&lt;br /&gt;Intérpretes: Lou Pucci, Keanu Reeves.&lt;br /&gt;Duración: 95 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;A un trote rápido del Mundial, ya se divisan en lontananza dos especímenes típicamente futboleros: fuera del campo, las «películas femeninas oligarcas y obligadas» (ver hoy mismo esa guapuna y soseras mezcla entre «Como agua para chocolate» y «El bazar de las sorpresas» llamada «La joven de las especias») y, dentro, los «chupones». Una condición ésta última a la que se podría adscribir, rozando el poste, el protagonista de esta sutil, brillante y pasablemente minimalista fábula de «iniciación adolescente» que cautivó en Berlín y Sundance. El vicio chupóptero digital del protagonista es un lactante macguffin que oculta la madre del cordero adolescente: el pánico a enfrentarnos a la vida adulta, al encorbatado prójimo, a la vecinita del club de debate que nos hace tilín o a los pliegues ocultos de nuestra familia. Mills borda fino este delicado y «novísimo» (con perdón) retrato de autoayuda de la buena donde, aparte del irresistible Lou Pucci, destacan secundarios como Vince Vaughn (fantástico), Vincent D’Onofrio, Tilda Swinton como falsa hada del hogar, o Keanu del «revés» (Matrix era en realidad una comuna hippie). Queda claro: chupa y vencerás (Onésimo y la Lewinsky dixit).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«La joven de las especias»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;9 junio 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;¿Cuándo jugaba España?&lt;br /&gt;Director: Paul Mayeda Berges.&lt;br /&gt;Intérpretes: Dylan McDermott, Aishwarya Rai.&lt;br /&gt;Duración: 96 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: R. Unido, 2005.&lt;br /&gt;Milimetrada y estudiada para arengar y atrapar a las masas femeninas que presuntamente se quedarán compuestas y sin novios en estas larguíííísimas jornadas mundialistas, «La joven de las especias» se beneficia, al menos, de este fino toque de conga interracial (y hasta intersexual, que por algo se desarrolla en San Francisco) que caracteriza al cine de la aquí productora y guionista Gurinder Chadha quien, paradojas de la vida, se lanzó a la fama dirigiendo la futbolera «Quiero ser como Beckham». La historia, pura canela sin una molécula de guindilla, narra los trajines de una tendera india cuasi-bruja a la que un yanqui le mira con ojillos golosos. Por supuesto, adivinar el desarrollo y final es más fácil que el mecanismo de un polo de limón, por lo que sólo nos resta admirar la belleza «flou» de sus protagonistas, reconocer algún codazo clásico (Lubitsch o el ingente cine de «choque cultural», desde Grecia a Hong Kong) y que pasemos de cuartos, claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Tomás está enamorado»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;9 junio 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Enfermo del cibersexo&lt;br /&gt;Director: Pierre-Paul Renders.&lt;br /&gt;Intérpretes: Benoït Verhaert, Magali Pinglaut.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Bélgica - Francia, 2000.&lt;br /&gt;Dentro de su iniciativa «cine x 14 días» (subtitulada imaginariamente «menos da una piedra»), Notro Films nos suelta una de las perlas raras del «fantastique» europeo que, para que no digan, se llevó el Méliès de Oro hace un lustro. Y eso que este «gofre» belga arranca como si fuera una col de Bruselas: con una escena de cibersexo macarrónica protagonizada por una gachí virtual alarmantemente parecida a «La Veneno» en sus mejores (¿?) tiempos. Aplacados los ánimos y los chips (que no la primera persona en la perspectiva, todo un tour de force estilo FPS videojuguetero), comprobamos el drama del protagonista: un treintañero con voz ecualizada que lleva ocho años sin salir de su casa (y sin dejar que ni el lechero entre en ella) afectado de una agorafobia extrema. Y ya tenemos montada la metáfora incomunicativa, que se va desgajando a medio camino entre Kafka, «Novia por contrato» y «Denise te llama», perdiendo fuerza inevitablemente en el trayecto por culpa de la caída de tensión «imaginativa» (que llega a deslumbrar en su primera parte), justo antes de entrar en pantalla el personaje de la enigmática prostituta rubia. De todas formas, algunos inquietantes argumentos y refrescantes condimentos del filme logran interesar y hasta elucubrar. Y, aunque esté regular decirlo, aconsejamos verla desde la fría complicidad de un PC o DVD portátil. Total, en dos semanas ya sale en este formato... Bueno, ya en una, mejor dicho.&lt;br /&gt;(NO PUBLICADA EN ABC)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Diario de un ejecutivo agresivo»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;9 junio 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Se busca una sinergia. Urge&lt;br /&gt;Director: Mike Binder.&lt;br /&gt;Intérpretes: Ben Affleck, Rebecca Romijn.&lt;br /&gt;Duración: 95 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;Tan suelto y oxigenado le vimos anunciando sprays sobaqueros que pensábamos que Ben Affleck había entrado en una definitiva etapa de madurez interpretativa (aunque la proeza de promocionar champús llevando peluquín no la supera ni Laurence Olivier) en la que un filme como éste parecía un definitivo espaldarazo hacia su justo reconocimiento. Lo mismo se puede decir del director Mike Binder, que tras una asombrosa ristra de estupideces («Blankman», «The Sex Monster»), rodó el año pasado «Más allá del odio», que tenía su aquél. Ahora, ambos mozos se despachan con esta última muestra de cine cataclista-empresarial, medianamente revitalizado por «In Good Company». Así, Affleck encarna a un agente de Hollywood al que le van creciendo los enanos paulatinamente: su mujer le hace el «ahí te quedas» con su mejor cliente, una periodista intenta airearle los trapos sucios, no tienen el modelo de berlina que le mola... lo normal en estos ámbitos. Como nuestra selección (sí, otra vez), el principal escollo de «Man about Town» (su título original) es la imposibilidad de encontrar una virtuosa línea media entre el drama, la comedia y la tragedia, sinergia poco menos que quimérica en la ficción, quizá porque en la vida real se da a cada paso. Como si fuera la segunda película comercialoide de un ex indie de culto (o la cuarta, en el caso de Tom DiCillo), Binder sólo atina con aciertos aislados y siempre en el tono cómico (ver el tramo final, tontorrón aunque con aire slapstick). Pero cualquier episodio de «El séquito», sin ir más lejos, deja tirada a esta tortuga donde ni siquiera brilla la liebre-liendre del personaje de John Cleese. En fin Ben, que hay un spot de hilo dental esperando dueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Ultravioleta»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;16 junio 2006&lt;br /&gt;* (Una)&lt;br /&gt;Ultracuchufleta&lt;br /&gt;Director: Kurt Wimmer.&lt;br /&gt;Intérpretes: Milla Jovovich, Nick Chinlund.&lt;br /&gt;Duración: 87 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2006.&lt;br /&gt;Según va uno asistiendo al, afortunadamente, breve metraje de este bodrio, se va acordando de aquellos versos de Pessoa: «Reniego/reniego de todo/reniego incluso de más», mientras se le va quedando una «cara un poco así», como canturreaba aguardentoso Paolo Conte. Y es que hay que echarle mucha poesía y algo de alcohol al ánimo para meterse entre pecho y espalda este gazpacho hemoglobínico-salchichero que entronca directamente con otros trullos siameses estilo «Aeon Flux» o las dos «Underworld», que tanto montan. Y eso que su director, Kurt Wimmer tenía cierto prestigio por su anterior filme, la futurista casi «cultie» «Equilibrium», y aquí pretende burlarse del aluvión de cine comiquero adaptando un presunto tebeo que, en realidad, y por lo visto (algún sucedáneo puede salir aprovechando el tirón), no existe más que en las portadas de los títulos de arranque. Ni los pufos de «Cuarto milenio», vamos. Así que hasta tiene su retranca «fake» y todo, el tío. Sin embargo, tanto interés birlibirloqueador para nada. Porque «Ultravioleta» acaba siendo un mal cómic, un mal videojuego, una mala película, un mal sueño y, sobre todo, una muy mala leche.&lt;br /&gt;La trama, si se puede hablar de tal, sigue los pasos de una cibervampira justiciera que, acompañada de un crío igualito al marciano de gomaespuma de Roswell, intenta que el Gobierno no les trate como apestados, angelitos, por culpa de un quítame allá esos virus quizá sacados de la recámara de «Resident Evil», territorio natural de una Milla Jovovich cada vez más encanijada (metafóricamente hablando, claro). Veamos, ¿qué queda de una película de ciencia-ficción cuando el guión es de una embrollada puerilidad que echa para atrás (por muchas ínfulas mesiánicas que saque al final), los efectos especiales son del tercer mundo (ni los muñequitos de la mina de Indiana Jones, en fin), las artes marciales solo servirían para una tienda de latas de conservas, y el look del siglo XXX (o más) parece una mala fotocopia de ilustradores como Olivier Ponsonnet o Daniel Moreno Díaz? Pues, ni más ni menos, el clon sofisticado, aséptico y con tetas (bueno, en esto van empatados) de las aventuras y linchamientos de John Rambo en los 80. Solo que, entonces, ellos y nosotros sabíamos que aquello iba en guasa. Y ahora únicamente nos reímos unos pocos. Por no llorar, claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Malabar Princess»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;23 junio 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;El abuelo de las nieves&lt;br /&gt;Director: Guilles Legrand.&lt;br /&gt;Intérpretes: Jacques Villeret, Jules Bigarnet.&lt;br /&gt;Duración: 95 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Francia, 2004.&lt;br /&gt;Casi con cartabón y jugando a la gallinita ciega podrían trazarse las coordenadas de esta película: el protagonista Jacques Villeret ya lució como «paleto con corazón allá en el fondo» en «Crimen en el paraíso», filme de Jean Becker quien, además de renovar la comedia campestre y humanista pre-nouvelle vague con «La fortuna de vivir», es hijo de Jacques Becker, el alumno más aventajado de su majestad Jean Renoir. Hala, así, en dos patadas hemos levantado el tendido eléctrico de la mejor tradición tragicómica del cine francés. Lo malo es que tanto nombre con letras de oro puede venirle grande a una película como ésta, sencilla, honesta, de buenos sentimientos (peligrosamente edulcorados, como reza la frase promocional de «Siempre buscamos incansablemente aquello que más amamos») y... ¿hemos dicho sencilla?&lt;br /&gt;Erigido estrella y reclamo de la cinta, el rechoncho y «plateresco» (vía juanramoniana, claro) Villeret encarna a un entregado abuelo con ojillos de aguanís a quien su hijo endilga al nieto, como es su obligación. Solo que esta «cesión» dura demasiado, por lo que los lazos geronto-filiales se van estrechando y, el núcleo de acción, ampliando con la entrada en escena de la guapa maestra del crío (la siempre luminosa Michéle Laroque) y del mejor amigo del «viejuno», que busca perdigueramente un tesoro escondido en las ruinas del avión de Air India Princess Malabar que chocó contra el vecino Mont Blanc medio siglo ha. Fabulilla, pues, de iniciación y fusión de contrarios, esta opera prima templa y enfila caminos nostálgicos trillados pero, al menos sin destrozar el entorno natural. Eso sí, esperemos que el salvaje «bobsleigh» callejero de Gaspard no se ponga de moda este verano en las fiestas del pueblo... mejor los saltos de trampolín al pilón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Mala leche»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;23 junio 2006&lt;br /&gt;* (Uno)&lt;br /&gt;Y peor yogur&lt;br /&gt;Director: Patrick Alessandrin.&lt;br /&gt;Intérpretes: Thierry Lhermitte, Leonor Watling.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Francia, 2003.&lt;br /&gt;Por caprichos y tonterías de la cartelera, coinciden esta semana las dos «megastars» de «La cena de los idiotas» (cuya mediocre «no-secuela»-pero-como-si-lo-fuera sigue triunfando en taquilla). Y ambas, en películas con la fecha de caducidad firmemente consolidada, que como éramos pocos en la «pole» de estrenos semana, parió la «France». La operación es aún más sangrante al comprobar las virtudes y prodigios de esta película, paladín de la más lagarterana corriente de cine galo: vodevil y tententieso. En esta ocasión, la escabechina se perpetra siguiendo un hilo más «fino» que la soga de un ahorcado con trastorno obsesivo compulsivo: un petimetre ejecutivillo inmobiliario (Thierry Lhermitte, en su salsa, aunque se corte) atropella a un pobre diablo que le acusa de plagio arquitectónico. Las consecuencias son funestas, sobre todo para el espectador: el alma del moribundo trasmigra al cuerpecillo del bebé del tiburón, montándose una algarabía estilo «Mira quién habla» donde solo falta Moncho Borrajo poniendo acento galaico a la criaturita (siempre, cualquier cosa, puede ser peor). Y todo para vengarse del tipo, en vez de disfrutar con las sesiones de lactancia de la supermodélica mamá, como haría cualquier hijo de vecino.&lt;br /&gt;Patrick Alessandrin, de quien no sabíamos casi nada desde aquellas «Mujeres a flor de piel» (y a pie de andamio), demuestra que diez años no son nada (si tu talento cómico sigue en coma). Quizá alguno, a estas alturas, se conforme con las cucamonas, pañales fétidos y vomitonas de un monísimo bebé como fuente humorística y cinematográfica. Sin duda, los productores de esta «Mala leche» (y luego dicen que somos los cronistas y críticos quienes la tenemos) se encuentran entre este grupillo de ingenuos. Sobre Leonor Watling, mejor ponerse en su piel y razonamiento: ¿a quién le amargan unas vacaciones pagadas de tres meses en París? ¿No rodó Michael Caine «Tiburón nosécuántos» y una de Steven Seagal por parecidas razones? Pues eso. Son humanos, también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Aaltra»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;30 junio 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Smonkaurismaki&lt;br /&gt;Directores e intérpretes: Benoît Delépine y Gustave Kervern.&lt;br /&gt;Duración: 92 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Francia-Bélgica, 2004.&lt;br /&gt;Ya tenemos, junto al fugaz «Honor de cavalleria», el escondido «Catarsis» y el inminente «Super Nacho», candidato para el premio al filme-ornitorrinco de la temporada. ¿Tiene o no tiene galones esta epopeya de dos vecinos de terruño tirándose los trastos desde sus sillas de ruedas, cual cuádrigas gladiadoras, de Francia a Finlandia? Todo, naturalmente, en arenoso blanco y negro y con menos diálogo que una partida de ping pong. Más que minimalismo, lo de estos chicos (que escriben, dirigen e interpretan su perla) es puro dodecafonismo, Duchamp convirtiéndose en un boquerón en vinagre de Cascorro, como el tiburón de Hirst. Y tal que así destila «Aaltra» un humor raro, como para alquitranar la M-30. Del final, mejor no hablar. Sorpréndase, valiente. Ya puestos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Los mánagers»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;7 julio 2006&lt;br /&gt;* (Uno)&lt;br /&gt;«Bluff» Brothers&lt;br /&gt;Director: Fernando Guillén Cuervo.&lt;br /&gt;Intérpretes: Fran Perea, Enrique Villén, Paco León.&lt;br /&gt;Duración: 92 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2006.&lt;br /&gt;Lo más parecido a la cuadratura del círculo debe ser que ruedes una comedia «irreverente y gamberra» y pretender que la tomen en serio. De hecho, sólo tipos del calibre de Ionesco, Tati, Groucho o, últimamente, un mocoso llamado Andy Milonakis lo han logrado, así que tampoco vamos a pedirle peras, o granadas de mano, a Guilén Cuervo, por mucho olmo genealógico que gaste. Sin embargo, hay algo de madera noblota que diferencia esta película de otros bodrios mercadotécnicos de temporada de cuyo nombre volveremos a acordarnos cuando estrenen la secuela, a pesar que, sobre el papel, la operación también se antojaba «alevosa» gracias al emparejamiento de dos megaestrellas televisivas como Fran Perea y Paco León, con no poca química y gracejo. Aunque quienes se llevan la laureada son los auténticos protagonistas Villén y Tafallé, que (auto)homenajean a esa raza de pícaros buscavidas con roña pobre pero honrada (bueno, digamos con buen fondo). Lamentablemente, el viaje no para de dar tumbos hacia ninguna parte, pasando de lo caricaturesco a lo grotesco estilo «Año Mariano» en sus últimos tramos. Gajes del oficio de querer esperpentizar y no echar gota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Amando a Maradona»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;7 julio 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Cuando el diez es el dios&lt;br /&gt;Director: Javier M. Vázquez.&lt;br /&gt;Con: Diego Armando Maradona.&lt;br /&gt;Duración: 75 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Argentina, 2005.&lt;br /&gt;Debe ser que, definitivamente, el fútbol es «asín»: en vez de estrenar alguno de los dos o tres documentales sobre Zidane que pululan en la cartelera francesa, nos despachan periféricamente esta película del «amor incondicional» que irradia el «Pelusa». Dos toques definen la pizarra del filme: la mítica y gardeliana narración de Víctor Hugo Morales del golazo frente a Inglaterra (fantásticamente mostrada a pelo y con fundido en negro), y los tatuajes cosidos al alma y al corazón de un puñado de fanáticos, que los exhiben a cámara ufanos y retadores. En el fondo, eso es este documental: un peloteo estilo «Amor de madre» de 75 minutos de duración (prórroga y penaltis, más o menos) donde no faltan hachazos y piscinazos del propio ídolo (¿entreno para su «chou» televisivo) ni martirologios en vida de un pueblo argentino ávido de dioses y harto de monstruos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;"Un minuto de silencio"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;11 agosto 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;"Resinismo" moderado&lt;br /&gt;Director: Roberto Maiocco.&lt;br /&gt;Intérpretes: Eduardo Blanco, Alejandra Darín, Antonio Dechent.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos. Nacionalidad: Argentina-España, 2005.&lt;br /&gt;Dentro del vergel "blogero" destaca, por su ingenio y simpatía, una página que glosa, desde Jorge Sanz a Philip Seymour Hoffman, a todos aquellos actores afectados de "resinismo". Es decir que, como el entrañable prota de "Los Serrano", "sólo saben hacer de sí mismos".Siguiendo tal argumentación, podríamos decir que "Un minuto de silencio", Eduardo Blanco y, casi por extensión, el último cine argentino, también "es Resines". Esto es, el mismo amor (propio) y la misma llovizna derrotada pero digna, que aquí cae sobre una familia vomitada al arrabal y que sueña con ver el mar y que el corralito se vuelva circo. El resultado, agradable con un punto "melazoso", ingresa extrañamente en el club de las secuelas invisibles. Claro que a veces el resinismo es bueno: véase a Dechent de cura.&lt;br /&gt;(NO PUBLICADA EN ABC)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;"Maleficio"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;18 agosto 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Meter susto, meter mano&lt;br /&gt;Director: Courtney Solomon.&lt;br /&gt;Intérpretes: Donald Sutherland, Sissy Spacek, Rachel Hurd-Wood.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Reino Unido, 2006.&lt;br /&gt;Un lustro ha tardado Courtney Solomon (que es un señor de Toronto) en librarse de la mala sombra de "Dragones y mazmorras", una de las películas más cutre-salchicheras que se recuerdan. Y ha sido salir de la sartén para caer en las brasas, enredándose con cadenas fantasmales y palos de escoba en este crujir de huesos y meninges que, como él mismo declara, "sirve para que un adolescente invite a su novia al cine". Hasta la justificación suena rancia. Sin embargo, entre el gran polvorón en la boca que es "Maleficio" se desliza una, no sabemos si involuntaria, fusión de las dos tendencias primordiales del género de terror clásico (exceptuando al inconmensurable Poe): el blanco victoriano de Machen, Le Fanu o Margaret Oliphant, y el gótico brujo de Bierce o Algernon Blackwood. Vamos, como si trasladan a la niña de "El exorcista" a la acolchada América de comienzos del siglo XIX. Así, tenemos espectros maleducadísimos perturbando el sueño de la dulce Betsy, casas artríticas, carruajes de la escudería Washington Irving y otras paparruchitas que, en ocasiones, y en complicidad con las crines nevadas de Sutherland y las pecas acongojadas de Spacek, distraen y alegran el espinazo. La "racional" explicación final sí que da miedo, pero de puro idiota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Stay Alive»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1 septiembre 2006&lt;br /&gt;* (Una)&lt;br /&gt;Sufre, jugón&lt;br /&gt;Director: William Brent Bell.&lt;br /&gt;Intérpretes: Jon Foster, Frankie Muniz.&lt;br /&gt;Duración: 85 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU, 2006.&lt;br /&gt;Mientras sigue en cartel «Silent Hill», la mejor adaptación de un videojuego de la historia del cine (tampoco es mucho decir), nos llega ahora el último codazo cómplice entre Séptimo y Décimo arte. ¿Recuerdan «eXistenZ», aquella extravagancia de Cronenberg que predecía una fusión tecno-orgánica entre hombre y máquina gracias a una consola que parecía la pirámide grasienta pinchada en un palo de los restaurantes turcos? Pues bórrenlo del disco duro porque aquí, de eso, nada. El debutante William Brent Bell no se anda por las ramas (por algo es discípulo de Roger Corman) y nos despacha un níspero estilo «Destino final» donde los mozos enganchados a un videojuego neogótico van muriéndose exactamente igual que sus personajes virtuales. Lo mejor, los escenarios estilo «Unreal Tournament» y que dura poco. Ya falta menos para la PlayStation 3...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Bubble»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1 septiembre 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Pompa pomposa&lt;br /&gt;Director: Steven Soderbergh.&lt;br /&gt;Intérpretes: Debbie Doebereiner, Dustin James Ashley.&lt;br /&gt;Duración: 73 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU, 2005.&lt;br /&gt;Aunque no le conozcamos de nada, no es difícil aventurar que en Steven Soderbergh habita más ego que en una merendola de matemáticos freudianos. «Eh, chicos, que además de chasquear los dedos y conseguir a Julia, Matt, Brad y George, ser nominado al Oscar por partida doble en un mismo año y leerle la cartilla al Tarkovski ese, soy un pedazo de orfebre que mantiene su pulso purista con experimentos tan indie-guays como éste». Así mientras le da un baño de oro a «Ocean's nosecuántos», se gastó un milloncejo de euros en este extraño thriller américo-profundo a tres bandas con actores del calibre de una estilista de Virginia o la directora local del Kentucky Fried Chicken. A falta de ojo clínico kaurismakiano y fina excentricidad «novísima», el filme coquetea con algo parecido al tedio cotidiano con mucho de pose dirty chic. Con la chispa que tenía «Kafka»...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Skizo»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;8 septiembre 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Ordinaria locura&lt;br /&gt;Director: Jesús Ponce.&lt;br /&gt;Intérpretes: Eloy Azorín, Óscar Jaenada.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2006.&lt;br /&gt;Tienen razón los amigos de Ponce: su segunda película (ésta) tendría que haber sido la primera ("15 días contigo", nada menos). Pero también tiene razón Ponce: el orden de los factores no altera el producto, sobre todo si hay materia prima de calidad, como en aquél caso e incluso en éste. Aunque esta historia de secuestros (como vemos, un "item" que no pierde actualidad, ni morbo), locuras íntimas y amados monstruos se edifique con cimientos reciclados (aunque sólidos), que van desde Corman a los Coen pasando por la socarronería de Raimi y Craven (fetén el parecido del chaval esquizofrénico con Michael Berryman) o el Buñuel exterminador. Todos, ilustres picadillos ante los zarpazos de ese felino llamado Óscar Jaenada, paradójico caníbal de la naturaleza final del filme, que en su segundo tramo necesita muletas innecesarias hasta su chirriante final. Con todo, una segunda zancada "en falso" que hace anhelar la tercera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Ant Bully»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;8 septiembre 2006&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;El increíble mocoso menguante&lt;br /&gt;Director: John Davis.&lt;br /&gt;Intérpretes de doblaje: Anabel Alonso, Carmen Maura.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU, 2006.&lt;br /&gt;Desde que Hanna-Barbera descubrieron las posibilidades atómicas de una simple hormiguita, y sin necesidad de vestir a Esopo o La Fontaine de "blue-collar" como hizo Fernando León, estos mañosos invertebrados se han convertido en estrellas mediáticas de los penúltimos gritos animados: protagonistas en "Antz" y secundarios de lujo en "Bichos". Ahora le toca el turno a Warner, que lucha a píxel partido con Fox y Sony por la medalla de bronce, aunque parece que comparten un único hormiguero sinérgico-tecnológico sin acuchillarse demasiado el abdomen. Una sensación baloncestística que disipa la sospecha de que tanto insecto junto huele a chamusquina, y ayuda a valorar las gentilezas de esta fabulilla, que ha salido más bien que mal. Así, la premisa es una suerte de "justicia animal" impartida a un crío inadaptado y humillado que pisotea a las susodichas como desahogo: minimizarle para que aprenda, curiosamente, a ser mejor persona. John Davis, admirado por su buen trabajo adaptador en "Jimmy Neutrón" (que le sirve para dominar a la perfección los personajes "humanos"), logra una factura técnica envidiable (impresionantes las escenas de masas "coloniales"), así como un diseño de bichos (incluyendo a los mosquitos) casi más acertado que el filme de DreamWorks. Además, la producción de Tom Hanks garantiza un reparto vocal de lujo (Cage, Roberts, Streep, Giamatti...) muy bien doblado al castellano. El resultado, tolerante y burbujeante, se encarama fácil a los puestos de UEFA del año (la Champions, para "Cars" y "El castillo ambulante"). Moraleja: mejor echar a las hormiguitas el papel de las magdalenas, para que no se mosqueen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Una casa en el fin del mundo»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;15 septiembre 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Cricket para Crockett&lt;br /&gt;Director: Michael Mayer.&lt;br /&gt;Intérpretes: Colin Farrell, Robin wright Penn.&lt;br /&gt;Duración: 95 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU, 2004.&lt;br /&gt;Quizá sea por la suerte de los irlandeses o por alguna variante del "sobresalto bostoniano" que cautivó a Graham Chapman, pero el caso de Colin Farell es de estudio y disección: no solo se ha recuperado de tres tarambanazos que dejarían grogui al más pintado ("Daredevil", "SWAT" y "Alejandro Magno"), sino que esta temporada le ha dado la vuelta al calcetín encadenado otro trío totalmente opuesto: la maravillosa "El Nuevo Mundo", la marrullera "Corrupción en Miami" y la pinturera "Pregúntale al viento". Y, mientras espera turno para repetir con Malick y estrenarse con Woody Allen, nos llega este lenguado descongelado donde Farrell pudo ensayar acomodos y mohínes delicados, introspectivos, escorzados (y algo escocidos) y ligeramente "jamesdeanianos". El filme supone el pistoletazo de salida en la carrera de Michael Mayer, un cuarentón de Washington que trata entre algodones el material sensible (escrito por Michael Cunningham, autor de "Las horas") que lleva entre manos. Así, la historia describe las extrañas relaciones a tres bandas entre dos amigos de la infancia (uno de ellos, homosexual perdido y el otro, encarnado por Farrell, cuarto y mitad) y una mujer (interpretada por una Robin Wright con cara de calamar en el garaje) enamorada del primero (platónicamente, claro) pero que acaba teniendo un hijo con el segundo. Aunque eluda inteligentemente el esnobismo liberal (tanto de campo como de ciudad) y contenga sobrias actuaciones de Dallas Roberts (con esa pinta de fan de Brian Eno) y Sissy Spacek, el principal problema del filme es la inercia que desprende, como si todos sus habitantes fueran del club de "Se dejaba llevar" (Andrés Montes dixit). Un escollo grave cuando se trata de darle verosimilitud a unos parentescos ya de por sí difíciles de digerir. Como si Farrell, con su porte de jugador de dardos, ficha por un equipo de cricket. Hechicería novata, en fin: interesante pero algo gaseosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«El perro mongol»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;22 septiembre 2006&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Cómo clavar un grano de arroz en una aguja&lt;br /&gt;Directora: Byambasuren Davaa.&lt;br /&gt;Intérpretes: No profesionales.&lt;br /&gt;Duración: 95 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Alemania-Mongolia, 2005.&lt;br /&gt;Praderas donde poder tumbarte y escuchar su respiración, nítida como un riachuelo cristalino. Críos con gesto de no haber roto un sueño, aunque sí varios platos. Una anciana narrando fábulas en «prime time» a la luz de una llama que mueve la boca como el muñeco de un ventrílocuo. Pájaros en un cubilete a punto de echar a volar... El mejor filme de ciencia-ficción del año no lo ha dirigido ningún tejano con camisa de leñador sino una joven mongola que ya nos dejó el sistema nervioso central desencajado con su opera prima, «La historia del camello que llora», un prodigio de ficción antropológica cuyo planeo final nos hacía volver a creer en esa estupidez llamada «magia del cine». Pues bien, Byambasuren Davaa sigue empeñada en practicar doble tirabuzón sin red y, por si fuera poco, sin tirarse el pisto «cultureta» y hamelinesco de encandilar con tres acordes legiones famélicas de cinéfilos ornitorrincos que aplauden todo lo que huela a ojos rasgados. No. «El perro mongol» (aunque acaricia mucho mejor su título original, «The Cave of the Yellow Dog», algo así como «La cueva del perro amarillo») es demasiado bello y puro como para recibir falsas y fariseas acusaciones. No hay ningún doblez ni cartón en su metraje (quizá alguno se pensó que el camello de su anterior película sobreactuaba con lágrimas de cocodrilo). Solamente la osadía de narrar una historia mínima sobre una familia de nómadas que, paradójicamente, tiene los cimientos fuertemente anclados, aunque la llegada de un inofensivo cachorrillo amenace con tambalearlos. Una cerilla argumental que basta para prender la pira de imágenes y sensaciones que conforman el cine de Davaa: lealtad, sorpresa, superstición, respeto ancestral y valores espirituales entroncados directamente con el jainismo. Cosas tan viejas como cuando Plutón era un planeta, en fin. Tan solo al final la cineasta desliza una referencia «actual» casi autoparódica. No importa: el bien ya está hecho. Allá cada cual con sus iluminaciones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-115997965070210997?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/115997965070210997/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=115997965070210997' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/115997965070210997'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/115997965070210997'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2006/10/2006.html' title='2006'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-115997904814385275</id><published>2006-10-04T09:23:00.000-07:00</published><updated>2006-10-04T09:24:08.353-07:00</updated><title type='text'>2005 (II)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;«El viento».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;8 julio 2005&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Dueto con microclima&lt;br /&gt;Director: Eduardo Mignogna.&lt;br /&gt;Intérpretes: Federico Luppi, Antonella Costa.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España / Argentina, 2005.&lt;br /&gt;Como un Ali apacible, a Eduardo Mignogna le gusta placar huracanes, encapsularlos en su cine (o novelas, o poemas) y servirlos con fuerza racheada pero nunca idiota, como ese viento que cantara Dylan. Así que su último largometraje, aunque sólo sea por el título, le viene al pelo. Para corroborarlo he aquí este fenomenal conjuro de un microclima bipolar que, junto a «Sol de otoño», clarea entre lo mejor del autor argentino. También le queda niquelada esa etiqueta algo cursi de «western de sentimientos», ya que hay más de un poso y fondo fordiano en el viaje a través del crepúsculo patagónico de un campesino buscando un ajuste de cuentas con el último fleco familiar que le queda: una nieta bonaerense acostumbrada a jugar a dos bandas. En esta cazuela de latón remendado es donde Mignogna va añadiendo los ingredientes que dan cuerpo a su historia: algunos secretos, unas cuantas mentiras y no pocos reproches que se van dorando hacia el terreno del perdón resignado. Todo, especiado con esa verborrea lacónica que tan bien manejan por la pampa, y que lima las aristas de un guión con sobrecarga de «sorpresas finales» y con secundarios (los novios de la chica) algo descompensados. Pecata minuta comparada con el recital de Luppi y Costa, previsible pero impagable, que demuestra qué hay que hacer para que no se te lleve el viento: anclar raíces en el corazón del respetable. Hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Valiant».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;8 julio 2005&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;A gallinero revuelto, ganancia de pichones&lt;br /&gt;Director: Gary Chapman.&lt;br /&gt;Voces: Ramón Langa, Paco León.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: R. Unido / EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Aprovechando que los «dibus» del imperio andan con la guardia baja y las garras de manicura (o que hemos descubierto que no todo el «cartoon» es orégano), se cuelan por la tangente algunos monigotes periféricos pero con vocación global. Así, a la políglota queimada animada de «El sueño de una noche de San Juan» (más despierta de lo que parece), se unen la inminente «Wallace y Gromit» y, también hija de la Gran Bretaña, aunque con similar gasolina californiana, esta «Valiant» que lleva una firma prendida que ya nos abre la sonrisa de oreja a oreja: los míticos y remodelados estudios Ealing. Quizá sea ese el principal error tramposo en el que caemos al primer paso: las expectativas. O las ilusiones fantasmales de toparnos con una lluvia olímpica de whisky a gogó o algún gran reserva del quinteto de la muerte. Aunque, a falta de Alec Guinness, bueno es John Cleese, que encabeza un reparto de voces originales de los de do de pecho.&lt;br /&gt;Cuando nos recuperamos de este invitable traspiés inicial, nos topamos con una historia con las plumas bastante bien puestas. Sencilla pero no simplona, eficiente pero no efectista, emotiva pero no ñoña y tradicional pero no rancia. Y eso que los principios fundamentales del régimen animado siguen férreos: el héroe infantil palomitero, la chica con boina de enfermera y los villanos halcones con monóculo. Eso, sin olvidar al amigo tonto, a los secundarios ratoneros y salerosos y a ese aire de camadarería muy de la Segunda Guerra Mundial. Sin sorpresas pero con buena caligrafía, algo que se nota en la perfecta ambientación y «detallística» que riega cada fotograma y una buena digestión de los clásicos (desde Hawks, Renoir o Walsh a «Evasión en la granja», que les pilla cerca). Trazo seguro, finamente caricaturesco y con buena cara de velocidad. Entre el bien alto y notable bajo, venga. En fin, que ya queda sólo un añito para el nuevo advenimiento de Pixar y unos meses para el del rugiente Miyazaki. Paciencia. Ah, y sobre el cuento de nunca acabar del doblaje hispano «profesional» o «famoso», ¿por qué no hacer una rifa de voces en colegios, institutos y jardines de infancia? Así no hay polémica y seguro que casi nadie nota el resultado. Y la ilusión que les haría a los chavales agraciados... La sonrisa de un niño no tiene precio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«La piel vendida».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;15 julio 2005&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Seso algo morcillón&lt;br /&gt;Director: Vicente Pérez Herrero.&lt;br /&gt;Con: Nacho Vidal, Anastasia Mayo, Bibian Norai.&lt;br /&gt;Duración: 75 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2005.&lt;br /&gt;El sano sarpullido del cine documental ha llegado a un terreno ya suficientemente naturalista, gonzo y «golfo» como el cine pornográfico (echemos a la cloaca el tontaina eufemismo de «cine para adultos»). He aquí el primer escollo contra natura de la noche -segundo, si contamos un título como «La piel vendida» de sugerencia prostibularia, las antípodas de lo que se pretende defender-: lejos de las entrañables películas de explotación sobre graciosa sexualidad en familia o las docu-picardías de cine mudo, ¿interesará potencialmente una reflexión sobre la industria con sus protagonistas vestiditos guardando sus armas en el pantalón, que es casi como esconder los ases en la manga? ¿Hace falta escuchar los delirios de ego del prejubilado Nacho Vidal por enésima vez? ¿O el discurso habitual y engolado de Román Gubern sobre la imagen guarrindonga y sus metonimias antropológicas? ¿Importa mucho que a Anastasia Mayo le den el visto bueno familiar al hecho supernormal de engullir apéndices que no caben en un vaso de cubata? Espiar el ensayo o la crónica biográfica por el ojo de la cerradura no casa bien con un género eminentemente explícito. Prueba de ello es poner la oración por pasiva y comprobar cómo desviamos la vista hacia la escena «coital» de fondo mientras la directora diserta en primer plano. Lo que sí hay que agradecer a Vicente Pérez Herrero es su tono desinhibido (paradójicamente) y a pie de calle, lejos de sentar cátedra historicistamente y elevar máximas sobre un tipo de cine que, equiparándose con la literatura ad hoc, también se suele disfrutar con una sola mano y consumir masculinamente en cantidades industriales, por mucho que Narcís Bosch y compañía se pongan finos o gruesos estilistas. Por cierto, ¿qué echarán esta madrugada en el Plus?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«La morada del miedo».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;22 julio 2005&lt;br /&gt;* (uno)&lt;br /&gt;Viva los minipisos&lt;br /&gt;Director: Andrew Douglas.&lt;br /&gt;Intérpretes: Ryan Reynolds, Melissa George, Philip Baker Hall.&lt;br /&gt;Duración: 100 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;No se andan por las ramas los productores de este bodriete: su intención era calcar el éxito del reciente remake de «La matanza de Texas» original sin que pareciera una secuela tardía del montón. Alta churrería, vamos. Para eso nada mejor que, liquidado el filón de los psicópatas rurales, dirigir el canino a otra de las vetas troncales del terror palomitero: las casas encantadas. Pues no se hable más, le untamos un lifting a «Amityville Horror», sustituyendo lorzas por abdominales y braga-faja por tanga, y listos. La historia se cae de risa de puro tópica: una familia de pardillos «pelados» se muda a una coqueta mansioncilla de las afueras a precio de ganga. El «pater», que no es tonto, pregunta dónde está el truco y la de la inmobiliaria canta a la primera: «Poca cosa, el antiguo propietario se cargó a su mujer e hijos porque oía voces de un torturador de indios». Lo normal. Así que comienza la mudanza, los sustos y los disgustos. Y como el pobre hombre no da su pata a torcer «porque no quiero que se me escape mi porción de sueño americano», pues el mal rollo se acentúa. El resto del show es una colección completa de respingos de chiringuito (una sombra roja y boba por aquí, una niña-zombi podridita ella por allá, una agitación de cabeza a lo «Hellraiser» por acullá) que sólo demuestra dos cosas: que el clero exorcista ya no es lo que era, ya que el bueno de Philip Baker Hall huye a las primeras de cambio cual nenaza, y que ponerse unas lentillas con una talla de menos no basta para convertirse en Jack Torrance en «El resplandor». Y algunos incautos del pase de Prensa, dando palmadas con las orejas en plan «si hubiéramos pillado esto con quince años»... Pues eso, que como los minipisos, nada. Al menos, el miedo está más recogidito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Punto y raya».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;29 julio 2005&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Barro de nadie&lt;br /&gt;Directora: Elia K. Schneider.&lt;br /&gt;Intérpretes: Edgar Ramírez, Roque Valero.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Venezuela, 2004.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Le queda como un guante el tono sepia-lodazal que, más por exigencias del presupuesto que del guión, luce el celuloide de esta semirareza. Porque diríase que «Punto y raya» pretende transformar al espectador en unos puntos suspensivos reptando en las arenas movedizas de una «tierra de nadie» -como aquel hermanado y oscarizado largo bosnio- entre Colombia y Venezuela, o Pinto y Valdemoro, territorio que intimidaría a los escorpiones. Ahí planta la cámara, sin temor a ser engullida, Elia Schneider, que puntea una buddy-movie entre dos soldaditos «rivales» con numerosas notas de humor cazurro y hasta buñueliano-mexicano, aunque en ocasiones hincha el pecho hacia una versión picaresca de «Apocalypse now». Una epopeya modesta, narcótica, a ratos de fogueo pero, sobre todo, muy poco complaciente y brutalmente realista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«La llave del mal».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;29 julio 2005&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Merienda de negros&lt;br /&gt;Director: Aian Softley.&lt;br /&gt;Intérpretes: Kate Hudson, Gena Rowlands, John Hurt.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;El cuenco de cobre del vudú, la magia negra, la santería zombi y demás perrerías sureñas siempre ha servido para quitarle al cine de terror cierto almidón gótico, dejándolo con la camiseta más sudada que Lance Armstrong de picos galos. Aprovechando que las aguas del género bajan turbulentas y de todos los colores (del amarillo al marrón pasando por el gris oscuro), el inesperado Iain Softley («Las alas de la paloma», «Blackbeat») le da un electroshock al invento, revistiéndolo de una capa de clasicismo no demasiado apolillada y de un limo literario que va desde Bierce a Barker pasando por Lucius Shepard o incluso Faulker en día de bajón. Y eso que las premisas tampoco son cántaros de originalidad, con una dichosa mansión encantada y entarimada a la que entra a servir una rubia con Escarabajo rojo (Kade Hudson, la pobre, que pasa holgadamente su test de listilla acongojada) a la que nada más ver auguramos un porvenir peor que Pocholo mochilero en el metro de Londres.&lt;br /&gt;El triángulo lo completa un carcomido matrimonio formado por el fantasmal John Hurt y la gran Gena Rowlands, que se pasan la patata caliente vudú (o «hudú», que es mucho peor) ante nuestros ojos con la pericia de un trilero de Atocha. Con estas tres patas, más algún calzador de propina, Softley y su guionista Kruger -buen apellido para el género- levantan un «tablao» hechicero y con aire filojaponés (se nota el toque «The ring») de puertas para adentro, y eso que los conjuros suelen ganar a campo abierto. Quizá la humedad atmosférica -y algún «toque Scooby Doo»- eche a perder un poco tal mezcolanza, auque el final gana bastantes enteros, sobre todo si uno recuerda juguetonamente el documental «CSA». Está bien eso de tomarse una limonada en la hamaca de algún porche de Baton Rouge, pero hemos pagado seis euros para sufrir, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«El viaje del emperador».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;5 agosto 2005&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Imprescindible etiqueta&lt;br /&gt;Director: Luc Jacquet.&lt;br /&gt;Voces: José Coronado, Maribel Verdú.&lt;br /&gt;Duración: 110 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Francia, 2005.&lt;br /&gt;Nueva sofisticación del concepto «zoodocumental de sobremesa» que se arrima más al rebufo on the road de «Nómadas del viento» que al metafísico-contemplativo del tándem Nuridsany-Pérennou, aunque sin desdeñar el toque pionero a lo Flaherty (Antártida obliga) o hasta picotazos de «Mira quién habla» gracias al «doblaje dramático» con que se adorna la voz en off. Tanto de da de sí la vida secreta de los pingüinos, protagonistas absolutos de esta epopeya de ida y vuelta que acumula más trayectos que todas las operaciones retorno veraniegas. Así, de las banquisas a los hummoks y del mar helado a la meseta a punto de nieve, seguimos con un escalofrío (¿es el aire acondicionado del cine o es que te alegras de verme?) los pasos escuetos y quebradizos de estos parientes de Chilly Willly y su titánica lucha por la supervivencia aún desde dentro del cascarón, lo que sirve para quitarles de un soplido el sambenito popular de «pájaro bobo».&lt;br /&gt;Ensimismada, maratoniana y tranquilota como el pulso de un ciclista, «El viaje del emperador» garantiza algunos momentos de indestructible belleza glaciar y de insospechada astucia animal. Además, a este respecto ni siquiera se puede aducir eso de que «sólo les falta hablar a los bichos», porque incluso tenemos a Coronado y Verdú perfectamente ecualizaditos. Lástima que el primerizo (y advenedizo) Jacquet no saque más partido de la vis cómica de sus héroes, sobre todo cuando los polluelos trastean -la parte trágica queda niquelada con el drama de los huevos congelados o los ataques de los leopardos marinos, en unas granuladas secuencias subacuáticas que nos hacen añorar la majestuosidad de «Deep blue»-, o que no le eche un poco de imaginación o música -quitando esa seudo-Björk canturreando- al sorbete. Pero la épica y las batallitas del rodaje no se las quita nadie. Ni el refrescante disfrute del espectador agosteño ante su espectacular obra. Siempre que no padezca ornitofobia, claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«¿Por qué las mujeres siempre queremos más?»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;5 agosto 2005&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;¿Puede repetir la pregunta?&lt;br /&gt;Directora: Cécile Telerman.&lt;br /&gt;Intérpretes: Mathilde Seigner, Anne Parillaud.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Francia, 2004.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Con una uña en «Sexo en Nueva York» y un tacón en «Mujeres desesperadas» -a la debutante directora le gustaría parecerse a Jaoui &amp; Bacri pero hoy no es 6 de enero-, he aquí otra crónica costumbrista sobre un grupo de treintañeras que, ante la incapacidad de tapar las grietas de su vida, se reúnen en terapias de cafetería lanzando conclusiones de carpeta adolescente como «Del hombre se aprovecha todo, como del cerdo» o «El hombre es como las ostras: duro por fuera, blando por dentro y sin perla». Telerman pretende quitar hierro al «menosprecio de ciertas mujeres hacia sí mismas» con una ágil comedia de guión espadachín apoyado en un trío de actrices bien conectadas y una piara de tipejos igual de difuncionales pero más culpables, aunque sin remordimientos. Moraleja: ellas también se deprimen mientras las patas de gallo se les trasladan a la comisura del labio superior de tanto palique farfullero. La psicología femenina, esa entelequia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Tormenta de verano».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;5 agosto 2005&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;La patera rosa&lt;br /&gt;Director: Marco Kreuzpaintner.&lt;br /&gt;Intérpretes: Robert Stadlober, Kostja Ullmann.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Alemania, 2004.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Curioso cómo cambian los usos y costumbres, incluso en la aparente efigie férrea del cine alemán. Aprovechando que hoy se abre en la cartelera otra espita de aquel géiser a borbotones que fue Fassbinder, podría compararse su tratamiento del hecho homosexual, oscuro, feísta y encharcado, con el fogonazo luminoso y frutal con que lo presenta Kreuzpaintner en su segunda película (lástima que la notable «Ganz und gar» siga entre sombras). Y sin escape de gas paródico o plumífero, y eso que el argumento -un equipo de remeros gays turba la ya endeble sexualidad de un ario contrincante, enamorado de su mejor amigo- podía prestarse a chanzas. El cineasta sortea tales piedras en el camino, aunque el resultado final suene a inercia y repetición de un río muy transitado en los últimos años. Además, con lo poco que entrenan los chavales, ¿será realmente así el remo o como la vela de La 2?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Sin City».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;12 de agosto 2005&lt;br /&gt;**** (Cuatro)&lt;br /&gt;SINFONÍA DE UNA HIJA DE PERRA CIUDAD&lt;br /&gt;Directores: Robert Rodríguez y Frank Miller (con la colaboración de Quentin Tarantino).&lt;br /&gt;Intérpretes: Bruce Willis, Mickey Rourke, Rosario Dawson.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Duración: 125 minutos.&lt;br /&gt;Hay ciudades con cicatrices en vez de bulevares, agujeros de bala en vez de cuencas de semáforos y matones secantes e inmovilizadores en vez de agentes de movilidad en bermudas. Ciudades con la pesadilla detrás de la oreja y el zumbido de un millón de ráfagas de dinamita incrustados en el tímpano. Ciudades que necesitan a un guía que entre en sus entrañas y guedejas y salga vivito y coleando para contárnoslo. Tenía que ser Robert Rodríguez (un director selenita, ya que tiene cara oscura, ésta, y mar de la tranquilidad infantil a base de «Spy Kids» y «Lava girl», la semana que viene también de estreno) quien le echase «un par» al asunto y, con la ayuda del arquitecto de «Sin City» Frank Miller y de su «turista un millón» Quentin Tarantino, nos soltase este regalito veraniego que, para muchos, es la mejor transfusión de cómic (o novela gráfica) que se le ha hecho nunca el séptimo arte.&lt;br /&gt;Todo es de asombro y crujir de huesos en esta película, desde el talento con que están engarzadas las tres historias peligrosas, al brutal casting que las puebla -¿con qué quedarse, con los carrillos de granito de Mickey Rourke, la napia-cordillera de Benicio del Toro o la barba de azufre de Bruce Willis? Eso, sin hablar de la sección femenina, aunque entre las obvias Alba, Murphy y super-Dawson, uno opta por la chica Gilmore Alexis Bledel- o, en fin, ese tratamiento de la fotografía chinesco y caravaggiano con hachazos de color sencillamente geniales. Eso, sin desdeñar guiños tan cinéfilos como «Casablanca» o «El sueño eterno», para no olvidar qué terreno pisamos. Cierto que las historias elegidas son de lo mejorcito de Miller -ojo a cómo seguramente Tarantino mejora «La gran masacre», que nació al hilo de... «Pulp fiction»-, aunque quedan otras como «Ida y vuelta al infierno» (si creías que todo esto era sexy, espera y verás), que esperemos sean pasto de más regresos a la ciudad del pecado. Eso sí, no lleven a su madre al cine a menos que quieran acelerar la herencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Vorvik»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;19 agosto 2005&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Ojo con las aspirinas&lt;br /&gt;Director: José Antonio Vitoria.&lt;br /&gt;Intérpretes: Fernando Guillén Cuervo, Amparo Larrañaga.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2005.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Novelista, dramaturgo, guionista y hasta videoclipero, José Antonio Vitoria salta al largometraje de la única forma como podía hacerlo un tipo así de inquieto: con un doble salto mortal. Porque presentar un thriller farmacéutico y biogenético sin llamarte Michael Bay o David Cronenberg tiene su mérito. Sin embargo, él acepta el envite cerrando filas en torno a un guión efervescente como un analgésico alrededor de una historia tan peliaguda como un supositorio: la persecución y sudores fríos que sufre un tipo más deshilachado que una rebeca de punto por las malas artes de un laboratorio tan aséptico como podrido. Un ejemplar diseño artístico y unos recovecos narrativos efectivos logran mantener el castillo de naipes del filme, a pesar de que a ratos nos preguntemos si es Fernando Guillén o Alberto Jiménez. El flojo final rompe la baraja y el encanto, aunque el intento bien vale un futuro seguimiento a un director con madera de algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«La noche del hermano».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;26 agosto 2005&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Oh brother, ¿dónde te escondes?&lt;br /&gt;Director: Santiago García de Leániz.&lt;br /&gt;Intérpretes: Jan Cornet, Pablo Rivero, Icíar Bollaín.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2005.&lt;br /&gt;Duración: 107 minutos.&lt;br /&gt;Mientras pedía más madera para hacer volar «El maquinista de la General», Buster Keaton desveló el secreto de su cara de palo: cuando de crío actuaba en teatrillos, su padre solía aplicarle sopapos para escarnio del respetable. «Si se me ocurría reírme, el siguiente era más fuerte». Aplicando esta filosofía a los golpes (bajos) de la vida se entiende el porqué del rictus del personaje de Jaime, con los labios y el corazón congelados por el fantasma (de carne y hueso y enjaulado, que son los peores) de su hermano, todo un diablo de provincias. García de Leániz no se lo ha puesto fácil en su debut, con una historia seca pero con abono tan fértil que se ramifica en cien afluentes, casi todos hechos añicos. Por ello ha tenido el tino de retroceder un par de pasos, cuadrar perspectiva y echarse a un lado para que sean todos ellos quienes hablen y no necesariamente dándole a la lengua. Lástima que a veces el subrayado se exceda de tinta -ese repetitivo cartel de tabaco- y el folio se apergamine y culebree. Opera prima de fibra y no epidermis, y de raíces y no de puntas (mucho menos puntillas), «La noche del hermano» se mece y apoya en las facciones de sus protagonistas (buenos números para los rookies Cornet y Rivero, aunque éste intente ponerse la máscara de Kevin Spacey) y en recordar la potencia de un argumento «pelao». La pirotecnia, para las verbenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«¿Cuándo llegamos?».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;26 agosto 2005&lt;br /&gt;* (Uno)&lt;br /&gt;Qué rápido y qué pronto&lt;br /&gt;Director: Brian Levant.&lt;br /&gt;Intérpretes: Ice Cube, Nia Long.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Entendemos que alguien con un currículo lleno de polvos de talco como «Beethoven» (San Bernardo, no Para Elisa), «Problem Child 2» (entre las cien peores películas de todos los tiempos, según eruditos internautas), «Los Picapiedra» (y secuela, que es peor) o esa de «Chuache» buscando «rambamente» el regalo navideño de su retoño, haya acabado rodando un alegato a favor del infanticidio. Porque ese es el sentimiento que va entrando en erupción cual Krakatoa en la bilis del espectador durante los primeros 85 minutos (al final, por supuesto, las bestezuelas son críos adorables) de tortura inhumana hacia su chófer-niñera mientras viajan a lo largo de quinientos kilómetros en dirección a su desnaturalizado y divorciado padre sólo para impresionar a su cañón madre. Nuevo y tristón intento de convertir en rey de la comedia a un cachas fruncido -sentimos traer a la memoria «Un canguro superduro»- donde el mayor talento interpretativo corresponde a un muñequito bobblehead parlante pegado al salpicadero. Y, de ahí, para abajo. Ni una gota corrosiva de aquel «Matrimonio con hijos», lejano estreno televisivo del director. Toma alforja de plomo para tanto viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Guardianes de la noche»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;2 septiembre 2005&lt;br /&gt;Empanadilla rusa&lt;br /&gt;Director: Timur Bekmambetov.&lt;br /&gt;Intérpretes: Konstantin Khabensky, Vladimir Menshov, Valery Zolotukhin.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Rusia, 2004.&lt;br /&gt;Duración: 115 minutos.&lt;br /&gt;Había cierta expectación y cosquilleo ante esta película, tanto por la pequeña revolución bolchevique en taquilla que provocó como por los laureles regados por gente competente como Tarantino o Mikhalkov o, sobre todo, por el tráiler fulgurante que disfrutamos justo antes de seguir con los ojos como platos (pero por otro mecanismo de perplejidad) con el existencialismo de macramé de «Extrañas coincidencias». Aparte, claro está, de por la vieja gloria de «Aelita», «Solaris» o demás raras perlas del «fantastique» estepario, potenciadas en nuestra memoria por la alucinante tradición del cartel del Este. Pues casi todas estas premisas se fueron viniendo abajo bloque a bloque mientras intentábamos entrar en esa piara de medusas eléctricas que es el argumento de la película.&lt;br /&gt;Además, un fárrago algo tonto, ya que todo se reduce a una cacería de vampiros (que gustan de mezclar la hemoglobina con un dedo de vodka, eso sí), con su (pírrica) metamorfosis animal y todo, y a más de una reminiscencia a la última saga «Star Wars» -véase el jovencito Mesías galáctico, profetizado eones ha, al que tientan del lado oscuro, y hasta esa lucha con tubo fluorescente en vez de espada láser, que queda más «jorroñoso»-. Porque esa es otra: el look puro pringue que gasta la cosa, que pide a gritos una pasadita de lluvia «Blade runner» o, en su defecto, de Don Limpio eucaliptus. De todas formas, el puntazo que supone ver un busto de Lenin o una manta siberiana en vez del atrezzo thriller-yanqui habitual, algún fugaz hallazgo «exótico» (esa muñequita con patazas de tarántula), la imaginación aguzada por la precariedad, una atmósfera apocalíptica conseguida o ese toque futurista-medieval a lo «Navigator» mantienen la llama del espectador a flote. Aunque quizá no tanto como para seguir la trilogía «ad hoc» que se avecina. Ancho será el territorio DVD (o el flamante UMD, que abulta menos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Dark water (La huella)»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;¿Quién puede abandonar a un niño?&lt;br /&gt;Director: Walter Salles.&lt;br /&gt;Intérpretes: Jennifer Connelly, John C. Reilly.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Se entiende que este enésimo remake amarillo se presentase con tanto escepticismo como la alternativa en La Maestranza de un torero senegalés. ¿Qué diablos pinta Walter Salles metiendo susto, sin contar lo del jovencito Ché? ¿Le habría abducido el espíritu de su compatriota Mojica Marins? ¿O igual las tamborradas de Carlinhos Brown se le han subido a la cabeza? Sin embargo, no hay que olvidar que al cine de terror le sienta de miedo una buena mano de artesanía e ingeniería, cualidades que el brasileño ha demostrado en más de una ocasión. Así, los prejuicios quedan atrás ipso facto mientras comprobamos la ausencia de goteras en una historia que precisamente basa su macguffin terrorífico en su inquietante presencia (lo de «la huella» no va precisamente por Mankiewicz). Principalmente porque lo que inunda «Dark water» es una reflexión, mucho más profunda que en «The ring», sobre el abandono y el desamparo en la infancia, algo que calaba hasta los huesos en la excelente «Estación Central de Brasil». Sólo desde esta sensibilidad se valoran las escenas entre madre e hija (bueno, hijas) y ese final donde se consigue la mezcla casi imposible de raíz de escalofrío y punta de lágrima. Una fantástica Connelly de vuelta al laberinto (sólo falta el cardado de Bowie pisándole los talones) y una colmena-favela de teatro del crimen consolidan la agradable ¿sorpresa? Y recuerde: en el buen cine de terror suele ser una estupidez buscarle tres pies o dos verdugos al muerto. Relájese y disfrute del chaparrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Trauma»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;* (Una)&lt;br /&gt;Mejor, traumatismo encefálico&lt;br /&gt;Director: Marc Evans.&lt;br /&gt;Intérpretes: Colin Firth, Mena Suvari&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Duración: 95 minutos.&lt;br /&gt;Asumimos que, con los thrillers psicológicos, el espectador tiene que sentirse como bebé en piscina de pelotitas de colores (en los eróticos la sensación era más bien de divorciado en colchón de agua), pero hay ocasiones en que la canica colma el vaso. He aquí una bien meridiana. Marc Evans, del que guardábamos grato recuerdo de su «My little eye», planta un moratón en la pantalla con esta pesadilla a la virulé en la que un pintor (de brocha gorda y fina, según) vive atormentado por la muerte de su esposa en accidente de tráfico provocado por él. Ni la cara de alivio de luto de Colin Firth ni el rayo de sol esponjoso de Mena Suvari (esto sí es más Sabina) salva los muebles de un guión estúpido como pocos donde birlibirloque sobrenatural e interracial, mente pocha de asesino, trasunto fanático tabloide, entomología y tembleques terroríficos a lo «Hellraiser» flotan y boquean en aguas estancadas y absurdas. Al final, el raro espectador no dormido, evocará a Macario: «Me lo explique». Aunque total, ¿para qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«El método»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;23 septiembre 2006&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Cuando Pavlov conoció a Kafka&lt;br /&gt;Director: Marcelo Piñeyro.&lt;br /&gt;Intérpretes: Eduard Fernández, Najwa Nimri, Eduardo Noriega.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2005.&lt;br /&gt;Duración: 110 minutos.&lt;br /&gt;Tener, como tenemos, la retina encallecida de rutina con tanto rosario binario de nominación-expulsión, insulto-pateo, gallito-abandono académico y otras gotas malayas televisivas podría hacer que argumentos como el de «El método» perdieran pegada y tratamiento de choque. Afortunadamente, no es así porque, si la realidad siempre supera a la ficción, ésta se suele tomar la revancha, revolverse y aplicarle una doble Nelson a la yugular. Un argumento bien «sudado» en los escenarios teatrales, que siempre reciben con las tablas abiertas juegos de ingenio y dameros malditos estilo «La ratonera» o «Sleuth». O «Los diez negritos», antecedente directo de este método de selección kafkiano y en el fondo pavoloviano (si el hombre es un lobo para el hombre, el ejecutivo es un mamut con corbata) en el que se desgrana la miseria, la codicia y la inmundicia humana en siete actos, tantos como aspirantes al «trono» en caníbal liza.&lt;br /&gt;Marcelo Piñeyro, especialista en asfixias pamperas, mete en la impecable olla a presión a un puñado de platos fuertes que, sin desmerecer a los excelentes actores de «El método Grönholm» original, son la gran atracción del circo: es difícil disfrutar de tanto talento interpretativo junto y, encima, sentadito y mirándose a los ojos. A tanto llega la concentración del grupo salvaje que se perdona, y hasta queda bien en el meollo, la racanez de dicción de dos o tres de ellos, la tartamudez de otro y que Adriana Ozores se haya engominado la melena protesta y sufridora (no pierdan de vista a Natalia Verbeke y Eduard Fernández, un consejo). Incluso el fichaje en el guión de Mateo Gil (línea «Allanamiento de morada», su memorable corto) le da un punto de sonrisa-estalactita a la historia y afila aún más el canino de su carga de profundidad. Se puede discutir alguna «licencia tecno-cinéfila», alguna escena «astracanosa» en el excusado o alguna lección moral demasiado subrayada y cacareada, pero la potencia medular de la pieza sigue intacta. Moraleja: que me quede como estoy, que los jefazos sinergéticos lo pasan muy mal, los pobrecitos. Aunque en el fondo sean los último monos del infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Vuelo nocturno»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;23 septiembre 2006&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Amedranta como puedas&lt;br /&gt;Director: Wes Craven.&lt;br /&gt;Intérpretes: Rachel McAdams, Cillian Murphy&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Duración: 85 minutos.&lt;br /&gt;Es un detalle que todo un caballero del cine de terror nos plante a estas alturas de la película su trabajo de fin de carrera. Y dicho sin ánimo peyorativo, claro. Porque este «Vuelo nocturno» reúne todos los requisitos de orfebrería primeriza y ánimo de deslumbrar: claustrofobia artesanal, tour de force a escenario y piñón fijo, duración poco transoceánica (ochenta y poco minutos) y, también, algún error de brujo novato. Lo más importante es que Craven consigue que nos olvidemos de las caretas de «Scream» y jerseys de crudillo de Freddy con que se emboza su carrera, y nos prenda la mecha de la bomba de relojería que duerme bajo nuestras posaderas. Hombre, mentar a Hitch es mucha tela, así que el tío Wes echa mano de sus propios clásicos, como el genuino respingo «teen» (qué bien te turbas, Rachel) o los machetazos persecutorios del final. Fallos y turbulencias, haberlos, haylos (ese teléfono perenne y plomizo, esa pasividad de los compañeros de vuelo, ese boli en el gaznate del malo, ese tinte al pobre Brian Cox...) pero el buen mal rato está garantizado. Y, encima, ni mención al 11-S, que tratándose de una historia sobre un secuestro aéreo unipersonal, sí que es meritorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Aupa Etxebeste!».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;30 septiembre 2005&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Y vivan las kokotxas!&lt;br /&gt;Directores: Telmo Esnal y Asier Altuna.&lt;br /&gt;Intérpretes: Ramón Aguirre, Elena Irureta, Paco Sagarzazu.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2005.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Exceptuando «Vaya semanita» y el plan Ibarretxe, no había muchas muestras de vida humorística inteligente en el País Vasco. Por eso esta jaleadora película, que nada sorprendentemente se alzó con el Premio de la Juventud en el Festival de San Sebastián, tiene visos de revelación. Incluso de derrumbamientos de tontos tópicos, como ese arranque demostrativo que, en las tabernas profundas y euskadi-parlantes, también se cuentan chistes de toros. Porque sí, a pesar del título, «Aupa Etxebeste!» tiene el vasco como lengua vernácula, lo que le da otra dimensión, digamos directa y aizkolari, al cantarín género de la comedia. También el argumento es puro papel secante y de estraza, aunque de alcance muy universal: el miedo pequeñoburgués al «qué dirán», que avanza como una tarántula en el peluquín de un chanchullero y «alcaldizable» empresario en números rojos, quien obliga a su familia a quedar confinada en casa durante el mes de vacaciones para aparentar que se han largado al paraíso marbellí. Una mezcla entre «Solo en casa» y «El ángel exterminador» pero con insólita picaresca negra vascongada (desconocemos su Rh).&lt;br /&gt;Así, el espectador juega de buena gana al escondite con los Etxebeste, compartiendo sus patéticas lecciones de supervivencia (sobre todo culinarias, con delicatessen como paloma podrida al coñac y gato de angola desollado a las finas hierbas) o su no menos triste afán de ampliar su engaño a sus propias carnes, con esa lograda pantomima de veraneo solariego. A pesar del gran trabajo de los actores, desde Ramón Agirre a Elena Irureta, pasando por el veterano Paco Sagarzazu, tronchante y «guachero» tiranuelo de «La gran aventura de Mortadelo y Filemón», la anécdota inicial se resiente del estiramiento (por mucho que se incluyan elementos «especiales» como los absurdos cameos mudos de Tosar&amp;amp;Toledo, que desaprovechan su enorme potencial, no solo político). Pese a todo, incluso, digámoslo ya, a la medio rabia de leer subtítulos hasta en una película española, la fábula tiene su chispa y entonación. Aunque como dice el gran Óscar Terol, para cantar bien, bien ya están los orfeones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;"Sinfín"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;14 de octubre de 2005&lt;br /&gt;Directores: Carlos Villaverde, Manuel Sanabria. Intérpretes: Nancho Novo, Carlos Iglesias. España, 2005. 100 minutos.&lt;br /&gt;Oh, no, otra película / revival / grandes éxitos / lechecita mix sobre la Movida Madrileña y afluentes, podrá pensar con razón el aborrecido espectador. Afortunadamente, tales nubarrones se disipan durante los títulos de crédito (casi como la intervención del «forever young» Jorge Sanz: 2-0), y la historia da un brinco de veinte años para presentarnos las cicatrices y miserias de lo que queda de un ex grupo de moda llamado Sinfín al que la magia negra de las discográficas pretende resucitar por aquello del morbo y la nostalgia, mezcla infalible. Esto es, el camino al que seguramente Almodóvar se refirió en «La edad de oro» -que ahora repone impagablemente la 2- cuando confesó que había pasado «de la cocaína a la morcilla de Burgos» (y si no quería decir justo eso da igual, porque queda que ni pintado).&lt;br /&gt;Andrés Vicente Gómez, que ya nos hizo la gracia el año pasado con el infausto «ente comercial» (porque aquello ni era película, amiguete Segura, y perdón por la obcecación) «Isi/Disi», también resurge con otra comedia cantarina, aunque las comparaciones son siempre odiosas. Sobre todo porque, aquí, sus directores / guionistas se han aplicado en urdir un argumento con tres acordes de coherencia narrativa y hasta melódica, a pesar de que las columnas donde se sostiene (sendos triángulos amorosos con dos décadas entre orilla y orilla) estan más telegrafiados que las cantinelas de Manolo García.&lt;br /&gt;Quizá porque sus autores son músico y mánager en sus ratos libres, y conocen bien los mecanismos y trampas de Fu-Manchú del negocio musical, la película apenas toca teclas falsas (excepto algún desliz clave, como cuando Javi se refiere a Rafa como «hermano», liando con la metáfora el nudo posterior), convirtiendo los topicazos del negocio (el representante borrachín y dontancredo, el batería tarambana, el bajista atormentado, el sexo «groupie» torpón y comunero, la chica de ayer y hoy...) en una cama eslástica acolchada donde saltamos a lo Tequila durante hora y media sin sudar mucho la camiseta. Seguramente el acierto mayor del filme, aparte de este clima melancólico-jaranero, sea su banda, con «El Sevilla» en plan «all-star», Dani Martín en su salsa tras sus bolos con Hombres G, Nancho en los coros e Iglesias haciendo ñapas de primera. Radio-fórmula, pero sin desafinar demasiado, vaya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«En ninguna parte».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;21 octubre 2005&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Crisis energética&lt;br /&gt;Director: Miguel Ángel Cárcano.&lt;br /&gt;Intérpretes: Héctor Alterio, Jorge Roelas.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Argentina-España, 2004.&lt;br /&gt;Duración: 80 minutos.&lt;br /&gt;Los aficionados al género de terror sabemos que las gasolineras tristes, solitarias y con botecitos de «winns» fosilizados tienen más peligro que un pollo constipado. Sin embargo, los seis personajes de esta película no solo hacen caso omiso de tal leyenda urbana (y eso que la mitad de ellos se dedican al gremio cinematográfico), sino que además se pasan un rato largo de cháchara y alterne en tan inquietante esquinazo.&lt;br /&gt;Una ocurrencia que solo podría haber tenido un argentino como Miguel Ángel Cárcano, que debuta en el largo (bueno, medio y cuarto y mitad, considerando su duración) con una de esas historias sobre la nada y su circunstancia que únicamente unas buenas tablas pueden sostener: el novato tiene suerte, ya que Alterio, Roelas y Egido las tienen de madera noble. Así, el núcleo duro del filme lo constituye las relaciones más o menos cruzadas de los personajes de marras: un cascado gasolinero, su hijo pequeño con cara de domador de lagartijas, su hija mayor a punto de emprender fuga y, por la otra banda, un actor veterano y lustroso enmarañado en el mundillo de «su cara me suena, ¿sale usted en la tele?», el ayudante de producción (estupendo Roelas reviviendo su «maldito» botones Sacarino) y el chófer del estudio, los tres con la brújula al hombro buscando localizaciones para una película que podría ser esta misma.&lt;br /&gt;Con la inercia del pato mareado por bandera, Cárcano obra como algunos entrenadores galácticos: balón a la medular y que jueguen e inventen ellos. Sin embargo, tampoco está el terreno muy abonado a la improvisación, el surrealismo (ésta no es la «gasofa» de «El secleto de la tlompeta») o al vuelo poético indie (aunque la fotografía tiene sus destellos), por lo que el conjunto se queda en una tierra de nadie a medio gas en la que, en el fondo y al final, solo la mirada carnosa de Noelia Castaño perdura en un filme que se desvanece, en nuestra memoria y nos tememos que en la cartelera, casi tan rápido como veinte euros de sin plomo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Cool!».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;21 octubre 2005&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;In the ghetto&lt;br /&gt;Director: Theo Van Gogh.&lt;br /&gt;Intérpretes: Katja Schuurman, Fouad Mourigh.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Holanda, 2004.&lt;br /&gt;Duración: 89 minutos.&lt;br /&gt;Duele pensar que esta película llega manchada de sangre: la de su director, asesinado poco después de su «no culpable» rodaje. Sin las carnes abiertas de Larry Clark o el desparpajo calorro de «7 vírgenes», Van Gogh presenta unos brochazos de naturalismo urbano «lumpen» y adolescente, pero tan postizo como el logo de los Bulls amarillo huevo o un nórdico rapeando a cámara. Así, la cosa parece un «didáctico» a lo Troy McClure sobre esa descocada juventud del primerísimo mundo. Agridulce testamento, pues.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«El leñador».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;28 octubre 2005&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Bacon, con huevos&lt;br /&gt;Directora: Nicole Kassell.&lt;br /&gt;Intérpretes: Kevin Bacon, Kyra Sedgwick.&lt;br /&gt;Duración: 87 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2004.&lt;br /&gt;Hay papeles con los que, o ganas un Oscar, o te mueres de asco. Seguramente Kevin Bacon consiga aquí más tajada de lo segundo (la Academia acoge a borrachos, prostitutas y asesinos de niños, pero aún no a pederastas en proceso de reinserción moral), a pesar de que, para aguantar el trago, le confió a su esposa (descarnada y bukowskiana Kyra Sedgwick) el papel de «bella del monstruo» en la ficción. También hay que alabar el coraje de Nicole Kassell para debutar con una historia más difícil de digerir que una tortilla de polvorones, aunque el estilo de tos seca de «Monster’s ball» (por algo comparten productor) le echa un cable de oro. Una humanización del mal bicho concienzuda y meritoria, aunque, en fin, luche contra el pedófilo cinéfilo por excelencia: el Jesus de «El gran Lebowski» (spin-off YA).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Schubert».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;28 octubre 2005&lt;br /&gt;Marchando un «Parish»&lt;br /&gt;0 (Cero)&lt;br /&gt;Director: Jorge Castillo.&lt;br /&gt;Intérpretes: Coque Malla, Ben Gazzara.&lt;br /&gt;Duración: 85 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2005.&lt;br /&gt;He aquí una fatal consecuencia de la globalización del cine: cualquiera coge una camarita digital, unos amigos y un pisito en Ópera y se monta su peliculita con pretensiones artísticas y meta-pata-físicas, si se tercia (lo de escribir una novela, palabra detrás de palabra, ya es más cansado). Habemus democracia para esto. Lo bueno es que duran poco, aunque se hagan eternas. El caso de «Schubert» tiene difícil parangón, ni siquiera «Síndrome» o «Sex» (también con Coque Malla dentro, aunque aquí parece que acaba de volver de la Cuenca de «Todo es mentira» con sobredosis de zarajos): pocas veces habíamos visto algo tan pedante, insustancial, insoportable y ridículo en una gran pantalla. Uno bendice a sus progenitores por ser hijo único y no tener que soportar hermanos tan tarados, idiotas y pejigueros como los que presenta este bodrio chapucero (aunque Castillo se crea Cassavetes, el sonido va y viene, el montaje es de primero de Imagen, se cuela un letrerito de función del vídeo en plena proyección...) e histórico, que más que un cero debería llevarse un doble cero, como el de Robert Parish. Solo hay una razón para aguantar hasta el final: Ben Gazzara (pero «ven» pronto). Cuando faltan cinco minutos, sale. Y nosotros, 301 segundos después, salimos también, pero pitando de la sala. Pobre Schubert. Haz «lieder» para esto.&lt;br /&gt;(CRÍTICA INÉDITA EN ABC)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«A golpes».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;4 de noviembre 2005&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Perrillas callejeras&lt;br /&gt;Director: Juan Vicente Córdoba.&lt;br /&gt;Intérpretes: Natalia Verbeke, Daniel Guzmán.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2005.&lt;br /&gt;Con mucho vaho de atardecer y lluvia en cursiva nos dejó las retinas Juan Vicente Córdoba con su estimable y ya lejana opera prima, «Aunque tú no lo sepas». Por eso ahora nos hemos quedado con la cintura más desencajada que Earl «La Perla» Monroe con este cambio de eje, que también podría interpretarse como una natural muda de peso, desde el semipesado (en el buen sentido) al gallo. Porque el «kikirikí» que ha inspirado desde hondo a Córdoba para su segundo filme es, según sus palabras, «un grito de protesta sobre la juventud actual de ese otro lado del jardín que es la periferia de Madrid». Más que gallo, gallito, pues en esta marmita «in the ghetto» sólo saca la cresta el que tiene los puños más diamantinos, la «pipa» más sucia y la pechera con más oro que Mr. T. Así, el cuadrilátero de la película se convierte en una barraca de coches de choque (por algo uno de los personajes es feriante) donde no paran de darse coscorrones un desfile de arquetipos de extrarradio tan fácilmente reconocibles como profundamente tópicos.&lt;br /&gt;El entrenador reinsertado peleando a la contra para que sus pupilos no caigan en la droga, que es «mú» mala, los chuletillas trapicheadores haciendo coros, el morito buena gente, el padre quinqui «mazo» desnaturalizado, la «peluqueri» experta en tintes fucsia... y todos, orbitando alrededor de la protagonista, una aspirante a «peseta» que se desfoga con el saco mientras acomete unos alunizajes en Serrano, planea unos asaltos de tanteo con su reaparecido papá y aguanta la barrila cansina de su «pandi» de banco del parque. Lo normal, pero sin ñetas. Tensando las cuerdas más hacia «Perros callejeros» que a «Cuerpo y alma», Córboda ensaya el enésimo «uno, dos, tres» sobre el binomio delincuencia juvenil-superación deportiva con cierto linimento esperanzador y neo-pata-realista en la ce ja. Al menos, las escenas pugilísticas son casi más creíbles que las de su ilustre predecesor, que no referente, «Million dollar baby» (aún no ha aparecido la Tyson femenina) y la Verbeke le pone todo su sudor y músculo «calorro» a su papel. Aprobadillo por puntos. Rescaten «Young Sánchez».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Elizabethtown».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;11 noviembre 2005&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Rockwell esquina Kerouac&lt;br /&gt;Director: Cameron Crowe.&lt;br /&gt;Intérpretes: Kirsten Dunst, Orlando Bloom, Susan Sarandon.&lt;br /&gt;Duración: 125 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Los viajes y las familias tienen, al menos, una cosa en común: suelen ser demasiado largos. Por eso Cameron Crowe, ese cineasta-gramola tan sinfónico como un supergrupo setentero, ha tenido la ocurrencia de cruzar ambos caminos y presentarnos un trayecto de hormiga hacia el árbol genealógico, y una merendola de domingo con el brazo bandolero como en el anuncio ese de «¿Te gusta conducir?». Así, todo mezclado y sin límite de velocidad ni fondo de depósito gasolinero. La cosa acaba por desbordarse si tenemos en cuenta que el argumento revisa páginas del álbum familiar del director, empezando por su gancho: la muerte del padre que obliga al hijo pródigo, urbanita y falsamente exitoso, a regresar de bruces a su núcleo duro y rural doméstico, tan estrepitoso y ajetreado como si, en vez de un velatorio, aquello fuese una Nochebuena gitana. En ese primer tercio de viaje, Crowe se luce metamorfoseándose en un Norman Rockwell de brocha fina para captar al vuelo tics, detalles y ceceos más de Kentucky que el coronel de los pollos.&lt;br /&gt;Tras una paradita para repostar, seguimos con la segunda etapa, centrada en el toma y daca enamoradizo entre chico y chica. Aquí el pie se levanta del acelerador, quizá porque eso de ligar por móvil (al menos, no es SMS) aún no encaja en la tradición alto-romántica antiparlanchina estilo «Tú y yo» o «Lost in traslation» (como mucho, los vodeviles «de teléfono blanco» cincuenteros) y porque el charco de lugares comunes y pellizcos cómplices se multiplica: como casi todos hemos padecido una pérdida cercana o creído tontamente en la amistad pura y hetero hombre-mujer, tirémonos a la yugular del espectador mientras su mano se tira al pañuelo. Un truco trampero y nostalgicoide en un filme presuntamente honesto, de regazo y con olor a pastel de calabaza con la permanente recién horneada. Y ya con el trasero hecho un cuatro, enfila la fase «¿Falta mucho para llegar?» en la que asistimos a una gincana musical solo apta para quinceañeros melómano-culturetas, como fue el propio Crowe. Y todo, para cruzar la meta conocida y birlarle el pañuelo (rojo cardíaco, claro) a la moza. Muchas alforjas para ese tute «regulero» e irregularísimo. Y eso que Kirsten es la perfecta granjera (o azafata, o catwoman) de al lado, Orlando pronuncia muy bien «fiasco» y la Sarandon está muy sandunguera contando anécdotas verduzcas. Pero, como dijo el maestro de Tom Petty, «it’s alright ma, it’s life and life only». Poco bueno y mucho no tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Los renegados del diablo».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;11 de noviembre 2005&lt;br /&gt;Texas, qué hermosa eres&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Director: Rob Zombie.&lt;br /&gt;Intérpretes: Sid Haig, Bill Moseley.&lt;br /&gt;Duración: 110 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Autotatuador profesional, admirador de Charles Manson, íntimo de Alice Cooper, fundador de la liendre-banda «jevorra» White Zombie, creador del cutre-«comic hero» El Superbeasto, y portador de unas botas que no se ha quitado en veinte años (asegura la leyenda, porque nadie ha osado comprobarlo en persona o pituitaria), a Rob Zombie probablemente no le nombren nunca hijo predilecto de su Massachusetts natal pero, como debe ser un tipo generoso, nos ha estampado en el cráneo una de las mejores películas de terror del año. Cosa meritoria, sobre todo porque deja en paños menores su filme seminal (el lisérgico y carruselero «La casa de los 1000 cadáveres») a través de volver al lugar del crimen más visitado en los últimos tiempos: «La matanza de Texas» y aledaños. Así, nos reencontramos con la tronadísima familia Firefly, con un poli malo pero con buen fondo (casi shakesperiano William Forsythe) estrechando el cerco mientras que cometen diversas tropelías, mutilaciones y demás menudencias.&lt;br /&gt;Zombie, cinéfago confeso del género (su pasión por Bela Lugosi le honra, aunque casi lapide la figura del crítico de cine friqui en uno de sus excéntricos personajes), sabe chapotear y guardar las formas ante tanta inmundicia y entraña, despachando una narración «clásica» (considerando el estilo en que se mueve, claro) y con momentos brillantes e insoportables que nos ponen la piel y el caldo de gallina. A la cabeza del vómito negro tenemos de nuevo al inenarrable y modélico «mad clown» Capitán Spaulding (brutal Sid Haig), seguido de cerca por el resto de parentela (donde destaca Sheri Moon, la esposa de Zombie, por si alguien duda de su rumbosidad) y una caterva de secundarios presidida por el finado gigante Matthew McGrory y el mítico Michael Berryman, esa versión shock art de Pierluigi Collina. Toques de videojuegos escalofriantes como «Manhunt» y «The suffering 2» y un desenlace que removería en su ataúd a Peckinpah completan este «pasote» con fundamento. Y estómago sucio. Putrefacto, más bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Chicken Little».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;18 noviembre 2005&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Esa cosa con plumas&lt;br /&gt;Director: Mark Dindal.&lt;br /&gt;Voces originales: Zach Braff, Joan Cusack, Garry Marshall.&lt;br /&gt;Duración: 85 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;¿Recuerda cuando le quitaron las dos ruedecitas laterales de la bici? Yo tampoco. Así que ahora tenemos una buena oportunidad de practicar lanzamiento de retina hacia aquellos maravillosos años, porque así es exactamente cómo se siente la Disney con esta película. Esto es, pasar de estar cómodamente instalado en el asiento de copiloto con Pixar conduciendo el bólido, a llevar ellos solitos las riendas de una señora película de animación por ordenador, en 3D y con todo el andamiaje ultramoderno que sea menester. Quizá por esta descompresión, «Chicken Little» hace unas cuantas eses en su «loquilandesco» arranque, donde no sabemos si finalmente va a tirar por el camino de una «turmix» a lo Tex Avery, un matasuegras metacinéfilo o un zafarrancho ranchero, granjero y hasta «shinchanero». Por suerte, o no, el rumbo se endereza rápido, dirigiéndose hacia un tobogán conocido, incluso por el más mocoso del lugar: «E.T.» mezclado con «El patito feo».&lt;br /&gt;Aunque, en justicia, Spielberg deshaga el empate y casi por goleada, porque, además del andamiaje argumental del marcianito perdido en la Tierra, también encontramos a las naves-lámpara de Ikea de «La guerra de los mundos» y a más de un trazo slapstick y «boomer» de producciones animadas como «Pinky &amp;amp; the Brain», «Tiny Toon» o, cómo no, «Roger Rabbit» («Los increíbles» también tienen una deuda con «Freakzoid!», las cosas como son). Y en eso Disney no engaña a nadie, porque por algo el director de la melodía animada es Mark Dindal, responsable de oreja y media del legendario conejo que soliviantaba a Bob Hoskins y, sobre todo, de esa maravilla de rizo y contenido (subversivo y todo) llamada «El emperador y sus locuras».&lt;br /&gt;Justamente ese tonillo «tasmaniesco» y algo frenopático, personificado en criaturitas tan inspiradas como el «tecno-brechtiano» Pepín Puercoespín o el Pez fuera del agua (puro Harpo Marx con escamas) es lo que más se amolda al argumento y a la naturaleza del trazo tridimensional, excelente en su expresividad facial y, sobre todo, corporal. Si a eso le añadimos un puñadito de guiños pop para los «mayorzotes», el chorreón de buenos sentimientos paternofiliales y la superación marginal marcas de la casa, ya tenemos perla navideña con más marcha que Stitch cafeinómano. Además, al menos hay dos personajes fetenes para el «merchandaising», así que operación redonda. Eso sí, mejor atar y bien atar a Pixar por si al pollo le da la gripe antes de tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Hermanas».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;25 noviembre 2005&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Abrazo (com)partido&lt;br /&gt;Directora: Julia Solomonoff.&lt;br /&gt;Voces originales: Ingrid Rubio, Valeria Bertuccelli, Adrián Navarro.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España - Argentina, 2005.&lt;br /&gt;Nadie (no nada, porque ya no es ente sino identidad) como el cine argentino para contar historias de encontronazos transoceánicos, miradas tendidas y puestas a secar al sol de la memoria, y frentes marchitas por el pasado dictatorial pero con ansias de reverdecer, aunque sea regadas por la labia. Como un fondo de tango pero sin música ni taconeo, en fin. Julia Solomonoff, que por algo fue segunda de a bordo de la Coixet, husmea en la vida secreta de las hermanas Levin, separadas durante una década y vueltas a unir por la sombra de su padre, víctima de una intolerancia común pero que aquí se personaliza e permea de forma admirable. Película de ida y vuelta, que no es lo mismo que revuelto de flashbacks, esta opera prima ensaya una neurocirugía apacible pero afilada sobre los últimos años, o décadas, de la traumática Historia del país.&lt;br /&gt;Pero nada de sangre alarmante o vísceras culebroneras: la peripecia familiar y los secretos y mentiras a voces se exponen de manera respetuosa y hasta brillante, aunque más de uno puede echar en falta algo más de nervio o menos happy end. Aunque de vez en cuando sanea el alma que el amoroso dolor sera largo y el olvido, corto. También el escenario promueve el «efecto mercromina»: un Texas más fantasmal que en «Los renegados del diablo», «no man’s land» idónea para enterrar reproches, aunque sea en cal viva. Por supuesto, la madrina de «Hermanas» es la interpretación mano a mano, y corazón a coraza, de Rubio y Bertuccelli, dos actrices con la cualidad prácticamente física de amainar una piara de tigres o azuzar un maremoto en un vaso de mate. Es muy fácil mirar y conjugar todos los tiempos verbales, y sentimentales, a través de sus dos pares de ojos, tan mágicos y quiméricos como el «aleph» borgiano. Tampoco hay que descuidar al resto del reparto, desde veteranos a noveles, con parada y fonda en el gran Eusebio Poncela. Moraleja: es mejor pegar con celo las páginas arrancadas de un libro que imaginarte el final y sufrir el epílogo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Feliz Navidad».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;2 diciembre 2005&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;¡Ah, qué guerra tan bonita!&lt;br /&gt;Director: Christian Carion.&lt;br /&gt;Intérpretes: Diane Krüger, Natalie Dessay, Benno Fürmann.&lt;br /&gt;Duración: 110 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Francia - Alemania - R.Unido, 2005.&lt;br /&gt;Una de Trivial, quesito fucsia: ¿qué película, perdón, obra maestra, censuró el mariscal Petain porque sus escenas de confraternización entre enemigos podían herir la sensibilidad de los valientes soldados? Efectivamente, listillo: «La gran ilusión», como recordaba el mismísimo Renoir en el reestreno allá por 1950 (por aquel entonces no había «director’s cut»), cuando por fin le dejaron probar que los alemanes «aún no eran nazis sino seres humanos», como explicaba con su socarronería provenzal y parisina. No es de extrañar que a Christian Carion esta frase y esta artillería pesada se le quedasen grabadas a fuego a la hora de rodar su segunda película. Porque «Feliz Navidad», salvando las distancias, intenta resucitar ese espíritu de fraternidad (con la igualdad y libertad pisándole los talones) que en estas entrañables fechas se apodera de casi todos los seres humanos, militares y teutones incluidos.&lt;br /&gt;El argumento es, efectivamente, una anécdota que en otras manos calenturientas y sentimentaloides se derretiría como la nieve tercermundista. Pero a Carion se le notan las ganas y la afición de rodar una película que, efectivamente, «te hace salir del cine mejor persona» (justo el efecto contrario que las novelas de su paisano Michel Houellebecq, aunque éste igual es más raelita que otra cosa). Así, construye una trinchera de personajes y paisanajes tan poco arquetípicos que, por ejemplo, un cura escocés parece un recluta italiano, un oficial alemán tiene el pálpito humano, demasiado humano, de una corista francesa, y un soldado francés posee el complejo paternofilial de un chaval inglés (menos pan sin sal que el nuevo Oliver Twist, si puede ser). Hasta el gato con doble nacionalidad es más dócil que un perro faldero. Todo, principalmente el gran elenco (incluso el pétreo Benno Fürmann), rebosa humanidad y buenos sentimientos, pero también desesperación, anemia de cariño y un humor famélico pero generoso que harían sentarlo en nuestra mesa, como el Plácido de Berlanga. Seguramente un Scrooge beligerante haría trizas este producto más o menos prefabricado para tocar la fibra navideña, pero nadie negará una simpatía por el débil parecida a ese anuncio de los socios republicano y franquista del Atlético de Madrid haciendo migas en plena Guerra Civil. Y es que los buenos estribillos («Noche de paz» o «La marsellesa») y los malos equipos unen mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Ojalá fuera cierto».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;2 diciembre 2005&lt;br /&gt;Director: Mark Waters. Intérpretes: Reese Whiterspoon, Mark Ruffalo. EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;El siempre maquiavélico Woody Allen imaginó, en «Edipo reprimido», al titánico espectro de su madre abochornándole en plena calle, acompañado por su mejor amiga, doscientos años entre las dos, y creciditas por acabar de ver «Cats». Más peligrosa visión, que diría Harlan Ellison, es la que urde Mark Waters («Chicas malas») en este filme, donde la aparecida es la propietaria de un coqueto apartamento que acusa de «okupa» al pobre hombre, viudo para más inri, que lo habita y paga. Un problema que en la vida real no resolvería ni el suplemento Inmobiliario de aquí al lado, pero que en el cine se solventa tan ricamente: comedia romántica habemus. Desde luego, el desenlace glucoso se adivina a la legua, pero al menos Waters tiene el detalle de adornar el trayecto con una serie de situaciones, gags y personajes (ese librero-médium parece el primo de «Napoleon Dynamite») que ayudan pasar el trago de cóctel San Francisco (el favorito de Marisol). La fetén Whiterspoon (incluso enjuta y con el mismo vestido) y el introspectivo (pese al apellido) Ruffalo, también. Y si no se molestan en recordar «Jeannie» o «El fantasma y la señora Muir», Waters tampoco nos sugiere «Ghost». Quid pro cuo. Pues eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Kirikú y las bestias salvajes».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;23 diciembre 2005&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;La llamada de la selva&lt;br /&gt;Directores: Michel Ocelot y Bénédicte Galup.&lt;br /&gt;Duración: 80 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Francia, 2005.&lt;br /&gt;Ante tanto «dibu» garrapiñado que se te incrusta a las muelas como un mejillón cariñoso, nada mejor que desengrasar y volver a la naturaleza primordial del trazo limpio con esta nueva entrega del entrañable personaje sobradamente conocido por su anterior filme, «Kirikú y la bruja». Hay que decir que, pese al éxito popular de que disfrutó (hasta hicieron videojuego para GameBoy, como los «mayores»), Michel Ocelot no planeó rodar esta segunda parte hasta dar con una historia y un resquicio por el colar a su diminuto héroe. Como la cosa era fácil viendo su envergadura, he aquí este puñado de fabulillas plenamente enraizadas con el sentir africano y «de la negritud», que diría algún cursi.&lt;br /&gt;Tanto es así que el abuelo-narrador asume el rol de «griot» cuentacuentos para cantar las nuevas proezas de Kirikú, que vuelve a salvar el pellejo de su tribu ante el ataque de hienas, bueyes endemoniados y fetiches de la malvada (aunque podría desfilar en Milán) Karaba. Y es que este filme no es secuela (recordemos que en la primera parte Kirikú daba el estirón gracias a quitarle la mala espina a su archi-rival) ni precuela, sino un inserto que se funde perfectamente con la piel de anuncio jabonoso de su antecesor. Así, comparte el mismo amor y respeto telúrico por la naturaleza, igual fascinación fabuladora y un look magistral que se agiganta en el episodio de la jirafa. Lo dicho, una nueva joyita de la animación europea y una propuesta imprescindible para los más pequeños. Qué grande eres, Kirikú.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35489664-115997904814385275?l=criticotecadecortijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/feeds/115997904814385275/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35489664&amp;postID=115997904814385275' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/115997904814385275'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35489664/posts/default/115997904814385275'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://criticotecadecortijo.blogspot.com/2006/10/2005-ii.html' title='2005 (II)'/><author><name>Javier</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/-c-ACquhIyDE/Tb3ok92d3KI/AAAAAAAABwQ/ZqLYyb_ihp4/s220/HNI_0004.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35489664.post-115997830615666807</id><published>2006-10-04T08:59:00.000-07:00</published><updated>2006-10-04T09:11:46.206-07:00</updated><title type='text'>2005 (I)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;«Días de Santiago».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;7 enero 2005&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;Maldita promoción&lt;br /&gt;Director: Josué Méndez.&lt;br /&gt;Intérpretes: Pietro Sibille, Milagros Vidal, Marisela Puicón, Alhelí Castillo.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Perú, 2004.&lt;br /&gt;Duración: 83 minutos.&lt;br /&gt;Curiosa película ésta cuya mayor virtud es prendernos en la memoria otras tantas con cuyo recuerdo se engrandece pero con cuya sombra se empequeñece. El horizonte líquido de «Taxi driver», la bruma podrida de «El cazador», la espuma de la rabia de «Nacido el 4 de julio», por no hablar del pozo arrabalesco de «Ciudad de Dios» o el romance de casquería incestuosa de Arturo Ripstein son algunas de las ruidosas páginas que pasamos mentalmente según contemplamos la breve peripecia de Santiago, ex guerrillero aún con el sabor del machete selvático en los dientes, pero con otro pestazo mucho peor (la inadaptación urbanita y la ignorancia social) repitiéndole cual morcilla de Burgos a cada paso.&lt;br /&gt;Josué Méndez asfalta con la pulcritud (atropellada pero pulcritud al fin y al cabo) de las «operas primas» tal camino de espinas, con numerosos meandros y callejones apenas vislumbrados -casi todos, estancados y con olor a cloaca- y un retrato al aguafuerte de su antihéroe, cuya mirada ceñida y bruñida impide en más de una ocasión acceder a su laberíntica y farfullera sesera. Una crónica del desamparo que carece de la pegada de otros viajes a ninguna parte (aún queda reciente «María llena eres de gracia») pero que atesora campos magnéticos y monólogos runruneantes capaces de tumbarte de un sorprendente directo al hígado, como el del verdugo Hopkins al gambito De la Hoya hace unos asaltos. Aunque a veces se tenga la impresión de no estar invitado a este pantano de leones enjaulados que se llaman crípticamente «promoción» los unos a los otros. Pero merece la pena, al menos, pegar la oreja y tomar nota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«14 días de vida».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;14 enero 2005&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;Maqueando el «maco»&lt;br /&gt;Director: Roland Suso Richter.&lt;br /&gt;Intérpretes: Kai Wiesinger, Michael Mendl, Katharina Meinecke, Sylvia Leifheit.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Alemania, 1997.&lt;br /&gt;Duración: 100 minutos.&lt;br /&gt;Ya sabemos cómo se las gasta el cine alemán entre rejas desde ese maquiavélico y aleccionador «El experimento», así que un nuevo menú (aunque tenga varios años más de antigüedad) de régimen penitenciario con puré de patatas no tendría que sorprender a nadie. Como tampoco el rocambolesco arranque y premisa de la película, con un abogado más chulo que un ocho que ingresa voluntariamente en prisión por culpa de un quítame aquí unas multas de aparcamiento (tomad nota, burladores de las «zonas azules») para darle publicidad a su mustio bufete. Comparado con algunas argucias de ciertos picapleitos ibéricos, con su troupe de jamonas de todo a diez millones, pecata minuta. Justo ahí nos pone el director la primera piedra en el camino o en el zapato: aceptar como acompañante de la siguiente hora y media a un botarate al que sospechamos, y hasta deseamos, que los catorce días a la sombra se multipliquen al menos por otros catorce. Por supuesto, tal mal fario se cumple, aunque tal vez el nervio de la narración hubiese ganado en intensidad si Richter se hubiese ceñido a esas dos semanas de gota malaya.&lt;br /&gt;Entonces, se cambia de eje, identificándonos de pleno con el pobre pardillo, al que por cierto da vida un espléndido Kai Wiesinger con inmejorable expresión de bocata de lima sin limón, claro. Y desde ahí empezamos a saborear el salitre de los barrotes, uno de los regustos preferidos del séptimo arte de ayer y de siempre (¿será porque una sala de cine tiene algo de celda de aislamiento para condenados a cadena perpetua cinéfila también voluntaria?), y a detectar unos cuantos de sus tics y lugares comunes, bien sea la ducha, la lavandería, el patio o el palillo en el colmillo del celador. Lástima que los grilletes de este segundo tramo no estén tan bien calados, con la demasiado elíptica relación con la psicóloga, el plan de fuga algo embrollado y una tajada jurídica sin la guarnición de los banquillos de madera noble. De cualquier forma, una película de las de crimen, castigo y redención de esas que nunca hacen daño a la vista, a pesar de que acarrea la bola encadenada con el tonelaje de tanto prisionero ilustre en nuestra memoria cinematográfica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Conversaciones con mamá».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;14 enero 2005&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;«Vieja» no hay más que una&lt;br /&gt;Director: Santiago Carlos Oves.&lt;br /&gt;Intérpretes: Eduardo Blanco, China Zorrilla, Ulises Dumont, Silvina Bosco.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Argentina, 2004.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Hay películas con ADN de suavizante terso y mimoso: cualquier material que toquen, por muy áspero y de estraza que sea, acaba convirtiéndose con su caricia en un borlón esponjoso, igual que la pantera rosa en ese famoso gag donde se metía en la lavadora y salía como un asterisco nazareno y levitante. Tal es la maquinaria de esta bella y sencilla pieza cuasiteatral: toda la roña y mugre del protagonista masculino (un mediocre tipo de mediana edad con telarañas haciéndole el corralito) y, por extensión, de la sociedad argentina de los últimos años, quedan purificadas al contacto de la protagonista femenina: la anciana madre del gachó, a quien intenta convencer de que abandone su apartamentito y arrancarle unos pesos para que no le embarguen el todoterreno de tiempos mejores.&lt;br /&gt;El proceso no dura ni mucho ni poco: exactamente lo justo para que en la cara de revuelto de acelgas rehogadas de Eduardo Blanco aflore esa sonrisa dentona a la que Campanella nos ha acostumbrado a tutear. Un lavado de espíritu milimétricamente medido por Santiago Oves, director y guionista, que perfila cada baldosín por el que pisan madre e hijo con la cadencia de un vals tanguero de cadencia implacable. Aunque no sólo de duelo interpretativo vive el filme, sino que la irrupción de la tercera pata del triángulo (ese buscavidas anarco al que da vida Ulises Dumont) completa el clan de carencias y necesidades mutuas, coronadas con un apéndice final que puede recordar a «Solas», por citar una cima del cine «cardíaco». Sería justo, e indocumentado, decir que éste es el trabajo de la vida de China Zorrilla, aunque tal vez sí la culminación de todos los matices, gestualidades, arrugas y hasta falsas senilidades que sus ochenta y pico años han sembrado en su apacible rostro. En fin, una joyita más tierna que el Día de la Madre, nunca mejor dicho, y que tampoco pierde el norte denuncia y «terapista» del último cine argentino. Que no es precisamente poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«El último golpe (The last shot)».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; 21 enero 2005&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;No me apuntes que no te ruedo&lt;br /&gt;Director: Jeff Nathanson.&lt;br /&gt;Intérpretes: Matthew Broderick, Alec Baldwin, Joan Cusack, Toni Collette, Calista Flockhart.&lt;br /&gt;Duración: 100 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2004.&lt;br /&gt;Hasta que algún listo con boina de chef invente algo así como la «deconstrucción de la comedia americana», está por demostrar que una espuma de gags de los de codazo ingenioso y puyita al hígado y una premisa servida en porcelana de Seèvres sirvan para trabar y cimentar hasta la médula una señora película de risa. Tal es la carencia nutricional de «El último golpe» (no confundir con la de Mamet, y mucho menos con su también metacinéfila «State and Main», prodigio de escritura constructiva), y eso que el guionista le puso los puntos sobre las íes al último Spielberg aeroportuario, aunque el visionario Rey Midas sólo necesite en mente las letras de su gorra de béisbol. Por si fuera poco, la condición de «basado en hechos reales» le hace flaco favor al filme, ya que el público tenderá a pensar eso de que la realidad supera a la ficción, cosa que el rocambolesco argumento sugiere a fuego: un agente federal patizambo se hace pasar por productor de Hollywood para camelar a un director pardillo con la intención de introducirse «en la industria» y así desmantelar al mafioso sindicato de camioneros -que desde «F.I.S.T» ya sabemos cómo se las gastan-, que es quien controla el cotarro (y yo que pensaba que eran las empresas de catering...).&lt;br /&gt;Quizá por su condición de recluta novato, Nathanson no despacha hasta la bola su presunta estocada contra los estudios, por mucho que se permita una leve banderilla contra la mano que le da de comer: la Disney o, en su defecto, Touchstone Pictures (por cierto, otra de las productoras del filme es Burro Production, lo que también da una idea del rebuznador y poco mordedor clima humorístico del proyecto). Así, los más celebrados chistes de la función, como la charla entre los protagonistas en el avión, las locas localizaciones en Rhode Island o las salidas de tono de la diva interpretada por Toni Collette se diluyen en la balsa de aceite de esta sofisticación de las charlotadas «buddy-movies» de hace un par de décadas. Hasta la intervención de ese seguro de vida cómico que es Joan Cusack (con chascarrillo incorporado dirigido a Harrison Ford, por aquello de tener a Calista como vecina de reparto) luce menos que un koala de Armani. Eso sí, el metraje discurre sin hacer daño a nadie (ni siquiera cerebral), siempre que no pensemos en la cornucopia de películas sobre rodajes disfuncionales que han poblado y poblarán el ombliguero mundo del cine. Y es que reírse de uno mismo siempre suele ser una operación terriblemente hipócrita, aunque tenga fama de sana. Y del FBI no digamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«El grito».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;28 enero 2005&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Terror pelado&lt;br /&gt;Director: Takashi Shimizu.&lt;br /&gt;Intérpretes: Sarah Michelle Gellar, Jason Behr, Clea Duvall, Williams Mapother, Kadee Strickland, Bill Pullman.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU./Japón, 2004.&lt;br /&gt;Duración: 92 minutos.&lt;br /&gt;Ya huele. Casi, casi, apesta. A chamusquina, cuerno quemado o a muerto, aunque nadie haya sido. Y es que el nivel de descomposición del cine de terror oriental que llega a los circuitos comerciales (en los festivales arrabaleros se cuecen otras mutaciones) va siendo tan alarmante como temido. Con la trompetilla de «Llamada perdida» aún taladrándonos el tímpano, nos llega este remate-remake yanqui de «La maldición», franquicia que, entre secuelas, eslabones directamente para vídeo y otras psicofonías casi alcanza la media docena de entregas culebroneras, todas dirigidas por Takashi Shimizu, que ya es fijación. Esquivando antecedentes más o menos atinados como el danés Ole Bornedal con su «Vigilante nocturno», el cineasta nipón translada ladrillo por ladrillo su deslumbrante (las cosas como son) opera prima hacia dominios americanos, aunque sin salir de Japón, en un requiebro que igual entusiasma a algún teórico del «feed-back» ensortijado.&lt;br /&gt;Y la operación le sale con dos pies izquierdos: todo lo bueno de la cinta original se calca susto por susto y escalofrío por escalofrío en esta fotocopia, y todo la primigenia hojarasca argumental y ambiental se limpia con un guión diáfano y «domesticado» para el paladar palomitero del imperio (igualito que el caso «The ring», curiosamente), dejando tan mosqueante historia original en los paños menores de un cuentito de casas encantadas y crímenes pasionales corriente y moliente. Por supuesto, los fichajes de la cazavampiros Geller (si asomara el hocico Scooby-Doo...) o Bill Pullman con cara de «jet lag» no aportan nada al gazpacho tibio. Eso sí, al menos Ted Raimi (el inefable hermano de Sam, productor de la película) al fin tiene un papel «de categoría», aunque sólo sea porque sus ojillos mandarines no desentonan en el ambiente. Pues eso, menos lobos y menos gritos, Milagritos. ¿Hace un "Toshio versus Shin Chan" para el próximo capítulo, mister Shimizu?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Bob Esponja. La película».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;28 enero 2005&lt;br /&gt;Mar pero que muy adentro&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;Directores: Shern Cohen y Stephen Hillenburg.&lt;br /&gt;Intérpretes: Dibujos animados y David Hasselhoff.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2004.&lt;br /&gt;Si Jacques Cousteau hubiese localizado en sus garbeos a este ente esponjiforme mezcla de Pedro Ruiz haciendo de Petete (o entrevistando a Dios, da igual), Jaimito Borromeo y el retoño de la familia Monster, seguramente habría colgado el gorro encarnado para dedicarse a ser protésico dental. Porque el tal Bob Esponja tiene su guasa, y no digamos cuando se junta con su colega la estrella de mar Patrick,cuyo abisal coeficiente neuronal haría que le echasen de algún «Gran Hermano Submarino» por abusón. Precisamente por ello son dos de los cracks de Nickelodeon, factoría animada que se bambolea entre el algodón dulce de Disney y el «speed» cafeinómano de Cartoon Network, línea «Dexter» y «Vaca y pollo» (tus fans no os olvidamos). Ahora le toca su puesta de largo utilizando el viejo truco para estirar metraje de un hábitat televisivo tradicional: como la cosa va de viaje cuasi-iniciático para recuperar un objeto perdido (la corona de Neptuno, «ná» menos), pues añadimos unas cuantas paradas y etapas extras y listo.&lt;br /&gt;Gozosamente extravagante y con ingenios de lo más felices y rampantes (¿a que siempre se han preguntado cómo se ducha una esponja? Pues aquí está la solución al dilema), el gurú Hillenburg y su compinche Cohen nos meten por la vía convencida en su acuario loquilandiano, que crepita cual campana de palomitas en hora punta. Mientras acompañamos a este dúo empapado en gracejo nos sorprenden guiños y pedorretas tan brutales como ese presunto final de Bob (¡puro «Duelo al sol»!), ese animado número musical a lo Danny Kaye sorteando peligros de brinco en brico, esa jarana de pompas de jabón que demuesta la ambigüedad de lo naif y, de remate, ese glorioso cameo de un almidonadísimo David Hasselhoff con bermudas y a lo loco cual barco ebrio «rimbaudiano». Lástima que la brillante animación se derrita un poco cuando aparece el «malo» de carne, escafandra y hueso y, en fin, que no podamos disfrutar de la voz de la sirenita Scarlett Johansson al no dispensarse copias en versión original. Por lo demás, un guateque burbujeante de primera para no tan grandes y no tan chicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Entre vivir y soñar».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;28 enero 2005&lt;br /&gt;París, ¿qué las das?&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;Directores: Alfonso Albacete y David Menkes.&lt;br /&gt;Intérpretes: Carmen Maura, Alex Brendemühl, Manuel Manquiña, Marta Etura, Thierry Lhemitte.&lt;br /&gt;Duración: 100 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2004.&lt;br /&gt;Tras meterle un supositorio frenético y atómico al cine español de los noventa (ahora le vendría mejor una cataplasma calentita), el tándem Albacete &amp; Menkes, según su sagrado «catón» almodovariano, cambió el plumón fucsia por el aguijón melancólico en «Sobreviviré» y «I love you baby», aunque la muñeca de su estilo seguía pareciendo un tiovivo. Ahora, continúan aunando ambas tradiciones ya ancestrales en su último largometraje, en el que visten a la «icónica» Carmen Maura con la pana de Martínez Soria y la plantan en un París de «techni-musical» de la Metro para ¿salvar? a su grisáceo matrimonio buscando a su príncipe azul de adolescencia. Pero, como a falta de principito bueno es patito feo, la mujer se tiene que confirmar con un vecino aficionado a los tiestos y los foulards que interpreta, con su prodigioso hieratismo cual picadura de medusa californiana, Alex Brendemühl.&lt;br /&gt;Sin ánimo de hacer comparaciones odiosas con otros encantados enamoramientos en la Ciudad de la Luz (ni siquiera el «sexo oral» de «Antes del atardecer»), el nivel de chiribitas deseado por los autores no acaba de cuajar ni hacer mezcla con la historia, con esquirlas algo pedestres, a pesar de que la solvencia de Ángeles González-Sinde es mayor que otras guionistas de cabecera del dúo dinámico. Tampoco ayudan mucho los trasnochados tópicos y concesiones que taladran la credibilidad de ciertos personajes, como la hija adolescente, el flashback setentero o la «vichyssoise» como afrodisiaco casi arguiñaniano. Y, aunque de la extraña pareja salen algunos fogonazos y centellas de amable degustación (la nota cursi la da el contexto, que conste), mucho nos tememos que seguiremos sin saber qué tercera cosa hay entre vivir y soñar, que decía Machado. Mejor adivinarla sin coger el tren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Los padres de él».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;4 de febrero 2005&lt;br /&gt;Moribundos de risa&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;Director: Jay Roach.&lt;br /&gt;Intérpretes: Robert De Niro, Dustin Hoffman, Ben Stiller, Barbra Streisand, Blythe Danner, Teri Polo.&lt;br /&gt;Duración: 115 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2004.&lt;br /&gt;Pregunta retórica para arrancar: ¿por qué las secuelas de megaéxitos cómicos parecen merenderos entre amiguetes contándose chistes de gangosos y celebrando batallitas con vapores de «¡hip, hip hurras!»? Vista la tesitura, casi es de agradecer que, en estos tiempos de trile y birlibirloque, unos tipos tan cuasimíticos como De Niro, Hoffman y Streisand se calcen las honestas bermudas de pesca y queden para echarse unas risas gaseosas, endiñarse unas costillas estilo Carolina del Sur y, si de paso nos forramos aún más con el resultado de la resultante «home movie», mejor que mejor, que los vicios están muy caros, ¿verdad toro salvaje? De hecho, parece que, en cualquier momento de esta película, sus protagonistas van a mandar al estanque de nenúfares el guión para dar rienda suelta a su compadreo: «¿Qué tal Bobby, harás alguna buena película esta década o seguirás al tran-tran?»; «Hombre Barbra, dichosos los ojos y patas de gallo. Ideales tus anteojos color chicle de ciruela»; «¿Conocéis a Ben? Es un buen chico. Intenta tener gracias. A veces lo consigue». Y así dos horazas.&lt;br /&gt;Por consiguiente, la reunión entre los clanes Focker y Byrnes destila una complicidad apriorística y un talante relajado que en ocasiones se amolda como un guante a la mínima excusa argumental («cuando el suegrazo de la CIA encontró al locuelo padre de la inútil criatura», más o menos) que presenta el tándem Roach/Herzfeld, en un estilo entre «gonzo» y vodedilesco inglés a lo Ray Cooney y John Chapman que quizá les sirva de ensayo a su siguiente proyecto en común: un remake de «El guateque» (que Dios nos pille confesados). De todas formas, y pese a algún gag tronchante y el buen rollo general, tampoco dice mucho de una comedia el que lo más celebrado del show sea: a) un chucho que pide a gritos un poco de bromuro en la merienda, b) un niñito que pone unos morros encantadores al decir «gilipollas», c) una teta postiza debajo del careto de De Niro y d) el trasero en pompa y embuchado de Barbra Streisand. La familia polidisfuncional, ese chollo de institución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Domicilio privado».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;11 febrero 2005&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Aquí no hay quien viva&lt;br /&gt;Director: Saverio Costanzo.&lt;br /&gt;Intérpretes: Lior Miller, Mohammad Bakri.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Italia, 2004.&lt;br /&gt;Ni siquiera la luciérnaga del reciente «cese de hostilidades» entre palestinos e israelíes puede convertir en anacrónica esta pedrada envuelta en celuloide urgente. Saverio Costanzo, italiano con los baúles siempre al hombro, remueve el recuerdo de otro compatriota de fatigas, Vincenzo Natali (aunque sea de Toronto), cuya deslumbrante «Cube» también presentaba unos personajes encerrados en un mecanismo estrujante y pesadillesco. Con este referente en una esquina y «El ángel exterminador» en la otra se valora mejor la odisea (encima basada en hecho reales, como no podía ser menos) de una familia cuya casa tiene el espinazo partido por la frontera entre Israel y Palestina, circunstancia aprovechada por el ejército judío para ocuparla marcialmente. La soga al cuello de la historia es aflojada por Costanzo gracias a la entereza y resignación con que engalana a las «víctimas domésticas», así como a su ecuanimidad al demostrar que, en el fondo, soldados y secuestrados son caras de una misma moneda: la del miedo no a lo desconocido sino a lo no deseado, que es peor. Lástima que el desenlace sí palpe el baldosín falso de la ambigüedad dentro de un conjunto de alta precisión y presión, incluyendo la hitchcockiana secuencia de la muchacha espía en el armario. Al final queda una certera apología de la resistencia activa, que no siempre se resuelve a tiros, y la moraleja de que la convivencia a la fuerza bajo un mismo techo o terruño no es saludable medicina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Amor idiota».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;11 febrero 2005&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;Serás tonto, mas tonto enamorado&lt;br /&gt;Director: Ventura Pons.&lt;br /&gt;Intérpretes: Santi Millán, Cayetana Guillén Cuervo, Mercé Pons, Marc Cartes, Jordi Dauder.&lt;br /&gt;Duración: 93 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España - Andorra, 2004.&lt;br /&gt;Hacia Ventura Pons sólo hay una forma de acercarse: esbozando un retrato tan intermitente como el que él mismo ensayó con el sin par Ocaña en su lejanísima «opera prima». ¿En qué se parece la parda «Rosita, please» a la mimosa «Caricias», o la intimista «Actrices» a la rumbera «El gran gato»? Quizá tantos y casi siempre valiosos caminos hayan desembocado en este «Amor idiota», maletín costurero que convierte su espontaneidad, libérrimo albedrío y «dogmatismo» (de la talla 95) en escudo contra el que rebota cualquier reproche. Porque aquí hay de todo, como en botica: historia de un idiota contada por él mismo (como escribiera Azúa), crónica de una obsesión casi a la mejicana, radiografía de la nihilista e hipercongestionada sociedad moderna y, sobre todo, borbotones de un romance caníbal a golpes y dentelladas, y a tontas y a locas. Y aquí llega el segundo indulto de la tarde, parapetado en eso de que en el amor y en la guerra urbana vale todo: nos creemos el «flirt fou» entre Sandra y Pere-Lluc porque, en el fondo, todos hemos imaginado locuras semejantes o peores, y así olvidamos la escasa posibilidad y credibilidad de, por ejemplo, ver a la mujer del jefe colgando banderolas en plan obrerete «blue collar» (Cayetana, queremos un taconazo de aguja tuyo), comprobar cómo el protagonista (estupendo Santi Millán, que vuelve a demostrar el axioma «buen cómico, buen actor») viaja «iniciáticamente» a Argentina como quien se da un «voltio» por las Ramblas o asistir a alguna clase de filosofía estoica bilingüe y sin que se enrede la lengua o el «coco» a pesar del jardín de marihuana que la rodea. Morir de amor debe ser vivir así. Por cierto, ¿el literario y viejo zorro Pons abusaba tanto de la voz en off o son impresiones nuestras? Lo dicho arriba: pongamos el intermitente y a otro retrato, seis más cuatro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Para que no me olvides».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;18 febrero 2005&lt;br /&gt;La muerte y la doncella, ambas dulces&lt;br /&gt;Directora: Patricia Ferreira.&lt;br /&gt;Intérpretes: Fernando Fernán-Gómez, Marta Etura, Emma Vilarasau, Roger Coma.&lt;br /&gt;Duración: 106 minutos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2005.&lt;br /&gt;Quizá sin proponérselo, he aquí una película-modelo para sacar al cine español de su mediocridad unánime (perdón, casi unánime, que si no viene el maestro con la garrota). Porque en «Para que no me olvides» convergen dos líneas de actuación que, sobre el papel, garantizarían taquilla y fondo de cohesión cualitativo: la muerte muy en directo y el «sentimiento catártico», piedra filosofal que, según Patricia Ferreira, mueve los ejes de la carreta del mejor cine europeo. Y como pasadomañana hay que ponerse la pañoleta unionista, no es cuestión de nadar contracorriente. Por una vez. Eso, unido a unas gotas de «síndrome de trinchera» de nuestra Guerra Civil, y a cualquiera le podía parecer que la mezcla cuaja hasta en un barreño de mercurio.&lt;br /&gt;Sin embargo Ferreira, a pesar de que viene de ser «alquimista impaciente», es demasiado buena directora y artesana como para conformarse con fórmulas magistrales. Así, dota a su tercer largometraje del antídoto contra la amnesia con que deslumbró en su opera prima, «Sé quién eres», aunque los hilos con que rescata esa materia gris y ocre llamada recuerdo no son eléctricos sino de pura fibra. Una vuelta de tuerca y calcetín de su milimetrado estilo que, en teoría, podría lastrar el enorme componente emocional, encima a varias bandas, que inunda las vidas cruzadas de unos seres con la sombra de la ausencia mordiéndoles el cuello como la pajarita de un camarero novato. Pero poca frialdad hay en la amargura sorbida de la madre tronchada que encarna una magnífica Emma Vilarasau que demuestra que, para el papel de mujer de mediana edad sufridora y luchadora, hay vida más allá de Adriana Ozores (todo un alivio, sobre todo para ella). Y hielo que quema es lo que transmite esa pequeña gran actriz que es Marta Etura, que desarma tanto cuando ríe como cuando deja de hacerlo. De Fernán-Gómez sólo cabe añadir que, definitivamente, no es de este mundo (véase lo que «desentona» en la escena del asilo de ancianos); algo que él se encarga de demostrar bien sea mesándose la barba de Zeus u ocultándola con la servilleta de Saturno. Y todos ellos, fenomenalmente engarzados en el guión de Ferreira, con un tramo final en estado de gracia literaria y reconciliadora. Quizá por momentos sobren tópicos, falten matices y fallen detallitos (los chinos de las tiendas de fotos no apuntan tu nombre sino te invitan a que lo hagas tú) en este falso bolerazo con olor a vals, pero ya se sabe: la memoria es imperfecta y caprichosa. Igual que el cine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Napoleon Dynamite».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;25 febrero 2005&lt;br /&gt;Orgullo freak&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Director: Jared Hess.&lt;br /&gt;Intérpretes: Jon Heder, Jon Gries, Aaron Ruell, Efren Ramírez.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2004&lt;br /&gt;Duración: 86 minutos.&lt;br /&gt;Si usted es de los que gastaba calcetines violeta en clase de gimnasia, aceptaba al radiador de la última fila como animal de compañía, emulaba el diseño polaco (escuela Klimowski) en las clases de pretecnología y recordaba, y aún recuerda, el nombre de TODOS los villanos de Mazinger Zeta, no lo dude: ésta es su película. Más bien, su país. Porque incluso en «La parada de los monstruos» había alguien normal. Aquí no (así no hay peligro de abusones). Todos, absolutamente todos los que pululan por los alrededores de este tal Napoleon Dynamite (dadme un nombre molón, aunque ya lo usase Elvis Costello en el 86, y moveré el mundo) son de una raza de perros verdes que parecería en extinción si no fuera por ese vecino que nos mira oblicuamente en el ascensor, ese frutero que jurarías se hace la manicura o aquel compañero de trabajo con un tatuaje en el meñique que reza «Viva la Atari 2600 y Sigue, sigue Sputnik». Así que, en realidad, lo que Jared Hess ensaya aquí es puro neorrealismo. Versión Idaho, pero neorrealismo.&lt;br /&gt;Una Liga de Hombres Estrafalarios tan arraigada en el «llano yanqui» -desde John Waters a Wes Anderson (de «Academia Rushmore» al cielo), desde Beavis a Beck y desde Robert Crumb a Peter Bagge- que daría para una parrafada ensayístico-sociológica que, sinceramente, no nos apetece mucho lanzar. Así de contagioso, glorioso y por momentos irritante es el grado supremo de estupidez (de tú a tú, no por encima del hombro snob estilo Farrelly) que destila este brutal y demencial salto de eje de la comedieta adolescente -aunque del baile de final de curso no nos libramos; eso sí, menudo bailecito- donde Sartre es en realidad un chaval con afro pelirrojo con un hermano «Perdulí» (resucitemos «Mamá es boba») adicto a los chat poético-festivos, un tío anclado en el 82 (colosal Jon Gries) y una amiga fan de las fotos con efecto ingrávido setentero. Cuidado con esta gente. Parece que vegetan. En realidad, maquinan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Hitch»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El terror de las nenas&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;Director: Andy Tennant.&lt;br /&gt;Intérpretes: Will Smith, Eva Mendes, Kevin James.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2004&lt;br /&gt;Duración: 115 minutos.&lt;br /&gt;Ayuda a quemar muchas etapas intermedias tender paralelismos entre «Hitch» y «Torrente»: ambos son perfectos trajes a medida, o vehículos «tuneados», para sus respectivas estrellas, y a ambos les cuelga con alfileres un manual de estilo para el acoso y derribo del sexo opuesto. La diferencia, como siempre, está en las formas: finas huellas de perfume guerrero «pour homme» aquí, o lamparones de bocata de calamares alto en glutamato allá. Pero, epidermis adentro, los dos piensan en lo único. Por consiguiente, resulta tan difícil echarle el guante y pillarle el truco a esta película si no se digiere a Will Smith como a la otra si no se traga a Segura. Hechas estas aclaraciones de tanteo, pasemos a la alta montaña. Bueno, a los repechitos (de la Mendes hablamos luego, por cierto).&lt;br /&gt;Así que tenemos al príncipe de Bel Air en su terreno zumbón interpretando a un semi-invisible personaje, más mamporrero -horrible palabra, y más en año cervantino- que Cupido, que se dedica a «hacer que se suelten» algunos pardillos urbanitas ante la «gachí» de su vida, o de su fin de semana. Por suerte, el «señorito Will» y su infinito morro convierten tal personaje no en un temible sosias del que interpretó en «La leyenda de Bagger Vance», sino en un buscavidas afromediterráneo estilo Celentano o Tony Leblanc versión «blaxploitation». Así, la película adquiere un sano compadreo en su primer trecho, que nos recuerda a filmes tan entrañables y gallardos como «El knack y cómo conseguirlo» o «Elígeme», mientras nos descubre el talento cómico bañado en gelatina de Kevin James, ese John Candy levemente «woodyalleniano». Lamentablemente, la cosa recula en su segunda mitad, cuando el cazador queda cazado gracias a una mordedora y embuchada Eva Mendes, tan improbable heroína romántica como Salma Hayek en «Sólo los tontos se enamoran» (otro pestiñete de Tennant), coyuntura que hace tambalear el prestigio del tal Hitch -véase la ñoña y torpona primera cita en la isla de Ellis-. En fin, un filme-gominola ideal para que los yuppies lo comenten mientras esperan turno en el carrito de hot dogs y que, igual que el cine porno, no nos descubre nada nuevo bajo el sol: labia y jeta para ligar, y timidez y lírica para el altar. Encima hasta rima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«El penalti más largo del mundo».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; 11 marzo 2005&lt;br /&gt;Por la mínima&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;Director: Roberto Santiago.&lt;br /&gt;Intérpretes: Fernando Tejero, María Botto, Marta Larralde, Javier Gutiérrez.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2005.&lt;br /&gt;Duración: 101 minutos.&lt;br /&gt;A falta de que Mahoma (que no Mahou) venga y arregle la cuota de pantalla, el cine español sigue peregrinando a la montaña. O a la mina de la comedia costumbrista-balonpédica, filoncete semiprecioso al que aún le quedan algunos dividendos que arañar. La pizarra es sencilla: colocar en un futbolín a una serie de «pavones» de barrio con las botas más tiznadas que un gitanillo rumano y dejar que se muevan y pataleen según su «mundología» particular. Con suerte, algún gol-canica se colará. Así ha obrado el semidebutante Roberto Santiago (seamos benévolos y consideremos «Hombres felices» un estreno en falso) que, teórico seguidor de la escuela anglo-merengue, confía su estrategia en el patadón al área chica y que el delantero-palomero se lance a la carrera en pos de la red. Lástima que el presupuesto no dé para fichar a Ronaldo (cuando era figurín y no figurón) sino a un Fernando Tejero que, aunque buen actor y mejor persona, y pese a sus estiradas a lo Paco Buyo, todavía le faltan callos en los guantes para ser jugador-franquicia de una señora película.&lt;br /&gt;Así, el «mister» Santiago comete un habitual fallo técnico: descuidar las bandas, en este caso las intrahistorias de los «pringadillos» habitantes de esa masa social de extrarradio que gravita alrededor del Estrella Polar C. D. Y eso que intenta cubrir todas las posiciones, desde el trasunto inmigrante con el novio de la muy entregada María Botto, al desempleo picaresco (en esto sí que es pura escuela británica) o las crónicas desde el andamio radiadas por un «líbero» Javier Gutiérrez que se ha mudado del barrio de Salamanca en «Borjamari y Pocholo» al arroyo sin traumas aparentes. Así las cosas, el 4-4-2 se concentra en la pachanguita sentimental de Fernando y Cecilia (Marta Larralde sigue progresando muy adecuadamente), sabrosa cual ragú de calamares pero con el mismo componente nutricional que el plato del día de un chino de barrio (no un asiático, que son lo mismo pero con metacrilato en vez de guirnaldas draconianas). Pero para pasar sin complicaciones ni catenaccios el carrusel ocioso dominical funciona, porque, ya se sabe, no hay enemigo pequeño, los partidos duran noventa minutos, somos once contra once y con la afición a muerte. El cine-fútbol (no confundir con cine-fórum) es así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Sospechoso cero».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;11 marzo 2005&lt;br /&gt;Loco mata a locos&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Director: E. Elias Merhige.&lt;br /&gt;Intérpretes: Aaron Eckhart, Ben Kingsley, Carrie-Anne Moss.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2004&lt;br /&gt;Duración: 100 minutos.&lt;br /&gt;De un tipo que elige el tortuoso «así se hizo» del «Nosferatu» de Murnau como opera prima «oficial» (no contamos la inclasificable «Begotten») en «Shadow of the vampire» se puede esperar cualquier cosa. Incluso cierta innovación, desenfoque y «tirar p'alante» en un subgénero tan trillado como el policiaco, donde ya nos sabemos al dedillo cada procedimiento anticriminal, cada vaso de café aguachirlado de medianoche y cada cara de «clic» cuando al héroe se le enciende la bombilla al descubrir la super-prueba que, por supuesto, siempre estuvo delante de sus narices. Por algo el «intríngulis» del filme es el concepto de «sospechoso cero» del título, una especie de anti-serial killer que los mata sin ton ni son y sin dejar pautas ni flecos. También tiene su gracia incluir a un segundo gato a la caza del ratón, con el agravante de que tiene las tuercas aún más flojas que el villano. Y, para rebozar tanto revuelto, nada mejor que un look de videoarte ochentero (así se salva el temible «síndrome telefilmero»), curioso aunque perdido intento de emular la visión subjetiva del médium de marras y de su poli burlado, también con importantes tiovivos neuronales. Pero a Merhige le pesa demasiado su tótem de cabecera, que no es otro que «El corazón de las tinieblas» conradiano, y convierte el puzzle argumental en mareada sopa de letras y, sobre todo, números, que no acaba de convencer ni prácticamente interesar al respetable ni casi a su reparto, exceptuando a un Ben Kingsley cuyo atroz doblaje al español nos escamotea cuarto y mitad de su interpretación (habrá que esperar al DVD). En fin, un thriller aseadito repleto de manchas dactilares pero que, paradójicamente, no deja ni una huella más o menos profunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Robots»&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;¿Sueñan estos androides con ovejas increíbles?&lt;br /&gt;Directores: Chris Wedge y Carlos Saldanha.&lt;br /&gt;Actores de doblaje: Alejo Sauras, Elsa Pataky, Florentino Fernández.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Duración: 85 minutos.&lt;br /&gt;Pues, si lo hacen, lo disimulan bastante bien. De hecho, parece que Blue Sky, consciente de su condición de tercera pata del taburete animado, ha rebuscado en la caja de herramientas a ver qué piezas han quedado sin usar tras los mecanos babélicos de Pixar y DreamWorks. Y ha encontrado, por ejemplo, un muñeco articulado de hojalata que, en un arranque de caráter, haya secuestrado y suplantado la personalidad de Dorothy en «El mago de Oz», un autómata con la figura de Paco Martínez-Soria en «La ciudad no es para mí», o un pistón multiuso que lo mismo vale para una tuerca slapstick, un destornillador musical (¿a que Rodney y su colega parecen en ocasiones Kelly y Sinatra en «Un día en Nueva York»?) o hasta una bisagra de denuncia proletaria ya que, como en Asimov, el robot es lobo para el robot.&lt;br /&gt;Y así han armado no la marimorena sino un brillante y directo entretenimiento para grandes y chicos que, al menos, no incurre en el fallo farolero de «El espantatiburones» de crear más expectativas de las alcanzables. El héroe «de campo» le saca las castañas del fuego a la metrópoli, se lleva a la chica y, encima, consigue que su padre no se sienta como un trasto viejo. Más sencillo, el mecanismo de un abrelatas. En medio de este paradójico déficit de chispas (a pesar de sus nombres, los guionistas Lowell Ganz y Babaloo Mandel no son muy cortocircuitantes, y sus currículos menos), lo más lucido, y lúcido llega por la vía de las actualizaciones (a veces, remiendos lustrosos) como, por ejemplo, ese saltarín y fantástico arranque «parturiento», la llegada a Ciudad Robot -donde el niquelado de Rodney casi refleja destellos de Jimmy Stewart- o ese humeante taller Chop Shop a ritmo descacharrado de Tom Waits. Porque «Robots» es, ante todo, una exhibición de alta tecnología animada (aunque las texturas inorgánicas sean más facilonas) y de diseño apabullante obra del gurú Steve Martino, que no hace ascos a Le Corbusier o Calatrava, al tiempo que algunos personajes como El Gran Soldador o Madame Engrane ya han entrado en los libros de texto de la cátedra cartoon. Algo que mueve a pensar perogrullamente en lo difícil que una película animada salga rana, igual que la secuela de un videojuego o cualquier falsificación nipona de la «Mona Lisa», un poner. Y, siguiendo con «boutades», que, por mucho que se fiche como mecánico general a Jerry Davis (pionero 3D y adaptador ideal del clasicazo robótico «El gigante de hierro», dirigida precisamente por Brad «Mr. Increíble» Bird), esto no es Pixar. Aunque, ¿quién más lo es?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«La película de Héffalump»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;*** (tres)&lt;br /&gt;Territorio peluche&lt;br /&gt;Director: Frank Nissen.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2004.&lt;br /&gt;Duración: 70 minutos.&lt;br /&gt;La premisa no engaña a nadie: un elefantito fucsia hace migas con un cangurito gentil ante el mosqueo de una piara formada por un osito adorable, un burrito tristón, un tigrito saltarín y demás animales diminutivos y con alma de suavizante en polvo. Evidentemente, se trata de la última de Winnie the Pooh (nada de recordar el brutal chascarrillo de Buenafuente), un bicho que ya va para octogenario pero que le casca la misma pedorreta a su edad que Mickey Rooney, su inquietante clon humano. Pionera del spin-off preescolar, la saga da la alternativa al paquidermo Lumpy, un «héffalump» de voz derretidora que hará las delicias de los espectadores más balbuceantes (literalmente) al tiempo que sirve para lanzar ese mensaje de tolerancia y aceptación del perro verde tan afín a la saga (no hay más que recordar la anterior película, consagrada a Piglet, un cerdito como sacado de la granja del doctor Moreau).&lt;br /&gt;No hay forma de buscar dobleces, segundas intenciones, fintas o elásticas en esta cosita tan tierna como el Día de la Madre, por mucho que aparezca un brote de la mítica escena onírica de «Dumbo» o se detecte cierto fetichismo apicultor en cierto momento de cama de Winnie. Todo aquí huele a limpio y cristalino, como los excelentes fondos del Bosque de los Cien Acres, aunque también se desliza un aroma añejo al Disney del «Antiguo Testamento», principalmente en los aspavientos de Conejo. Y es que, a pesar de que las ciencias animadas adelanten bárbaramente, hay cosas que permanecen inalterable. Por ejemplo, lo difícil que es atar a un crío a la butaca por mucho que suden tinta sus héroes en la gran pantalla o lo canalla que se sentiría el cronista al darle un palo a este algodón tan, tan dulce que casi hace saltar las lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Creep».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;25 marzo 2005&lt;br /&gt;** (dos)&lt;br /&gt;Sufre Potente, sufre&lt;br /&gt;Director: Christopher Smith.&lt;br /&gt;Intérpretes: Franka Potente, Vas Blackwood, Sean Harris.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Reino Unido/Alemania, 2004.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Si hubiera un «clinic» sobre cómo fabricar su película de terror medio seria en cosa de una semana, «Creep» bien podría servir de librillo de texto o manual de estilo. Porque, como en la botica de un «mad doctor», aquí hay de todo: chica rubia con tendencia al desencaje facial y la zancada fácil, pasillos mohosos y con generoso niveles de eco para rechinar de patas roedoras o goteras perennes y, sobre todo, un psicópata purulento y carroñero que los mata bien raro sin cómo ni por qué. Un muestrario completo y a veces rutinario que, viendo los vientos de remakes efectistas y aparatosos o la fiebre amarilla fantasmona, casi se toma como un sincerote y ambicioso (o vicioso a secas) ejercicio de muñeca de menos a más, tan cerca y tan lejos a lo que intentó Kubrick en «El resplandor», por ejemplo.&lt;br /&gt;Mr. Smith, que comparte similar flema británica con su inesperado maestro, agita esta probeta de partículas pavorosas elementales y nos la sirve a la «trágala» con la esperanza de que el espectador se meta en la piel de cordero de la pobre perseguida, como si fuera un videojuego en primera persona estilo «The suffering». Una buena planificación del espacio y de los efectos sonoros sirven en bandeja a los auténticos protagonista de la función: los pies de Franka Potente que, a pesar de tener los callos machacados tras aquella extenuante «Corre, Lola, corre», aquí se dan otra panzada tiramillas de impresión. El otro plato fuerte de la noche es la destripaterrones afición del monstruo de marras, que culmina en una escena quirúrgica gore y en off (aunque el sonido sea lo que mueva a la náusea) tan insoportable como discutible, si es que este género tiene algo parecido a código ético. En fin, un aprobado raspado y rasgado para librarse de septiembre por los pelos. El mismo perro con la misma rabia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«R2 y el caso del cadáver sin cabeza».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1 abril 2005&lt;br /&gt;0 (cerito)&lt;br /&gt;Eso, que se la corten&lt;br /&gt;Director: Álvaro Sáenz de Heredia.&lt;br /&gt;Intérpretes: Javier Gurruchaga, Juan José Pardo, Sandra Collantes, Pep Munné.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2005.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;En los míticos y desopilantes estudios Ealing se solía juguetear con la idea-eslógan de que «ser diferente merece una bendición» (lo recuerda Juan M. Corral en su reciente y chispeante libro «Cómicos a go gó»). No es cuestión de sugerir el fichaje de Álvaro Sáenz de Heredia en el «hall of fame» de los Mackendrick, Crichton, Cornelius o Dearden (aunque a su tío José Luis le hubiesen recibido con los brazos abiertos y descorchando un whisky de malta) sino de constatar su «hecho cinematográfico diferencial», del que ha dado repetidas muestras a lo largo de su inclasificable carrera. ¿Algunos ejemplos? Emparejados y todo, como las dobles figuras de Freddy el croupier: Milikito y Anita Obregón, Martes y Trece, Chiquito y Bigote Arrocet y, por fin, Gurruchaga y su sombrerillo a lo James Cagney en ésta su última película, una marcianada de tal calibre que dejaría a Wes Anderson a la altura de un videoaficionado.&lt;br /&gt;El argumento, de tapa blanda como los pulps policiacos a diez duros que voceaban en la playa, husmea las rocambolescas y sudorosas pesquisas del inspector R2 a la caza de un corrupto empresario que decapita a su potentada esposa para llevarse el botín de su falso secuestro. Viniendo de quien viene el bodrio no era cuestión de esperar fumando a Chandler o Faulkner, ni siquiera a Eddie Murphy o «El crack 3», pero la acumulación de desatinos de la película es tal que mueve al frotamiento ocular constante. Esos interludios cómico-musicales a machetazos, ese cartón-piedra estilo «Los energéticos» para ambientar el emirato árabe o lo que sea donde huyen los pájaros, esos arquetipos rancios (la chacha «tolai», la señora estupenda, el inspector jefe encendido...), lo «sutilmente» que se descubre el pastel con lo de los mimos, ese romance torcaz entre Cárdenas y Rosa, tan guapos e inexpresivos ellos... Hasta un «Vivancos 2» o la resurrección de Brácula tendrían más lógica en un cineasta que parece tomarse a sí mismo muy en serio. Tanto como a chunga a su hipotético público, tan presunto que dan ganas de buscarlo con lupa de Sherlock Holmes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Buscando a Alibrandi».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;8 abril 2005&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Ni albricias ni alipori&lt;br /&gt;Directora: Kate Woods.&lt;br /&gt;Intérpretes: Greta Scacchi, Pia Miranda, Anthony LaPaglia.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Australia, 2000.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Con un lustrito de retraso nos llega esta adaptación del libro más robado en las bibliotecas de los institutos australianos (de lo que se entera uno en imdb.com, oye), circunstancia delictiva que subraya adecuadamente la temible condición iniciática y espinillera de esta fábula de familia con la pata quebrada. A Kate Woods no se le puede negar su apabullante currículo televisivo, ya que impregna cada encuadre, secuencia y efecto emocional del filme, desde su mismo arranque luminoso y gastronómico a lo Comencini o Dino Risi pero que pronto cambia la alegre mandolina por un oboe de las antípodas poco afinado.&lt;br /&gt;Porque la crisis de identidad es uno de los mayores problemas de la cinta, que da bandazos continuos entre la comedia romántica, el drama familiar o hasta la tragedia escolar sin que la argamasa de conflicto generacional o retrato de la comunidad italo-oceánica (que debe tener miga) ayude a consolidar la mezcla. Así, la película parece un gajo marginal de «La mejor juventud» donde tampoco preside un retrato femenino brillantemente dibujado sino más bien bocetos de un clan que se autoperdona las torpezas torpemente. Sólo las gafas nabokovianas de la joven-vieja Pia Miranda, las elegantes patas de gallo de Greta Scacchi o los esfuerzos de Anthony LaPaglia para que no le sigan confundiendo con un hermano Baldwin sacan pecho en este cronicón de las Alibrandi que no llega a dar alipori pero tampoco genera muchas albricias que digamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Un canguro superduro».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;8 abril 2005&lt;br /&gt;* (Una)&lt;br /&gt;La teta, con sangre entra&lt;br /&gt;Director: Adam Shankman.&lt;br /&gt;Intérpretes: Vin Diesel, Lauren Graham, Faith Ford.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Sería más fácil extraer petróleo de un cubito de hielo que una mueca lejanamente cómica del cuerpo enterito (y mira que hay posibilidades geográficas) de Vin Diesel. Partiendo de esta premisa, se entiende la empresa titánica de esta película, que se sube al carro de combate de los intentos de dotar de cierta condición interpretativa a los mastuerzos del cine de acción, labor humanitaria donde las haya. Y, siendo la comedia el género unánimenente considerado más difícil, ¿por qué siempre la eligen como cobaya, en vez de algo más asequible como un Ibsen o un Beckett? Así salen engendros como Schwarzenegger embarazado, Stallone con madre o The Rock perdiendo aceite esta misma semana.&lt;br /&gt;El caso es que tenemos al tal Diesel como superagente especial con el depósito muscular lleno en la tarea de cuidar y amamantar con sus pectorales cañoneros a una cuadrilla de niños más bien ñoños y pijos, de esos que invitan a galletas a sus jóvenes castores o ensayan a escondidas «Sonrisas y lágrimas» (ortopédico guiño aprovechando el paraguas de Mary Poppins, auténtico gurú del filme). Así, con Herodes de vacaciones, el catálogo de chistes con pañales sólo funcionarían en algún Lunni despistado que se cree que el Coco es de Corea del Norte (tal vez tenga razón), a pesar de que ciertas escenas de corre que te pillo están logradas. Y como lo mejor de la velada es la secuencia mamporrera donde Diesel despliega su arsenal «hematomático», acabamos echando de menos la inminente secuela de «xXx», algo que, suponemos, no era la intención de los productores. ¿O tal vez sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Coach Carter».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;8 abril 2005&lt;br /&gt;** (dos)&lt;br /&gt;Octava del Este&lt;br /&gt;Director: Thomas Carter.&lt;br /&gt;Intérpretes: Samuel L. Jackson, Robert Ri’Chard, Rob Brown, Debbi Morgan.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Duración: 130 minutos.&lt;br /&gt;Antes de que los Clippers se conviertan en el primer equipo de Los Ángeles y aprovechando la vuelta de los clásicos (Chicago, Boston y hasta la universidad de North Carolina) y la moda retro impuesta por el midas Stern, no es mal momento para urdir en la pizarra un contraataque clásico, Cousy pasa a Russell, con un ojo puesto en la jugona «Hoosiers» que, de momento, sigue siendo la mejor cinta baloncestística con permiso de «Space Jam» y, en la prórroga, «He got game». Con el brazalete de «basado en hechos y proezas reales» -dilapilado con la mención a LeBron James al principio del filme-, el solvente sexto hombre Thomas Carter (nada que ver con el del título ni con «Air New Jersey») marca absolutamente todos los pasos en la pequeña y larguísima epopeya de un entrenador del instituto Richmond que, además de lograr que sus díscolos chicos parecieran los Lakers del 72, montó la marimorena al hacerles firmar un contrato de rendimiento académico para evitar que de mayores se convirtiesen en unos Artest cualquieras. Brillantemente interpretado por la calva de Samuel L. Jackson y con poco hueco para el «showtime globetrotter» (salvo las jugadas «femeninas»), el filme se sigue sin despeinarse y con el beneplácito que solemos dar a las historias de superación deportivo-personal. Lástima que las videoconsoleras escenas en la cancha sean tan de ciencia-ficción como los cuadriláteros filmados (hasta el de Eastwood), y que la ausencia del bonito lance del rebote ya nos telegrafíe el amargo final. En fin, que con suerte logra la octava plaza (del Este) para los playoffs, aunque caiga en primera ronda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Cachimba».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;8 abril 2005. Dir. Silvio Caiozzi. España/Chile, 2004. 127 minutos. Int. Pablo Schwarz, Mariana Loyola. **.&lt;br /&gt;Silvio Caiozzi, que de desconocido debe tener lo justo (por algo dirigió «Julio comienza en Julio», la mejor película chilena del siglo XX según referéndum, nada menos), parece seguir en «Cachimba» las libertinas directrices de Hanif Kureishi cuando proclamaba que «el mundo es una falda que quiero levantar». Y quien dice falda dice museo secreto, que tanto monta en un momento dado. Pues tal «doble Nelson» es el eje de este improbable cruce entre Ripstein y Subiela donde un tipo gris y cortaziano se crece ante la tarea de sacar de sus catacumbas a un pintor tan genial como maldito mientras intenta ensayar similar hazaña con las enaguas de su oronda y tímida novia. También cetáceo es el ritmo impuesto por Caiozzi para conducir esta anécdota hacia categorías épicas, encallándola en conversaciones y contemplaciones sobre lo divino del arte altamirano enfocado con una tenua vela, sin focos ni chiribitas. Curiosa en su sencillo ensimismiento, tiene gracia que lo más chocante de este tendedero de quimeras poco mágicas sea ver a Jesús Guzmán, el entrañable cartero de «Crónicas de un pueblo», repartiendo palos certificados al pobre protagonista. Moraleja: quien con sueños se acuesta, con cardenales se levanta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Belleza prohibida».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Dir. Richard Eyre. Reino Unido, 2004. 107 minutos. Int. Billy Cudrup, Claire Danes, Rupert Everett. **. 8 abril 2005&lt;br /&gt;Un agridulce telón carcomido por el merengue es la decepcionante sensación que destila esta película, agravada por el hecho de que el director Richard Eyre (el mismo de la también plomiza y reputada «Iris») se conoce al dedillo cada tabla y cada borlón del Royal National Theatre, que por algo produjo más de cien obras de tan ilustre institución. Y eso que la premisa del filme no puede ser más cascabelera: el disgusto que se llevó la «Desdémona» Edward «Ned» Kynaston cuando, en pleno siglo XVII, Carlos II dictó algo tan revolucionario como que los papeles femeninos fuesen interpretados por mujeres, «inventando» así la figura de la actriz y, de rebote, del director de escena amanerado. Sin embargo, el pesado maquillaje «John Madden factor» lastra casi toda la reflexión sobre el germen y hecho interpretativo que podía surgir, aunque tampoco era plan de poner a Stanislavski, capítulo uno sobre la mesa. También grandilocuente y con mucho «frufrú» de grúas y poleas es la puesta en escena (valga la redundancia), y hasta el cacareado desnudo frontal de Claire Danes casi ni se nota (y no mencionamos el microscopio por caballerosidad). Lo mejor, algunas gotas de autenticidad social de entonces (y ahora) y, como siempre, un regio Rupert «capitán Garfio» Everett cuyo discurso sobre un espectáculo «con acción y ritmo populachero» parece que Eyre ha captado tartajamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Steamboy».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Director: Katsuhiro Otomo. Dibujos animados. Japón, 2004. ***. Genialidad y densidad. 22 abril 2005&lt;br /&gt;Es muy probable que, como los «empujadores» del metro de Tokio, el gran Otomo repita todas las mañanas, cual mantra zen, aquel grito de guerra tan majo de Louis Aragon de: «¡Espléndido, haced entrar al infinito!». Porque todo en su cine es mecanismo hipermusculado, fárrago apocalíptico y «horror vacui» urbano. Extraño que el ayuntamiento de Madrid no le haya fichado como ideólogo de obras y escabechinas callejeras. Ahora, el autor de «Memories» (en cuyo episodio «Carne de cañón», dirigido para él mismo dentro del largometraje homónimo, parece burlarse de su obsesión tornillera) nos lanza al acuario doméstico un cetáceo de impresión: nada menos que su obra más deseada, una empresa titánica y bellísima que, en estos tiempos de minicines y microfilmes, parece el teatro de la ópera de Fitzcarraldo. «Steamboy», con un ojo en «Metrópolis» y otro en «El Señor de los Anillos», narra, o al menos lo intenta, la epopeya de un jovencito inventor que, en el incomparable marco de la Exposición Universal de Londres en 1851, debe proteger una revolucionaria «bola de vapor» de poderes casi infinitos. La lucha intestina entre la buena y mala ciencia es el sistema nervioso central que intenta abrise paso entre la impresionante arboleda animada urdida por Otomo, cuyo barroco prodigio «maquinero» -contrapuesto al delicado humanismo del otro crack nipón Hayao Miyazaki- ya quedó bien patente en su carismática «Akira». Por algo «Steamboy» peca del mismo lastre de aquélla, al parecer un pizzicato perenne, un hipervirtuoso, chillón (tanto como la condenada cría mecenas) y fatigado «más difícil todavía» intentanto, como dijo el poeta, pasar un camello por el ojo de una aguja. Sabemos resignados que es una quimera encendida por ambos lados. Pero qué pedazo de resplandor produce su quema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«15 días contigo».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;22 abril 2005&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Tirar de la manta y el cartón&lt;br /&gt;Director: Jesús Ponce.&lt;br /&gt;Intérpretes: Isabel Ampudia, Sebastián Haro, Mercedes Hoyos.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2004.&lt;br /&gt;Duración: 94 minutos.&lt;br /&gt;Hay veces en las que dan ganas de enfundarse el colmillo, mandar al tinte el látigo, envasar al vacío la hiel y hasta desear suerte en el viaje. No son muchas, y puede surgir un sarpullido de reparo gremial al reconocerlo. He aquí una de ellas. Y, aleluya, es una película española, para que luego digan. Genuino representante de la «escuela social andaluza», Jesús Ponce se ha desquitado a gusto de su labor de montador de la tajada televisiva de «Caballé: Beyond the music», una de las acciones más pelotilleras y tiralevitas que se recuerdan, dándose un baño de mugre y sinceridad en su opera prima como director. Siguiendo a los clásicos, Ponce no sienta a un pobre a nuestra mesa, sino a dos: un yonqui con pinta de figurante de Goya y una «mujeruca» recién salida del trullo por mangar unas chucherías en El Corte Inglés. Y, una vez aposentados, los junta, arrumaca y arrulla como dos galgos famélicos sin temer que las pulgas salpiquen el patio de butacas.&lt;br /&gt;Está claro que, por aquello de la ancestral y bienpensante «simpatía por el débil», una producción pobre pero honrada sobre unas «personas humanas» de igual condición ya parte con muchos enteros de ventaja. Pero precisamente por eso hay que alabar lo bien «manteada» y enrielada que resulta en manos de Ponce, también firmante de un guión que sólo tropieza lo necesario en las zanjas moralistas (en este caso, la esperanza no se pierde ni al final), esperpénticas (ojo al zumbado visionario del comedor) y «denuncia» (hasta las temibles voces en off están bordadas con precisión de costurera antigua al metraje), que suelen acudir como moscas a esa lacra incómoda que los chicos de Rato llamarían infraeconomía, o lo que sea. Como es fácil de imaginar, casi todo el peso del hallazgo recae en su pareja protagonista, un enorme y entrañablemente feroz Sebastián Haro y una inmensa y duramente angelical Isabel Ampudia. Presumiblemente, entre lo mejor de un año patrio que se antoja con las tripas crujientes y telarañescas (que el colmillo no aguanta mucho con el bozal puesto del principio...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Monsieur Batignole»&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Libertad embutida&lt;br /&gt;Director: Gérard Jugnot.&lt;br /&gt;Intérpretes: Gérard Jugnot, Jules Sitruk, Michèle Garcia.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Francia, 2002.&lt;br /&gt;Duración: 95 minutos.&lt;br /&gt;No hay que ser un lince para apuntar que, seguramente, «Monsieur Batignole» no habría catado nuestra cartelera (de hecho, llevaba tres años en el limbo-frigorífico) de no ser por el pelotazo de «Los chicos del coro», cuyo protagonista Gérard Jugnot es aquí coguionista, actor principal y director de orquesta en general. Aunque también es cierto que el binomio «niño + guerra» es mano de santo, y más cuando el niño es semita y la guerra, la Segunda Mundial. Si a esto le añadimos la coordenada de un Oskar Schindler de bolsillo y un tono de sonrisa &amp; lágrima incluso más sutil (o menos espectacular) que en «La vida es bella», ya tenemos la carta astral completita de esta película. De todas formas, Jugnot parece conocer bien el terreno por donde pisa, no sólo porque su abuelo, como su personaje, fuera charcutero, sino por los diapasones clásicos que pulsa, y encima en orden: unos entremeses de drama-comedia del pionero Marcel Carné, un entrecot de poética picaresca de René Clair y unos profiteroles finales del Jean Becker de «Les enfants du marais».&lt;br /&gt;Con tan férreos hilos se mueve, con la ligera solidez del mega-Airbus ese, una historia medida para emocionar sin pasarse de riego por aspersión lacrimal, en la que Jugnot se las ve y se las desea para ocultar a unos judíos (y algo «jodíos») críos de las botazas alemanas en el París del 43. Encima, también tiene el enemigo en casa, ya que su futuro yerno es un colaboracionista especialmente odioso y caricaturesco. A veces áspera y con astillas inesperadas (alguna doble moral de algún medio hombre), la película se hornea y esponja cuando irrumpe (aunque siempre anda por ahí) el cineasta parisino, que tiene la cualidad de los corderos lechales: ablanda los nervios y hace que cualquier hueso o ternilla salga solo. Perfectamente ambientada y con roles bien dibujados, aunque sea con aguafuerte, «Monsieur Batignole» se une a la abultada nómina de hagiografías de héroes anónimos que ven el cielo medio despejado y cuya próxima estación es la esperanza, como diría algún cantante cursi. Eso, aparte de prendernos un desafío en el ojal: ¿qué hubieses hecho tú en su caso? Y salir del cine con una respuesta en la punta del corazón y no un bostezo en la rabadilla tiene su punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«La última primavera»&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Mi hermosa lavanda&lt;br /&gt;Director: Charles Dance.&lt;br /&gt;Intérpretes: Judi Dench, Maggie Smith, Daniel Brühl.&lt;br /&gt;Nacionalidad: R. Unido/EE.UU., 2004.&lt;br /&gt;Duración: 99 minutos.&lt;br /&gt;A algunas películas le vendría bien haber echado el freno en su percentil evolutivo interno y quedarse en el nivel de postal o, incluso, mutar y transformarse en habitación. Si fuese posible este abracadabra, en «La última primavera» nos quedaríamos con esa fina estampa de Judi Dench colocando de estrangis (aunque su estirada hermana se haya dado cuenta, claro) una flor en la bandeja que la patatera e irresistible sirvienta (clavadita a Terry Jones en «Every sperm is sacred» de «El sentido de la vida») se dispone a subir al misterioso náufrago que le ha insuflado una inesperada dosis de vida -y, tal vez, amor- a su mohosa existencia. Y ya puestos, si la mutación arriba mentada saliera de la chistera, podríamos recorrer y curiosear plácidamente la estancia amueblada por Charles Dance, con el mimo de los debutantes sesentones, cotilleando algún álbum sepia o respirando el perfume de espliego y lavanda que impregna el filme desde su título original («Ladies in lavender»).&lt;br /&gt;Sin embargo, la tiranía de los veinticuatro fotogramas por segundo es férrea, y por su culpa debemos asistir al derrumbamiento argumental de una idea con visos de intriga de espionaje, drama amnésico, superación musical o romance otoñal, que coquetea con todos esos palos sin atreverse a tallar ninguno, sobre todo este último donde, sin caer en la violencia, sí tropieza en la torpeza menos creíble. Así, la historia se repliega como un armadillo y lanza cual canicas jugando al guá a varios secundarios deshilachados y abandonados como el doctor, el policía o la pintora (una Natascha McElhone que, en pleno 1936, viste cual fashion victim rural de los noventa), que agudizan la sensación de papel mojado o brújula ebria. Sólo nos queda disfrutar de las «grandes damas» protagonistas, cuyo valor y majestad se les supone guerreramente, de Daniel Brühl tocando el violín como Bonilla cortando jamón en «Los Serrano» o, en fin, cambiar de habitación y tomarnos una pinta en la taberna fantástica y portuaria también abierta de hito en hito mientras esperamos que afuera arrecie alguna guerra mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Danny the dog».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;3 junio 2005&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Perra vida no muy mordedora&lt;br /&gt;Director: Louis Leterrier.&lt;br /&gt;Intérpretes: Jet Li, Morgan Freeman, Bob Hoskins.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU./Francia, 2005.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Empieza ladrador y aullador este filme, con una sobredosis de asfalto batido, caninos desgarradores, tufillo nietzscheiano y festín de tortas y collejas como si fuera algún videojuego de Rockstar. Cuando ya nos temíamos lo peor, o al menos lo de siempre, y recordábamos que Bob Hoskins también rodó «Super Mario bros.», la tormenta eléctrica escampa y las cuerdas se afinan milagrosamente: Morgan Freeman se acaba de clavar como un tótem en el centro de la película. Solamente porque la escena del encuentro entre el «perro humano» Danny y su invidente mentor nos recuerda al resplandor más glorioso de «La novia de Frankenstein», ya se ha ganado una estrellita extra la película.&lt;br /&gt;Como era de esperar, es este segundo tramo humanizante el que más luce y farda, recordándonos que a veces Luc Besson (a la sazón productor y guionista) tiene algo más en la azotea que tinte rubio Pont Neuf. No es que se llegue a la mezcla entre «León. El profesional» y «El pequeño salvaje» soñada, pero certificar que hasta cuando va a tientas y a ciegas, Freeman es raza cinéfila superior siempre reconcilia. Sin embargo, cuando a Jet Li le atan con el collar en corto y lanzan al ataque a su mister Hyde, la cosa cambia. Incluso para los fans del cine marcial: aunque el hombre se descoyunte mejor que un jugador de balonmano lanzando a puerta, después de ver «Ong-bak», el resto son patadas de riña colegial. En fin, una película que se hincha y deshincha como la vena de un tertuliano y que demuestra que hasta los repartidores más fieros también tienen alma y no solo arma (letal). Prácticamente un notición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Around the bend».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;3 de junio 2005&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Carretera, manta, fiambrera y alitas de pollo&lt;br /&gt;Director: Jordan Roberts.&lt;br /&gt;Intérpretes: Christopher Walken, Josh Lucas, Michael Caine.&lt;br /&gt;Nacionalidad: EE.UU., 2005.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Quizá no existan estadísticas al respecto, pero imaginamos la cantidad de cartas a los Reyes Magos de directores noveles con peticiones de similar guisa: «Queridos Melchor, Gaspar y Baltasar, para mi opera prima me gustaría tener a Christopher Walken y Michael Caine. Suyo afectísimo...». A Jordan Roberts, cuya bondad se le supone, le fue concedido el deseo. Lo malo es que él nos ha devuelto, si no carbón, sí un engrudo multigeneracional que nos deja algo cursivos y de soslayo. Mucho nos tememos que todo se deba al temible «síndrome del autobiografiado tímido», ya que, por lo visto, las anillas centrales del tronco argumental (el padre tarambana que se reúne con su hijo y el hijo de éste años ha) las ha sufrido el propio Roberts en su árbol genealógico.&lt;br /&gt;Por tanto, para evitar el trauma con efecto frontón y bumerán, recubre el drama con la hojarasca excéntrica de un viaje iniciático en el que abuelo, padre y criaturita irán esparciendo las cenizas del patriarca (un Caine que muere antes y peor que Janet Leigh en «Psicosis») por la América periférica, que no profunda, previa escala en varias cantinas fast food para brindar por su memoria con alitas de pollo tieso. Demasiados rodeos y cunetas que diluyen el clímax final y que descargan todo el peso de la función en la triste figura de Christopher Walken y su inconcebible peinado, entre Suprema mostoleña y coyote de Arizona. Y, encima, sin gota de esos monólogos paternofiliales que tan rebién le salen. A eso se llama encontrarte con el genio de la lámpara y desperdiciar dos deseos. Piénsate bien el tercero, Jordan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Caravana».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;3 junio 2005&lt;br /&gt;*** (Tres)&lt;br /&gt;Tan lejos, tan cerca&lt;br /&gt;Director: Gerardo Olivares.&lt;br /&gt;Intérpretes: No profesionales.&lt;br /&gt;Nacionalidad: España, 2004.&lt;br /&gt;Duración: 86 minutos.&lt;br /&gt;Genuino representante de la antropología amable (turística, dirán algunos) y la espiritualidad «on the road» es este trabajo firmado por uno de los documentalistas televisivos más prestigiosos y viajados de nuestro país (así no existe el miedo-tabú que de «parezca un documental de La 2»: en realidad, lo es). El objetivo, casi metafísico, es demostrar que dos caminos paralelos acaban por unirse, aunque sea en «territorio espejismo». Concretamente, los recorridos por dos críos a través del desierto del Teneré y el espinazo del Himalaya. Con la mínima dosis argumental adecuada en estos casos (recuérdese «La historia del camello que llora»), «Caravana» enfila su desproporcionado trayecto (miles de kilómetros en menos de hora y media) descansando en una apabullantemente hermosa fotografía, impresionante e impresionista y con uso del encuadre y el contraluz casi de escuela flamenca. Aparte de la vista, también trabaja el «coco», gracias a las esquirlas filosóficas y minimalistas deslizadas («el mar es como el desierto pero en azul»), alguna reivindicación laboral por aquello de que la ruta de la sal ya no es lo que era, y a la consabida escena de choque del niño zapeando por primera vez con los ojos como una vajilla entera. Que lo mismo vale para un recital de poesía sufi que para un chill out neo-new age, vaya. Menuda sesión doble que se antoja con la también boquiabiertante «Genesis»...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Ayurveda».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;10 junio 2005&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Guerrillas médicas&lt;br /&gt;Director: Pan Nalin.&lt;br /&gt;Intérpretes: No profesionales.&lt;br /&gt;Nacionalidad: India-Suiza-Alemania, 2002.&lt;br /&gt;Duración: 102 minutos.&lt;br /&gt;A Pan Nalin le recordamos principalmente por la budista «Samsara» y por la ya mítica y quebradiza «postura del torniquete» (se admiten rimas facilonas) que le daba esplendor. Ahora nos llega su siguiente trabajo, una especie de publirreportaje deluxe sobre el Ayurveda, suerte de medicina alternativa y dispersa que encierra más filosofía dentro que la Escuela de Atenas en hora punta. El propio Nalin se confiesa practicante y devoto del asunto, por lo que la tasa de objetividad se antoja bajo mínimos. Una sensación que se refuerza al comprobar cómo se cantan las excelencias de esta disciplina en uno y otro confín del globo (y eso que el Ayurveda sólo se puede practicar de forma legal en India y Sri Lanka).&lt;br /&gt;El tufillo se espesa cuando algún chamán-galeno poco menos que nos invita a tomarnos un chupito de mercurio para mineralizarnos por la mañana, sugiere pinchos casi morunos para curaciones terminales y muestra los «efectos milagrosos» de tal panacea en un pobre niño de huesos cristalinos. Por supuesto, ni media palabra de la polvareda de polémica que el Ayurveda levanta a su paso, ni de las turbias prácticas (y demandas) de su gurú Deepak Chopra. Pese a tales escaramuzas (que, contradiciendo el título de estas líneas, no llegan aquí a batallas porque carecen de contrincante), «Ayurveda» (el filme) también encierra una sana y sincera apología a la armonía natural y al buen rollo telúrico, tan necesario él, y nos regala inspiradas escenas de alto valor antropológico y concienzudo. Además, nos descubre lo increíble: existen médicos con buena letra, aunque sea allá por Ceilán. Sea una cosa por otra en un documental de doble filo (esperemos que sin pretenderlo) que, por si acaso, conviene mantener fuera del alcance de los niños y los hipocondríacos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Kops».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;10 junio 2005&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;La policía no es tonta (aunque lo disimule bien)&lt;br /&gt;Director: Josef Fares.&lt;br /&gt;Intérpretes: Fares Fares, Torkel Petersson, Göran Ragnerstam.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Suecia-Noruega, 2004.&lt;br /&gt;Duración: 90 minutos.&lt;br /&gt;Cualquier excentricidad es poca en el país que inventó Ikea y el pelo sintético. Ni siquiera que Bergman siga pensando en incesto naturalista a los ochenta y tantos años (ver, aunque haya que pedir audiencia en la embajada de Suecia, la gigantesca «Saraband»). Así que encontrarse con una simpática charlotada producida por «Memfis Films», dirigida por un libanés de Estocolmo y protagonizada por el hermano de éste, un tal Fares Fares (cuyo próxima película también tiene un título fetén: «Bang bang, orangutang») tampoco choca demasiado. Y mucho menos toparse con la consabida aunque desubicada «tajada Matrix», tapa del día en cualquier filme de acción humorística del último lustro. Porque, en el fondo, «Kops» tira de un carro tan costumbrista y acostumbrado como el de los delincuentes disfuncionales, solo que con el agravante de que son los propios policías quienes se meten a villanos para disparar la criminalidad regional y salvar del cerrojazo a su comisaría de bolsillo.&lt;br /&gt;Alternando con salero las gansadas escandinavas (a veces, con el humor propio de un pato a la naranja), principalmente surtidas por el bufonesco Torkel Petersson, y los «impasses» y callejones dramáticos y hasta románticos a la inglesa, la película se nutre de una agitación gamberra que ya sacaba el tirachinas en «¡Jalla! ¡Jalla!», lo anterior y carismático de Fares. Alguno juzgará más atrevida y descacharrante la puesta en escena de la línea «tribalista» de Eurovisión, pero para pasar la tarde bien vale esta muestra una cinematografía, la sueca, digamos que en transición (y evitemos el chiste fácil de decir que se hace la «ídem»). De todas formas, mejor que lo último del enfant terrible oficial y local Lukas Moodysson, cualquier cosa. Los del festival de Gijón ya nos entienden...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Exils».&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;17 de junio 2005&lt;br /&gt;** (Dos)&lt;br /&gt;Extranjería sin ley&lt;br /&gt;Director: Tony Gatlif.&lt;br /&gt;Intérpretes: Romain Duris, Lubna Azabal, Leila Makhlouf.&lt;br /&gt;Nacionalidad: Francia, 2004.&lt;br /&gt;Duración: 105 minutos.&lt;br /&gt;Al cine de Tony Gatlif hay que subirse como a los trenes del adiós: en marcha, agitando un pañuelo (o mejor un foulard marsellés o una kefia palestina) y ligero de equipaje. Él ya se encargará de llenarnos la alforja con nube de hoguera o rescoldo de camino. Aquí, vuelve a parafrasear peregrinamente a McLuhan con aquello de que el medio (de transporte) es el mensaje, y nos presenta a un par de «hijos de la gran ruta» que cruzan cuarto y mitad de Mediterráneo de secano para encontrarse con las raíces de uno de ellos, sitas en Argelia.
